Salud Dental: Unos Elementos De Juicio

Antes de leer este artículo, debes leer la notificación legal de este sitio de Internet, que figura en el siguiente enlace:

Condiciones De Uso y Exención de Responsabilidad.

En primer lugar tengo que insistir en que NO SOY PROFESIONAL DE LA SALUD, y, por lo tanto, tampoco odontólogo ni nada que se le parezca.  Tengo que recordarte, no solamente porque la ley lo exige, sino porque creo realmente en eso, que nada en este escrito constituye consejo médico ni de ningún profesional de la salud, ni diagnostica, trata, cura ni previene ninguna enfermedad física ni trastorno psicológico, ni sustituye a ninguna recomendación que hayas recibido de tu médico o profesional de la salud, que cualquier acción que realices sobre la base de esta información se toma bajo tu exclusivo riesgo, que las solicitudes de asesoramiento personal de salud que recibamos, quedarán sin respuesta y que los problemas de salud deben consultarse con los profesionales de la salud legalmente habilitados.

A. Principios generales.

Este texto se basa en lo desarrollado en el material que he englobado bajo el título “La Naturaleza Te Sana”, el cual presenta con amplitud los fundamentos filosóficos del estilo de vida natural.  En el presente artículo, en especial, abordamos, en síntesis, el estilo de vida natural en cuanto a la salud dental, lo cual no hacemos en el material general llamado “La Naturaleza Te Sana”, y el cual debería ser leído para dar el adecuado contexto de interpretación al presente escrito.

Insistimos en que las condiciones fundamentales de sanación, que hay que integrar en el sistema de abordaje del malestar, son todas las enunciadas como cofactores en “La Naturaleza Te Sana”, adaptándolas en cada caso a la situación de malestar agudo o crónico que corresponda.  Aquí hacemos una revisión de esas diversas condiciones o cofactores.  Desarrollamos la mayoría de estos cofactores, pero los que requieren un tratamiento particularmente extenso, como los detalles dietéticos, de ejercicio físico, de higiene corporal, del cofactor mental de la salud, etcétera, tienen dedicados materiales específicos.

B. El control médico y odontológico semestral o anual, e inmediato y permanente en el embarazo y la lactancia. 

Insisto en que creo en la necesidad, utilidad y conveniencia de los controles médicos y odontológicos anuales e incluso semestrales y hasta trimestrales en ciertos casos, para asegurarse de que todo marcha bien.  En el embarazo y la lactancia el control médico debe ser inmediato y permanente.  Las personas vulnerables en su salud dental, deberían consultar incluso trimestralmente al odontólogo.  Los problemas dentales, cuanto antes se aborden por un profesional de la odontología, mejor.

NO OBSTANTE, YO, PERSONALMENTE, A MI PROPIO RIESGO, Y BAJO MI PROPIA Y EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD, he decidido no volver a consultar, salvo casos de extrema gravedad, a un profesional oficial de la odontología, porque adhiero, a título personal y meramente intuitivo, a la teoría del poder autocurativo del cuerpo humano, incluyendo los problemas dentales, incluyendo las caries.  Si voy a un odontólogo oficial, simplemente deslizará su sonda de exploración (gancho metálico puntiagudo) por mis dientes, y donde quede enganchada, colocará su torno y lesionará el órgano dental que es cada diente, y sé que no podré oponerme a sufrir ese daño, porque dentro del consultorio odontológico es casi imposible que un paciente haga respetar su derecho legal al consentimiento informado.  Así es que directamente prefiero no consultar ningún odontólogo oficialista, es decir, prefiero ni siquiera pisar esos consultorios, literalmente.  Espero que esto quede claro, porque para mí es de máxima importancia.

Odontólogos profundamente disidentes, como por ejemplo los de la Nueva Medicina del doctor Hamer, existen contados con los dedos de una mano en todo el planeta tierra, y son los únicos en los cuales yo confiaría un poco.  En mi opinión un buen odontólogo, en el cual yo confiaría bastante, debe estar formado, además de en Odontología oficial, en la Nueva Medicina de Hamer, en el Higienismo de Shelton, en el Naturismo de Manuel Lezaeta Acharán y en la disidencia odontológica heredera de Weston Price, Robert Nara, etcétera.  Ampliaré más adelante en estas escuelas.

Reiteraré el ejemplo del supuesto estreñimiento que no se resuelve mediante el estilo de vida natural.  El naturópata no médico, irresponsable, no tendrá ni idea de dónde se ha metido y de que está haciendo correr peligro de muerte a su “paciente”.  El supuesto estreñimiento puede ser en realidad un tumor canceroso aparecido dentro del intestino que impide el paso del excremento, y que si no es extraído con urgencia, puede provocar incluso la muerte de la persona.  Obviamente, un tumor requiere la intervención médica, idealmente de un médico “naturista higienista” (en mi terminología), pero médico legalmente habilitado al fin.

En el mundo naturista hay de todo.  Excelentísimos médicos, médicos chiflados con delirios de gurú, excelentísimos y responsables naturópatas, naturópatas irresponsables, estafadores y chiflados, y sujetos con delirios de gurús que son un grave peligro para tu salud psicofísica.  Este asunto mágico del naturismo atrae a los chiflados como el azúcar a las moscas.  Ten cuidado.  “Examínalo todo y retén lo bueno”.

C. Introducción. 

Si yo hubiera encontrado un artículo escrito por un odontólogo que fuera lo suficientemente completo sobre el problema, simplemente citaría ese enlace, pero a pesar de haber dedicado muchísimo tiempo a encontrar información profesional completa, no la he encontrado.  Así es que aquí estoy sumando lo que para mí son muchas piezas, de un rompecabezas.  Estoy hablando de más de cuarenta piezas.  Espero que esto sirva de guía de inquietudes para que un odontólogo elabore un material con más contenido profesional.

En el momento de redactar yo estas notas, fines de septiembre de 2013, tengo cuarenta y un años de edad, tengo todavía todos mis dientes naturales en su lugar, con algunas muelas obturadas con composites de resinas (nada metálico, es decir, sin amalgamas), sin ningún tratamiento de conducto (es decir, sin endodoncias, felizmente), sin ninguna muela extraída, sin ningún diente natural faltante, con mis dientes y muelas sanos (salvo un diente que dañó el dentista hace unos meses), con mis encías sanas, y con mi boca sana (salvo el diente que hace unos meses dañó el dentista), limpia, sin sarro, sin necesidad de realizar ninguna intervención, salvo, supuestamente, el diente que dañó el dentista hace unos meses.  El año 2012 apareció una pequeña caries por una negligencia de mi parte, después de por lo menos veinte años sin sufrir ni una sola caries, y el odontólogo la reparó de la manera usual.

Esta negligencia consistió en que no consulté al odontólogo cuando con mi uña hace un par de años quebré un pequeño borde de una obturación con composite.  Por negligencia de mi parte, porque otra palabra no corresponde, fui demorando la consulta, hasta que olvidé el episodio, y precisamente en ese lugar se produjo la infiltración y la correspondiente caries.  Felizmente el control odontológico detectó la caries y se solucionó el problema con el tratamiento simple de una caries pequeña, en el lugar donde se une la antigua obturación con el esmalte, donde no fue necesario retirar la antigua obturación de composite.

Estas son fotos de mis dientes, en septiembre de 2012:

Menciono aquí publicaciones o discursos de la industria sobre la higiene oral, como así también de algunos odontólogos.  Pero los coloco en un contexto de cuestionamiento, de signo de pregunta.  Se trata de divulgar que no solamente existe una única doctrina en odontología.  Es decir, se trata de decirle a la gente: “Nótese que la industria, o ciertos odontólogos, dicen esto, pero otros odontólogos pueden decir lo contrario.”

Es decir, hay que hacer esta demostración de que no existe en realidad un discurso único, sino que hay voces disidentes.  Porque si no se demuestra la realidad de la pluralidad de ideas, uno simplemente se deja llevar por el primer discurso que a uno se le presenta, creyendo que es la pura verdad, y que nadie lo niega.  Por así decirlo, se trata de “inmunizarse” o de “estar advertido” de esta realidad, porque de lo contrario, ¿qué discurso recibimos todos?:  el discurso de la industria y de la corporación profesional, en la televisión, en las revistas, y en las redes sociales.  Y las industrias ponen a un odontólogo con guardapolvo blanco en sus publicidades, para completar la influencia sobre el público.  Siempre me gusta promover esta “actitud crítica” por así decirlo, es decir, la “actitud racional” del consumidor o usuario del servicio de salud.  Por eso creo que hay que generar esta cultura de “actitud crítica”, vale decir, esta actitud de someter a examen, de poner en cuestión, el mensaje que uno está recibiendo.

Creo que es necesario generar esta actitud activa en el usuario o consumidor de los servicios de salud, porque esa actitud es la que conducirá a buscar segundas opiniones profesionales.

El otro tema que se descuida es el de los argumentos, el de las pruebas, el de las evidencias. Es decir, “Ok, me afirman esto, ¿y qué pruebas hay?, y la otra parte me niega eso mismo, ¿y qué pruebas o evidencias tiene?”.

Es decir, es como en un juicio en los tribunales judiciales.  Es decir, esta es la manera racional de funcionar más desarrollada que la humanidad ha alcanzado, y es bueno promover esta actitud racional.

Se habla de la posibilidad de una tercera dentición natural, tanto en jóvenes como en ancianos, pero no me consta.  Incluso he visto a alguien afirmar en un video en Youtube que él experimentó su tercera dentición, que básicamente fue un proceso similar al de su segunda dentición, en su niñez.  Pero, obviamente, no me consta.

El presente texto trata sobre la salud dental en general, cualquiera sea la dieta, vegana, o no vegana, crudivegana, o cocidivegana.  Pero con especial referencia a la dieta que considero personalmente más saludable, y es aquella con alto contenido de frutas frescas.  Es la dieta, en mi opinión, más saludable, pero, obviamente, expone a los dientes a mayor cantidad de azúcar (glucosa natural, fructosa natural, etcétera) y de ácidos (naturales de las frutas) que otras clases de dieta.  Básicamente por estas razones la dieta con alto contenido de frutas (en su sentido culinario, no botánico), es probablemente más cariogénica que el común de las dietas, en iguales condiciones de higiene, y requiere probablemente especiales consideraciones.  Esto no es hablar “contra la dieta alta en frutas”, sino que es hablar contra la deficiente higiene oral que suele aplicarse, y contra la deficiente educación para la salud que realizan los odontólogos en general.  Digo esto porque soy testigo de esto.  Digo esto porque he tenido que aprender por mi cuenta, leyendo cientos de páginas de libros que he comprado, la manera en que supuestamente debo cuidar mi salud dental, cualquiera sea la dieta, y en particular tratándose de una dieta alta en frutas frescas.

Hay alguna evidencia científica de lo particularmente problemática que puede ser la dieta crudivegana para la salud dental:

“[…] los resultados mostraron que una dieta de alimentos crudos tiene un mayor riesgo de erosión dental en comparación con la nutrición convencional.”

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9831783

No he encontrado un artículo profesional enfocado en el problema de la dieta con alto consumo de frutas.  Y, al parecer, no me va a ser fácil encontrarlo.  Este resumen que he hecho seguramente contiene errores.  Pero te despertará inquietudes para que resuelvas con el correspondiente profesional de la salud legalmente habilitado, porque eso es lo prudente y lo racional.

Una explicación hipotética armónica con las doctrinas de Arnold Ehret, respecto de las caries en la dieta crudivegana con alto contenido de frutas, es la ausencia de la debida gradualidad en la transición hacia el crudiveganismo basado en frutas y verduras. Según esta escuela dietética, el paso repentino desde la dieta convencional a la crudivegana, genera una aguda y violenta desintoxicación del organismo humano, que pone en circulación sanguínea diversos tóxicos que causan graves daños, incluyendo caries dentales. Esta es la doctrina que difunde Diego Conesa, seguidor de Ehret, que dice que la ausencia de gradualidad, produce una desintoxicación tan violenta que incluso hace perder la razón, y trastorna gravemente la salud del organismo en general. Diego Conesa sostiene además, en armonía con Ehret, algunas tesis revolucionariamente disidentes de las doctrinas oficiales, como por ejemplo que el organismo humano no obtiene energía de los alimentos, sino del aire, que los alimentos sirven para construir los tejidos del cuerpo, pero no para dar energía y que para construir el cuerpo es suficiente con frutas y verduras -es decir, que no habrá deficiencias nutricionales por limitar la dieta a frutas y verduras-. Diego Conesa propone además, en armonía con Ehret, una transición muy gradual, paulatina y escalonada hacia el crudiveganismo, usando para frenar la violencia de la desintoxicación que provoca el mejoramiento gradual de la dieta, el líquido de chucrut antes de las comidas, y comidas no veganas como la mayonesa y el yogur, que no sirven, según Diego Conesa, para nutrir, sino para desacelerar el proceso de desintoxicación, en el marco del consumo de alimentos cocidos veganos, pero con abstención de cereales.

Esta es, por ejemplo, la clase de material “oficial” o “profesional” que existe, y resulta bastante insuficiente para nuestras inquietudes:

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/dentalhealth.html

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001957.htm

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001055.htm

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/toothdecay.html

http://familydoctor.org/familydoctor/es/prevention-wellness/staying-healthy/healthy-living/mouth-and-teeth-how-to-keep-them-healthy.printerview.all.html

http://familydoctor.org/familydoctor/es/health-tools/search-by-symptom/tooth-problems.html

http://www.cda.org/library/articles/dentaldecay.spanish.pdf

http://kidshealth.org/kid/en_espanol/preguntas/cavities_esp.html

http://www.colgateprofesional.com.ve/pacientes/Que-es-una-higiene-bucal-adecuada/articulo

http://latam.gumbrand.com/formacion-en-cuidado-oral/t%C3%A9cnicas-de-higiene-bucal/cepillado.aspx

http://www.ortodoncia.ws/publicaciones/2004/art10.asp

http://clinicalopezcastro.com/files/normas_higiene_0.pdf

Tenemos que anticipar que en particular las frutas frescas, y en general la alimentación basada en vegetales integrales, previenen la enfermedad de las encías, según está comprobado científicamente.  En el siguiente video de NutritionFacts.org, “Plant-based diets: Oral Health”, se sintetiza la documentación:

http://youtu.be/MSatScgDTiw

FREDERIC PATENAUDE permanentemente da su propio testimonio de que cuando practicó el crudiveganismo de la manera incorrecta -en particular en cuanto a la higiene dental incorrecta-, padeció rápidamente gravísimos problemas dentales, y de que le consta que este es un problema generalizado en el mundo crudivegano.  Traduzco a Frederic Patenaude, a quien siempre he recomendado como una de mis principales referencias:

=== “Tengo más de diez años de experiencia en el movimiento de la comida cruda.  He escrito varios libros sobre la materia, he tenido uno de los primeros sitios de comida cruda en internet, y he estado en contacto con decenas de miles de personas siguiendo esta dieta a través de los años.  […]  Y después de todos estos años, he llegado a la conclusión de que los crudívoros tienen la peor salud dental que cualquier otro ‘colectivo de salud’ del mundo.  Lo que he observado es:

– alta incidencia de caries dentales entre los crudívoros después de que cambiaron a la dieta,

– alta incidencia de recesión de las encías y erosión del esmalte entre los crudívoros,

– Repentinos, drásticos y dramáticos problemas dentales que se producen por lo general de 1 a 3 años después de que una persona ha cambiado a la dieta de alimentos crudos, y que tienden a persistir en el tiempo.”  ===

Frederic Patenaude considera que la explicación de esta situación es básicamente una higiene dental deficiente en el contexto de un abrupto aumento del consumo de azúcar de frutas, y de ácidos de frutas.

Frederic Patenaude, en su cuarto año de antigüedad crudivegana, dice haber sumado DIECINUEVE CARIES (y desgraciadamente no es un error tipográfico).  Esto lo llevó a tener una higiene dental más cuidadosa, por ejemplo: cepillado regular -pero NO inmediatamente después de comer-, cinta dental, y enjuague de la boca con agua -y NO inmediato cepillado- después de comer fruta.  Estuvo así un par de años más como crudivegano.  En esta oportunidad Frederic dice que el dentista encontró OTRAS VEINTE CARIES NUEVAS (y desgraciadamente este tampoco es un error tipográfico).  Es decir, una higiene dental mejor que la usual, todavía fue, supuestamente, insuficiente para evitar el desastre.

Frederic Patenaude, horrorizado por la situación, y convencido de que el crudiveganismo le haría finalmente perder sus dientes, volvió a la dieta convencional, que incluía incluso la carne.  Al cabo de ese año volvió al dentista, quien descubrió que no había ninguna caries y que incluso se había producido la remineralización de una caries, es decir, su curación natural espontánea, lo cual no es muy usual.

Este conjunto de experiencias y datos científicos constituyen para Frederic Patenaude suficiente evidencia racional para concluir que el crudiveganismo es una de las dietas más cariogénicas, si no se practica una apropiada higiene oral.  Frederic Patenaude dice que lo que le permitió continuar en el crudiveganismo conservando su salud dental plena fueron los libros del dentista disidente DOCTOR ROBERT NARA, quien básicamente desarrolla unas normas de higiene oral idóneas, pero que no son para nada alocadas ni irrazonablemente exigentes de tiempo.

