Recetas crudiveganas para celebraciones

Comidas impactantes y sanas para ocasiones especiales, aunque no sean lo ideal para abordar los problemas de salud.  El “pan” crudivegano (el “pan esenio”), “pizza” crudivegana, “pastel” dulce crudivegano, “queso” crudivegano, “fideos” crudiveganos, “snack” crudivegano, “leche chocolatada” crudivegana, “crema de chocolate” crudivegana, “helado” crudivegano, “tacos” y “burritos” crudiveganos. 

Para ocasiones especiales puedes preparar pizzas crudiveganas, tortas dulces o pasteles crudiveganos, etcétera.  Estas preparaciones, debido a estar deshidratadas y a no estar idealmente combinadas y equilibradas, si bien son crudas y sanas, no son lo ideal, y no es lo ideal consumirlas todos los días, o durante el proceso de sanación de un malestar de cierta gravedad.  Pero, puede ser mejor ocasionalmente que ayunar en una comida social, ilustra que lo crudivegano es también delicioso y te ayuda a soportar la transición.  Insisto, se trata de preparaciones especiales, para ocasiones especiales, porque no son el alimento ideal para la salud, si bien son un alimento sano, y su preparación demanda más tiempo que las recetas de la escuela “higienista”.  En cambio, las comidas indicadas para el menú diario “higienista”, del estilo 80/10/10, son extremadamente veloces en su preparación e ingestión, y son en mi opinión el alimento ideal para la salud.  Para más datos: http://www.marianorodriguez.com

Masa crudivegana para “pan esenio”, pizza, pastel, etcétera. 

Estos son los posibles ingredientes: hortalizas licuadas poco jugosas como el zapallo (calabaza), pulpa de juguera -así llamada en Argentina, llamada “licuadora” en España- de frutas u hortalizas (hojas verdes, etcétera)   semillas oleaginosas (como almendras, lino, chía, etcétera) remojadas, licuadas y estrujadas en lienzo, brotes licuados -así llamados en Argentina, llamados ‘batidos’ en España- y estrujados en lienzo, etcétera.  Deben evitarse para la “masa” verduras con sabores demasiado intensos, que darán a la masa un desagradable gusto a “pasto”, como por ejemplo el apio.  Algunas semillas también pueden dejar un gusto amargo.  Unos pocos ensayos y errores permitirán una buena selección de hortalizas y semillas para la masa.

Se hace la masa a mano, mezclando bien todo.  Si queda demasiado líquida se la estruja en lienzo.

Se extiende la masa sobre un lienzo, extendido a su vez sobre una fuente o recipiente que dé forma definitiva a la masa.  Los bordes del lienzo sirven para dar forma a los bordes de la masa.

La masa debe ser lo más delgada posible, para favorecer un rápido deshidratado.  Yo diría que antes de deshidratar la masa debe tener un espesor máximo de cinco milímetros.

Con la ayuda de la fuente, poner la masa sobre el deshidratador solar.  Una vez apoyada la masa directamente sobre el deshidratador solar, retirar y guardar el lienzo y la fuente, que habían quedado encima de la masa puesta sobre el deshidratador, para poder asentar la masa sin doblarla o romperla.

Se deja la masa al sol durante un día.  Esto funciona solamente en climas secos, en verano y con altitud.  Por ejemplo, mi lugar, Mendoza, Argentina.  No funciona en climas húmedos, como los costeros, por ejemplo, Buenos Aires, Argentina.

Después de un día al sol, tomarás la masa de un extremo con tus dedos -con delicadeza-, y se mantendrá colgando entera.  Puedes dejar cada lado de la masa expuesta al sol unas seis horas.  Haz la rotación alrededor del mediodía, pero en esta oportunidad manipula la masa con cuidado, porque puede quebrarse en la operación.  Aunque la masa no esté deshidratada, puede comerse igual.  De hecho, puede comerse sin deshidratar, aunque será muy frágil en la manipulación.  La masa muy deshidratada puede ser demasiado dura para ser masticada por un anciano.  En tal caso debería deshidratarse durante menos tiempo, para que quede más húmeda y más tierna.

La primera vez, tal vez coloques la masa sobre el deshidratador solar al atardecer…  cuando el sol se está poniendo…  El proceso resultó más largo de lo esperado…  Es que estás ingresando en un mundo donde todo es nuevo, donde todo hay que reaprenderlo…  Pero no hay ningún problema.  Deja el deshidratador durante la noche con la masa bajo techo (para que no te sorprenda la lluvia), y al día siguiente, al amanecer, lo pones sobre el techo, al sol.  Al atardecer tu masa estará lista para comer.

