Problemas de visión

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En primer lugar tengo que insistir en que NO SOY PROFESIONAL DE LA SALUD, y, por lo tanto, tampoco médico ni nada que se le parezca.  Tengo que recordarte, no solamente porque la ley lo exige, sino porque creo realmente en eso, que nada en este escrito constituye consejo médico ni de ningún profesional de la salud, ni diagnostica, trata, cura ni previene ninguna enfermedad física ni trastorno psicológico, ni sustituye a ninguna recomendación que hayas recibido de tu médico o profesional de la salud, que cualquier acción que realices sobre la base de esta información se toma bajo tu exclusivo riesgo, que las solicitudes de asesoramiento personal de salud que recibamos, quedarán sin respuesta y que los problemas de salud deben consultarse con los profesionales de la salud legalmente habilitados.

Hay una antigua tradición naturista en solución de miopía y demás problemas de los ojos.  Los autores más conocidos son Bates, Benjamin, Thomas R. Quackenbush y Martin Brofman.  En Argentina el médico Raúl Flint ha publicado el libro “Comer bien para ver mejor; Cura natural para la presbicia, la miopía y otras dolencias visuales”.

Martin Brofman, en su libro sobre mejora de la visión, no informa detalles ni medidas sobre su problema de visión, no obstante, proporciona medidas y detalles de personas que siguieron sus sugerencias, y que mejoraron notablemente su visión.

En 1975, cuando me enfermé de cáncer terminal, me dijeron que tenía uno o dos meses de vida.  El tumor estaba localizado en mi médula espinal, en el cuello […] Me dijeron que mi fin se produciría muy repentinamente, en cualquier momento, si tosía o estornudaba.  Estaba frente a una realidad en la que cada día era, posiblemente, mí último día, y cada hora mi última hora, y yo reconocía que, fuera cual fuese el tiempo que me quedase, quería ser feliz, ser solamente yo mismo.  Las dietas especiales que podrían ayudarme, pero que no me gustaban, no tenían sentido para mí, puesto que cada comida posiblemente era para mí la última, y quería comer lo que realmente me apetecían.  […]  Lo único importante era ser feliz, y eso significaba que yo hiciera lo que me hacía feliz, no lo que me hacía desdichado.  […]  Sabía que el cáncer representaba algo que se reprime y no se expresa, y puesto que el tumor estaba localizado junto a mi chakra laríngeo (que es un centro de energía), me había estado absteniendo de expresar mi ser.  Puesto que no estaba muy seguro de lo que eso significase, sin embargo decidí que era imperioso expresarlo todo.  Expresé todos los pensamientos y sentimientos, y cuanto había en mi consciencia y quería aflorar, conocedor de que eso era vital para mi salud.  […]  Unos dos meses después de empezar a trabajar sobre mí mismo, acudí a que me examinara el médico que había dictaminado que yo era un enfermo terminal.  En el trayecto, yo sabía que tenía que mantener mi percepción de que todo andaba muy bien.  Me examinó, no encontró nada, y me dijo: ‘Tal vez cometí un error’.  Reí durante todo el camino de regreso a casa.  Un beneficio adicional del proceso de curación por el que pasé fue que no necesité más los anteojos que había usado durante veinte años.  Había tenido miopía y astigmatismo; mi visión cambió y un examen posterior determinó que era normal.  Transformé mi modo de ser.  Mi estilo de vida se transformó espectacularmente.  Ya no tiene sentido hacer trabajos que me sujeten a un horario, ni llamar a cualquier otro Ser mi ‘superior’ […] Sé que estoy haciendo lo que vine a hacer a este planeta, y sé que es lo correcto.  […]  Tuve curiosidad por este ‘beneficio adicional’ del proceso por el que había pasado, y decidí investigar lo que otros estaban haciendo en el campo del mejoramiento de la visión.  […]  Encontré ocho libros, siete de los cuales derivaban del primero, el cual se titulaba ‘El Método Bates para Ver Mejor sin Anteojos’, del doctor William Bates.  […]  El factor constante en todos los campos de mejoramiento de la visión era, según lo advertí, el proceso de transformación personal.  […]  El doctor Bates había expresado que toda visión deficiente era el resultado del estrés.  […]  Es opinión de quien esto escribe que el éxito es mayor cuando la persona está bien dispuesta a efectuar los cambios necesarios en su consciencia, en su modo de Ser y en cuanto a poner en funcionamiento su vida.  […]  Todas las clases de visión deficiente representan modalidades de estrés con las que la persona interactúa en su medio ambiente.  […]  El estrés se almacena en el cuerpo físico de muchos modos, incluyendo tensión en ciertos músculos.  […]  En el caso de la visión, a distintos desórdenes visuales se los identificó con tensión excesiva en determinados músculos extraoculares (los que rodean a los globos oculares), y con determinadas pautas emocionales.”  (BROFMAN, Martin.  Mejore su visión; su guía interior para una visión más clara.  Kier, Buenos Aires, 1995).