Existe la teoría de que las caries no son causadas, como causa profunda, por las bacterias, sino por dieta carente de nutrientes (Dr. Price y seguidores), o bien por un conflicto (digamos inexactamente “psíquico”) de la Nueva Medicina del Dr. Hamer.  Personalmente creo que estas revolucionarias teorías disidentes, y negacionistas de la teoría de la infección cariogénica, podrían ser reales en ciertas condiciones, como por ejemplo el caso de dientes que no hayan sido intervenidos quirúrgicamente (vale decir, taladrados previamente), pues en tales casos el diente mantiene básicamente su estructura fundamental natural.  Pero si el diente está taladrado y obturado con sustancias artificiales (amalgamas de mercurio, o productos de resinas, composites, etcétera) tengo que concluir o al menos sospechar que las bacterias pueden descontrolarse y realmente infectar las fisuras o uniones entre la obturación y el diente, y provocar, incluso, en caso de avance de la infección, la pérdida del diente.  Por tal motivo quiero aclarar desde un comienzo que considero absolutamente imprescindible la más consciente y diligente higiene dental, incluso dando algún grado de crédito a las teorías negacionistas de la infección bacteriana.

Este es un texto científico convencional de la comunidad odontológica que explica el problema de las caries:

=== “En resumen, la caries se inicia cuando la interrelación entre los microorganismos y su retención en la superficie dentaria (huésped) se mantiene el tiempo suficiente, ya que los productos metabólicos desmineralizantes (ácidos) alcanzan alta concentración en la placa dental (biopelícula o biofilm), por exceso de azúcares en la alimentación (sustratos).” ===

(Sebastián Paz Méndez, Alberto Sanabria Morales, María Esther Rodríguez, Universidad Privada del Valle, Bolivia).

En este artículo se refleja la opinión profesional sobre el ácido y el azúcar de las frutas frescas:

Smoothies ‘can damage your teeth’”.

http://news.bbc.co.uk/2/hi/health/7409825.stm

Q: Is fruit juice worse for your teeth than soft drink?

http://www.abc.net.au/health/talkinghealth/factbuster/stories/2009/07/15/2627735.htm

En este enlace he encontrado una excelente galería fotográfica de las caries y su tratamiento:

http://www.odontologiaestetica.com

En este sitio encuentro abundante información e imágenes:

http://www.juanbalboa.com

DR. JUAN BALBOA, Odontólogo, Licenciado en Odontología en 1987 por la Universidad Nacional de La Plata, Buenos Aires, Argentina, Colegiado Nº 328 en el Colegio de Odontólogos de Pontevedra-Orense.

Es recomendable como introducción general a los problemas dentales desde una perspectiva oficial, “Donde no hay dentista”, de Murray Dickson.

La información que parece consensuada en las mejores fuentes, me lleva a concluir que los siguientes son importantes cofactores de la salud dental.

1.  Ausencia de bacterias en el ambiente oral, mediante la correcta higiene,

2. Ausencia de sarro en los dientes, en particular en la línea de las encías,

3. Ausencia de ácidos (como los de las frutas, en particular las cítricas, bebidas gaseosas, bebidas energizantes, etcétera) en la boca, mediante la correcta higiene,

4. Ausencia de azúcares en la boca (incluyendo los azúcares de frutas, en particular las frutas deshidratadas), mediante la correcta higiene,

5. Correcta nutrición,

6. Genética personal normal y biografía individual sanitaria normal, que repercuten en la condición normal de los dientes, de la saliva, de la bioquímica general individual, etcétera,

7. Ausencia de estrés excesivo y de conflictos psíquicos traumáticos,

8. Saludable y natural estilo de vida integral en general,

9. Ausencia de bruxismo (que al parecer padece el noventa por ciento de la población, y que al parecer es una consecuencia del estrés y los conflictos psicológicos),

10.  Ausencia de un cepillado agresivo.  Por ejemplo, el cepillado es dañino si se usa excesiva presión, lo cual lesiona encías (causando su retroceso y exposición antinatural del cuello y raíz de los dientes).  El cepillado incorrecto, por ejemplo por su brusquedad o por el uso de dentífricos abrasivos, puede desgastar el esmalte dental.  También desgasta el esmalte dental, el cepillado que se realiza inmediatamente después de consumir alimentos ácidos (en su lugar debería realizarse un inmediato enjuague).

11. Evitar en lo posible la endodoncia, o tratamiento de conducto, que consiste en matar el órgano que es cada diente, con la gravedad que implica la muerte de un órgano de nuestro cuerpo.  Evitar en lo posible también las ortodoncias, porque pueden derivar, por ejemplo, en el traumatismo crónico de la raíz de algún diente, y en un proceso de pérdida de hueso en la raíz del diente.  Ese lamentable caso puede agravarse hasta que exista necesidad de regenerar el hueso mediante algún milagro, o injerto de hueso, para evitar que el diente se desprenda y haya que reemplazarlo por un implante artificial.

12. Evitar morder en la comida pequeñas piedras u otras cosas duras que por descuido pueden estar en el plato, por no haber examinado antes del uso las legumbres, etcétera.

13. Otros cofactores.

En el mundo naturista y de la disidencia en materia de salud, es muy conocido el trabajo del DOCTOR WESTON A. PRICE, que fue un dentista que en las primeras décadas del siglo XX divulgó la tesis de que los problemas dentales, y en particular las caries, se debían al abandono de las dietas “tradicionales” más naturales (no “paleolíticas”, sino aborígenes, o bien centenarias o milenarias, que incluyen los lácteos agroecológicos, crudos y sin homogeneizar y las carnes agroecológicas, incluso cocidas), constituidas por alimentos sin industrializar, y a la adopción de las dietas basadas en alimentos industrializados, lo cual produce en particular una carencia nutricional vitamínica y mineral.  En esta postura, la nutrición es considerado el cofactor de mayor peso en la salud dental, y se le confiere escasa relevancia al cofactor microbiano e incluso a la higiene oral, porque supuestamente los pueblos que conservaban sus dietas tradicionales, que Price examinó en sus viajes de investigación por el mundo, no siempre se caracterizaban por una higiene oral cuidadosa, y, no obstante, su salud dental era notoriamente superior a la de los habitantes de las zonas más desarrolladas industrialmente.

Hoy los seguidores de Price, además de abogar por las dietas “tradicionales” (y no “paleolíticas”), son radicalmente antiveganos.  Es muy fácil encontrar testimonios en internet de supuestos ex-veganos que supuestamente sufrían dramáticos problemas dentales luego de pocos meses de supuesta antigüedad vegana, y que supuestamente en pocos días, casi milagrosamente, supuestamente recuperaron espectacularmente su salud dental incorporando comestibles de origen animal, en particular de la manera supuestamente más nutritiva, que sería la recomendada por los seguidores actuales de Price.  No necesariamente hablan todos de una dieta recomendable basada en comestibles de origen animal, sino incluso de una dieta recomendable donde dicha porción sea inferior al diez por ciento de las calorías totales promedio de la dieta.

El antiveganismo de los seguidores de Price es bastante cuestionable, pero, salvo este aspecto, la información que divulgan me parece muy importante y enriquecedora.  En esta línea está el libro de RAMIEL NAGEL (QUIEN NO ES DENTISTA NI MÉDICO), “Cure la caries dental”.  Algunos aspectos dietéticos del libro pueden ser cuestionables, pero muchos aspectos del libro son altamente esclarecedores.  Con esta ACTITUD CRÍTICA que recomiendo, es un libro que debe ser leído completo, lo antes posible y con suma atención, por todo aquel que quiera asegurar su salud dental de por vida.

Yo relativizo, pero sin negar absolutamente, la teoría microbiana de la enfermedad.  Creo que los microbios son un cofactor importante cocausante de las caries, y que se trata de una “infección”, donde el “terreno” también influye como cofactor.  Las bacterias causantes de las caries se contagian después del nacimiento.

La saliva, en el contexto de una dieta sana, una correcta higiene dental, y un sano estilo de vida, remineraliza los dientes, sanando las pequeñas caries (es decir, cuando son diminutas y casi imperceptibles).  La saliva no solamente está compuesta por agua, sino también por sal, bicarbonato, calcio, fosfato, etcétera, que alcalinizan el ambiente oral y remineralizan permanentemente el esmalte dental.  Existe cierto consenso en que una caries puede remineralizarse naturalmente si no está muy avanzada, si se practica una nutrición óptima, si existe un contexto de estilo de vida saludable integral, si existe una óptima higiene oral, y si el diente conserva su estructura natural, es decir, si no ha sufrido ciertas intervenciones odontológicas, como por ejemplo, y en particular, el taladrado del diente.  Realmente parece difícil la sanación natural de una caries si no existe este conjunto completo de circunstancias, aunque no creo que sea imposible.  De hecho, creo que es posible incluso así la sanación.

Frederic Patenaude, inicialmente, según él lo cuenta en sus testimonios, practicó el crudiveganismo en sí, en cuanto dieta, de la manera incorrecta (vale decir, con alto contenido de vegetales grasos, bajo contenido de frutas, etcétera, en síntesis: el crudiveganismo dominante), lo cual le produjo otros problemas de salud, además de los problemas dentales.  Luego Frederic encontró la solución mediante dos cofactores principales: la dieta de orientación higienista, en concreto, vegana de predominio crudo y muy similar a la Dieta 80/10/10 de Douglas Graham y la higiene dental idónea, siguiendo las recomendaciones del Doctor Robert Nara, quien creó la organización “Oramedics” (institución que ya dejó de existir).

Las enseñanzas del Doctor Nara hoy se divulgan en este sitio web, sostenido por una de las personas que se benefició con la obra del Doctor Nara:

http://www.mizar5.com

Los principales escritos del Doctor Nara son estos tres, que se complementan el uno con el otro:

– “Money by the Mouthful”,

– “Research Advocates Oramedics” y

– “How to Become Dentally Self-Sufficient”.

Obviamente, surge la pregunta: ¿una dieta supuestamente tan natural como la crudivegana basada en frutas, puede causar más problemas dentales que otra supuestamente menos natural, como las de las líneas autocalificadas “paleolíticas” (paleodietas) o “tradicionales” (centenarias o milenarias)?.  Pues la respuesta sería que los dentistas u odontólogos no viven precisamente de los veganos, y constituyen una inmensa industria, y que la higiene del ambiente oral, realmente se demuestra necesaria en cualquier dieta humana.  Y si el crudivegano come azúcar y ácidos -de frutas- más veces en el día, y en mucha más cantidad, pues parece lógico que requiera una mayor higiene dental, porque los dientes resultan mucho más expuestos al azúcar y a los ácidos naturales de las frutas.

Incluso así, podría argumentarse que la dieta de frutas es menos natural, debido a que exige mayor higiene bucal.  La respuesta es que el origen y evolución de la especie humana está envuelta en el más profundo de los misterios.  ¿Qué pasó en el camino que hemos recorrido como especie?.  ¿Qué fue sucediendo, en las oportunidades y lugares que hemos ido ocupando durante cientos y cientos de miles de años?.  La respuesta es que nadie tiene la respuesta completa y definitiva.  La respuesta es, tal vez, “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.  La respuesta es tal vez que nuestra especie humana no tiene una explicación tan simple como a nuestra prisa le agradaría.  Algunos elementos de juicio son que el operativo que el ser humano salvaje requiere para consumir carne -en concreto, destinar el día completo, y su vida entera, a la cacería- parece muchísimo más complejo que enjuagarse y cepillarse los dientes unas tres veces por día.

El ser humano es naturalmente artificial, aunque parezca una contradicción.  El chimpancé no cepilla sus dientes, pero tampoco corta sus uñas, ni su pelo, ni habla, ni construye computadoras, ni compone sinfonías, ni padece los conflictos psíquicos traumáticos crónicos del ser humano civilizado.  Por otro lado, el chimpancé come muchas hojas verdes, las cuales son mineralizantes y mucho menos ácidas en la boca que las frutas.  El chimpancé al parecer tiene acceso en su ambiente natural a frutas menos dulces que las seleccionadas por la agricultura humana.  Además, habría que ver qué clase de saliva tiene el chimpancé y muchos otros cofactores.  Quizá algunos de los alimentos del chimpancé sean bactericidas y antisépticos de su ambiente bucal.  Hay hojas verdes supuestamente antisépticas, para ponerlas como ejemplo de estas propiedades, aunque no sean precisamente la dieta del chimpancé, como el perejil, la albahaca, la menta y otras plantas aromáticas.  El chimpancé al parecer consume plantas medicinales y tierra con fines medicinales.  Los misterios son muchos, y estamos lejos de resolverlos.

En fin, el chimpancé está, obviamente, más conectado con lo natural que el ser humano.  En concreto, la necesidad de una higiene bucal especialmente cuidadosa, no necesariamente habla de la antinaturalidad de una dieta basada en frutas dulces frescas.

Una teoría, entre varias, es que cuando las personas inician el crudiveganismo, sus encías se desinflaman, con motivo de haber abandonado la dieta convencional, que irrita las encías y hace que retrocedan.  Cuando las encías se desinflaman, si además habían retrocedido, queda expuesta la raíz del cuello del diente, donde no hay esmalte dental.  En esta zona expuesta, sin una cuidadosa higiene diaria, se acumulará sarro.  Este sarro genera la enfermedad de las encías, porque es irritante para estas.  La higiene de la línea de unión entre encías y dientes (“surco gingival”) parece ser fundamental para prevenir la enfermedad de las encías, en concreto, que las encías se inflamen, retrocedan, y finalmente que el diente pierda su soporte y se afloje.  Pero esta higiene debe realizarse con EXTREMADA SUAVIDAD Y CORRECTA TÉCNICA, para no lesionar todavía más a las encías, y que retrocedan todavía más, causando una grave situación.

Se ha difundido mucho el temor de que la dieta vegana, y crudivegana, pueden causar problemas dentales, como caries, e incluso problemas más graves todavía.  No obstante, existen testimonios importantes, además de los argumentos científicos, de que el crudiveganismo CORRECTAMENTE practicado no causa el menor problema dental, sino que, por el contrario, contribuye con la salud dental.

Don Bennett declara en relación con la salud dental: “I’ve been eating a vegan diet for over 30 years, and an all-raw (all uncooked) fruit and leafy greens diet for over 18 years, and so far so good.

Traduzco: “He estado comiendo una dieta vegana por más de treinta años, y una dieta de todo frutas y hojas verdes crudas (no cocidas) por más de dieciocho años, y hasta ahora todo bien.

En este artículo, cuyos conceptos clave he sintetizado, se desarrolla el interesante testimonio de Don Bennett, de muchos años de crudiveganismo higienista sin problemas dentales:

http://health101.org/art_blog_dental_issues

Freelee, en su libro “Go FRUIT Yourself!; The must-have raw food newbie manual”, publicado a fines del 2011, declara, y traduzco: “Hoy en día no pongo ni un pie en los dentistas.  Yo he estado comiendo el 97% de mis calorías de la fruta desde enero de 2007 y no he tenido un problema con mis dientes.  Si la fruta se come en su estado correcto (al igual que cualquier otro animal la come) -integral, cruda, madura y sola (o, posiblemente mezclada con hojas tiernas)-.

Freelee lleva cinco años ciento por ciento crudivegana, en la línea de Douglas Graham, y no ha sufrido ningún problema dental.

Éste es el artículo de Freelee:

http://freeleetv.com/i-lost-all-my-teeth-as-a-fruitarian.php

He aquí más testimonios, filmados:

Don Bennett: “Cavities on Raw Food? Don Bennett Interview at Woodstock”

Douglas Graham: “Winfinity? Fruit and Tooth Decay?”

Michael Arnstein:Teeth on the Fruitarian Diet

Harley Johnstone (“DurianRider”):Durianrider: fruit rots your teeth?

Josh Fossgreen: Raw food rots your teeth?

Kristina Carrillo-Bucaram: “Raw Food, Gum Health, and Cavities.”

Andrew Perlot: “What 10 Years On A Fruit Diet Did To My Teeth.”

No obstante, como ya hemos anticipado, existen testimonios de aparición de caries luego del inicio de la dieta crudivegana, ya sea en su variante con bajo contenido de frutas, o ya sea en su variante alta en frutas, e incluso con importante contenido de hojas verdes. 

DENISE MINGER es tal vez la más notoria promotora del antiveganismo, con motivo de haber tenido una desastrosa experiencia en su práctica del crudiveganismo, y, al mismo tiempo, haberse dedicado en su blog a argumentar contra el veganismo y a favor de otras dietas disidentes, como la paleodieta, la dieta tradicional de Weston A. Price, etcétera, todas dietas disidentes, pero antiveganas.  Denise Minger ha publicado en su blog -traduzco-: === “Antes del crudivorismo, mis dientes se encontraban en condiciones óptimas: sólo una pequeña caries cuando tenía 12 años, chequeos dentales perfectos, ninguna necesidad de aparatos dentales.  Los dentistas me amaban a mí, y yo los amaba a ellos.  Todo estaba bien.  Por desgracia, después de mi primer año como crudívora, la realidad me mordió (con sus incisivos perfectamente tallados): catorce caries en una visita al dentista.  Eso no es un error tipográfico, aunque desearía que lo fuera.  Todavía estoy lidiando con las consecuencias, y probablemente nunca tendré una mordida perfectamente ajustada, debido a toda la molienda y perforación que requirió el trabajo dental.”  ===

No sé qué clase de higiene dental practicó Denise Minger durante su catastrófico período crudivegano, qué nivel de estrés y conflictos habrá sufrido o exactamente cuáles fueron los detalles de su dieta.

Incluso algún supuesto seguidor de la dieta de la línea de Douglas Graham cuenta que después de un par de años se encontró con la aparición de varias caries nuevas y varios problemas dentales.  Tampoco queda muy claro qué nivel de higiene dental aplicó ni exactamente cuál fue la composición detallada de su dieta.  Estos pueden ser tal vez cofactores explicativos del desastre.