En caso de que al ponerse el sol el deshidratado no esté completo, puede terminarse en el horno normal de la cocina, con fuego mínimo, y su puerta abierta, colocando la masa en su parrilla intermedia, sin fuente, para que reciba plenamente el calor suave y la ventilación.

El deshidratador solar crudivegano

Un deshidratador solar lo haces por ejemplo, en caso de urgencia, con un cajón de los que se usan para transportar verduras cubierto con una tela plástica de bolsa de las que se usan para transportar verduras al por mayor.  La parrilla, o rejita, puede ser una parrilla común de las que se usan para asar, o bien hecha con tela plástica de bolsas de verduras al por mayor, etcétera, extendida sobre un cajón de tablas separadas de madera, o algo en su reemplazo.  Existe también el deshidratador no solar, pero, por supuesto, ya no es económico, como por ejemplo el deshidratador eléctrico “Excalibur”.

“Queso” crudivegano

El ingrediente fundamental es la pulpa de semillas oleaginosas como, por ejemplo, almendras, nueces, semillas de girasol, etcétera.  Se remojan las semillas durante toda la noche, luego se licuan (baten) con agua, y finalmente se filtran con cuchara en colador de malla metálica o bien se estrujan en bolsa de lienzo mediante presión manual.  Se separan, entonces, por un lado, la “leche” (en realidad “jugo” o “zumo”) de semillas, y por el otro la pulpa “seca” (húmeda) de las semillas.

Licuar lo siguiente, todo junto:

* la pulpa de semillas mencionada anteriormente,

* un poco de agua o de “leche” (jugo/zumo) de semillas,

* aceite de oliva (optativo),

* pasta de miso blanco dulce (esto es optativo pero le suma gusto a queso),

* levadura de cerveza nutricional (esto es optativo pero le suma gusto a queso)

* un poco de jugo -zumo- de limón,

* sal marina,

* tamari (salsa de soja sin trigo, es optativa, verificar que sea realmente natural),

* y especias (como por ejemplo, ajo en polvo, nuez moscada molida, jengibre en polvo -optativo-).

Queda finalmente una crema, con esa consistencia.  Éxito gastronómico garantizado.

“Fideos” crudiveganos y su salsa

Los fideos crudiveganos se realizan, por ejemplo, cortando en cintas de poco espesor a los calabacines (“cucurbita pepo”, también llamados zapallo -calabaza- italiano, zapallo o calabaza zucchini, etcétera).  “Si” están bien cortados, y esta es la clave, aunque estén crudos, aunque no tengan harina, para el paladar “son” fideos.  Para cortar los zapallitos en cintas, puedes usar un pelapapas (pelapatatas o pelador de patatas) o bien una maquinita manual llamada “spiral vegetable slicer” (la verás en Internet), esto es lo ideal.  El pelapapas puede pasarse previo cortado del zucchini casi en todo su espesor en varias partes, para hacer cintas más delgadas.  Suele funcionar rallar el zucchini con la procesadora de alimentos.

Puede ser conveniente deshidratar un poco al sol estos “fideos”.  Encima les echas “salsa” hecha con tomates deshidratados (salsa “cocida” por el sol) y aliñados como te guste.  Abajo está la receta de la salsa.  He aquí tu pasta crudivegana.  Prueba y verás.  Puedes dejar un poco que el zapallito zucchini se remoje en su “salsa”.

La clave aquí es la salsa, y la clave de la salsa es el tomate deshidratado.  Sin tomates deshidratados, ni lo intentes.

20141231_225726

Salsa de tomate para “pasta” crudivegana.   

Insistimos en que esta es una receta gourmet para ocasiones especiales como celebraciones.  Sus ingredientes no son los “ideales” para el reposo digestivo sanador, ni para intestinos delicados, ni para niños, pero ocasionalmente y en personas sanas son admisibles.

Unos diez tomates deshidratados (o “desecados”) al sol -un día es suficiente-, remojados unos minutos en agua, finamente cortados en dados.  Deben ser deshidratados para que tengan similitud con la salsa cocida.  A esta salsa la “cocinó” (o “crudinó”) el sol.  La desecación concentra el sabor dando gusto a “salsa”.  Pueden rehidratarse con muy poco agua, para que puedan licuarse.

Un tomate fresco grande cortado en finos dados.

Tres cucharadas de aceite de oliva (aunque el consumo de aceites, incluido el de oliva, no es lo ideal para la salud, pero el estrés te hace peor).

Unas diez aceitunas (olivas) negras finamente picadas (normalmente no son propiamente crudas, pero la comida chatarra usual es mucho peor).

Media cucharadita de ajo fresco finamente picado (los higienistas no lo recomiendan para intestinos delicados, pero le dan sabor a la vida).

Media cucharadita de orégano.

Un poco de albahaca.

