Equidad de la reducción de la jornada laboral sin afectar el salario

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Texto de Mariano Rodríguez, http://www.marianorodriguez.com  

La reducción general de la jornada de trabajo, o del tiempo de trabajo asalariado, o “reducción del tiempo de trabajo” (“RTT”), en términos diarios (máximo de seis horas), semanales (semana laboral de cinco días), anuales (un mínimo de 30 días corridos de vacaciones anuales de verano y un mínimo de 15 días corridos de vacaciones de invierno) y vitales (renta básica universal, prohibición del trabajo de menores de 18 años de edad y jubilación como máximo a los 55 años de edad), SIN REDUCCIÓN DE REMUNERACIONES, se justifica fundamentalmente en las siguientes razones:

I. RAZONES REFERIDAS A LA DIGNIDAD, LA VIDA Y LA SALUD DE LAS PERSONAS, TANTO ADULTOS COMO NIÑOS Y ADOLESCENTES:

1- la crianza sana de los niños respetando su derecho a crecer con madres y padres presentes en el hogar, según los conocimientos científicos médicos modernos de la crianza con apego, divulgada contemporáneamente por el Doctor Carlos González con su libro “Bésame mucho, cómo criar a tus hijos con amor”, (Las personas son más importantes que las cosas.  Las horas con los hijos, para verlos crecer, y poderlos acompañar, no tienen precio.  Por el derecho a la paternidad y a la maternidad.  Los niños primero.)

2- permitir el acompañamiento de los adolescentes por sus padres y madres, formados en escuelas para padres y madres, con tiempo para asistir a las escuelas para padres y madres,

3- permitir el descanso, el sueño y el reposo del trabajador en cantidad y calidad necesarias,

4- la protección de la salud psicofísica del trabajador, (“La salud no se vende, se defiende”),

5- la prevención de accidentes dentro y fuera de la jornada laboral,

6- proteger la salud de las personas más vulnerables por diversos factores como la mayor edad, patologías conocidas o desconocidas, diversas complicaciones de la vida personal, etcétera,

7- liberar tiempo cotidiano para el cuidado de la propia salud mediante el reposo necesario, la preparación de alimentos sanos, la actividad corporal, la comida tranquila, la relajación, el contacto con los elementos de la naturaleza como el aire puro, el sol, la tierra, las plantas, etcétera,

8- respetar los límites ecológicos y productivos del planeta, defendiendo la justicia social ambiental y el ambiente sano y apto para el desarrollo humano,

9- la defensa de la familia y de la vida familiar y de pareja,

10- permitir el pleno empleo digno de los jóvenes, con jornada laboral reducida, impidiendo la frustración de los jóvenes, la desesperación de los jóvenes, la drogadicción juvenil y la delincuencia juvenil,

11- reducir la carga diaria de presión laboral sobre el trabajador asalariado, que tiende a incluir explotación, violencia y maltrato, y que suele incluir, casi por definición, tareas de naturaleza mecánica, monótona, repetitiva, sin significado, y que no promueven en sí mismas el desarrollo de la persona humana, y que son en mayor o menor medida insalubres por su contradicción con el diseño natural del ser humano, (recordar las escenas de la industria de ‘Tiempos modernos’ -‘Modern Times’-, la película de 1936 escrita y protagonizada por Charles Chaplin, que fue también el actor principal),

12- evitar que la explotación degrade al trabajador al punto de dañar su vida familiar, espiritual, social, su propio ambiente laboral, etcétera, y posibilitar una vida con felicidad y alegría, y mentes serenas y lúcidas que sepan evitar la violencia y la guerra,

13- eliminar, mediante el pleno empleo digno, condiciones fundamentales de posibilidad de la prostitución, la violencia de género y la violencia intrafamiliar,

14- permitir, mediante el pleno empleo digno, la independencia económica de los más vulnerables, como los jóvenes, las mujeres, los adultos mayores, etcétera, que les posibilite rechazar toda clase de abuso de los que cuenten con medios económicos que resulten socialmente escasos,

II. RAZONES REFERIDAS A LA JUSTICIA SOCIAL EN LA RELACIÓN ENTRE EL CAPITAL Y EL TRABAJO:

15- generar el reparto de las horas de trabajo y de la consiguiente renta,

16- la eliminación del desempleo estructural crónico generado por la sociedad tecnológica, es decir, lograr el pleno empleo mediante el reparto de las horas de trabajo sociales totales actualmente necesarias,

17- promover el incremento de la remuneración de la unidad de tiempo,

18- la dignificación de las condiciones de trabajo y la eliminación de la superexplotación del trabajador,

19- en términos generales, la dignificación de la persona humana, poniendo un límite moderno en defensa de la parte débil de la relación laboral, que es el asalariado y el desposeído, que sin intervención de la legislación laboral del Estado, queda obligado a condiciones incluso esclavistas de labor,

20- disminuir la presión hacia la disminución salarial y el empeoramiento de condiciones laborales, ejercida por el aumento de la desocupación,

21- promover en términos generales la justicia social combatiendo la explotación, la discriminación, los privilegios, el saqueo de las naciones ricas contra las naciones pobres, y el saqueo de los ricos contra los pobres, sean los pobres empleados o empleadores,  aliviando tributariamente a los pequeños capitales, y aumentando la carga tributaria sobre los grandes capitales,

III. RAZONES REFERIDAS A LA POSIBILIDAD MATERIAL DE LA REDUCCIÓN DE LA JORNADA SIN AFECTAR EL SALARIO:

22- el incremento sostenido de la tecnología, la automatización y la robotización conquistado por la civilización actual,

23- la cualificación del factor humano de la producción lograda por el desarrollo cultural de las décadas pasadas,

24- el enorme crecimiento de la productividad durante las últimas décadas, que ha hecho que hoy una hora de trabajo de un hombre produzca muchas veces más que cuando se estableció la jornada laboral asalariada de ocho horas hace un siglo (la jornada asalariada, en términos matemáticos, podría reducirse incluso perfectamente a bastante menos de seis horas),