Hay varios autores dando similares testimonios.  Por ejemplo “Don Lebi” (Lech K. Bitka), de donlebi.com, cuenta que tenía una miopía de casi -5 dioptrías, y que naturalmente llegó a casi cero.

Jordi Campos es médico naturópata, crudívoro y vegano y sostiene que la miopía puede curarse de manera natural.  En una entrevista de Lavanguardia.com del 28/6/12 afirma:  “Cuantos más años lleve tu ojo con gafas, y cuantas más dioptrías tenga, más difícil para ese ojo dejar de ser miope.  ¡Pero se puede!.  Un paciente mío con 10 dioptrías…  dejó de ser miope en 18 meses: cero dioptrías.  […]  ¡Lo primordial es ser consciente de tus tensiones y miedos, y modificar esas actitudes!  […]  Quítate las gafas.  Contacta con la naturaleza.  Pasea por el campo.  Mira a lo lejos.  Practica técnicas de relajación y respiración…  […]  Ama a la naturaleza.  Ama a la vida.  Ámate a ti mismo, ama a todos.  Y todo lo que hagas contra las leyes del amor te enfermará.  ¡Nada hay más curativo que el amor!”.

En mi opinión, la clave de todas estas experiencias y testimonios reside en dos cofactores fundamentales:

1- abandono de las gafas,

2- relajación psicológica, lo que conduce a la relajación de los músculos de los ojos, lo que conduce, a su vez, a la mejora y sanación de la visión.

Cuando el problema es, por ejemplo, miopía, parece que el cofactor dietético no es el más relevante, sino que el cofactor principal es el mental o psicosomático.  En otras clases de problemas visuales parece claro que el cofactor dietético tiene importancia.  Pero cualquiera sea el problema visual, el mejor contexto de alivio y sanación es el estilo de vida natural integral.

EN PARTICULAR, EN PROBLEMAS COMO LA MIOPÍA, DEBEN ABANDONARSE LAS GAFAS (O “ANTEOJOS”, O “LENTES”) LO ANTES POSIBLE, PORQUE EL OJO SE ACOSTUMBRA A ESTAS, es decir, el ojo se ajusta a las gafas.

Debo advertirte que los oftalmólogos consideran esta clase de libros como una “SUCESIÓN DE DISPARATES”.  Como digo en la notificación legal que siempre uso, las ideas que presento son estructuralmente opuestas a la filosofía de la medicina oficial.  El famoso escritor inglés Aldous Huxley escribió un libro sobre la mejoría de su visión con estos métodos naturales, llamado “El arte de ver”, respecto del cual un oftalmólogo comenta que “espero que las nuevas cirugías refractivas hagan desaparecer este género literario”.

Efectivamente, disparates puede haber en esos libros, como en los libros de la medicina oficial de la misma época… y también de esta época.

Aún así, ante cualquier duda, consulta a tu médico, y ante cualquier médico, consulta a tu duda.  Yo no te aconsejo que te autodiagnostiques un problema visual.

En la vida “occidental” es muy difícil abandonar las gafas.  Por ejemplo, muchas personas para lograrlo deberían dejar de conducir automotores, etcétera, hasta que hayan curado, por ejemplo, su miopía.  Y si su trabajo depende de su conducción de automotores, la situación será complicada.  A su vez, los primeros días sin gafas causan un especial agotamiento, por el esfuerzo de acomodación de la vista.

La autocalificada “ciencia” médica, es decir, la doctrina oficial, sostiene que la miopía es incurable, que tiene causa hereditaria -genética-, que no hay cofactores ambientales que la influyan, y que solamente puede abordarse con gafas o cirugía láser.  No obstante, he tenido noticia de que varias personas que realizaron cirugía láser para su miopía luego sufrieron nuevamente la miopía.  Realmente, en mi opinión, la cirugía láser no es la solución de fondo en muchos casos para la miopía.

Yo llegué a padecer una miopía de -2.75 dioptrías en cada ojo, y he llegado actualmente de manera natural a una medición de la visión en sí misma de -1.75 dioptrías en cada ojo, con una medida de la longitud del ojo correspondiente a -2.25 dioptrías.

No había podido dejar las gafas, con motivo de mi trabajo.  Trabajo actualmente en una oficina de la fiscalía en una comisaría, cubriendo turnos rotativos de mañana, tarde y noche, en Guaymallén, Mendoza, Argentina, donde el robo es una industria, donde la inseguridad, en cuanto a asaltos se refiere, llega a niveles donde uno se siente prácticamente en una guerra civil.

Y sospecho que mi miopía tal vez se inició por un conflicto biológico relacionado con la ola de asaltos que inundó, mi región, Mendoza, y mi país, en los primeros años de la década de los noventa.  Esta inseguridad no ha hecho más que agravarse hasta la actualidad, y se sigue agravando a niveles que son insoportables.  Precisamente en 1994 noté las primeras molestias de la miopía en mi vida y si no recuerdo mal, algo así como un par de años antes, sufrí varios asaltos en la noche y en la vía pública, que me causaron un pánico bastante extremo.  Yo llevaba ya unos años teniendo frecuentes y angustiantes pesadillas con asaltos.