Según los seguidores de Weston A. Price, los dientes son uno de los más importantes indicadores de la salud de todo tu cuerpo, y de la nutrición de todo tu cuerpo.  Creo que esta afirmación es verdadera en buena medida, porque el cuerpo humano es una unidad, así es que no puedo aceptar que los dientes estén desvinculados del resto del organismo.  No obstante, también es obvio que hay que reconocer el cofactor local de los problemas dentales, en concreto, la higiene oral, el cofactor microbiano.

La dieta es un cofactor que fortalece o debilita los dientes, pero también la higiene dental y oral es un cofactor que previene las caries y otros problemas dentales.

Resulta obvio, por esta clase de motivos, que cualquier crudiveganismo no garantiza la salud.  El crudiveganismo puro de largo plazo requiere especiales precauciones y controles.

Supongo que una buena manera de testear tu nivel nutricional es vigilar de cerca y con frecuencia tus dientes.  En mi opinión, cualquier pequeña nueva caries, cualquier pequeño signo de debilitación de tus dientes, en el contexto de una razonable higiene dental (reitero, dando por supuesta una correcta higiene dental), significa probablemente una deficiencia dietética y la consiguiente desnutrición mineral de los dientes.  También puede existir algún problema crónico en el interior de los dientes y las encías que solamente un odontólogo podrá determinar, y que a simple vista pasa desapercibido para quien no es un profesional.  De allí que resulta muy necesario el control odontológico semestral, e incluso, en personas vulnerables, un control trimestral, que debería ser debidamente agendado para evitar olvidos.  No obstante, ya anticipé mi decisión personal, bajo mi propio riesgo, de no consultar un odontólogo oficialista si no es en un caso muy grave.

A continuación enumero reglas importantes de cuidado de tus dientes, en mi opinión, que surgen de experiencias, testimonios y diversos informes científicos que considero representativos y confiables.  Obviamente, como he anticipado, esta enumeración puede contener errores, y debe ser considerada más bien como un disparador de reflexión, como una lista de temas para resolver, como una guía de análisis de la situación, que debe ser interpretada de acuerdo con la notificación legal de este material.  ¿Y por qué hago esto?.  Porque los odontólogos, en mi opinión y experiencia, se contradicen, y dicen poco.  Insisto, parecen creer mucho en aquel refrán que dice “en boca cerrada no entran moscas”.  Comprobarás que cuesta muchísimo, o bien directamente es imposible, encontrar resuelta por una entidad oficial de odontólogos la lista de cuestiones que he organizado a continuación.  La política del odontólogo parece ser, y puede estar justificada, porque el odontólogo tiene una responsabilidad profesional que yo no tengo:

Págame una consulta si quieres aprender cómo prevenir las enfermedades de la dentadura, de lo contrario, ni sueñes con encontrar material confiable publicado en Internet, ni siquiera en los sitios oficiales de la corporación odontológica.  Ni sueñes, sin pagarme la consulta, en averiguar qué cepillo de dientes tienes que usar, cómo lo debes usar, etcétera.

De hecho, si tienes la suerte de que en uno de estos controles preventivos que recomiendo, el odontólogo no encuentre ningún problema en tu boca  (ninguna caries, ningún sarro, etcétera), y que, por tanto, el precio de la consulta no se destine a algún tratamiento, te sugiero aprovechar los minutos para consultar a tu odontólogo sobre prevención de la enfermedad de dientes y encías, es decir, qué cepillo dental usar, de qué manera, qué dentífrico, etcétera.

Al parecer, el asunto no puede publicarse en Internet en ningún sitio oficial.  Vaya a saber por qué.  Parece ser que Youtube es insuficiente para que algún odontólogo encienda la cámara digital y diga todo lo que tiene que decir, dando la cara, tratando todos los temas que yo menciono en este escrito, y que considero muy importantes.

¿Tal vez algún reglamento de ética profesional lo prohíbe?.  Pues lo ignoro, dado que no soy odontólogo, ni nada parecido.  Aunque tal vez, insisto, algún motivo razonable exista para esta situación, como por ejemplo que cada paciente necesita una específica técnica de cepillado, para que sea realmente idónea en su caso particular.  En cualquier caso, la próxima vez que consultes a tu odontólogo, puedes hablarle de todo esto, porque, en mi experiencia, y por eso escribo este artículo, no será tu odontólogo, desgraciadamente, el que despierte en ti inquietudes por todos estos temas.  En mi experiencia, lamentablemente, así es la conducta de la comunidad odontológica.     

 

1. Consulta a un buen (“buen”) odontólogo cada semestre, y en especial en los primeros años de inicio de la nueva dieta, para que examine el estado de tu salud dental.  Si eres especialmente vulnerable a las caries, o a cualquier clase de problema en dientes o encías, deberías hacer el esfuerzo de hacer un control incluso trimestral, y tener un examen por radiografías al menos cada año, para detectar las caries ocultas de otra manera.

No obstante, mi decisión personal es no consultar un odontólogo oficialista salvo en un caso muy grave, porque personalmente, bajo mi propia responsabilidad, y a mi propio riesgo, creo en el poder autocurativo de los dientes, y solamente confiaría en un odontólogo con formación integral como anticipé.

El odontólogo examina no solamente la superficie de la dentadura, sino también su interior mediante radiografías, que revelan problemas invisibles para el ojo, incluyendo caries.  También puede indicar un estudio de sangre.  Además, la formación y la experiencia del odontólogo, le permiten diagnosticar la situación, en muchos casos, sin necesitar exámenes tecnológicos.

Una radiografía panorámica toma toda la dentadura en una sola imagen total, pero no confiere la mejor nitidez para evaluar una supuesta caries oculta.  Para examinar un diente en particular es superior una radiografía individual.  Es más nítida la radiografía “digital”, que es más moderna, y cuyo resultado se entrega incluso en un CD.  Es importante consultar si la radiografía en el caso concreto será digital.

Hay que insistir en que antes de realizar cualquier intervención, conviene consultar una segunda y hasta una tercera opinión profesional, porque muchas veces los odontólogos difieren en sus opiniones, porque no se trata de una ciencia exacta, ni mucho menos.  Es posible que lo que para un odontólogo constituya una caries imposible de remineralizarse naturalmente, para otro odontólogo sí sea una caries remineralizable naturalmente por la saliva, en el contexto de una cuidadosa higiene oral, y así se evite taladrar el diente, y destruir su estructura natural, su diseño natural como órgano biológico vivo.  Porque cada diente es un delicado órgano biológico vivo, con una organización fisiológica y anatómica natural, que, en lo posible, debe conservarse y protegerse en su integridad, para que el diente funcione con salud durante toda la vida de la persona.  Así también, existe la posibilidad de que a pesar de que un odontólogo convencional prescriba un tratamiento de conducto, endodoncia o “root canal”, en algunos casos un odontólogo holístico, o biológico o natural, determine la posibilidad de solucionar el problema sin recurrir al tratamiento de conducto.  El tratamiento de conducto, al matar el diente, mata el órgano que es en sí mismo el diente.  Un órgano muerto dentro del organismo, es, obviamente, un peligro que hay que evitar, en lo posible, por todos los medios.

Es posible (aunque ineptos existen en todos los ámbitos) encontrar alternativas para salvar los dientes en los ámbitos de las que se denominan a sí mismas “odontología holística”, “odontología biológica”, “odontología naturista”, “odontología homeopática”, “odontohomeopatía”, etcétera.  Esta clase de profesionales son escasísimos, y encontrar uno es como encontrar una aguja en un pajar.  Y no hay muchas opciones.  Al parecer, en los países más periféricos, con suerte existe un solo profesional en todo el país.  Queda la duda de si será idóneo, más allá de su “bonita filosofía”, aunque si está recomendado por pacientes que hace al menos una década se tratan con él, entonces es razonable confiar un poco.  

Si ves alguna mancha oscura en los dientes, castaña, gris, etcétera, por más pequeña que sea, probablemente sea una caries, aunque sea pequeña.  Un odontólogo podrá determinar si es realmente una caries, o si es simplemente una mancha del esmalte dental que de ninguna manera es una caries, sino, por ejemplo, una hipoplasia del esmalte dentario, es decir, por ejemplo, una coloración irregular del esmalte dentario producto de una mineralización imperfecta del diente en su formación (en ese caso la mancha estuvo allí toda tu vida, aunque no te hayas percatado de ello anteriormente).  Son especialmente preocupantes las manchas que rodean a los empastes de amalgamas o bien rellenos de composite -resinas-, es decir, toda coloración que se ubique en la unión del empaste con el esmalte dental, porque puede tratarse de una caries infiltrada en esa unión, que puede estar avanzando rápidamente hacia el interior del diente, con probabilidad de causar un gravísimo daño, incluyendo la pérdida del diente.  Si un empaste de amalgama o composite sufre cualquier rotura, por más pequeña que sea, consulta urgente con tu odontólogo por dicha novedad, porque seguramente allí se formará rápidamente una caries.

También el sarro puede conducir a graves problemas dentales, por lo cual el profesional debería quizá removerlo.  Pero esto es una suposición oficial, de lo cual, por supuesto, no puedo dar fe.  También hay que consultar urgentemente al odontólogo en caso de mal aliento persistente, llagas que no curan, encías rojas (su color normal es rosado), irritadas, inflamadas, que sangran, que retroceden (retracción gingival), sensibilidad de los dientes a la temperatura o las pastas dentífricas, u otros cambios.  Si muerdes una manzana y dejas sangre de la encía en ella, muy probablemente tus encías están enfermas.  Y eso es muy grave.  Finalmente conduce a la pérdida de todos tus dientes.  Si, por ejemplo, al cepillar tus dientes con una pasta dentífrica convencional, notas algún dolor solamente en alguna zona de dientes, y no en el resto de las zonas, consulta urgente al odontólogo (si encuentras alguno confiable, como anticipé), porque puede haber caries en la zona donde se produce el dolor, o bien puede tratarse del retroceso de la encía, lo cual deja descubierto el cuello del diente, motivo por el cual aparece la sensibilidad anormal a la temperatura.  En cualquier caso la situación es grave, se trate de caries en etapa de dolor, o se trate de retroceso de la encía, y se requiere abordaje profesional, oficial o disidente, del problema.

No esperes a que el diente comience a doler para ir al odontólogo, porque el dolor normalmente indica que el daño en el diente ya es grave y probablemente irreversible.  Si la caries realmente no es remineralizable naturalmente, un buen odontólogo (¿hay alguno en el planeta?) removerá solamente el más mínimo tejido dental indispensable y sellará el espacio con resinas o materiales similares, que no es tóxica, es estética, y actualmente está constituida por materiales de excelente tecnología.  Existe incluso la teoría disidente -insisto, teoría disidente-, de la que obviamente no tengo pruebas, de que incluso caries de mayor tamaño pueden sanar naturalmente aunque no rellenarse.  Es decir, supuestamente, según esta teoría, de la que no tengo pruebas, sería posible que un diente íntegro, vale decir, que jamás fue intervenido por un odontólogo ni sufrió ninguna otra clase de daño o intervención, que tenga una caries que haya formado un hueco, pueda experimentar un nivel de sanación natural, es decir, que la superficie de la caries quede liberada de infección bacteriana, que esa superficie del hueco sea remineralizada naturalmente, y que el diente quede, aunque con un pequeño hueco, sano, es decir, donde se ha formado nuevo esmalte o una capa equivalente, de “cicatrización”, por así llamarla, del diente.  Supuestamente, según esta teoría, antes o después de esta autosanación natural, podría colocarse un relleno odontológico en ese hueco, pero, no obstante, la caries quedaría naturalmente sanada, aunque el hueco no se rellene de manera natural.

El Doctor Robert Nara publicó unos libros denunciando la mala conducta de la comunidad odontológica.  Al parecer, tiene razón -aunque sus materiales ya tienen unas décadas de antigüedad y son perfectibles-, y eso le costó ser condenado por la corporación profesional en Estados Unidos.  Incluso en mi familia he sido testigo de la mala conducta de los ontólogos en general, aunque, por supuesto, hay honrosas excepciones.  Por ejemplo, a una persona de mi familia nuclear le hicieron tratamiento de conducto en dos raíces de una muela, pero la muela seguía terriblemente “infectada” (supuestamente).  Esta persona fue víctima de varios odontólogos, pero ninguno de ellos tuvo la suficiente idoneidad como para percatarse de que dicha muela tenía una tercera raíz, que no se distinguía en las radiografías, y que permanecía supuestamente “infectada”.  La desgraciada historia terminó con la pérdida de dicha muela, cuando esta persona era muy joven.  Perder un diente, es perder un órgano del cuerpo humano.  Así de grave es el asunto.  Por desgracia yo me siento en la necesidad de contar estas historias, aunque no sea yo odontólogo, ni nada parecido.

El Doctor Nara no dice en realidad nada muy raro, sino que propone medidas higiénicas orales que son realmente razonables, y asegura que es posible, básicamente mediante la higiene oral idónea, estar libres de por vida de toda clase de enfermedad bucal, incluyendo caries, enfermedad de las encías y pérdida de los dientes.  En concreto, es posible salvarse de la dentadura postiza.  El Doctor Nara denuncia que los odontólogos suelen extraer dientes cuando no está justificado, porque esos dientes pueden salvarse, y que también suelen generar nuevas caries, por ejemplo, dañando los dientes sanos con sus exploradores metálicos.

El poder autocurativo de dientes, encías, etcétera, es muy grande.  El Doctor Nara explica incluso que si un diente por un accidente se desprende completamente, a tal punto de quedar fuera de la boca, puede ser, en circunstancias favorables, con celeridad y auxilio profesional, colocado nuevamente en su lugar y finalmente sanar hasta quedar firme y en situación normal.  Con mayor razón es posible en situaciones de menor gravedad salvar un diente, es decir, no extraerlo.

Al solo efecto ilustrativo, copio aquí un párrafo del libro de MANUEL LEZAETA ACHARÁN, “La Medicina Natural al alcance de todos”, sobre el poder autocurativo de nuestro sistema dental:

=== “Las pastas dentífricas son perjudiciales porque casi todas contienen piedra pómez o Creta, que gastan el esmalte de los dientes y suben las encías.  […]  Los dolores de muelas se alivian con cataplasma de barro renovadas en cuanto se calientan.  También el paquete de pantorrillas y el chorro de rodillas, descargando la congestión de la cabeza, alivian dicha dolencia.  […]  Si se sueltan los dientes, se recomiendan frecuentes buchadas del siguiente cocimiento: por partes iguales, hervir durante 10 minutos: limpiaplata [Equisetum arvense], raíz de tormentilla, raíz de genciana, flores de árnica y sal de cocina.  La cataplasma de barro sobre la parte correspondiente de la cara, es inmejorable también para afirmar los dientes atacados de piorrea.  Se aplicará diariamente a lo menos en la noche.  […]  Caso: don A. F., iba a sufrir la extracción de dientes y muelas del lado derecho de su mandíbula superior.  Las radiografías revelaban que dichos dientes estaban con sus raíces nadando en pus.  A las 4 semanas de practicar puntualmente mi Régimen de Salud, y barro a la cara durante la noche, había desaparecido la piorrea y los dientes estaban firmemente en su lugar.”  ===

Además, el Doctor Nara explica cómo abordar los dolores de muelas, “infecciones” de las encías y la boca, etcétera.

El Doctor Nara dice que todos podemos estar libres de por vida de la enfermedad dental (caries, enfermedad de las encías y caída de los dientes) si realizamos la correcta higiene oral.  Es decir, supuestamente todos podemos, mediante la correcta higiene oral, que requiere un trabajo razonable y que no es excesivo, no tener nunca jamás ni una sola caries, tener siempre las encías sanas y no perder nunca ningún diente.  El Doctor Nara incluso afirma que algunos casos de enfermedad de la encía pueden sanarse sin cirugía, sino mediante medidas idóneas de higiene oral.  También presenta alternativas al abordaje usual de los problemas de ortodoncia.

Escribe, y traduzco del inglés: === “La verdad es que los dientes están realmente hechos para durar toda la vida.  En la ausencia de enfermedad, estos pequeños prodigios de la salud natural son prácticamente indestructibles: Son, en todos los sentidos de la palabra, permanentes.” ===

Dice que los odontólogos están tan desorientados que ni siquiera han puesto nombre a la enfermedad de las caries, que él llama “cariosis”.

Por este motivo te decía que te busques un “buen” odontólogo.  Aunque debo decirte que parece muy difícil encontrar un buen odontólogo, es decir, uno que logre hacerte envejecer con todos tus dientes naturales sanos y en su sitio, cualquiera sea tu edad.  Por eso he escrito este artículo sin ser yo odontólogo, porque creo que existe la posibilidad de llegar a anciano con todos los dientes sanos, con la ayuda de los mejores conocimientos, y del Cielo.