IV. RAZONES REFERIDAS AL DESARROLLO ECONÓMICO:

25- lograr el equilibrio de la demanda agregada de la economía,

26- la preservación de la cantidad y la calidad del trabajo,

27- la elevación de la productividad como resultado de la mayor higiene neurológica provista por la reducción de la jornada laboral asalariada,

28- evitar la sobreproducción,

29- posibilitar la búsqueda de nuevas alternativas laborales o empresarias en el tiempo libre del trabajador asalariado,

30- prolongar la vida útil del trabajador, impidiendo que la explotación lo incapacite prematuramente para el trabajo,

V. RAZONES REFERIDAS AL DESARROLLO SOCIAL:

31- el financiamiento mediante el salario pagado por el capital, de las tareas realizadas en el tiempo no asalariado, tareas de voluntariado solidario, militancia, activismo, investigación independiente, creación popular artística, técnica o científica no comercial, etcétera, es decir, en general, el trabajo no asalariado ni remunerado de otra manera,

32- permitir que el trabajador estudie una carrera académica en condiciones humanas y razonables, logrando un desarrollo intelectual de calidad, y continúe formándose de manera permanente,

33- posibilitar el tiempo necesario para la participación política de las personas, para fortalecer la democracia,

34- posibilitar la defensa y el desarrollo de la cultura en todas sus expresiones,

35- permitir el desenvolvimiento y la expresión de la creatividad del ser humano durante las horas de tiempo libre, para el descubrimiento de nuevas ideas y la invención de nuevas tecnologías y procedimientos de desarrollo industrial y socioeconómico en general y el desarrollo cultural en general de la humanidad,

36- promover la sociedad del ser y no la del tener y del consumo,

37- priorizar a las personas por sobre las cosas, y a la persona humana por sobre la mercancía,

38- promover la cultura de la inteligencia y el diálogo por sobre la cultura de la fuerza y la violencia,

39- permitir una sociedad de la tolerancia, la convivencia, el respeto a la diversidad, al pluralismo, a la diferencia, a las capacidades especiales, (Un mundo donde quepan todos los mundos),

40- infinitas razones más, derivadas de todas las actividades que puede desarrollar un ser humano libre, liberado de la condición asalariada de apéndice de las máquinas de la industria, para lograr humanizar la vida humana y conquistar el verdadero bienestar humano, de humanos realmente humanos, y el auténtico equilibrio social, de sociedades realmente humanas,

VI. RAZONES REFERIDAS A LA CALIDAD DE VIDA DE LA PERSONA HUMANA:

41- la liberación de tiempo para la vida personal del ser humano, es decir, ampliación del margen de libertad de la persona humana,

42- trabajar para vivir, en lugar de vivir para trabajar,

43- liberar tiempo para estar con los nuestros y lo nuestro, que es sagrado,

44- equilibrar las relaciones entre las personas y entre el ser humano y la naturaleza,

45- lograr avanzar en la protección de los derechos de las mujeres mediante la participación igualitaria de mujeres y varones en las tareas del hogar y de cuidado de los niños, y en las tareas de la industria, y que la tarea hogareña y familiar de mujeres y varones, que es socialmente productiva, sea financiada por el sector que monopoliza los medios de producción económica, es decir, el capital,

46- permitir el crecimiento espiritual del trabajador, mediante los vínculos comunitarios, la lectura, la cultura, etcétera,

47- permitir la reserva de energía psicofísica del trabajador para la realización de las actividades de su vida personal, al reducirse el desgaste y agotamiento laboral físico, mental y espiritual,

48- posibilitar la variedad de experiencias vitales de la persona humana, rompiendo la monotonía de vivir para trabajar,

49- permitir el descanso religioso de los sábados y domingos, que es mandamiento del Génesis, que relata el reposo del séptimo día de la creación,

50- minimizar la porción de vida humana sujeta a relaciones de mando y obediencia, jerárquicas, verticales, autoritarias y hasta dictatoriales, tiránicas, totalitarias, opresoras y despóticas.

DOCUMENTOS DE FUNDAMENTACIÓN

El principio constitucional de “JORNADA LIMITADA”, es una aplicación del ideario incorporado por las doctrinas católica, cristiana, racionalista, socialista, marxista, anarquista, libertaria, peronista, chavista, etcétera, en la filosofía política, social y económica de la humanidad, como respuesta a la llamada “cuestión social”, en la historia del movimiento obrero mundial.  En este sentido se han pronunciado claramente estos movimientos e iglesias.

El 1º de mayo de 1955, el papa Pío XII instituyó la fiesta de san José Obrero, patrono de los trabajadores, precisamente el día de la conmemoración de la lucha obrera internacional por la jornada limitada.  La fecha no conmemora la labor del trabajador, sino el sujeto mismo del trabajo, el ser humano que trabaja, la dignidad de las personas que con sus labores trabajan en la creación de Dios, y exige que el trabajo no implique condiciones inhumanas, sino que ofrezca al ser humano la oportunidad de crecer, desarrollar todas sus capacidades, realizarse como persona y ser cada día más humano, tanto en su dimensión individual como en sus relaciones sociales.  “Contrariamente a lo que suele entenderse, las organizaciones sindicales no levantan hoy sus banderas para recordar sólo una masacre de obreros habida en Chicago hace varias décadas, sino para celebrar la importante, aunque ahora paradójica, conquista del trabajo reglamentado a ocho horas diarias.  Fue un movimiento de presión solidaria el que permitió el logro de una JORNADA HUMANA DE ACTIVIDAD.  Fue una depuración de los intereses personales en beneficio del Bien Común, el que aseguró el RESPETO A LA VIDA, LA SALUD Y ESTABILIDAD FAMILIAR DE LOS OBREROS.  Detrás de peticiones tan justas y solidarias, la mano de Dios está siempre protegiendo y señalando el mejor camino para las decisiones humanas.”  (RAÚL SILVA HENRÍQUEZ, Cardenal Arzobispo de Santiago, La Iglesia tiene fe en la organización sindical, 1º de mayo de 1971).