Sal marina (los higienistas no la recomiendan para el reposo digestivo sanador, ni siquiera para el largo plazo, pero con moderación en ocasiones especiales es admisible).

Un apretón de jugo -zumo- de limón.

Un par de dátiles (o un poco de pasas de uva, que funcionan también muy bien).  Los dátiles o pasas de uvas, aportan el sabor dulce que suele ser imprescindible en las salsas tradicionales.

Un poco de cebolla (no es lo ideal para intestinos delicados, pero hace la diferencia en ocasiones especiales).

Ají picante, del género “Capsicum”, (también llamado chile -“chilli”-, pimiento, guindilla, morrón, “peperonchino”, pimientillo, etcétera).  (No es lo ideal para intestinos delicados, pero hace la diferencia en ocasiones especiales)

Esos ingredientes pueden licuarse con un poco de agua, o bien prepararse la salsa sin licuar, simplemente picando los ingredientes, todos o algunos de ellos.

Verter esta salsa sobre los “fideos” crudiveganos, o la “pizza” crudivegana, y colocar encima de todo unas hojitas de perejil u otra terminación decorativa.

Pizza crudivegana

La masa se puede hacer con

– brotes de granos y/o de semillas, licuados -así llamados en Argentina, llamados ‘batidos’ en España- con un poco de agua y luego estrujados en lienzo, (optativo)

– semillas oleaginosas remojadas, licuadas y filtradas según el proceso para “leches” de semillas (como almendras, lino, chía, etcétera), (personalmente evito, por ejemplo, el sésamo, porque no me agrada el sabor que deja en la masa),

– y verduras, que pueden consistir en la pulpa que resulta de la juguera -así llamada en Argentina, llamada “licuadora” en España-, de hojas verdes, tallos verdes, zapallo (calabaza), zanahoria, etcétera, evitando por ejemplo el apio, que puede dar un sabor a “pasto” no muy agradable,

– aceite de oliva de primera presión en frío (aunque el consumo de aceites, incluido el de oliva, no es lo ideal para la salud),

– sal marina natural “verdadera”,

y se deshidrata, durante un día al sol, pudiendo completarse en horno con fuego mínimo y tapa abierta.

La receta de la salsa y del “queso” crudivegano las hemos dado en forma independiente más arriba.

La pizza crudivegana puede cubrirse también con paltas (o aguacates o avocados), hongos, zapallo rallado o picado y cebollas, que puedes marinar previamente en salsa de soja sin trigo (“tamari”, “no” “shoyu”).  Puede decorarse también con ingredientes usuales de la pizza (pero crudos), como aceitunas (olivas) negras crudas, pimientos morrón rojos, un poco de tomate fresco picado fino, albahaca, etcétera.  Deja volar tu creatividad.

Los hongos, setas o champiñones, debes remojarlos unas horas en agua, descartar el agua de remojo, y luego marinarlos un par de horas en jugo/zumo de limón.  Con ese proceso pueden colocarse en crudo sobre la pizza crudivegana.

En “Supreme Master Television” puedes ver online gratis con subtítulos en castellano la preparación completa de una pizza crudivegana, por Elaina Love:

http://www.youtube.com/watch?v=K8zg5Jmf3tk

http://www.youtube.com/watch?v=nKG9H-k9KYg

Snack crudivegano.

Reemplaza con mucha ventaja a las papas fritas y demás comida basura de los aperitivos o copetines.  Cortas la berenjena con algún “rebanador Mandolín”, o con algún otro instrumento de “cocina” (o “crudina”), en rodajas muy delgadas.  En lo personal, me fue más útil un cuchillo largo, de hoja ancha, filo plano y bien filoso.  Esas rodajas de berenjena las aliñas a tu gusto, por ejemplo, con aceite de oliva, tomillo, sal marina, albahaca, orégano…  En fin, a tu gusto.  Las pones al sol medio día, o un día, por ejemplo, sobre una bolsa de rejilla plástica, de esas para transportar verduras al por mayor, a su vez sobre un cajón proveniente del mismo uso.  Colocas este “deshidratador solar” en el techo.

Pasteles dulces, o tortas dulces o tartas dulces.

Más trucos de marianorodriguez.com.

1* DECORACIÓN: Frutillas en rodajas, y/o rodajitas de ananá/piña, y/o pasas de uva remojadas, y/o tiras de mango, y/o coco rallado, y/o almendras o nueces picadas, etcétera.  La fruta, después de pelada y cortada, se comienza a degradar rápidamente.  Por este motivo es imprescindible pelar y cortar la fruta INMEDIATAMENTE (reitero: inmediatamente) antes de comer la torta, tanto usada como decoración, como en la crema de cobertura.  Puede espolvorearse canela.