Al menos, espero que este sencillo artículo mío, que no soy odontólogo, ni nada parecido, sirva para despertar la inquietud en conservar sanos los órganos dentales hasta la ancianidad, de ser posible.  Por ejemplo, conocí una persona que sentía que su dentadura natural no era estética, con motivo de que tenía “dientes de conejo”, es decir, sus dientes frontales un poco inclinados hacia el exterior.  En mi opinión, era una dentadura casi normal, e incluso con “personalidad”, es decir, una dentadura que incluso tenía su propia estética, porque los “dientes de conejo” no necesariamente son algo contrario a la estética.  Pero esta persona sentía tal trauma por esta situación que, siendo joven, tenía decidido extraerse todos los dientes y colocarse dentadura postiza.  Cuando por accidente me comentó su plan, obviamente intenté convencerla de que desistiera de esa locura que tenía planeada, y le hice notar que la dentadura postiza impide disfrutar el verdadero sabor de las comidas, es decir, priva bastante del placer de comer, dificulta la masticación normal de los alimentos, dificulta la función fonética, no es realmente estética, con motivo de que no logra igualar una dentadura natural, y, en la intimidad, obviamente, no es estético carecer de dientes naturales.  Supongo que convencí a esta persona de su error.  Eso espero.  Supongo que la locura que pensaba hacer esta persona tal vez se debe a que estamos en una cultura que no considera a cada diente como un órgano, tan valioso como cualquiera de nuestros órganos, y que debemos ser, obviamente, muy diligentes en su salud y en su conservación durante toda nuestra vida.  Espero que este pequeño y sencillo artículo aporte un granito de arena en una nueva cultura de respeto por nuestros órganos dentales.

El problema de fondo es que el odontólogo es casi exclusivamente, en realidad, un cirujano.  Porque taladrar el diente es, en realidad, realizar una cirugía en un tejido del organismo, en un órgano, porque el diente es un tejido del organismo (más todavía, cada diente es un “órgano”), y el esmalte del diente también es un tejido de un órgano.  Obviamente, con cada perforación que hace el dentista en cada diente (en cada órgano dental), se produce un daño en los tejidos del diente en sí y en los tejidos nerviosos que llegan hasta ese diente.  En circunstancias favorables algunas de esas lesiones son reversibles, pero no siempre, ni mucho menos.  Yo veo muy claro que la comunidad odontológica no está realmente preocupada por la prevención, en primer lugar, por obvios motivos económicos, y en segundo lugar, por los resultados.  Es decir, en cada boca hay grandes caries, empastadas o no, pero las hay, y, en general, los ancianos tienen dentaduras postizas.  Eso me hace concluir que la comunidad odontológica deja mucho que desear.

Te contaré lo que por desgracia me ocurrió el año 2013.  Una caries en los dientes frontales, es decir, no en los molares, representa una difícil encrucijada.  El torno, el taladramiento de esos dientes (premolares y frontales), puede dañar el órgano dental y dejarlo sensible por meses -si es que no a perpetuidad- debido a que sus tejidos son más delgados, y la intervención del odontólogo les puede causar un grave daño.  Si en algún diente vale seriamente la pena intentar EVITAR la “cirugía” del odontólogo es en los dientes frontales, es decir, los que no son gruesos como las muelas, con tejidos más anchos.  Creo que no hay que aplicar el torno en los premolares, ni tampoco en los dientes todavía más frontales.  Al menos, si no se intenta la llamada “autocuración” de las caries que sostiene la odontología disidente, deberían intentarse técnicas menos invasivas, como por ejemplo quizá la “fotodinámica” mediante rayo láser quirúrgico que reemplaza al torno, o un gel de papaína que ablanda la dentina, y que también reemplaza al torno.  El riesgo del torno se multiplica si la caries se ubica cerca del surco gingival, es decir, cerca de la línea de la encía.  El dentista en 2013 “trató” de la manera usual una minúscula caries, invisible, muy reciente, que detectó con la “sonda exploradora” (gancho metálico puntiagudo), y por meses no pude morder nada con ese diente debido al dolor que se producía al morder cualquier cosa.  En agosto de 2014 ese dolor había disminuido a menos de la mitad, de manera totalmente natural, y siguió disminuyendo.  En los primeros meses de 2016 yo ya podía morder con este diente, por ejemplo, una rodaja de aproximadamente un centímetro de espesor de zanahoria entera, fresca y cruda, sin ninguna molestia, sin ningún dolor, sin ningún malestar.  Bajo mi propia y exclusiva responsabilidad, creo que no volveré en toda mi vida a pisar un consultorio odontológico salvo casos de gravedad.  Entregué ese diente al Cielo, porque entregarlo a un dentista, yo estaba convencido de que habría sido mucho peor.  Así es que simplemente estuve esperando su curación natural, en oración al Cielo, y nada más.

Este odontólogo, debería haber aplicado el siguiente criterio, que cito textualmente en inglés, y a continuación traduzco:  “It showed that early decay could be stopped and reversed and that the need for drilling and filling was reduced dramatically. A tooth should be only be drilled and filled where an actual hole-in-the-tooth (cavity) is already evident” (Associate Professor Wendell Evans, University of Sydney, “No-drill” dentistry stops tooth decay, says research, 7 December 2015, http://sydney.edu.au/ news-opinion/ news/ 2015/12/07/ _no-drill_-dentistry- stops-tooth-decay—new-research.html).  Mi traducción: “Se demostró que la caries temprana pudo ser detenida y revertida y que la necesidad de  perforación y relleno se redujo drásticamente.  Un diente solamente debería ser perforado y rellenado cuando un real agujero-en-el-diente (cavidad) es ya evidente”.

Yo, como “paciente pensante”, deseo otros resultados de la comunidad profesional.  Deseo llegar a anciano, a muy anciano, con todos mis dientes sanos, completamente sanos, y no encuentro el necesario apoyo en la comunidad profesional.  Por eso escribo este artículo, con la esperanza de hacer llegar estas inquietudes, como un granito de arena, tanto a la comunidad profesional como a los “pacientes”, que sería mejor considerar “hacientes” (y no meros “pacientes”).  La mayoría de nosotros nos hemos salvado de las cirugías en nuestro cuerpo, salvo de las cirugías realizadas por los odontólogos en nuestros dientes.  ¿Por qué motivo tenemos que creer que todos los tejidos y órganos de nuestro cuerpo pueden salvarse de las cirugías, pero los dientes no?.

2. Durante el embarazo, la lactancia y la niñez la exigencia nutricional obviamente es mucho mayor, y por tanto todas las precauciones deben llevarse al extremo, para que los dientes no sean afectados.  El Doctor Robert Nara, ya mencionado, escribió recomendaciones de cuidado dental para cada etapa de la vida, y para cada clase de situación bucal en particular, incluyendo las personas con aparatos en la dentadura, comenzando con los bebés.  Pero no solamente la higiene debe cuidarse, como hemos dicho, sino también la nutrición, y el estilo de vida en general.

3. Hay mucho consenso en la necesidad de cepillar los dientes a primera hora de la mañana, al despertarse, antes de ingerir cualquier alimento, o incluso antes de tomar agua, para desorganizar lo antes posible la placa bacteriana.  En esta primera oportunidad del día sería suficiente con la función mecánica del cepillado en sí, sin ser imprescindible el uso de pasta dental o jabón dental o cualquier sustancia de esta clase.

4. También hay bastante consenso en CEPILLAR LOS DIENTES CON SUAVIDAD, para no lastimar las encías, lo cual llevaría al retroceso de las encías (retracción gingival), ni desgastar el esmalte dental con una frotación demasiado brusca.  Se trata de remover la placa bacteriana y los restos de comida, no de lesionar dientes ni encías.  Es decir, hay que evitar dañar o lesionar las estructuras dentarias y los tejidos blandos adyacentes.  Esto es de EXTREMA IMPORTANCIA: una de las peores cosas que puedes hacer a tu salud dental es cepillar con demasiada brusquedad tus encías, porque ello puede hacerlas retroceder, quedando descubierta la raíz del cuello del diente, la cual no tiene esmalte, y es sensible a la temperatura, y, obviamente, se supone que debe estar cubierta por las encías.  Cuando una persona adquiere verdadero miedo a las bacterias de la boca, puede tener la tendencia a cepillar con brusquedad sus dientes y encías, lo cual es un gravísimo error que la puede conducir al retroceso de sus encías y a la exposición del cuello de los dientes, lo cual acarrea serios problemas.  El cepillado debe ser siempre suave, aunque dure el tiempo suficiente.  En todo caso, hay que sumar “tiempo” de cepillado y no “fuerza” del cepillado.  Es necesario reiterarlo: un buen cepillado requiere sumar “tiempo” y NO “presión”. Creo personalmente que el mejor cepillo, al menos para la zona de las encías, es suave, y que, insisto, hay que sumarle “tiempo” de cepillado, y NO “presión” y TAMPOCO “químicos”. Un cepillo duro puede usarse para la cara horizontal de los dientes.  Obviamente, un cepillado extenso con alguna pasta dentífrica convencional, llena de químicos, puede intoxicar el delicado tejido de las encías.

5. Hay que cepillar los dientes durante el tiempo necesario para remover la placa bacteriana.  Una vez determinado este tiempo, puede controlarse con un reloj de arena o medio equivalente.

Esta regla del tiempo mínimo es clave, algunos aseguran que el mínimo puede ser de cuatro minutos, y otros que este tiempo puede extenderse, en total, hasta unos diez minutos.  En cualquier caso, el tiempo necesario es aquel tiempo necesario para remover la película bacteriana o placa microbiana, lo cual se determina mediante las “disclosing tablets”, o bien revelador de placa en líquido (solución reveladora de la placa bacteriana dental de uso tópico, ES DECIR, NO INGERIBLE), es decir, “tabletas o pastillas reveladoras de placa”, o bien revelador en líquido, que revelan la placa bacteriana, que de otro modo resulta invisible a simple vista.  El revelador de placa en líquido es de aplicación más ágil.  Esta es una imagen del uso de las tabletas:

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/esp_imagepages/9260.htm

Estas pastillas se disuelven en la boca como si fueran un caramelo no masticable (incluso tienen sabor frutal, PERO NO DEBEN INGERIRSE, sino que debe escupirse la sustancia luego de que actúe), tiñen la placa bacteriana que quedó en el diente a pesar del cepillado y, después del enjuague, la placa queda resaltada o marcada.  Esto ayuda a determinar la idoneidad de la técnica de cepillado y de uso de cinta dental o hilo dental, y así mejorar la técnica.  Parece indispensable usar estas tabletas o líquidos reveladores para lograr el uso idóneo del cepillo de dientes y la cinta dental o hilo dental.

Se coloca una gota del líquido revelador de placa en la yema de un dedo, en lo posible usando un guante descartable, porque el revelador de placa tiñe la piel, es decir, la “carne”, aunque no el diente.  Es decir, tiñe la piel, las encías y la placa bacteriana que esté adherida al esmalte dental, pero no tiñe el esmalte dental en sí mismo.  Se pasa la yema del dedo, portando la gota de líquido revelador de placa, por las superficies de los dientes.  Quedarán inicialmente todas las encías y dientes manchados de color rojo.  Luego de un enjuague con agua, quedará el esmalte dental sin manchas rojas, salvo en los sectores donde exista placa bacteriana adherida.  Finalmente, un nuevo cepillado de dientes con su respectivo enjuague abundante, limpiará bastante el color rojo que deja el líquido revelador en las encías.

SI TE CEPILLAS MENOS TIEMPO,

LO CUAL SUELE OCURRIR,

EN REALIDAD

NO TE ESTÁS CEPILLANDO

LOS DIENTES,

CON TODA LA GRAVEDAD

QUE ESO TIENE. 

PERO NO SE TRATA DE CEPILLAR CON MÁS “FUERZA”, LO CUAL PUEDE PRODUCIR UN GRAVÍSIMO DAÑO A LAS ENCÍAS, SINO DE CEPILLAR MÁS “TIEMPO”. 

Me costó encontrar en farmacias la solución reveladora de placa bacteriana dental, pero la encontré en una casa comercial de “materiales y equipos para el cuidado de la salud”.  En concreto, compré una de 20 ml en frasco gotero, constituida por una fórmula de eritrosina 2.7 g en 100 ml, que me costó unos cinco dólares.

Después del cepillado, se pueden colocar unas tres gotas en la punta de la lengua y pasar la lengua por todas las superficies de los dientes.  También puede pasarse la solución sobre los dientes con una torunda de algodón o pincelar con un hisopo de algodón.  Luego se elimina mediante cepillado.  La eritrosina es un colorante usado en golosinas por lo que su ingesta accidental no produce efectos adversos.

6. La importancia del cepillado de dientes y encías.  Según la teoría del Dr. Nara, armónica con la teoría infecciosa oficial de las caries, si hay placa bacteriana sobre los dientes y las encías, hay enfermedad bucal en curso; en cambio, si la placa está desorganizada, mediante el proceso mecánico del cepillado y del uso de cinta dental, desaparece este cofactor de la enfermedad bucal, porque es la placa bacteriana (organizada, establecida, pegada o adherida a los dientes y encías) la que causa el daño.  Serían estos microbios los que causarían supuestamente, directa o indirectamente, la infección de dientes, encías e incluso el hueso de la mandíbula, causando, finalmente, la pérdida de los dientes y la necesidad de dentadura postiza.

Al parecer, la frecuencia del cepillado es importante, pero es muchísimo más importante la IDONEIDAD del cepillado.  Es preferible que te cepilles BIEN dos veces por día (al despertar y especialmente antes de dormir en la noche), a que te cepilles MAL cinco veces por día.

Es muchísimo más importante cepillar, es decir, usar el cepillo, que usar alguna pasta de dientes, o jabón de dientes, o polvo de dientes, etcétera.  Es decir, el verdadero trabajo de higiene lo realiza el cepillo en sí mismo, como trabajo meramente mecánico o físico, sin que exista en realidad absoluta necesidad de algún producto como los mencionados (pastas dentífricas, etcétera) que cumpla alguna función química o bioquímica.  En general, es suficiente usar el cepillo sin ningún producto de los mencionados.  Incluso en seco, si no se dispone de agua, el cepillado realiza una buena higiene, porque desestructura la placa bacteriana.

Existe consenso en que el más importante cepillado, y con muchísima diferencia, es el que se realiza antes de ir a dormir en la noche y después de la última comida del día.  Muchas personas pueden tener excelente salud oral y dental cepillándose solamente al levantarse y al acostarse, aunque, como venimos diciendo, la dieta alta en frutas requiere un cuidado extra, con motivo de la exposición de los dientes al ácido y el azúcar de las frutas.

7. Es útil cepillarse frente a un espejo común de baño bien iluminado, para controlar que no quede ninguna superficie dental sin cepillar, complementando con un “espejo iluminador bucal” (es decir, los espejos circulares pequeños que los odontólogos en su consultorio introducen en la boca) para examinar todas las superficies de los dientes, en particular después del uso de las pastillas o líquidos reveladores de placa bacteriana, ya mencionados.  El Doctor Nara recomendaba el espejo Floxite.  Compré un espejo bucal con aumento, sin iluminación, de acero inoxidable, por tres dólares y centavos, en tiendas especializadas que rodean la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires, en Ciudad de Buenos Aires, Argentina.  Ayuda a mirar los dientes, en particular las muelas, frente a un espejo de baño y con una linterna común.

8. El mejor cepillo de dientes.  Algunos recomiendan un cepillo suave, no duro, porque lesionaría las encías, con grado de dureza medio a blando.  Otros recomiendan un cepillo duro, pero de finas cerdas, no toscas, para que cepille con firmeza y eficiencia.  Según esta segunda postura, las cerdas duras son las más recomendables y las cerdas blandas se deben utilizar solamente en casos en que hay gingivitis mediana a severa o en pacientes ancianos con dientes debilitados.  Supuestamente, según algunos, las cerdas duras ejercitarían y fortalecerían dientes y encías, siempre que el cepillado no sea brusco y así produzca daño. Personalmente prefiero los cepillos blandos, al menos para el área de las encías.  Para las encías incluso puede ser preferible el cepillo “ultra suave”.  El cepillo duro puede utilizarse para la cara horizontal de los dientes, porque así no se afectan las encías.

Cuento mi experiencia personal.  Me surgió sensibilidad en un molar en el momento de cepillar con dentífrico.  Mi dentista me dijo que mi sensibilidad dental se debía solamente a que el cuello del diente quedó un poco descubierto o expuesto porque la encía se había retraído o retrocedido un poco.  Es decir, no existía caries.  Sospecho, supongo, que el problema se produjo como resultado de que comencé a usar (para experimentar un poco) dentífrico y a cepillar con un poco más de intensidad con un cepillo más bien duro.  El dentista con buen criterio me recomendó usar cepillo blando, que es el que él recomienda en general.  También recomendó que la pasta dentífrica NO sea abrasiva, lo cual me parece también buen criterio, por supuesto.  LA MEJOR EXPERIENCIA, AL FIN DE CUENTAS, LA HE TENIDO CEPILLANDO CON SUAVIDAD (CON CEPILLO BLANDO) Y SIN USAR NINGUNA PASTA DENTAL.  Durante un par de décadas estuve así (sin dentífricos, y con cepillo de dureza media o bien blando, y cepillando con suavidad) y sin ningún problema.  Los problemas aparecieron, y muy rápido, en un par de meses, cuando se me ocurrió comenzar a usar una pasta dental, y a cepillar con un poco más de fuerza, aunque supuestamente era la mejor pasta dental del mercado.

Al parecer el cepillo tiene que tener estas características:

– cerdas sintéticas de puntas redondeadas (es decir, que no estén simplemente cortadas, lo cual deja un borde filoso que irrita las encías),

– cerdas al mismo nivel (cerdas planas),

– cerdas uniformes (es decir, de iguales características),

– cepillo con cabeza pequeña a mediana, nunca grande,

– cepillo de cabeza recta,

– cepillo con cabeza rectangular o bien ovoide,

– cepillo con cabeza lisa, es decir, sin relieves que puedan golpear los dientes,

– cepillo de mango recto y rígido.

Un cepillo eléctrico puede o no ser útil según el caso concreto.  Intuyo que un muy buen cepillo eléctrico puede ser conveniente.