– Usted pasa por ser un Papa comunista, pauperista, populista.  The Economist, que le ha dedicado una portada, afirma que habla como Lenin.  ¿Se reconoce en estos modelos?.  – Yo digo solo que los comunistas nos han robado la bandera.  La bandera de los pobres es cristiana.  La pobreza está en el centro del Evangelio.  Los pobres están en el centro del Evangelio.  Tomemos Mateo 25, el protocolo sobre el que seremos juzgados:  tuve hambre, tuve sed, estuve en la cárcel, estaba enfermo, desnudo.  O miremos a las Bienaventuranzas, otra bandera.  Los comunistas dicen que todo esto es comunista.  Sí, como no, veinte siglos después.  Así que cuando hablan, se les podría decir:  pero vosotros sois cristianos (se ríe).”  (Papa Francesco:  «Il comunismo ci ha rubato la bandiera».  Franca Giansoldati, ilmessaggero.it.)

Santo Tomás Moro, proclamado por Juan Pablo II patrón de los políticos y los gobernantes, escribió en Utopía: “Duración del trabajo.  Conviene poner la atención en esto para no llamarse a engaño, pues podría imaginarse que con solamente seis horas de trabajo diario no podrán producirse los bienes cuyo uso es indispensable, lo cual está muy lejos de suceder, porque con este tiempo, no solamente basta sino que sobra para obtener en abundancia las cosas necesarias para la vida y aun las superfluas.”

Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta.  […]  Observen cómo crecen los lirios del campo.  No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.  Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?”.  (Mateo 6:26-30).

La reducción general de la jornada de trabajo asalariado ha sido siempre la principal bandera socialista: “Por otra parte, el Partido Comunista de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia debe proponerse las siguientes tareas: a) cuando la productividad del trabajo haya aumentado en general, establecer una jornada de seis horas sin reducción de salarios, a condición de que los trabajadores dediquen dos horas diarias al estudio de la teoría de su arte u oficio”.  (Programa del Partido Comunista -bolchevique- de Rusia, VIII Congreso, marzo de 1919, Moscú.  Las partes fundamentales del programa las escribió Lenin.)

Bertrand Russell (1872-1970), matemático y lógico, ganador del Premio Nobel en 1950, escribió en 1932 un documento económico a favor de la reducción general de la jornada laboral.  Allí decía: “Como casi toda mi generación, fui educado en el espíritu del refrán ‘La ociosidad es la madre de todos los vicios’.”  (p. 11.)  [El libro se titula “In Praise of Idleness”, en referencia al lapso de ocio, o de no trabajo asalariado de la jornada diaria de la persona humana.]  “Quiero decir, con toda seriedad, que la fe en las virtudes del trabajo está haciendo mucho daño en el mundo moderno y que el camino hacia la felicidad y la prosperidad pasa por una reducción organizada de aquél.”  (p. 14.)  […]  “Hay hombres que, merced a la propiedad de la tierra, están en condiciones de hacer que otros paguen por el privilegio de que les consienta existir y trabajar.  Estos terratenientes son gentes ociosas, y por ello cabría esperar que yo los elogiara.  Desgraciadamente, su ociosidad solamente resulta posible gracias a la laboriosidad de otros; en efecto, su deseo de cómoda ociosidad es la fuente histórica de todo el evangelio del trabajo.  Lo último que podrían desear es que otros siguieran su ejemplo.”  (p. 15.)  […]  “La técnica moderna ha hecho posible que el ocio, dentro de ciertos límites, no sea la prerrogativa de clases privilegiadas poco numerosas, sino un derecho equitativamente repartido en toda la comunidad.  La moral del trabajo es la moral de los esclavos, y el mundo moderno no tiene necesidad de esclavitud”.  (p. 16.)  […]  “El concepto de deber, en términos históricos, ha sido un medio, ideado por los poseedores del poder, para inducir a los demás a vivir para el interés de sus amos más que para su propio interés.”  (p. 17.)  […]  “La idea de que el pobre deba disponer de tiempo libre siempre ha sido escandalosa para los ricos.  En Inglaterra, a principios del siglo XIX, la jornada normal de trabajo de un hombre era de quince horas; los niños hacían la misma jornada algunas veces, y, por lo general, trabajaban doce horas al día.  Cuando los entrometidos apuntaron que quizá tal cantidad de horas fuese excesiva, les dijeron que el trabajo aleja a los adultos de la bebida y a los niños del mal.”  (p. 20.)  […]  “Si el asalariado ordinario trabajase cuatro horas al día, alcanzaría para todos y no habría paro (dando por supuesta cierta muy moderada cantidad de organización sensata).”  (p. 21.)  […]  “Cuando propongo que las horas de trabajo sean reducidas a cuatro, no intento decir que todo el tiempo restante deba necesariamente malgastarse en puras frivolidades.  Quiero decir que cuatro horas de trabajo al día deberían dar derecho a un hombre a los artículos de primera necesidad y a las comodidades elementales en la vida, y que el resto de su tiempo debería ser de él para emplearlo como creyera conveniente.”  (p. 28.)  […]  “En un mundo donde nadie esté obligado a trabajar más de cuatro horas al día, toda persona con curiosidad científica podrá satisfacerla, y todo pintor podrá pintar sin morirse de hambre, no importa lo maravillosos que puedan ser sus cuadros.”  (p. 31.)  […]  “Los médicos tendrán tiempo de aprender acerca de los progresos de la medicina; los maestros no lucharán desesperadamente para enseñar por métodos rutinarios cosas que aprendieron en su juventud, y cuya falsedad puede haber sido ya demostrada.  Sobre todo, habrá felicidad y alegría de vivir, en lugar de nervios gastados, cansancio y dispepsia.  El trabajo exigido bastará para hacer del ocio algo delicioso, pero no para producir agotamiento.  Puesto que los hombres no estarán cansados en su tiempo libre, no querrán solamente distracciones pasivas e insípidas.  Es probable que al menos un uno por ciento dedique el tiempo que no le consuma su trabajo profesional a tareas de algún interés público, y, puesto que no dependerá de tales tareas para ganarse la vida, su originalidad no se verá estorbada y no habrá necesidad de conformarse a las normas establecidas por los viejos eruditos.  Pero no solamente en estos casos excepcionales se manifestarán las ventajas del ocio.  Los hombres y las mujeres corrientes, al tener la oportunidad de una vida feliz, llegarán a ser más bondadosos y menos inoportunos, y menos inclinados a mirar a los demás con suspicacia.  La afición a la guerra desaparecerá, en parte por la razón que antecede y en parte porque supone un largo y duro trabajo para todos.  El buen carácter es, de todas las cualidades morales, la que más necesita el mundo, y el buen carácter es la consecuencia de la tranquilidad y la seguridad, no de una vida de ardua lucha.  Los métodos de producción modernos nos han dado la posibilidad de la paz y la seguridad para todos; hemos elegido, en vez de esto, el exceso de trabajo para unos y la inanición para otros.  Hasta aquí, hemos sido tan activos como lo éramos antes de que hubiese máquinas; en esto, hemos sido unos necios, pero no hay razón para seguir siendo necios para siempre.” (p. 32.) (RUSSELL, Bertrand.  Elogio de la ociosidad.  Barcelona, Edhasa, 2000.)