2* CREMA DE COBERTURA: batido o puré (hecho con tenedor) de banana/plátano cruda.  El batido/licuado puede ser hecho, por ejemplo, con banana/plátano, y/o con pasas de uva remojadas, y/o con otra fruta dulce, como por ejemplo frutilla, y/o con coco rallado, y/o con “queso” de almendras sin aliñar, y/o con harina de algarrobo.  La harina de algarrobo funciona como cacao.  Deliciosa.  Incluso el aguacate (o avocado o palta) puede ser crema de cobertura.  Como anticipé en el apartado de “Decoración”, haz todo de tal manera de que consumas la fruta inmediatamente después de cortada y pelada.

3* MASA DE LA TORTA, TARTA O PASTEL:

3.1* FRUTAS DULCES DESHIDRATADAS: Las pasas de uva, y/o otra fruta dulce deshidratada, como, por ejemplo, dátiles -descarozados-, son un ingrediente “muy” dulce, para dar, precisamente, dulzura a la masa de la torta.

3.2* SEMILLAS OLEAGINOSAS: La masa puede tener semillas de lino, girasol, chía, almendras, nueces, etcétera.  El coco rallado aporta un toque infalible.  Las semillas pueden haber sido previamente remojadas, e incluso germinadas, licuadas y estrujadas en lienzo (“queso” de oleaginosas sin aliñar).  Dado que estas semillas están destinadas a una masa dulce, pueden licuarse junto con frutas dulces deshidratadas, como, por ejemplo, pasas de uva.

3.3* PULPA RESULTANTE DE JUGUERA -así llamada en Argentina, llamada “licuadora” en España-: pulpa de manzana -pelada-, zanahoria, etcétera.  Si no tienes juguera -así llamada en Argentina, llamada “licuadora” en España-, usa la licuadora -así llamada en Argentina, llamada “batidora” en España-.  Licua con un poco de líquido, y luego estruja la pulpa en lienzo.  Recuerda que la pulpa que resulta de la juguera -así llamada en Argentina, llamada “licuadora” en España- es una pequeña porción del volumen de la fruta fresca entera, que contiene principalmente líquido (agua).  Antes de agregar la pulpa a la masa, hay que retirar manualmente los trozos que la juguera -así llamada en Argentina, llamada “licuadora” en España- no haya rallado.

TE ASEGURO que estas tortas, tartas o pasteles dulces crudiveganos son DE-LI-CIO-SOS.

La “leche chocolatada” crudivegana la preparas en la licuadora -así llamada en Argentina, llamada “batidora” en España- con leche de almendras, u otra semilla y “harina de algarroba” -que funciona como cacao, no demasiada porque tiene sabor intenso-, quizá una pizca de canela.  Las pasas de uva o dátiles descarozados sumados al licuado aportan el sabor dulce.  No es la combinación ideal de alimentos, pero es un toque gourmet para ocasiones especiales.

Crema de “chocolate” crudivegana

Se prepara licuando leche de semillas, como por ejemplo, lino, sésamo -o ajonjolí, “Sesamum indicum L.”-, girasol, almendras, nueces, chía, etcétera, más buena proporción en la licuadora -así llamada en Argentina, llamada “batidora” en España- de harina de algarroba.  Si la proporción de ingredientes logra una consistencia espesa, tienes una crema de “chocolate” ciento por ciento cruda y vegetal.

“Helado” de banana. 

Colocas las rodajas de banana pelada en el freezer un par de horas.  Luego pones las rodajas en la licuadora -así llamada en Argentina, llamada “batidora” en España- o procesadora de aliementos, unos momentos.  El helado está listo.  En lo posible de acuerdo con las reglas de la alimentación sana, agrega lo que quieras para completar la preparación.  Aunque no sea la mejor mezcla, puedes sumar coco rallado, almendras o nueces picadas, etcétera.  “Es” un helado, y delicioso.

Aquí tienes la receta sumando higo y una salsa dulce, por Christina Chadney:

http://www.youtube.com/watch?v=ufGwr96dj4U

“Tacos” y “burritos” crudiveganos. 

Un secreto es una hoja de lechuga en reemplazo de la tortilla (pan plano, muy delgado, circular y hecho de maíz o de harina de trigo).  No obstante, puedes usar como tortilla un deshidratado, aunque lo ideal para la salud es no deshidratar.    El guacamole queda muy bien directamente sobre una hoja de lechuga.

Mariano Rodríguez

Si Lo Deseas , Menciona Este Material Y Su Dirección de Internet, Pero, Por Favor, No Publiques Ni Copies Sus Textos.  Insisto en que debes interpretar el material de este sitio de Internet, de acuerdo con las condiciones de uso y exención de responsabilidad que figuran en este enlace de este sitio de Internet.

Copyright © 2012 by Mariano Rodríguez.

http://www.marianorodriguez.com