Este es un video explicativo del funcionamiento de un cepillo dental eléctrico, en este ejemplo el “Oral-B Professional Care”:

Supuestamente hay que pedir orientación al odontólogo oportunamente sobre el mejor cepillo.

9. Reemplaza el cepillo de dientes cada mes, como máximo cada tres meses, por uno nuevo, para mantener la firmeza de las cerdas, y que su deformación no irrite las encías.  Lo más seguro es reemplazar cada mes el cepillo de dientes, con motivo de que constituye, junto con la cinta dental, el más importante elemento de la higiene oral y la prevención de las enfermedades de los dientes.

10. LA CALIDAD DE LOS CEPILLOS DE DIENTES ES UN ELEMENTO ESENCIAL Y FUNDAMENTAL, DADO QUE EL CEPILLADO EN SÍ, EN SU MERA FUNCIÓN MECÁNICA, AUNQUE NO SE USE DENTÍFRICO NI NADA SIMILAR, ES UNA DE LAS CLAVES DE LA HIGIENE Y LA SALUD BUCAL.  SEGÚN EL DOCTOR NARA ES INDISPENSABLE CONTAR CON CEPILLOS DENTALES DE EXCELENTE CALIDAD.  Intuyo que es una excelente inversión comprar un buen cepillo eléctrico.

11. Después de cada uso del cepillo de dientes hay que lavar bajo el agua de la canilla, limpiar bien, e incluso, de ser razonablemente posible, desinfectar el cepillo de dientes, por ejemplo, con agua oxigenada diluida, y dejarlo ventilar y secar, obviamente, en posición vertical, en lugar seco y ventilado.  También se recomienda usar tres cepillos de dientes durante el día, uno para cada momento del día, para que la desinfección del cepillo sea más efectiva, especialmente por el transcurso del lapso necesario de ventilación y secado.  Es más, durante el cepillado, es recomendable ir enjuagando con agua pura permanentemente el cepillo, es decir, ir limpiándolo de la suciedad que va recogiendo de los dientes y de las encías.

12. Dado que los problemas de salud de la dentadura son, supuestamente, según la teoría oficial, en general, básicamente microbianos infecciosos, y contagiosos, parecen prudentes las medidas convencionales de prevención de contagios, motivo por el cual, en particular, no se debe compartir el cepillo de dientes con otra persona, por ejemplo.  Además, conviene guardar el cepillo en lugar seco, ventilado y separado de los cepillos usados por otras personas, para evitar, precisamente, que unos cepillos se contaminen con los otros.  Hay que desechar el cepillo, además, después de haber sufrido cualquier tipo de infección. 

13. Cepillo seco o cepillo mojado.  Para realizar un correcto cepillado supuestamente hay que mojar el cepillo previamente, para que no raspe las encías, aunque otros recomiendan usar el cepillo seco.

14. Existen varias técnicas de cepillado higiénico, y no es fácil decir cuál es la mejor, porque los odontólogos dicen que tal vez sería apropiado combinar las diferentes técnicas propuestas por diversos autores.

En lo personal, tengo que comenzar con el principio médico fundamental, atribuido a Hipócrates: “PRIMUM NON NOCERE”.  Coloco todas las variables de traducción, para intentar que no se te olvide:

Primero no hacer daño”,

Sobre todo no hacer daño”,

Ante todo no hacer daño”,

Primero que nada no dañar”,

Antes que nada no dañar”.

Hay que aprender un mínimo vocabulario técnico.  Diccionario de la RAE: “Gingival.  (Del lat. gingīva, encía).  1. adj. Perteneciente o relativo a las encías.

Surco gingival” es el espacio poco profundo situado entre la parte interna del borde de la encía y la superficie del diente.

El principio fundamental en materia de técnicas de cepillado es no dañar tus encías ni tus dientes mediante el cepillado.  El primero de los daños de un cepillado demasiado agresivo, y de una pasta dentífrica abrasiva (que es lo usual) es la “retracción gingival” o retroceso de las encías, que deja al descubierto o expuesto el cuello dental, lo cual acarrea serios problemas, el primero de los cuales es la sensibilidad anormal a la temperatura.

EN LO PERSONAL CONSIDERO DE GRAN IMPORTANCIA NO INTRODUCIR SUCIEDAD DENTRO DE LAS ENCÍAS MEDIANTE EL CEPILLADO.  ES DECIR, CREO QUE DEBE MOVERSE DEL CEPILLO DE TAL MANERA DE NO INTRODUCIR LA SUCIEDAD DENTRO DEL “SURCO GINGIVAL”, PORQUE DE LO CONTRARIO ESTAMOS ENSUCIANDO LAS ENCÍAS EN LUGAR DE HIGIENIZARLAS.

El segundo daño producido por un cepillado agresivo es la abrasión del esmalte dental, lo cual dependerá de la técnica del cepillado, el producto aplicado, la frecuencia, el tiempo de duración y la fuerza aplicada.

El principio general es que el cepillado tiene por objetivo, no solamente remover el alimento que ha quedado en la boca, sino también, y especialmente, remover la placa bacteriana (o biofilm o biopelícula), que normalmente es invisible a simple vista.  Una buena técnica de cepillado es aquella que es segura (no causa daño ni lesión alguna), es efectiva en la eliminación de la placa bacteriana, llega a todas las zonas de la dentadura y la boca, y, de ser posible, es simple.

Como parte de esta primera regla, la de no dañar, la de la seguridad, suele recomendarse que el cepillado no sea en sentido horizontal a la altura del surco gingival, porque eso produce un efecto de serrucho a la altura del cuello de los dientes, que lesiona las encías y eventualmente puede desgastar incluso el esmalte dental.

En su página de Facebook

https://www.facebook.com/MirameNaturalDentist

la Dra. Elsa Rosa Fajardo publicó esta técnica:

Se debe realizar por cuadrantes, es decir empezar por arriba a la derecha avanzando de diente en diente, hasta llegar al otro extremo izquierdo, primero el lado de los carrillos [mejillas] o vestibular; después el lado del paladar [cara lingual o palatina].  Luego abajo [caras oclusales] empezando por la izquierda, uno por uno hasta llegar al otro extremo derecho.

1. Coloque el cabezal del cepillo en la encía, dentro del surco entre encía y diente, con las puntas de los filamentos en ángulo de 45º. 

2. Mueva el cepillo primero sobre el sitio de forma giratoria para limpiar el surco gingival.

3. Después cepille las superficies exteriores e interiores de cada diente inferior y superior manteniendo los filamentos formando un ángulo de 45º y realizando un movimiento como de barrido, levantando cada vez el cepillo y enjuagándolo en agua limpia constantemente.

4. Cepille también la lengua y el paladar. 

5. Cepille las superficies internas de los incisivos superiores e inferiores colocando el cepillo en posición vertical u horizontal y barriendo.

Dra. Elsa Rosa Fajardo.

La Dra. Fajardo, en dicha página, continúa así:

Diré que hay varias técnicas de cepillado que se han desarrollado a lo largo del tiempo, la que más éxito ha dado es la que he descrito en esta página, por lo tanto se ha quedado prácticamente como estándar, otras descripciones en internet son abreviaturas incompletas de la misma. 

Respecto al tiempo, lo importante es poder cepillar todos y cada uno de los dientes por lo menos diez veces, con la técnica descrita, para realizarlo realmente a conciencia pero sin brusquedad, con el hilo y todo, por lo menos son diez minutos.  Y al final hacer un control con un tinte para bacterias, de este modo, comprobaremos si realmente estamos libres de bacterias, allí ya no manda el tiempo sino el resultado.  (Igual para masticar bien el alimento no podemos hablar de un tiempo exacto sino de masticar hasta que el alimento se deshaga bien en la boca y se ensalive bien).  La verdad es que para aprender bien esta técnica se tiene que hacer presencialmente en el consultorio, es decir entrenar al paciente.  La brusquedad al cepillarse puede ocasionar desgaste severo del esmalte.  La respuesta a todo es que deben visitar al odontólogo!.  Estos consejos por internet son orientaciones, pero es necesaria la supervisión profesional.”

NO SOLAMENTE DEBES CUIDAR TUS DIENTES, SINO TAMBIÉN TUS ENCÍAS, QUE SON PARTE DEL SOPORTE DE TUS DIENTES.  SI SE ENFERMAN TUS ENCÍAS, CAERÁN TUS DIENTES.

Me parece importante resaltar también el enjuague o limpieza del cepillo a medida que se realiza el cepillado, porque parece lógico ir retirando la suciedad que el cepillo va recogiendo.

El cepillado debe ser suave, en particular sobre las encías, para no lesionarlas.  Aunque el cepillado tampoco debe ser demasiado brusco sobre el esmalte dental, porque también puede desgastarlo.

Supuestamente, en primer lugar deben cepillarse los dientes superiores, y en segundo lugar los inferiores.

Supuestamente en primer lugar habría que cepillar la cara externa de los dientes, con un movimiento de barrido vertical desde las encías hacia la cara masticadora (oclusal) de los dientes.  Supuestamente el cepillado horizontal de la cara externa sería ineficaz y hasta inconveniente, porque hace un efecto serrucho en la zona de delicado surco gingival.

Supuestamente, y esto también se discute, hay que cepillar en segundo lugar la cara masticadora (oclusal) de los dientes mediante un movimiento horizontal hacia adelante y hacia atrás del cepillo.

Supuestamente, en tercer lugar, habría que cepillar la cara interna (lingual) de los dientes, con un movimiento de barrido giratorio longitudinal del cepillo desde las encías hacia la cara masticadora (oclusal) de los dientes.

Supuestamente, hay que trabajar un par de dientes por vez durante cinco a diez segundos.

Hay que cepillar, obviamente, todos los dientes, e incluso, supuestamente, con mucha suavidad para no causar una lesión, la línea de unión de encías y dientes (“surco gingival”).

Se dice que las encías, y la unión entre encías y dientes (surco gingival), se cepillan con el cepillo a cuarenta y cinco grados respecto de la línea vertical, de tal modo de que las cerdas penetren con suavidad en el surco gingival, presionando con delicadeza -sin generar un efecto serrucho- en el surco gingival mientras se realizan cortos movimientos horizontales con el cepillo.

Hay que finalizar, supuestamente, cepillando lengua, interior de las mejillas y paladar.  Supuestamente, hay que cepillar la lengua barriendo hacia la punta de la lengua.  No obstante, hay quienes dicen que no es útil ni seguro cepillar la lengua.  En fin, los odontólogos, al parecer, no se ponen de acuerdo.

En los espacios interdentales más amplios, puede usarse, en lugar de la cinta dental, el “cepillo interproximal”, que es un diminuto instrumento, con funcionamiento de cepillo, capaz de ingresar en el espacio interdental.

También puede usarse el “estimulador o cono interdental”, que es la punta flexible sintética de goma que se encuentra en el extremo libre del mango de los cepillos de dientes, que se utiliza para extraer los residuos del espacio interdental.  Es necesario contar con un estimulador interdental.

Hay que higienizar con especial atención la línea de la encía, los dientes posteriores y las zonas de obturaciones, de aparatos y de otras reparaciones.  El doctor Robert Nara da recomendaciones especiales para las personas que usan aparatos.

15. Parece necesario usar productos naturales selectos (de comprobada eficacia) para la higiene de los dientes, en reemplazo de las pastas dentífricas convencionales.  Estos productos naturales recomendables pueden ser jabones o bien polvos para higiene dental muy recomendados constituidos por sustancias naturales.

No parece lo más recomendable utilizar dentífricos convencionales, ni ninguna sustancia química por el estilo, porque aparentemente pueden afectar el esmalte dental, además de ser tóxicos en algún grado, debido a la larga lista de químicos que los compone.  El asunto de la aplicación de flúor a la dentadura es polémico, porque muchos dicen que intoxica (con motivo de que, de hecho, el flúor usado para fines odontológicos puede ser incluso un veneno mortal).  Obviamente, tendrás que decidirlo sopesando los argumentos con cuidado.  La política de agregar flúor al agua potable de red pública, es otra situación distinta, que consiste en beber flúor, y no en aplicarlo sobre los dientes.  Este asunto del flúor agregado al agua potable, prácticamente no tiene defensores fuera del ámbito oficial.

Tu odontólogo supuestamente te recomendará el mejor producto para tu caso particular.

Una marca tradicionalmente confiable de pastas dentífricas, aunque no soy especialista y no puedo dar fe, tiene esta fórmula publicada: “Composición: Bicarbonato sódico, agua, glicerina, aceites esenciales naturales, ácido silícico, aceite de Endrino, goma guar, cloruro de sodio, extracto de Mirra, extracto de Ratania, extracto de castaño de indias, aesculina, extracto de cenizas de Arum maculatum (en alta dilusión), alcohol, aceite de jojoba.

Examinando esa fórmula me nacen algunas inquietudes: el bicarbonato de sodio supuestamente es abrasivo -aunque esto se discute- y por tanto daña el esmalte dental, la glicerina supuestamente impide que la saliva remineralice los dientes -aunque esto también se discute-, y varias de las sustancias no sé realmente qué efecto pueden llegar a tener.  El cloruro de sodio, es decir, sal común de mesa, supuestamente también es levemente abrasivo, aunque eso también se discute.  En síntesis, esa fórmula no me persuade mucho para su uso permanente.

Al parecer el bicarbonato de sodio y la sal de mesa correctamente diluidos en agua no son abrasivos en un grado dañino para el esmalte dental, en particular si no se usan para el cepillado en sí.  Los odontólogos se encargan en la web de decir que el bicarbonato de sodio es un abrasivo que no hay que usar, pero luego uno se encuentra con que los dentífricos suelen contener, precisamente, bicarbonato de sodio.  Los odontólogos tendrían que aclarar su discurso, tendrían que aclarar qué opinan de la mayoría de los dentífricos, que contienen, precisamente, esta clase de sustancias.

He comprado el bicarbonato de sodio en una farmacia, en un paquete de 250 gramos, por menos de tres dólares.

Tanto el bicarbonato de sodio diluido en el agua, como la sal común de mesa diluida en el agua, al parecer son componentes naturales de la saliva.

Don Bennett recomienda en su artículo, ya mencionado, el cepillado en seco, es decir, con el cepillo de dientes sin ninguna sustancia ni producto, ni siquiera agua.  Luego se enjuaga con agua.  No obstante, para algunas personas supuestamente podría ser irritante, así es que esto debería resolverlo el odontólogo.  A continuación del cepillado en seco puede realizarse el cepillado con alguna sustancia o producto y sumar las ventajas de ambos métodos.

Don Bennett recomienda también el polvo dental “Eco-Dent Tooth Powder”.  Contiene bicarbonato de sodio, lo cual me hace surgir una inquietud, porque el bicarbonato de sodio supuestamente es demasiado abrasivo si se usa diariamente en el cepillado.  También recomienda el polvo “Peelu Dental Fibers”, constituido por fibras vegetales de Miswak o Siwak, lo cual supuestamente no sería abrasivo, se extraería del árbol Pilu o Arak (“Salvadora pérsica”) y se habría usado desde tiempos remotos en Asia.  

Parece también eficaz realizar el último cepillado diario de los dientes, antes de ir a dormir en la noche, con jabón natural puro, que no contenga glicerina agregada -aunque el jabón natural contiene una porción de glicerina-, ni lauril sulfato de sodio, ni colorantes, ni otra clase de aditivos químicos, etcétera.  Puede sospecharse que la glicerina agregada, por ejemplo, impide que la saliva tenga pleno contacto con los dientes.  No obstante, parece que la porción de glicerina contenida normalmente por el jabón natural puro, no acarrea ningún problema y es eliminada con un buen enjuague con agua tibia, repetido unas cuatro veces.  Es un asunto polémico, pero también podría usarse un jabón natural al cual se le haya extraído la glicerina.

Gerard F. Judd, autor de “Good Teeth Birth to Death”, recomendaba cepillarse usando jabón común en barra de manos (aunque supongo que un jabón de manos normal actual, contiene una variedad de sustancias que lo hacen peligroso para usarlo en el interior de la boca).  Supongo que podría usarse, aunque no tengo experiencia personal, un jabón artesanal que sea realmente puro, es decir, sin aditivos.

Frederic Patenaude recomienda el “Perfect Prescription Tooth Soap”, que es, básicamente, un jabón para los dientes.  Aquí “jabón” significa, simplemente, químicamente, jabón sólido, aunque, por supuesto, un jabón puro, es decir, sin aditivos químicos.  Se trata del mismo contenido básico de los jabones en barra de tocador, aunque éstos, por supuesto, tienen varios aditivos químicos.