En 1930, el prestigioso economista John Maynard Keynes (1883-1946), uno de los más influyentes de la historia, “imaginó un mundo en el que, cien años después, el trabajo sería sustituido en gran medida por el ocio.  Especuló con la implantación de un turno de tres horas y una semana laboral de 15 horas hacia 2030.”  “No fue casualidad que el primer Convenio de la OIT fijase un límite de 48 horas a las jornadas de trabajo semanales en la industria.  Limitar el tiempo de trabajo había sido una de las principales demandas del movimiento sindical internacional durante años y se consideraba generalmente como una aspiración legítima y un tema adecuado para su regulación en el Derecho internacional, no sólo para desalentar la competencia entre países y empresas, sino también como concesión a las exigencias de los trabajadores, que podría ayudar a mitigar la influencia de la revolución bolchevique.”  (“Convertirse en un hombre y no en una mera herramienta”: la OIT y las tendencias en tiempo de trabajo, OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO, Ginebra, Trabajo, La revista de la OIT, Nº 68, abril de 2010).

La semana laboral de 15 horas de Keynes es retomada en el bestseller “Utopia for Realists: The Case for a Universal Basic Income, Open Borders, and a 15-hour Workweek”, de Rutger Bregman, quien sostiene que “Las horas extraordinarias son mortales.  Las jornadas laborales extensas conducen a más errores: los cirujanos cansados son más propensos a tener deslices […].  De Chernobyl al transbordador espacial Challenger, los gerentes con exceso de trabajo con frecuencia han demostrado haber jugado un papel en los desastres.  No es casualidad que el sector financiero, que provocó el mayor desastre de la última década, gime absolutamente con personas que hacen horas extras.”  […]  “Por otra parte, los países con semanas laborales más cortas encabezan las clasificaciones de igualdad de género.  […]  Solamente cuando los hombres hagan su parte justa de la cocina, la limpieza y otros trabajos domésticos, las mujeres serán libre de participar plenamente en la economía en general.”  (The solution to (nearly) everything: working less.  Rutger Bregman.  theguardian.com.   18/4/16).

Bertrand Russell podría explicar por qué la clase dirigente no tiene ni el menor interés en el sueño de Keynes: “La idea de que el pobre deba disponer de tiempo libre siempre ha sido escandalosa para los ricos”.  Muchos sospechan que la clase dirigente teme una población feliz, productiva y con tiempo libre, porque sería un peligro para los privilegios y abusos de los poderosos, incluyendo a las burocracias sindicales y partidarias.

El proyecto de ley nacional de jornada laboral general de seis horas para todos los habitantes de la Nación Argentina manifiesta:

La vida del ser humano, tanto individual como grupal, se ha degradado.  El ritmo intenso impuesto por una sociedad consumista, tecnologizada, informatizada, nos ha venido deshumanizando un poco.

Es necesario recuperar al ser humano, regenerar los lazos y redes comunitarios, pacificar las relaciones sociales, reencontrarnos con nosotros mismos primero, entre nosotros después, y con la naturaleza, que también hemos dañado.  Recrear la familia, el vecindario, y todos los ámbitos de relacionamiento social y solidario que hemos perdido en manos de la ‘tele vida’ y en homenaje al ‘Dios Consumo’ que posibilita la necesaria acumulación de capital mientras destruye la vida.  Esa tarea de reconstrucción del hombre, de la familia y de la sociedad, requiere que dispongamos de tiempo.  Demasiadas cosas que van contra ello insumen nuestro tiempo cotidianamente, y de esas cosas tenemos que recuperar el tiempo perdido, para la vida.  Tiempo para los hijos, tiempo para los amigos, tiempo para los parientes,  tiempo para el jardín, tiempo para los animales, tiempo para la lectura, tiempo para el deporte, tiempo para la meditación, tiempo para el ocio, tiempo para el médico o el hospital, tiempo para la casa, tiempo para el estudio, tiempo para la cultura, tiempo para la participación política, tiempo para la paz y la tranquilidad, tiempo para el placer, tiempo para proyectarse o planificar un futuro de progreso individual, familiar, colectivo.

Parte de ese tiempo nos fue arrebatado por el trabajo y de ahí tenemos que retomarlo.  La vida tiene que dejar de ser un recurso para el trabajo.  Y el trabajo tiene que volver a ser un recurso para la vida.

De todos y todas.  Y del planeta también.

No sólo es necesario.  Es también posible, con sólo  propiciar la recuperación, por parte de algunos valores, del orden de prelación que les corresponde en una lista que ha venido siendo paulatinamente subvertida en desmedro de la dignidad, de la libertad y de la felicidad de hombres y mujeres, y del pueblo todo.

Por todo lo cual solicitamos a nuestros pares acompañen el presente proyecto de ley.

(Proyecto de Ley con Expediente S-2744/12, ingresado en Comisión de Trabajo y Previsión Social el 29/08/2012, Senador Osvaldo Ramón López, Senador Nacional por Tierra Del Fuego, Bloque: Nuevo Encuentro, Partido por el que Ingresó: Afirmación Para Una República Igualitaria, Período 27/7/2011 – 09/12/2013;

http://www.senado.gov.ar/parlamentario/parlamentaria/exp).

Los diputados nacionales Héctor Pedro Recalde (Frente para la Victoria-PJ, Buenos Aires), Oscar Alberto Romero (Frente para la Victoria-PJ, Buenos Aires) y Evita Nélida Isa (Frente para la Victoria-PJ, Salta), presentaron un proyecto de ley de reducción general de la jornada laboral sin disminución salarial, con número de expediente parlamentario 1728-D-2014, que establece que “La duración del trabajo no podrá exceder de ocho horas diarias o cuarenta y cinco horas semanales” y que “la presente ley no llevará aparejada disminución o supresión salarial alguna”.  Sus fundamentos expresan que la “repartición del trabajo” es “una herramienta que históricamente fue concebida para distribuir de manera igualitaria las horas de trabajo evitando que pocos trabajen demasiado y demasiados no tengan trabajo.  Ya en 1935 el Convenio nº 47 de la O.I.T. (art. 1º) expresa que: Todo Miembro de la Organización Internacional del Trabajo que ratifique el presente Convenio se declara en favor del principio de la semana de cuarenta horas, aplicado en forma tal que no implique una disminución del nivel de vida de los trabajadores.”  […]  “Informe -O.I.T.- Sobre la Reducción de la Jornada Laboral en el Mundo y su Incidencia en la Productividad, el Ausentismo y la Siniestralidad.  Las conclusiones de este estudio se reproducen en esencia en estudios más actuales de la materia -Lee, S.; MCCann, D.; Messenger, J.C., 2007.  Working Time Around The World: Principales hallazgos e implicaciones para las políticas (Londes y Ginebra, Toutledge y OIT- en los que se señala entre otras cuestiones: Los países desarrollados tienden, desde la década del ´70, hacia la reducción progresiva de la jornada semanal y a la ampliación del período vacacional, ya que la reducción de la jornada laboral ha sido utilizada como mecanismo de política económica en materia de reducción del desempleo.  Por otra parte, la reducción de la jornada de trabajo produce una aumento en las cotizaciones sindicales y de la seguridad social disminuyendo a su vez las cargas sobre los fondos estatales de la seguridad social -disminución por ejemplo en las sumas erogadas por el estado en concepto de subsidios por desempleo- provocando por doble vía -recaudación y ahorro- mayores ingresos fiscales que puedan ser destinados a la creación de nuevas fuentes de empleo – creación de planes como el programa PRO.CRE.AR. que genera gran cantidad de puestos de empleo directos e indirectos paliando a su vez problemas habitacionales-.”  (Sitio oficial del Congreso).

[…] breve listado de los 10 países que tienen las jornada laborales más reducidas en el mundo, de acuerdo con el estudio de Society at Glance, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE):

  1. Italia: La jornada laboral promedio es de 36 horas a la semana y el salario promedio de los trabajadores es de 2,900 dólares. Cuentan con cuatro semanas de vacaciones al año.
  2. Australia: Los trabajadores en la iniciativa privada trabajan 36 horas semanales, mientras que los trabajadores públicos 38 horas. El promedio salarial es de 3,750 dólares al mes.
  3. Suecia: En promedio trabajan 36 horas a la semana, y la media salarial alcanza los 3,200 dólares mensuales.
  4. Bélgica: Tiene un promedio de 35 horas de trabajo a la semana y su promedio salarial es de unos 3,700 dólares al mes.
  5. Suiza: El promedio de horas laborales es de 35, con una media salarial mensual de 4,200 dólares.
  6. Alemania: Sus trabajadores tienen un promedio de 35 horas laborales a la semana con un salario mensual de 4,200 dólares.
  7. Irlanda: Su promedio de horas de trabajo por persona es de 34, con una percepción salarial de 4,300 dólares al mes.
  8. Noruega: Trabajan en promedio 33 horas a la semana y su salario promedio suma los 3,800 dólares. Además, cuentan con un mínimo de 21 días de vacaciones y las licencias por maternidad llegan hasta a 43 semanas.
  9. Dinamarca: 33 horas por semana en promedio se trabajan en este país, recibiendo un salario mensual de 3,800 dólares. Pero también, dado que su cultura laboral es muy flexible, cuentan con seguro de desempleo que puede ser extendido hasta por dos años.
  10. Holanda: Los holandeses tienen un promedio salarial mensual de 3,900 dólares por personas, y la jornada laboral por semana es de 29 horas. Aunque destacan sus beneficios para las madres trabajadoras, las cuales llegan a tener jornadas laborales de 4 días a la semana.

(GUTIÉRREZ, Tatiana.  Jornada laboral de 6 horas, ¿clave de la productividad?, http://www.altonivel.com.mx / 47376-jornadas-de6- horas-la-clave-de-la-productividad.html, 10-12-2014).