Aunque resulta muchísimo más barato fabricar el propio jabón puro casero, de manera artesanal, lo cual es muy simple, compré, para probarlo, un frasco de jabón dental comercial.  La receta tradicional para fabricar caseramente y artesanalmente el jabón de tocador en barra, es decir, sólido, ha consistido en la simple mezcla en frío de tres ingredientes, con la adecuada técnica y medidas de seguridad: aceite de oliva, agua e hidróxido de sodio.  No obstante, compré un frasco del jabón dental “Shreds Plain Jane Tooth Soap®” mediante Internet, que todo indica que es equivalente al jabón artesanal que comentamos, en la dirección http://www.toothsoap.com, con PayPal, al precio de $24.95 USD (veinticuatro dólares con noventa y cinco centavos de dólar de los Estados Unidos de América), con un costo de envío desde Estados Unidos de América hasta Argentina de $42.00 USD, lo que significó un pago único y total de US$ 66,95 (sesenta y seis dólares con noventa y cinco centavos de dólar), el 26/5/2013, a la empresa Vitality Products, Inc., 2030 Powers Ferry Road, Suite 440, Atlanta, GA 30339.  La empresa envió el producto mediante correo por USPS (Priority Mail International), que permite el seguimiento del envío a través de Internet con la respectiva clave de seguimiento en USPS.com.  Recibí en mi domicilio sin problemas el jabón dental el martes 18/6/2013.  El jabón dental tiene un olor no muy agradable y un sabor que tampoco es agradable, porque es un sabor, precisamente, a jabón.  No recomendaría lavarse los dientes con jabón dental poco antes de comer, salvo que se hagan reiterados enjuagues, porque la boca queda con un leve gusto a jabón durante un breve lapso.  La boca queda con una sensación de excelente limpieza.  Se muerde entre las muelas un pequeño trocito de las tiritas de jabón, para que se adhiera a las muelas; se cepilla sobre este fragmento de jabón, hasta lograr que se convierta en espuma dentro de la boca, y luego se cepillan todos los dientes.  Es un producto vegano, porque contiene solamente aceite de oliva, aceite de coco, agua e hidróxido de sodio.  El hidróxido de sodio, en inglés “sodium hydroxide”, (su fórmula es NaOH) es tradicionalmente usado en la fabricación de jabones artesanales, no deriva del petróleo y está libre de explotación animal.  En el Diccionario de Química y de Productos Químicos de Hawley, leemos textualmente “sódico, hidróxido (sodium hydroxide).  (Sosa cáustica; hidrato de sodio; cáustico blanco; lejía.)  Es el cáustico más importante comercialmente, que ocupa el octavo puesto en volumen de producción de los EE.UU. (1985).  […]  Usos: manufactura de productos químicos; […]; jabón; […].”  En la antigüedad, los egipcios y otras culturas usaban la ceniza (hoy en su lugar se usa el hidróxido de sodio industrial) y grasas para fabricar sus jabones.  Presumiblemente, la “saponificación” (reacción química de producción de jabón) fue descubierta a partir del goteo de las grasas sobre las cenizas del fuego de cocción de la comida.

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Antes de irse a dormir en la noche, me parece lo más prudente cepillarse los dientes durante el tiempo necesario, ya mencionado, con algún selecto producto natural, o bien habiendo pasado el cepillo de dientes mojado por jabón natural de manos en barra, básico, puro, sin agregados.  De inmediato, enjuágate unas cuatro veces con agua pura tibia profundamente.  Éste último cepillado del día, posterior a la última comida del día, es el más importante de todos, y en esto el consenso es casi absoluto.

Obviamente, el jabón natural no es comestible, y no debe tragarse, como tampoco una pasta dentífrica convencional.  Además, si el jabón natural es de fabricación casera, hay que asegurarse de que esté perfectamente realizado (en cuanto a sus proporciones de ingredientes y a su lapso de “maduración”), para que no quede ningún resto de soda cáustica.

Lo que colocas sobre tu piel al cabo de un rato ingresa por sus poros y termina en tu sangre.  Lo que colocas en el interior de la boca puede ser absorbido todavía más fácilmente hacia la sangre, aunque no lo tragues.  Por lo tanto, hay que ser muy cuidadoso con las sustancias que se usen para la higiene dental.

Supuestamente el gel natural fresco del interior de las ramas de ALOE VERA puede ser usado como antiséptico bucal mediante el cepillado.  Luego hay que enjuagar con agua, pues tiene un olor horrible, salvo que sea lavado con agua luego de separarlo del exterior de la hoja de aloe vera.

Algunos dicen que la teobromina del cacao es un buen componente de pastas de dentífricas.

Enjuagarse la boca con aceite, práctica llamada “oil pulling”, es una tradición india ayurvédica milenaria.  Se hacen buches con aceite de sésamo, o bien girasol, coco, oliva, etcétera, entre los dientes durante unos 20 minutos.

16. Muchos declaran, y me parece prudente, que no hay que cepillarse con bicarbonato de sodio o arcilla, porque son abrasivos.  No obstante hay quien aconseja cepillarse una vez por semana con alguno de estos elementos.  Llama la atención, reitero, que productos supuestamente “naturales” para el cepillado de los dientes contengan bicarbonato de sodio.

17.  Supuestamente, según la teoría oficial de las caries, lo mejor es tratar de no comer más de tres veces por día, porque así aumenta la frecuencia de exposición de los dientes tanto a la comida (en particular sus azúcares y sus ácidos), como a las bacterias productoras de las caries.  No parece muy fácil lavarse los dientes en la oficina.  De hecho, no parece fácil comer en paz en la oficina.  He concluido que lo ideal sería, en lo posible, no comer nada en la oficina, y, obviamente, antes de ir a la oficina haber consumido las suficientes calorías sanas para estar saciado durante todo el lapso de trabajo.

18. Después de comer frutas, y antes de cepillarse los dientes, parece bueno comer hojas verdes, y en particular el apio, porque al parecer limpian los dientes y remueven el ácido de las frutas, que puede afectar el esmalte dental en el largo plazo.

19. Después de comer, inmediatamente, y antes de cepillarse los dientes, parece prudente enjuagar con agua pura tibia los restos de comida, después de cada comida.  Resulta normalmente muy útil el “duchador bucal” o “irrigador oral” por chorro de agua tibia.  Es fundamental, en especial, el enjuague inmediato después del consumo de fruta dulce o ácida, como por ejemplo la naranja.  El duchador bucal, mediante un chorro de agua con presión, limpia incluso el espacio interdental, con lo cual, según algunos, es posible que reemplace con ventaja al hilo dental, aunque esto se discute, y en términos mecánicos, no parece haber completa equivalencia.  Al parecer el irrigador no remueve la placa bacteriana, y por tanto no reemplaza al hilo o cinta dental.  Supuestamente hay que usar el duchador bucal durante un par de minutos.  Un duchador bucal es de la marca “Waterpik” y puede apreciarse en este video de dicha empresa:

Otra marca es “Showerfloss”, y se conecta a la ducha.  También se menciona la marca “Via Jet”.

Algunos recomiendan, y otros, por el contrario, no recomiendan, usar también el irrigador oral para limpiar la unión entre dientes y encías (surco gingival), donde puede acumularse suciedad que ocasione la enfermedad de las encías.  Supuestamente, limpiar la línea de las encías, donde se unen los dientes y las encías (surco gingival), sería fundamental para evitar la enfermedad de las encías, que si enferman comienzan a retroceder, causando así incluso la caída de los dientes.

Después del consumo de frutas, supuestamente es recomendable, según algunos, el enjuague de agua tibia con una muy pequeña cantidad disuelta de bicarbonato de sodio y sal marina, lo que es completamente natural, no es tóxico, neutralizará el ácido de las frutas y tendrá un efecto antiséptico en la boca y los dientes.

Un buen enjuague supuestamente puede prepararse disolviendo una cucharadita de bicarbonato de sodio y una cucharadita de sal de cocina (idealmente marina) en una taza de agua, aunque, insistimos, debes consultar todo con tu odontólogo.

Este enjuague de bicarbonato de sodio y sal puede aplicarse en la dentadura también mediante el duchador bucal, o irrigador oral.

El bicarbonato de sodio es levemente abrasivo, al menos si no está diluido.  No cepilles, por este motivo, el bicarbonato de sodio (al menos seco) directamente sobre los dientes.  El bicarbonato de sodio del enjuague debe estar muy diluido en agua (es decir, en gran cantidad de agua en proporción), porque un exceso de alcalinidad supuestamente también puede dañar los dientes.  Hay dentistas que rechazan el uso del bicarbonato de sodio incluso como enjuague, es decir, diluido en agua, recomendando como enjuague casero solamente a la sal de cocina disuelta en agua.  Si existe alguna enfermedad en la boca, el bicarbonato de sodio no debería ser autoadministrado, y, por supuesto, se debería consultar al profesional de la salud correspondiente legalmente habilitado.

Obviamente, parece claro que el enjuague de agua con sal de cocina no tiene prácticamente contraindicaciones o riesgos, con motivo de que todas las sopas que todo el mundo ha tomado toda la vida son agua con sal, más, por supuesto, las diversas verduras u otros alimentos del caldo.

Si, por ejemplo, accidentalmente tragas el bicarbonato de sodio, en esa muy pequeña cantidad, y diluido en agua, no causará problemas, dado que es una situación excepcional.  No ocurre lo mismo con el cóctel químico de los dentífricos convencionales.  Por supuesto, el bicarbonato de sodio no es una sustancia propiamente comestible.

Hay quienes aconsejan el enjuague con arcilla pura disuelta en agua.  Obviamente es una sustancia completamente natural, aunque no me consta su efectividad.

20. Supuestamente, según algunos, la enfermedad de las encías puede revertirse y hasta sanar, al menos en un estado temprano, limpiando diariamente la unión de las encías con los dientes (surco gingival) mediante el duchador bucal o irrigador oral, en el contexto de una dieta saludable y una higiene oral integral adecuada.  En consecuencia, al parecer, resulta muy conveniente usar también el irrigador oral para limpiar, como prevención, la unión entre dientes y encías (surco gingival), donde puede acumularse suciedad que ocasione la enfermedad de las encías.  Las encías enfermas retroceden hasta causar el aflojamiento de los dientes.  Esta situación, obviamente, es tan peligrosa que conduce incluso a la pérdida de los dientes, motivo por el cual, insistimos, es necesaria, supuestamente, la urgente consulta al odontólogo.

21. Al parecer no es recomendable cepillarse los dientes inmediatamente después de comer frutas.  Supuestamente no deberías cepillar directamente los restos de frutas ácidas sobre los dientes -porque el ácido de las frutas puede afectar los dientes-.  Por eso previamente debes enjuagarte, e incluso es bueno comer hojas verdes, en especial apio, después de las frutas, para remover el ácido de las frutas ácidas, que puede afectar el esmalte dental.  Es conveniente cepillar los dientes una media hora después del mencionado enjuague.  Este lapso no está claro, incluso de habla hasta de un par de horas, pero una media hora parece un lapso mínimo razonable, dando por supuesto el inmediato enjuague después de comer.  Puedes corroborar todo esto examinando tu saliva con las tiras medidoras de pH.

Compré las cintas de papel medidor de pH en una droguería (es decir, negocio de reactivos y materiales de laboratorio) del barrio, cien tiras por siete dólares y centavos.  En la imagen se ve una cinta que sumergí en jugo -zumo- de limón, la otra en jugo -zumo- de naranjas, y la de color verde en una disolución en agua de bicarbonato de sodio.  Tanto el limón, como una famosa bebida gaseosa (según la región, llamada también “refresco” o “soda”), como una famosa bebida energizante, tienen el mismo pH de cuatro, es decir, muy ácido, con el consiguiente peligro para el esmalte dental.  Es decir, para el esmalte dental es el mismo ataque beber un vaso de jugo/zumo de limón, que de bebida gaseosa o de bebida energizante.  Una taza de café tiene un pH de seis, es decir el mismo del jugo -zumo- de naranjas.

22. Una vez transcurrido el lapso para que el ácido de la fruta desaparezca bastante de los dientes, idealmente hay que cepillarse los dientes, después de cada comida.  Parece lo más seguro.  La placa bacteriana comienza a formarse en los dientes supuestamente unos veinte minutos después de comer.  Con el tiempo la placa puede endurecerse hasta formar sarro.  Aunque, insistimos, como venimos diciendo, parece haber bastante consenso en que puede lograrse una razonable higiene oral básica, en cuanto a cepillado y cinta dental, con un cepillado al despertar, libre de productos, y con un segundo y último cepillado y limpieza con cinta dental antes de dormir, en esta segunda oportunidad con aplicación de productos de acción bioquímica, como por ejemplo el jabón para los dientes.

23. LAS DOS GRANDES BASES DE LA HIGIENE PREVENTIVA DE LA BOCA SON EL CEPILLADO Y EL USO DE LA CINTA DENTAL, PUES ASÍ RESULTAN LIMPIOS TANTO LA SUPERFICIE MAYOR DE LOS DIENTES, COMO TAMBIÉN LAS PEQUEÑAS PERO PELIGROSAS SUPERFICIES UBICADAS ENTRE UN DIENTE Y EL OTRO.

Supuestamente, según la teoría oficial de las caries, el uso de la cinta dental tiene tanta o quizás más importancia que el uso del cepillo, porque el espacio interdental es crítico.  No obstante, existen testimonios puntuales de personas que tienen buena salud dental sin uso de cinta dental.  Lo real es que cuesta no lesionar las encías al usar la cinta dental.  Debe usarse con extremo cuidado, y aun así, en mi experiencia, es casi imposible evitar al menos microlesiones en las encías.

Al parecer es preferible la cinta dental encerada.

Lo más cercano a una cinta dental que he encontrado, en cuanto al ancho, es el “hilo dental multi-beneficios Oral-B Pro-Salud”.

Supuestamente, hay que dedicar unos cinco segundos a cada espacio interdental, lo que suma un total de unos tres minutos.

Usa el hilo dental o cinta dental suavemente, SIN LASTIMARTE LAS ENCÍAS, cuando quede un resto de comida entre los dientes, y cada noche antes de irte a dormir.  El hilo dental es reemplazado, supuestamente, aunque es discutible, con ventaja por el irrigador oral o duchador bucal por chorro de agua tibia, ya mencionado.  De ser necesario (de ser necesario), la limpieza puede complementarse, con un palillo de dientes, mondadientes, o escarbadientes, usado cuidadosamente, porque puede causar más daño que beneficio.  El hilo dental o cinta dental deberían ser usados al menos una vez cada día, debido a que el cepillo no alcanza el interior de los espacios interdentales, espacios donde también es menor la acción de la saliva.  El Doctor Robert Nara dice que es mejor la cinta dental que el hilo dental, porque la CINTA DENTAL (“dental tape”) es menos proclive a lastimar las encías y es más cómoda para ser manejada.

Para manejar la cinta dental o el hilo dental, existen aplicadores, como las horquetas y mangos portahilos, donde colocar el hilo o la cinta, pero parecen ser una técnica de manipulación menos eficiente que con los dedos.  En lo personal, encuentro útil atar entre sí ambos extremos de la cinta dental, formando un lazo con el nudo, nudo doble para que no se deshaga.

Supuestamente resultan indispensables para la higiene oral tanto el cepillado como el uso de la cinta dental, aunque personalmente, todavía no tengo resuelto el asunto de la cinta dental, con motivo, precisamente, de que me es casi imposible no lesionarme las encías con la cinta dental o hilo dental.

Supuestamente, según la teoría oficial de las caries, si algo es absolutamente imprescindible hacer, es el cepillado y el uso de cinta dental (o al menos hilo dental) antes de dormir en la noche y después de la última comida del día.  Las demás medidas higiénicas son también relevantes, pero su importancia tiene un grado inferior de prioridad.

La técnica más utilizada es la convencional (o método del carrete) en la que se enrollan 45 cm. de hilo alrededor del dedo medio de una mano, y unos pocos cm. alrededor del dedo medio de la otra mano, dejando 5 cm de hilo entre las manos.  Se sostiene el hilo tirante entre el pulgar y el índice, dejando 2.5 cm entre los dedos, y manteniendo tirante la seda se introduce con suavidad en el espacio interproximal.  Para pasar el punto de contacto de forma que la encía no reciba un ‘latigazo’, se debe hacer un suave movimiento del hilo en sentido vestíbulo-lingual y linguo-vestibular mientras se desliza suavemente hacia gingival.  Una vez en la tronera se mantiene el hilo primero contra la superficie de un diente haciendo movimientos deslizantes de arriba hacia abajo, y sin volver a pasar el punto de contacto, así se elimina la placa por debajo del borde de la encía y de la superficie proximal.  Después se apoya contra la superficie del otro diente y se realiza la misma operación.  A medida que el hilo se ensucia, se pasa a una parte limpia enrollando en un dedo y desenrollando en el otro.”  (BACA GARCÍA, P.; BRAVO PÉREZ, M.  Control Mecánico de Biopelículas Orales.  Facultad de Odontología de la Universidad de Granada, http://www.ugr.es)

24. Cepilla tus dientes antes de dormir en la noche, y después de la última comida del día y de la última bebida del día.

ES FUNDAMENTAL QUE TE VAYAS A DORMIR EN LA NOCHE CON LA BOCA BIEN LIMPIA, PORQUE DURANTE LA NOCHE ES CUANDO LAS BACTERIAS PRODUCTORAS DE LAS CARIES CAUSAN EL MAYOR DAÑO.

Esta es una de las normas más importantes, y tal vez la más importante de todas, sin restar importancia a las demás.  En esta oportunidad cepíllate durante el tiempo necesario.  En esta oportunidad es cuando puede ser útil una sustancia reveladora de placa bacteriana, para determinar si tu cepillado es realmente experto.  También aquí se hace útil un espejo dental con luz, como el usado por los odontólogos, que es de venta libre, incluso “on line”.  Esta oportunidad parece también la más adecuada para extremar los recaudos, como por ejemplo, usar algún polvo dental, jabón dental o pasta dentífrica de confianza.  Esta es la oportunidad donde también es supuestamente imprescindible usar la cinta dental.

Muchas personas pueden tener una excelente salud bucal cepillándose, correctamente, solamente antes de ir a dormir y al despertar.  Cepillarse después de las otras comidas es también útil, y conviene hacerlo, pero el momento imprescindible y más importante de todos es antes de ir a dormir.  Antes de ir a dormir es la oportunidad más importante para desorganizar la placa microbiana adherida en dientes y encías.  Supuestamente, según la teoría oficial, si los microbios están, gracias a la higiene, fuera de la placa, el daño que pueden causar es irrelevante.