Tanto en Bélgica como en Noruega rige la ley laboral que determina una jornada de trabajo 30 horas semanales.  En Alemania se mantiene en las 35 horas, mientras que en Dinamarca se implementó recientemente las 33 horas semanales.”  (Reflota el debate global de reducir la jornada laboral a seis horas para combatir el desempleo, 27 de Abril de 2014, Jimena Segura, http://www.infonews.com)

Los países más avanzados, los que menos trabajan.  Un informe de la OCDE señaló que alemanes, holandeses, noruegos y daneses están entre quienes menos horas pasan en el trabajo.  Para tener una economía pujante, el secreto está en trabajar menos.  A esa conclusión podría llegar cualquiera que tuviera a mano uno de los últimos informes de la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económico (OCDE), la entidad que agrupa a algunos de los estados más desarrollados del mundo, en el cual se listó a sus 38 miembros de mayor a menor según la cantidad de horas trabajadas al año por cada población.  Así, en el listado final, México, Costa Rica y Corea del Sur aparecen como los tres estados cuyos trabajadores son empleados más horas al año, con 2.246 horas trabajadas en el primero, 2.230 en el segundo, y 2.113 en el tercero.  En el otro extremo tiene lugar la paradoja.  Países ricos como Alemania, Holanda y Noruega ocuparon el podio –en ese orden– de los países en los que menos horas se trabaja: en 2015, los alemanes trabajaron 1.371 horas, los holandeses, 1.419 horas, y los noruegos, unas 1.424 horas.” (07 de Julio 2016, http://www.apertura.com/ lifestyle/ Los-paises-mas-avanzados-los-que-menos-trabajan-20160707-0011.html)

El presidente argentino Macri, líder de la alianza electoral integrada por la Unión Cívica Radical, declaró en contra de la reducción de la jornada laboral: “En la puerta de la Casa de Tucumán, el presidente Mauricio Macri ofreció su discurso por el Bicentenario argentino […]  En referencia a los trabajadores, Macri consideró […] que ‘cada vez que un gremio consiguió reducir la jornada laboral todos los argentinos lo estamos asumiendo como parte de un costo, y no está bien’.”  (Diario Página 12, Buenos Aires, Argentina, Sábado, 9 de julio de 2016, http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-303809-2016-07-09.html; en igual sentido Cronista.com, Laprensa.com.ar, Perfil.com, Lanueva.com, Elintransigente.com, Larazon.com.ar, Rionegro.com.ar, etcétera).  En la política laboral argentina, no obstante, existen proyectos de Ley de reducción de la jornada laboral general -nótese la palabra “general”- provenientes, hasta dicha fecha, de parlamentarios del Frente para la Victoria, es decir, el frente político encabezado por el Partido Justicialista (por ejemplo, Senador Osvaldo Ramón López, Diputado Héctor Pedro Recalde, etcétera).

El economista Serge Latouche enseña que “Hay que trabajar menos para ganar más, porque cuanto más se trabaja, menos se gana.  Es la ley del mercado.  Si trabajas más, incrementas la oferta de trabajo, y como la demanda no aumenta, los salarios bajan.  Cuanto más se trabaja más se hace descender los salarios.  Hay que trabajar menos horas para que trabajemos todos, pero, sobre todo, trabajar menos para vivir mejor.”  (“Hay que trabajar menos horas para trabajar todos”, El País, 18/8/13, elpais.com)

Los sindicatos europeos se proponen lograr la semana laboral de cuatro días y la jornada de 32 horas.  Los sindicatos europeos creen que el crecimiento económico no resuelve por sí solo la dramática dimensión del paro, que afecta a 20 millones de ciudadanos y margina a 50 millones de europeos por debajo del umbral de la pobreza.  Piensan que hacen falta muchas políticas combinadas y una de ellas es el reparto del trabajo existente.  Por ello, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) aprobó ayer en su VIII Congreso que la jornada de 35 horas semanales será su ‘elemento movilizador’ para los próximos años.  Incluso se han propuesto un objetivo más ambicioso: lograr la jornada de 32 horas, la semana laboral de cuatro días y la jubilación progresiva, junto con políticas de creación de empleo.  […]  El VIII Congreso de la CES, que se está celebrando en Bruselas, se ha comprometido a llevar a cabo una campaña europea de reducción generalizada de la jornada laboral individual y colectiva y de reforma del tiempo de trabajo mediante la vía de la negociación y en el marco de una estrategia de crecimiento generador de empleo, que considera sigue siendo necesario. Ese claro compromiso se recoge en el documento Situar el empleo y la solidaridad en el corazón de Europa, presentado ayer por Emilio Gabaglio, secretario general de la CES, y respaldado por los 45 sindicatos de 23 países de la Europa occidental que conforma la confederación y suman un total de más de 47 millones de trabajadores afiliados.”  (CARMEN PARRA, Bruselas 11 MAY 1995, http://elpais.com)

El mayor sindicato alemán propone la jornada de 30 horas para padres con hijos menores.  El planteamiento supondría de hecho trabajar cuatro días a la semana y sin recortes salariales.  El poderoso sindicato gremial alemán IG-Metall, el mayor sectorial del país con 2.250.000 afiliados, reclama la introducción de la semana laboral de 30 horas para los progenitores, hombres y mujeres, con hijos menores.  Sin recortes salariales y abonada como si fuera de pleno horario y que de hecho supondría trabajar cuatro días a la semana.  ‘Para nuestros colegas el tema de la conciliación de la vida laboral y familiar es cada vez mas importante’, subrayó su vicepresidente, Jörg Hoffmann, al presentar los resultados de una encuesta realizada entre medio millón de trabajadores del sector.  Un 86% de los padres, en los que los dos miembros de la pareja trabajan, e incluso un 78% de las parejas trabajadoras sin hijos, defienden esa demanda, que se concretará en la negociación del convenio prevista para 2015.”  (COLPISA/BERLÍN, Día 28/01/2014, http://www.abc.es/

economia/20140128/

abci-mayor-sindicato-aleman-propone-201401280840.html).

El PIT-CNT va por la jornada de seis horas[Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT) – Convención Nacional de Trabajadores (CNT) – Central de los trabajadores de Uruguay].  21/11/2014.  En el marco de la celebración de los 99 años de la ley de las ocho horas se pretende generalizar la semana laboral a 44 horas y luego se intentará negociar en los Consejos de Salarios una reducción de la carga horaria.  Marcelo Abdala aseguró, según destaca el país,  que ‘en estos años ha avanzado mucho la productividad y la incorporación tecnológica en el mundo del trabajo y para compartir esas ganancias, queda por hacer una reducción de la jornada laboral asociada a procesos de cambio en la matriz productiva’.  La reducción de la jornada laboral de ocho a seis horas fue uno de los puntos que el Pit-Cnt puso a consideración durante esta campaña en las entrevistas con los candidatos.”  (http://elheraldo.com.uy/2014/11/el-pit-cnt-va-por-la-jornada-de-seis-horas/)

La propuesta de la jornada laboral general de cuatro horas es sostenida por ejemplo por Bertrand Russell, Jon Bekken –Arguments For a Four-Hour Day-, etcétera.  Michael Schwab, dirigente sindical detenido con los Mártires de Chicago, dijo al escuchar su condena a prisión perpetua, que no reconocía en aquel tribunal ninguna autoridad, que su lucha y la de sus compañeros era de una justicia tan evidente que no había nada que demostrar y que ellos luchaban por las 8 horas de trabajo pero que: “Cuatro horas de trabajo por día serían suficientes para producir todo lo necesario para una vida confortable, con arreglo a las estadísticas.  Sobraría, pues, tiempo para dedicarse a las ciencias y el arte”.  (Felipe Pigna, 1° de mayo – Día del trabajador).

Noruega podría convertirse en el segundo país del mundo en establecer una jornada laboral de seis horas.  Esto si el sindicato de trabajadores más grande del país logra sus demandas.  Así lo dijo Mette Nord, líder del sindicato, quien comentó que ahora se tiene la coyuntura adecuada para introducir el tema en la agenda política […] a principios de este año, Suecia empezó a adoptar el cambio con éxito, reportado un incremento en la productividad de los empleados, y en su satisfacción personal.  […]  Noruega ya redujo con éxito su jornada laboral a 7.5 horas en 1986.  Y el tema ya se discute tanto en potencias como el Reino Unido y Estados Unidos, como en países de habla hispana como España y Uruguay.”  (http://www.negocios360.mx/por-que-noruega-quiere-reducir-su-jornada-laboral-a-6-horas, 17/12/15).

Trabajar sólo 6 horas al día: ¿es este el secreto de la felicidad y la productividad?.  Entrar a trabajar apenas amanece y volver de noche.  Notar que la concentración disminuye según pasan las horas, a medida que avanza la semana.  Llegar a casa, previa escala en el supermercado, y apenas tener tiempo de hacer tareas domésticas y dormir para volver a la rueda laboral el día siguiente.  ¿Pasamos demasiado tiempo en el trabajo?.  ¿Nos hace eso infelices y menos productivos?  El debate está cada vez más presente.  En los últimos tiempos se han preguntando lo mismo voces tan dispares como el gobierno de Suecia, algunas de sus empresas, el magnate mexicano Carlos Slim o la multinacional japonesa Toyota.  […]  Pruebas de 6 horas en Suecia.  Eso es algo que parece tener claro la directora de arte sueca, Erika Hellstrom (34 años), quien después de años de cumplir jornadas interminables comenzó a trabajar en una de las empresas suecas que está experimentando con turnos de seis horas al día.  A las 15:30 se va a casa.  “Para mí es absolutamente fantástico”, le dice, risueña, a la BBC.  […]  La propuesta de Carlos Slim: 3 días a la semana.  El mexicano Carlos Slim tiene la segunda mayor fortuna del mundo y contrata directamente a más de 250.000 trabajadores.  Por tanto, sus opiniones económicas tienen una repercusión especial en los círculos económicos.  A fines de octubre, volvió a reiterar en un foro de empresarios y políticos (el círculo de Montevideo) su idea de que la semana laboral debe quedar reducida a 3 días con 11 horas de trabajo cada uno.  Una medida que sería especialmente bien recibida por los trabajadores de México, donde casi el 30% de los mismos trabajan más de 50 horas semanales, sólo superados por Turquía (43%), según datos de la a Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).  ‘Deberías tener más tiempo para ti durante toda tu vida, no cuando llegues a la jubilación’, es la argumentación de Slim.  ‘Con tres días de trabajo a la semana podríamos relajarnos y tener más calidad de vida’.  […]  Experiencia positiva en Toyota.  Otra multinacional que ha probado ya a reducir la jornada a seis horas es Toyota, en sus plantas de Suecia.  En sus instalaciones de Gotemburgo, los empleados tienen estas jornadas desde hace 13 años.  Y sus responsables aseguran que tienen menos reclamaciones de los clientes, el personal pide menos bajas y los beneficios han crecido de forma importante.  Muchos piensan que este tipo de propuestas son una locura, pero también se decía eso de Henry Ford cuando estableció en 1922 la jornada laboral de sus trabajadores en 8 horas durante cinco días a la semana.”  (Redacción, BBC Mundo, 2 noviembre 2015).

Muchos trabajadores a tiempo completo preferirían un menor número de horas, incluso al precio de una reducción de su remuneración.  Con ocasión de un sondeo realizado en Estados Unidos en 1991, se preguntó a las personas encuestadas si les gustaría trabajar un día menos en semana con la correspondiente disminución de su salario.  Entre los que ganaban 30.000 dólares o más al año, el 70% respondió que les convendría esta opción.  Esta proporción todavía permanecía alta entre los que ganaban 20.000 dólares.  -Judith B. Schor, ‘Can the North Stop Consumption Growht?’, en V. Bhaskar y Andrew Glyn (eds.), The North and the South and the Environment (Tokio y Londres, UN University y Earthscan, 1995)-.”  (Comisión Independiente sobre la Población y la calidad de vida.  Elegir el futuro; un programa radical para la mejora sostenible de la calidad de vida.  IEPALA Editorial, 1999).