25. Supuestamente, en armonía con la teoría oficial de las caries, parece necesario enjuagarse la boca con algún bactericida natural antes de irse a dormir en la noche, como por ejemplo el aceite de clavo de olor (clavo de olor o girofle, “Syzygium aromaticum”, sin. “Eugenia caryophyllata”) diluido en agua tibia, supuestamente durante unos treinta segundos.  Este aceite debe ser usado con precaución, especialmente en niños y embarazadas, porque, como toda sustancia medicinal, no está exenta de riesgos.  Como toda sustancia medicinal, no debería usarse sin supervisión profesional.  Don Bennett dice que diluye una cucharadita de aceite de clavo en ocho onzas de agua, es decir, aproximadamente doscientos treinta y seis mililitros de agua, casi un cuatro litro.

El naturismo y el higienismo, nunca han sido muy amigos de los antisépticos de síntesis química, porque se considera que en realidad dañan los tejidos.

También se habla de los aceites esenciales orgánicos de menta, eucalipto y canela.

Supuestamente, podría usarse también el enjuague alcalinizante y antiséptico de sal marina y bicarbonato de sodio, (ambas sustancias contribuyen a neutralizar los ácidos que existen en el ambiente oral y son antimicrobianas) todo disuelto en agua tibia.  Se trata de sustancias que, usadas como enjuague, parecen bastante naturales y sin riesgos, aunque, por supuesto, el bicarbonato de sodio no debe tragarse.

Los partidarios del agua de mar aconsejan incluso el enjuague con agua de mar.

No parece totalmente seguro el enjuague antiséptico de la boca con disolución en agua de peróxido de hidrógeno (H2O2), llamada también “agua oxigenada”, aunque algunos aconsejan el enjuague con agua oxigenada de grado alimentario del uno por ciento diluida en agua destilada.  La molécula del agua oxigenada consiste en la molécula de agua con un átomo de oxígeno adicional, y es un agente antiséptico y blanqueador.  El agua oxigenada es una sustancia no exenta de riesgos, por lo cual debe usarse solamente bajo prescripción profesional.  Además, el agua oxigenada utilizada en una concentración excesiva, o sin la debida técnica, puede ser incluso mortal.  El agua oxigenada de grado alimentario es la que se usa en la producción de alimentos.

En cualquier intervención en el organismo, como lo son las pastas de dientes, jabones de dientes, polvos de dientes, enjuagues de dientes, etcétera, es necesario verificar con el profesional legalmente habilitado que se trate de la opción adecuada, y que no cause más mal que bien.

26. Al parecer es conveniente consumir la cantidad de licuados (batidos) verdes necesaria, para tener el SUFICIENTE APORTE MINERAL.  Obviamente, los seguidores del Dr. Price, como Ramiel Nagel (quien no es dentista ni médico), dirán que es muy difícil tener suficiente nutrición mineral en la dieta vegana (lo cual me parece discutible), y recomiendan entonces las dietas tradicionales, u originales, o antiguas, o aborígenes, compuestas, supuestamente, de lácteos crudos, frescos (sin pasteurizar), enteros, sin homogeneizar, agroecológicos (de animales alimentados naturalmente con pasto), incluso fermentados (ejemplo: yogur), carne de órganos de animales de crianza natural (como por ejemplo el hígado de vacas alimentadas con pasto natural, los mariscos), etcétera.  Para la escuela del Dr. Price, las caries no son provocadas fundamentalmente por microorganismos, sino por carencias nutricionales, en particular de vitaminas y minerales, lo que genera, en concreto, la desmineralización del esmalte dental y del diente en general, generando, simplemente, su paulatina desintegración.  Supuestamente la caries sería algo comparable a una osteoporosis, que ocurre, en lugar de en cualquier hueso, en el diente.

Pero el presente escrito se centra en la dieta de predominio crudivegano y basada en frutas y verduras frescas, la cual considero que es la más saludable, porque en mi experiencia, y la de mi familia, los lácteos y las carnes no son lo mejor para la salud.  Pero, claro está, no podemos ser dogmáticos en esto, y recomendamos la práctica de cualquier dieta vegana bajo frecuente supervisión médica, en particular en el embarazo y la lactancia, para prevenir cualquier imprevisto.

Las hojas verdes tiernas y el apio son el complemento principalmente mineral en la dieta, y se deben consumir diariamente COMO MÍNIMO cuatrocientos gramos EN LICUADOS (batidos).  Estos cuatrocientos gramos se refieren a hojas frescas, crudas y pesadas sin mezclar con agua.  El ingrediente esencial de los licuados (batidos) verdes son las hojas verdes tiernas frescas (como por ejemplo espinacas, acelga, etcétera), el apio fresco y las hojas de las plantas silvestres comestibles, como por ejemplo el diente de león.  Los alimentos mineralizantes son las hojas verdes, el apio, el pepino (“cucumis sativus”), las algas marinas (que contienen, por ejemplo, el yodo, que no está en todos los suelos), las plantas silvestres comestibles, como por ejemplo el diente de león.

Como es sabido, los alimentos agroecológicos contienen más minerales que los convencionales.  Hay que cerciorarse de que realmente las necesidades minerales están satisfechas, porque la mala nutrición genera caries.  La saliva, en el contexto de una buena dieta, remineraliza los dientes.  Es fácil conseguir, por ejemplo, suficientes hidratos de carbono, pero no está asegurada la suficiencia MINERAL, ni la correcta proporción de los minerales entre sí, en particular entre calcio, fósforo y magnesio.  En teoría, supuestamente, la relación ideal entre calcio, fósforo y magnesio es, en ese orden, aproximadamente, 1/0,7/0,4.  El exceso de fósforo dificultaría la absorción del calcio y promovería la osteoporosis, y el déficit de fósforo facilitaría la formación de cálculos de calcio y artritis.  En concreto, la ración diaria recomendada (RDR) de calcio en la dieta de adultos es de mil miligramos por día, vale decir, un gramo diario.  El consumo diario de fósforo recomendado para adultos es de 700 mg/día, es decir, un poco menos de un gramo.  El requerimiento diario recomendado de magnesio es para mujeres adultas de 310 – 320 miligramos, y para hombres adultos de 400 – 420 miligramos.

(Fuente: MedlinePlus,

http://www.nlm.nih.gov)

Supuestamente, una dieta saludable de predominio crudivegano, en el contexto de un estilo de vida con escasos elementos anti-nutrientes, requeriría un contenido mineral bastante inferior al oficial.

Esto puede vigilarse simplemente, por ejemplo, con el software gratuito Cronometer.  La banana (plátano), por ejemplo, contiene mucho más fósforo que calcio.  Por tal motivo requiere ser compensada y complementada mineralmente, por ejemplo, con hojas verdes tiernas, que suelen tener más calcio que fósforo.  En concreto, para apreciar gráficamente el asunto, un kilogramo de bananas, en cuanto a la relación correcta calcio/fósforo, se compensa con un kilogramo de apio.  Así es que, por ejemplo, cada plátano de la dieta diaria, podría ser compensado aproximadamente con una rama de apio.

Puede ser necesario, por control y prescripción médica, un suplemento mineral de confianza, lo más natural posible.

27. También influyen en la salud dental, además de los nutrientes ya mencionados, como el calcio y el fósforo, directa o indirectamente, la vitamina D, la vitamina K2 y la vitamina A.

La vitamina D permite la absorción del calcio.  La vitamina D es producida por el cuerpo humano mediante la diaria exposición de la piel al sol.  La vitamina D es un problema en general “humano” y no solamente “vegano”, dado que si bien los comestibles de origen animal contienen vitamina D en buena cantidad, no así los vegetales, normalmente no es suficiente, dado que la fuente realmente natural, más importante y más eficiente, es la exposición de la piel al sol en nuestro ambiente natural, es decir tropical.  Aparentemente hay veganos que necesitan un suplemento de vitamina D, como así también de otros nutrientes, lo cual es motivo, obviamente, de un extenso desarrollo que no podemos hacer aquí.

La vitamina K2, llamada menaquinona, fija el calcio en huesos y dientes.  La vitamina K2 es producida por las bacterias intestinales del ser humano, y también se encuentra en alimentos fermentados como el natto, que es un fermentado de soja (que incluso puede producirse casero), y en comestibles de origen animal.  El natto es tal vez la mayor fuente dietética de vitamina K2.  Otros fermentados de soja no contienen vitamina K2.  Existen testimonios puntuales de veganos que dicen haber mejorado su salud mediante suplemento de vitamina K2.

La vitamina A es producida por el cuerpo humano a partir de frutas y verduras.  No existe fuente vegana de vitamina A (sí está en comestibles de origen animal), sino que es producida por el organismo a partir de los alimentos veganos.

La salud dental es un resultado complejo de múltiples cofactores, uno de los cuales cofactores es la dieta, pero los otros cofactores son la exposición de la piel al sol (lo cual produce vitamina D), la actividad física, el reposo, el sueño adecuado, etcétera.  La salud dental en gran medida es el reflejo de la salud integral del cuerpo-mente.

28. La suficiente hidratación del organismo repercute en la presencia de la saliva en la boca, la cual repercute a su vez en la salud dental, pues la saliva es la que remineraliza los dientes, en el contexto de una dieta que provea suficiente hidratación y minerales.  En concreto, suele ser necesario el consumo diario de por lo menos un litro de agua, en particular si la dieta en sí misma aporta poca agua.

29. Reduce tu estrés y resuelve tus conflictos psicológicos.  El estrés arruina tu asimilación de nutrientes, y, por tanto, la nutrición de todo tu cuerpo, incluyendo la remineralización natural de tus dientes.  Realmente es muy probable que el estrés perjudique tus dientes.  El cuerpo-mente es una unidad, y los dientes también reflejan el estado global de esa unidad.  Hay que insistir en que el estrés genera bruxismo nocturno (que al parecer padece el noventa por ciento de la población), disminución de la saliva, acidificación de la saliva, disminución de las defensas orgánicas, etcétera, todo lo cual lo constituye en un importante cofactor de las caries.  No está de más recordar que el estrés se reduce mediante el sueño nocturno suficiente (mínimo de nueve horas), el ejercicio físico semanal razonable, etcétera.  En salud, “todo tiene que ver con todo”.  En salud dental, los dientes reflejan nuestro estilo de vida integral.  La cadena de nuestra salud es tan fuerte como el más débil de sus eslabones.

Desde lo que podríamos llamar, para introducir la idea, “psicosomático”, por ejemplo, desde el ámbito del Dr. Hamer (aunque el planteo no es exactamente “psicosomático”), se sostiene que las caries son generadas por un conflicto traumático de imposibilidad de agredir, porque los dientes son la herramienta biológica de agresión, como lo demuestra un perro cuando exhibe los dientes a su oponente.  Las caries serían provocadas, por ejemplo, por el trauma de un niño en rebelión interna contra la disciplina escolar, que quiere pero no puede agredir a sus maestros, o de un adolescente a sus profesores, o de un empleado a su jefe.  Superado el conflicto biopsíquico, el diente supuestamente se “auto-repararía”, es decir, la caries sanaría espontáneamente, sin intervención odontológica ordinaria, tesis que comparten también otros investigadores, e incluso he visto en el ámbito de los materiales del Dr. Price una radiografía que acreditaría la autosanación natural de una caries.  El conflicto podría resolverse incluso desde lo simbólico, “autorizando” de algún modo simbólico la mordida, o de algún otro modo desmontando el conflicto biopsíquico o psicobiológico.

Según la Nueva Medicina del Dr. Hamer, la caries en la dentina se produce por el conflicto de no “poder” regresar la mordida (la agresión) en fase activa, y la caries en el esmalte es causada por el conflicto de no “deber” regresar la mordida (agresión) en fase activa, por tratarse de personas con nivel jerárquico o moral como madre o maestro.  Cuando se soluciona el conflicto, en la fase de curación, las caries se rellenan de manera natural y espontánea, es decir, el tejido de dentina o esmalte se regenera, especialmente si la caries es pequeña.  Pero si la fase activa es prolongada y con muchas recaídas, se destruye la mayor parte del diente y es difícil la reparación espontánea.  Hasta que el diente vuelva a quedar firme en el proceso de curación, puede ser necesario mantenerlo en su lugar con pegamento o grapas.  Una vez superado el conflicto biológico, la úlcera (la “caries”) se rellena, el tejido se regenera, se remineraliza, hasta recuperar su estado original, normal.  Este proceso puede demorar entre seis meses y un año, pero si hay recidivas, recaídas en el conflicto biológico, el proceso de regeneración puede tardar años.  Con excepción de la epicrisis es un proceso indoloro.

La dentina corresponde al mesodermo nuevo y el esmalte, al ectodermo.

Según Hamer -textual-: “15 Ra le – Dental enamel cavities; so-called caries, right teeth.  Tooth enamel is hardened (ivory-like) squamous epithelial mouth mucosa.  Sensitivity consistent with ‘gullet mucosa pattern’.  – Conflict of not being allowed to bite back (a German Sheppard could bite a Dachshund but is not allowed to).  – HH interhemispheric frontal paramedian, left.  – Biological meaning: the temporary painful hypersensitivity of the enamel does not permit to ‘bite’ the person or the matter one wants to ‘bite’ but is not allowed to. – The decaying process of the enamel (so-called caries) occurs during the ca-phase.  The tooth enamel is in reality hardened (ivory-like) squamous epithelial mouth mucosa.  Temporary hypersensitivity (if contact) shall make the person or matter ‘unbiteable’.”

Traduzco: “Cavidades del esmalte dental; llamadas caries, dientes del lado derecho.  El esmalte de los dientes es mucosa endurecida (como marfil) escamosa epitelial de la boca.  Sensibilidad consistente con ‘patrón de la mucosa del esófago’. – Conflicto de no estar permitido devolver la mordida (un perro Sheppard alemán, perro pastor alemán, podría morder un perro Dachshund, perro salchicha, pero no se le permite). – […] – Significado biológico: la hipersensibilidad dolorosa temporal del esmalte no permite ‘morder’ la persona o la cosa que se quiere ‘morder’, pero no se le permite. – El proceso de descomposición del esmalte (denominado caries) ocurre durante la fase ca.  […].  La hipersensibilidad temporal (si hay contacto) hará ‘inmordible’ a la persona o cosa.”

8 Ob ri – Dentine osteolysis (dentine hole) left teeth.  See GNM tooth chart.  – Self-devaluation conflict; a conflict of not being able to bite, e.g. a dachshund is constantly attacked by a German shepherd and cannot bite back; or a weak and sensitive boy is constantly bullied and humiliated at school by stonger classmates.  – HH frontal cerebral medulla right.  – Holes in the dentine; also in the inner part of a tooth, usually only visible on an X-ray.  – Recalcification with callus; the tooth becomes firmer and stronger.  It is unfortunate that the holes in the dentine start to be painful at the onset of the pcl-phase.  Then the dentist drills through the tooth into the hole, devitalizes or even pulls the tooth, although the tooth would have healed on its own with temporary pain.  The ‘Syndrome’ increases the dentin swelling.  – Biological meaning: to strengthen the dentin.”

Traduzco: “8 Ob ri – Osteolisis de la dentina (agujero de la dentina) dientes del lado izquierdo. Ver tabla gráfica de dientes de la Nueva Medicina Germánica. – Conflicto de auto-devaluación; un conflicto de no ser capaz de morder, por ejemplo un perro salchicha es atacado constantemente por un pastor alemán y no puede devolver la mordida; o un niño débil y sensible es constantemente acosado y humillado en la escuela por sus compañeros más fuertes. – HH frontal derecha sustancia blanca. – Los agujeros en la dentina; también en la parte interior de un diente, por lo general sólo visible en una radiografía. – Recalcificación con callo; el diente se vuelve más firme y más fuerte.  Es lamentable que los orificios de la dentina comienzan a ser dolorosos en el inicio de la fase pcl.  […]. – Significado biológico: para fortalecer la dentina.”

En este enlace hay un texto bastante desarrollado de Hamer sobre el problema.  Está en italiano, pero recordemos que puede traducirse con bastante eficiencia con el traductor de Google.  “I denti, Programmi speciali biologici sensati”.

http://www.nuovamedicinagermanica.it/content/view/116/55/

En el sitio de Internet oficial del Dr. Hamer, http://dr-rykegeerdhamer.com, se vende por 45 euros la tabla en papel de la salud dental de la Nueva Medicina Germánica, de autoría del Dr. Hamer, hasta el momento solamente en alemán: Wissenschaftlich-embryologische Zahntabelle der Germanischen Neuen Medizin®” Autor: Dr. med. Mag. theol. Ryke Geerd Hamer.  La he comprado a la editorial, situada en el Estado Español, mediante internet, y he recibido mediante el correo estas tablas en papel.  La tabla dental de Hamer es muy interesante y aporta información muy útil, y se refiere individualmente a cada diente y a cada muela, pero no hay diferencias significativas entre los conflictos de cada diente o muela.  No obstante, puede variar el contenido del conflicto dado que los incisivos muerden, los caninos capturan y las muelas trituran.  A su vez hay que tener en cuenta la lateralidad diestro-zurdo para determinar si el conflicto involucra a la madre, a la pareja, etcétera.

Los “focos de Hamer” están situados en la parte delantera de la sustancia blanca cerebral en la izquierda o en la parte derecha.  Esto es el desafío científico a todos los que consideran a Hamer un demente.

En la famosa lista metafísica de Louise Hay, que es un planteo similar al psicosomático, que podría llamarse “espiritual-somático”, los dientes representan “decisiones”, los “problemas de los dientes” representan “indecisión antigua, incapacidad de descomponer las ideas para analizarlas y decidir”, y el pensamiento sanador sería “Tomo mis decisiones basándome en los principios de la verdad, descanso tranquilo sabiendo que en mi vida sólo la Recta Acción funciona.”