El ideal sería la reducción general mundial simultánea de la jornada laboral mediante un convenio internacional de todos los gobiernos del mundo, para resguardar la supuesta “competitividad” de las empresas de cada Estado nacional.  Pero incluso podría ser posible una ley unilateral nacional de reducción de la jornada laboral, sin perjudicar la competitividad, pues el costo salarial de la empresa obviamente no es uniforme en términos reales en todos los puntos del planeta, sino que depende en gran medida de la correlación de fuerzas en la distribución de la riqueza entre las oligarquías locales y sus respectivas clases obreras.  Casi todos los planteos sobre pérdida de competitividad empresaria internacional con motivo de la reducción unilateral nacional de la jornada salarial sin afectar el salario, resultan indignantes, habida cuenta de la fenomenal reducción salarial operada periódicamente mediante brutales devaluaciones de las monedas locales, y transferencias de recursos de los pobres hacia los ricos mediante políticas tributarias escandalosamente regresivas, por ejemplo.  El aumento del costo salarial empresario que provocaría la reducción de la jornada laboral, fácilmente puede ser compensado por un alivio tributario para los capitales más pequeños y un aumento tributario para los capitales mayores.

La Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras de República Bolivariana de Venezuela, firmada por el presidente Hugo Chávez, el 30/03/12, establece: “Pago del bono nocturno.  Artículo 117.  La jornada nocturna será pagada con un treinta por ciento de recargo, por lo menos, sobre el salario convenido para la jornada diurna.  […]  Límites de la jornada de trabajo.  Artículo 173.  La jornada de trabajo no excederá de cinco días a la semana y el trabajador o trabajadora tendrá derecho a dos días de descanso, continuos y remunerados durante cada semana de labor.  […]  Progresiva disminución de la jornada de trabajo.  Artículo 174.  Se propenderá a la progresiva disminución de la jornada de trabajo dentro del interés social y del ámbito que se determine y se dispondrá lo conveniente para la mejor utilización del tiempo libre en beneficio del desarrollo físico, espiritual, cultural y deportiva de los trabajadores y trabajadoras, según lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.  […]”

Menos horas de trabajo, una manera de promover la igualdad de género en América Latina.  La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de Naciones Unidas apuesta por ‘liberar tiempo de los varones’ para que asuman la corresponsabilidad en tareas domésticas y de cuidados.  Hasta el 28 de octubre el organismo celebra en Montevideo su decimotercera conferencia sobre las mujeres.  En diálogo con Sputnik, la directora de asuntos de género de la Cepal, María Nieves Rico, resaltó las propuestas del organismo para promover el desarrollo sostenible a partir de la igualdad de género.  Entre ellas, la reducción de la jornada laboral para mujeres y varones pretende ganar fuerza en la agenda pública.  […]  ‘La jornada laboral de ocho horas se debatió hace más de 100 años y creo que la humanidad ahora puede volver a conversar al respecto.  Sobre todo porque por una parte liberaría tiempo de los varones para poder hacer tareas de cuidado o trabajo doméstico no remunerado y facilitaría el ingreso de las mujeres al mercado laboral’, explicó Nieves.”

(27.10.2016 – https: // mundo. Sputnik news. com/ america latina/ 2016 10 27 1064402778 – igualidad – genero – america – latina/).

El derecho de “jornada limitada”, consagrado en el artículo 14 bis de la Constitución de la Nación Argentina, se origina en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 en los Estados Unidos de América, que exigió la limitación general de la jornada laboral, y por la que fueron ejecutados los Mártires de Chicago.  La fecha es el Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, jornada mundial de homenaje a esta conquista social, más de 125 años después, porque es justo y necesario para el trabajador tener horas para su vida personal, para la protección y el desarrollo de sus capacidades psicofísicas, el cuidado de los hijos, su vida familiar, el estudio, etcétera, lo cual redunda a su vez en la protección de los valores sociales, como la unidad familiar, y en la calidad del servicio que cumple el trabajador.

Esas horas de vida personal son manifiestamente la verdadera riqueza del trabajador, y el principal valor de su vida, que no es reducido por la inflación, sino por estos atropellos contra la Constitución Nacional.  Las personas son más importantes que las cosas.  Al salario se lo lleva la inflación, cada año.  Las horas con los hijos, para verlos crecer, y poderlos acompañar, en cambio, no tienen precio.  La salud no se vende, se defiende.

En España la Huelga de la Canadiense en 1919 finalizó con la publicación del decreto de las ocho horas.

Manifiestamente, mejorar las condiciones de trabajo, es limitar la jornada y aumentar el salario correspondiente a la unidad de tiempo.  El auténtico sindicalismo, obviamente, lucha por aumentar el salario, no los horarios.  Muy por el contrario, aumentar la duración general de la jornada, mientras la inflación devora el salario cada año, es, manifiestamente, empeorar las condiciones de trabajo, y es nulo el supuesto consentimiento que la parte trabajadora pueda supuestamente haber prestado.  Es manifiestamente absurdo alegar que ir a contramano del valor constitucional de “jornada limitada” es mejorar las condiciones de trabajo.  El aumento general de la extensión de la jornada laboral máxima es burlar el espíritu del artículo 14 bis de la Constitución Nacional que garantiza y asegura este derecho a los trabajadores.  Admitir esta situación es transformar en letra muerta el valor constitucional de limitación de la jornada, que protege a la parte débil de la relación laboral.

La Constitución Nacional para el siglo XXI, propugna el “desarrollo humano”, el “progreso económico con justicia social”, la “productividad de la economía”, “la formación profesional de los trabajadores”, el “desarrollo científico y tecnológico” (art. 75, inc. 19), y “la protección integral de la familia” y del “trabajo” (art. 14 bis), en cuyo marco la “retribución justa” (art. 14 bis) del trabajador le permite vivir con dignidad con una jornada laboral general de seis horas y tener así un par de horas más para, fundamentalmente, compartir con sus hijos.  Esta es la tendencia de Justicia Social del mundo desarrollado, en cuanto a calidad de vida de la persona humana en la moderna sociedad de desarrollo tecnológico, el que permite aumentar la productividad de la unidad de tiempo.  Esto promueve a su vez una equitativa distribución del empleo en la moderna sociedad tecnológica.

Mariano Rodríguez

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