Me surge la hipótesis de que algunos problemas dentales de tal o cual dieta, tal vez, lo planteo como hipótesis, se pueden deber a que algunas personas viven esta dieta con un sentimiento de gran frustración, aislamiento y estrés, debido a vivirla como una gran privación, en particular en cuanto a su vivencia de las relaciones sociales.  En tal caso la gradualidad paulatina del cambio dietético podría ser recomendable y el adecuado abordaje de los conflictos de relación que puedan surgir en particular en el ámbito familiar.  Es decir, quizá el problema, en algunos casos, sospecho, no se debe al contenido nutricional de la dieta sino a la manera inapropiada en que ésta se vive en lo mental.  Es decir, hipotéticamente, me atrevo a sospechar, el problema no estaría en la bioquímica dietética sino en la relación emocional con la dieta, o en la relación con las demás personas respecto de la dieta.

En la línea metafísica, el híper famoso libro “La enfermedad como camino”, dice que “Una mala dentadura es indicio de que una persona tiene dificultad para manifestar su agresividad”, porque los dientes representan la agresión, el dominio, el poder y la vitalidad, así como el perro muestra los dientes, o el animal se abre paso a dentelladas o mordiendo.  Las encías representan la confianza y la seguridad en sí mismo.

Se dice por allí, por ejemplo, y no sé si será verdad, que existen relaciones entre dientes, emociones, diversos órganos del cuerpo, líneas energéticas de medicina tradicional china, chakras, etcétera.  Para ubicarse, buscar una imagen de “anatomía dental”.

Se dice por allí, y no sé si será verdad, que:

* los incisivos expresan la relación con los padres y la pareja, el riñón y los órganos sexuales, inhibición sexual e impaciencia;

* los caninos, la rabia, ira, agresión e hígado;

* el primer premolar superior, intestino grueso y pulmón, frustración y desprecio;

* el segundo premolar superior, intestino grueso y pulmón, tristeza, frustración y desprecio;

* los premolares inferiores, la injusticia sufrida, preocupación y amargura, estómago y páncreas;

* el primer molar superior, la desdicha, preocupación y amargura, estómago y páncreas;

* el segundo molar superior, la desilusión, preocupación y amargura, estómago y páncreas;

* el primer molar inferior, la melancolía, intestino grueso y pulmón, frustración y desprecio;

* el segundo molar inferior, la inflexibilidad, intestino grueso y pulmón, frustración y desprecio;

* las muelas del juicio, la infelicidad, tristeza y odio, intestino delgado y corazón.

Michèle Caffin, cirujana dentista, escribió el libro llamado “Cuando los dientes hablan; Todo lo que tus dientes te dicen”.  También ha publicado el libro “Mon Dieu la dent et moi”.

Estelle Vereeck, escribió los siguientes libros:

Langage des dents: l’essentiel.”

Les dents, temple de l’âme: sens sacré de la bouche, des dents, de la langue et des structures associées.”

Orthodontie, halte au massacre: Tout ce que vous devez savoir avant, pendant, après un traitement et qu’on ne vous dira jamais.”  El traductor automático dice: “Ortodoncia, detener la masacre: Todo lo que necesitas saber antes de, durante y después del tratamiento y que nunca te dirán.”

Le dictionnaire du langage de vos dents: signification précise des maux de la bouche et des dents.”

Pratikadent: Le dictionnaire pratique, holistique et psychosomatique des atteintes dentaires, de leurs soins et des biocompatibilités.”

Dent qui pousse, dent qui parle: Les dents, clés du développement, de l’enfant à l’adulte, les dents révèlent les bases de la personnalité.”  (Diente que crece, diente que habla.  Dientes, clave de desarrollo.)

Gérard Athias y Georges Lahy escribieron el libro “Les mystères de la dent.”

Christian Beyer es autor de los libros “Décodage dentaire: Ce que j’ai vu dans les dents des hommes suivi de Ce que disent les dents des hommes.”, “La nueva interpretación de la caries; los orígenes psicoemocionales a través de la descodificación dental.”, etcétera.  En su sitio web, http://www.descodificaciondental.es se dice: “Es por eso, que es de suma importancia hacer un trabajo de reparación física de la pieza dental, complementándolo con un trabajo de toma de consciencia respecto a cuál es la causa emocional que ha provocado la disfunción dental.  Si se trabaja la causa emocional de fondo, repercutirá en una reparación estable y duradera de la pieza dental, o en una sanación y recuperación en caso de enfermedad bucal.  Hay que pensar que todos los dientes están en contacto con las mismas sustancias a la hora de comer, por lo tanto, pierde validez el hecho de que a unos dientes les afecta el azúcar u otros productos alimentarios.  ¿Es normal que una caries afecte a un diente de arriba y no al de abajo?.  Sería más lógico que los azúcares se acumulen en los dientes inferiores.  ¿Porqué una caries afecta a un diente y no al de al lado que está en contacto directo con el afectado?”.

Le grand dictionnaire des malaises et des maladies”, escrito por Jacques Martel, contiene también una sección dedicada a la explicación psicosomática de los problemas dentales.

30. No comas fruta inmadura (en especial los cítricos inmaduros), porque es ácida y ese ácido daña los dientes.  Las naranjas no maduran después de cosechadas.  Es decir, maduran solamente en el árbol.  Una naranja en el punto óptimo de maduración tiene un pH bastante alcalino.  Lo ideal sería testear con papel medidor de pH la madurez de las naranjas.  Supuestamente las naranjas comerciales tienen un pH cercano a cuatro, pero al parecer un pH óptimo estaría alrededor de seis.  Recuérdese que mientras mayor es el número del pH menor es la acidez, o mayor es la alcalinidad.

31. No comas fruta deshidratada, porque se adhiere fuertemente a los dientes, constituyendo el alimento de las bacterias cocausantes de las caries.

32.  Come con mucha moderación almendras, nueces, etcétera, porque consumidas en exceso son cofactores cocausantes de las caries, por ser acidificantes y contener antinutrientes.

33. En mi opinión, en el contexto de una adecuada higiene oral, la dieta que promueve la mejor salud de todo el cuerpo, dientes y encías incluidos, es la que tiene un predominio estructural crudivegano con alto contenido de frutas dulces frescas y verduras frescas, en el contexto de los demás criterios expuestos en este escrito, excluyendo todo comestible desnaturalizado por la industria.

34. Consume con moderación los alimentos que contienen antinutrientes: en particular, cereales sin germinar, germinados, legumbres (como por ejemplo las lentejas, la soja -sus antinutrientes disminuyen bastante si está naturalmente fermentada de manera tradicional- y el maní) y  semillas oleaginosas (almendras, nueces, etcétera).

35. No muerdas cosas muy duras, como por ejemplo cáscaras de almendras, o hielo, porque se pueden quebrar los dientes.

36. Cerciórate con un buen odontólogo de que no aprietas la dentadura cuando duermes (si es tu caso deberías dormir con un protector de los dientes).  Este trastorno se conoce como bruxismo.  El protector de dientes es la imprescindible medida sintomática, pero para abordar la causa profunda del problema se requiere como base, por supuesto, el estilo de vida natural integral: relajación, control del estrés, etcétera.  Al parecer el noventa por ciento de la población padece bruxismo, y al parecer deriva del estrés.

37. No combines comidas muy frías con comidas muy calientes, porque el contraste térmico inmediato puede perjudicar los dientes.  Obviamente, no mastiques hielo.

38. En general, salvo problemas puntuales, no es conveniente pasar largos períodos sin MASTICAR alimentos naturales firmes integrales crudos, como por ejemplo, manzanas, apios, zanahorias, achicoria (Cichorium intybus), etcétera, porque ejercitan la dentadura, que al igual que los huesos se fortalece mediante el ejercicio, salvo, obviamente, circunstancias particulares, como la existencia de alguna fisura en alguna pieza de la dentadura, lo cual debe ser evaluado por el odontólogo.

39. Dormir con la boca abierta, puede dificultar la labor restaurativa de la saliva, así es que parece muy conveniente adoptar los recaudos para respirar por la nariz durante la noche, y no por la boca.

40. Hay medicamentos que secan la boca y tienen otros efectos secundarios que dañan la salud dental. 

41.  El tabaco, el alcohol, los fármacos, las drogas ilegales y el café perjudican la salud dental.

42. Obviamente, la bulimia es muy dañina para la dentadura.

43. El tratamiento odontológico necesario.  Limpieza profesional semestral.  Amalgamas.  Resinas. 

Muchos odontólogos recomiendan una limpieza profesional (es decir, una limpieza profunda realizada por el odontólogo) semestral de la dentadura, que remueve la placa bacteriana que puede haberse acumulado a pesar de la más cuidadosa higiene oral diaria.  Sobre esto no tengo opinión ni experiencia personal formada, salvo la decisión que anticipé, producto de mi espantosa experiencia con los odontólogos: salvo que yo detecte una muy grave situación que no pueda resolver por mí mismo, no volveré a pisar un consultorio odontológico en mi vida.

El Dr. Horacio Gallitelli, Odontólogo Naturista y Biológico de Ciudad de Buenos Aires, escribe: “La Odontología Biológica es una rama de la Medicina Biológica. Es el tener conocimiento de cómo son las estructuras de los odontones (diente, pulpa, hueso, encía y tejido periodontal), y cómo se correlacionan con los demás sistemas del cuerpo a través del tejido conectivo. […] el comportamiento de elementos heterogéneos como lo son los metales (de diferente composición), las amalgamas, y así los metales de los implantes, en un medio conductor como es la saliva, está produciendo un estado químico denominado ‘GALVANISMO BUCAL’, el cual altera en forma continua el estado normal de las estructuras del sistema nervioso. Sumando a todo esto, todos conocemos la gran toxicidad del mercurio de las amalgamas dentales. También encontramos en la composición de las diversas pastas de uso odontológico, componentes a base de corticoides, fenoles y antibióticos […], que enmascaran y perturban el ‘sabio drenaje emuntorial’ de los órganos. Por ello, el Odontólogo Biológico con orientación Holística, recurre a materiales compatibles con los distintos sistemas orgánicos, tales como las resinas acetálicas, zirconio, fibra de vidrio, porcelanas sin metal, resinas fotocuradas y termocuradas, etcétera, que son algunos de los materiales utilizados en reemplazo de los antes mencionados materiales tradicionales pero perjudiciales. La Farmacología empleada en los tratamientos se extrae de la Homeopatía, Medicinas Biológicas, Fitoterapia, Biocibernética, Naturismo, Florales, Lisadoterapia, Terapia Neural, etcétera.” (www.aamenat.org.ar).

Las amalgamas dentales (rellenos metálicos de los dientes) contienen mercurio, el que al parecer se libera e intoxica el organismo en un grado relevante.  Idealmente, si uno encuentra un odontólogo realmente idóneo, y si la evaluación profesional del caso concreto así lo indica, convendría reemplazar las amalgamas (metálicas y con 50% de mercurio) por otros materiales, como por ejemplo resinas.  PERO LA OPERACIÓN DE EXTRACCIÓN DE AMALGAMAS LIBERA MERCURIO, POR ELLO, ENTRE OTRAS PRECAUCIONES, NO HAY QUE HACERLO DURANTE EL EMBARAZO O LA LACTANCIA.

Para saber más: http://www.mercuriados.org

Además, los dientes, obviamente, tienen una estructura delicada, y un buen odontólogo sabrá si es conveniente o posible realizar esta operación sobre cada diente concreto en particular.  Es posible que retirar una amalgama sea más peligroso para el diente y la salud general, que conservar esa amalgama concreta en su lugar.  La operación de reemplazo de amalgamas puede dañar el diente y los tejidos circundantes hasta el extremo, incluso, de la pérdida del diente.  Se trata de una cirugía que normalmente, como las cirugías en general, requiere el uso de anestesia, y tiene el riesgo que las cirugías en general presentan.

Hoy cualquier odontólogo hace el reemplazo de amalgama por resina u otro material no tóxico.  Pero que lo haga, no significa, en mi opinión, que lo haga bien, ni mucho menos.  No cualquiera se dedica a eso por ser naturista o biológico u holístico y, por tanto, no cualquiera lo hace todos los días.  No cualquiera coloca, por ser naturista o biológico u holístico, “solamente” resina u otro material no tóxico.  Por tanto, en mi opinión, no cualquiera domina con suficiente idoneidad la técnica necesaria para casos difíciles, como los de amalgamas grandes, y no cualquiera conoce los mejores materiales, etcétera.

Al solo efecto ilustrativo, comento que cuando reemplacé todo el metal de mis dientes por resinas mi odontólogo me indicó, para la limpieza (quelación) de metales que accidentalmente y eventualmente pudieran haberse ingerido, selenio gluconato 150 mcg comprimidos 30 unidades, que compré en una farmacia homeopática, y tomé uno cada día durante 30 días.  También me indicó ácido ascórbico 100 gr, un gr. por día.  La farmacia homeopática provee una cucharita plástica que es la medida de un gramo.

No obstante, el reemplazo de amalgamas metálicas por resina, es una operación con riesgo, debido a la liberación de mercurio.  Es muy difícil, en mi opinión, encontrar un odontólogo que cumpla el protocolo de seguridad para extraer amalgamas y que, además, conozca realmente las mejores técnicas y materiales.

Después de unos años de la colocación de la resina, supuestamente debe reforzarse el sellamiento de bordes de unión del material de resina con el diente.  Se “acanaleta” el borde y se sella.  Por esas uniones supuestamente pueden producirse infiltraciones y caries.

Algo es muy claro en mi opinión: si tienes que rellenar cavidades de caries, no admitas las amalgamas metálicas -y eso forma parte de tu derecho legal como paciente al consentimiento informado-, y en cambio busca un odontólogo de confianza que te coloque resinas u otro material seguro.  Aunque ya anticipé mi decisión: en lo posible, no volveré a consultar un dentista nunca más.

Las amalgamas tienen, en mi opinión -y, por supuesto, puedo equivocarme-, las siguientes desventajas:

– contienen mercurio en alta proporción, el cual como es sabido es un metal líquido altamente tóxico, que desprende vapores en la boca que contaminan el cuerpo,

– tiñen el diente, lo cual las hace doblemente antiestéticas,

– su unión con el diente es imperfecta, es decir, no queda perfectamente sellada, en particular considerando que todo metal se dilata y se contrae con la variación, incluso mínima, de temperatura, y se corre el riesgo de filtraciones y fisuras que constituyen caries que avanzan hacia el interior del diente,

– transmiten fácilmente el frío y el calor al interior del diente,

– producen una corriente eléctrica dentro de la boca.

Al parecer, internacionalmente cada vez se restringe más el uso de amalgamas.

El Dr. Manuel Carlón (de León) usó las técnicas menos agresivas, usó el torno lo mínimo posible y usó un empaste atóxico de su invención.

( http://estaticos.plural-21.org/Categorias/Odontologia/odontologia.html )

Una radiografía panorámica toma toda la dentadura en una sola imagen total, pero no confiere la mejor nitidez para evaluar una supuesta caries oculta.  Para examinar un diente en particular es superior una radiografía individual.  Es más nítida la radiografía “digital”, que es más moderna, y cuyo resultado se entrega incluso en un CD.  Es importante consultar si la radiografía en el caso concreto será digital.

44. Supuestamente, y lo menciono a título meramente ilustrativo, y según la notificación legal de este material, una solución de emergencia que puede ayudar a aliviar el dolor de muelas mientras esperas que el odontólogo te atienda, es hacer una salmuera fuerte disolviendo sal del Himalaya (o sal marina sin refinar o en su defecto sal común de cocina) con agua tibia, y hacer buches fuertes y repetidos con esta salmuera en la boca.  Supuestamente esto por osmosis generaría deshidratación de la zona inflamada, es decir, drenaje de líquido, y además tendría un efecto bactericida, todo lo cual contribuiría a aliviar el dolor.

Otra medida que se sugiere por algunos es masticar la especia clavo (“Syzygium aromaticum”, sin. “Eugenia caryophyllata”), o bien hacer buches con su infusión, que supuestamente adormecería la zona y tendría propiedades anestésicas y analgésicas.

Es en temas como éste donde el higienismo no tiene mucho desarrollo, y el naturismo sí.  El higienista será partidario de, por ejemplo, ayuno con exclusiva ingestión de agua, y reposo general, para dar al cuerpo el contexto de alivio más completo posible.  El naturista, además, será partidario de buches con algunas plantas medicinales, de aplicaciones de barroterapia e hidroterapia, etcétera.  Hemos mencionado el ejemplo de Don Manuel Lezaeta Acharán, algunas de cuyas enseñanzas son perfectibles, pero que será perpetuo Maestro de maestros en Naturismo.

45.  Desconfío de los métodos de blanqueamiento dental, tanto “oficiales” como caseros.  A primera vista, sospecho en términos generales de su agresividad con el esmalte dental.  Una recomendación que circula por la web, que no he podido experimentar todavía, es la de “carbón activado”.  Luego del cepillado normal de dientes, se hacen buches en la boca durante unos 20 segundos con la mezcla de media cucharadita de polvo de carbón activado con una cucharada de agua.  Se mantiene en los dientes unos cuatro minutos y finalmente se enjuaga bien.  Supuestamente el carbón activado captura los taninos que manchan el esmalte dental sin afectar el esmalte en sí, y es un elemento de venta tradicional en farmacias para ingerirse como antídoto de intoxicaciones.  Se comercializa en cápsulas o tabletas.

 Mariano Rodríguez

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