Transcribo a continuación textualmente de las tablas de Nueva Medicina Germánica del Dr. Hamer.  “SBS without ulcers.  Meaningful functional impairment respectively. Changes without cell loss or cell augmentation.  Rb.  Right cerebral hemisphere = outer germ layer = ectoderm .  SBS-ORGAN-MANIFESTATION: 6 – Rb – ri.  Reduced vision predominantly in the right halves of the retina.  Exception: from retina to brain relay not crossed.  In this case, the crossing refers to the crossed visión to the person or object, this means the right halves of the retina look to the left.  E.g.: a right-handed woman looks to the left (to her child).  Biological conflict content.  Fear-from-behind conflict; danger that lurks or threatens from behind, and cannot be shaken off.  Hamer Focus (Hamerscher Herd = HH) in the brain: HH in the right visual cortex occipital for the right halves of the retina.  Biological meaning: the partial loss of retinal function makes what triggered the fear from behind temporarily invisible (prey animals that have their eyes positioned on the side, are able to look backward).  Loss of vision in a specific area of the retina, different in both eyes.  Conflict resolution phase = post-conflictolytic-phase (pcl-phase) = vagotonia.  Restoration of function (virus if they exist):  During the pcl-phase an edema develops both in the HH of the visual cortex and between the sclera and the retina, resulting in retinal detachment.  The effect is particulary severe when the fovea centrails is involved.  Even though the retinal detachment is a positive temporary healing symptom, which reverses on its own, the vision during this phase is dramatically reduced.  Caution: potentially severe complications with the ‘Syndrome’!  Nearsightedness (myopia): a result of repetitive lateral retinal detachment due to relapses.  The eyeball is optically stretched.  This is caused by the hardening (callosity) between the retina and the sclera.  Farsightedness (hypermetropia): a result of repetitive dorsal retinal detachment due to relapses with callosity between the retina and the sclera.  The eyeball becomes optically shorter.  Whit both types of visual impairment the vision can be corrected with eyeglasses.

Mi imperfecta traducción: “SBS sin úlceras.  Deterioro funcional significativo, respectivamente.  Cambios sin pérdida de células ni  aumento de células. Rb. hemisferio cerebral derecho = capa germinal externa = ectodermo. SBS-ÓRGANO-MANIFESTACIÓN: 6 – Rb – ri.  Reducción de la visión predominantemente en las mitades derechas de la retina.  Excepción: desde la retina al cerebro relé no cruzado.  En este caso, el cruce se refiere a la visión cruzada a la persona u objeto, esto significa que las mitades derechas de la retina miran a la izquierda.  Por ejemplo: una mujer diestra mira a la izquierda (a su hijo).  Contenido del conflicto biológico.  Conflicto de miedo de atrás; peligro que se esconde o amenaza desde atrás, y no puede ser sacudido.  Foco de Hamer (HH = Hamerscher Herd) en el cerebro: HH en la corteza visual derecha occipital para las mitades derechas de la retina.  Significado biológico: la pérdida parcial de la función de la retina hace temporalmente invisible lo que desencadenó el temor de detrás (los animales de presa que tienen sus ojos situados en el lado, son capaces de mirar hacia atrás).  La pérdida de la visión en un área específica de la retina, diferente en ambos ojos.  Fase de resolución de conflicto =  post-conflictolytic fase  (fase pcl) = vagotonía.  Restauración de la función (virus si existen): Durante la fase pcl un edema se desarrolla tanto en el HH de la corteza visual como entre la esclerótica y la retina, lo que resulta en desprendimiento de retina.  El efecto es particularmente grave cuando la fóvea está involucrada.  A pesar de que el desprendimiento de la retina es un síntoma de curación temporal positivo, que revierte por sí mismo, la visión durante esta fase se reduce drásticamente.  Precaución: complicaciones potencialmente graves con el ‘Síndrome’!.  Miopía: resultado de repetitivo desprendimiento de retina lateral debido a recaídas.  El globo ocular se estira de forma óptica.  Esto es causado por el endurecimiento (callosidad) entre la retina y la esclerótica.  Hipermetropía: resultado de repetitivo desprendimiento dorsal de retina debido a recaídas con callosidad entre la retina y la esclerótica.  El globo ocular se convierte en ópticamente más corto.  En ambos tipos de discapacidad visual la visión se puede corregir con anteojos.

Una compañera de trabajo, esperando el transporte colectivo para viajar hasta nuestra oficina, alrededor de las cinco o seis de la mañana, fue golpeada en un ojo al ser asaltada, y perdió ese ojo.  Mi hermano, hace unos años, caminando a un par de cuadras de mi casa, alrededor de las 24 horas, fue repentinamente golpeado en la nuca, y cayó desmayado al suelo, inconsciente.  A esto se agrega la mala costumbre de los vecinos de Guaymallén de dejar sueltos los perros en la calle, sabiendo que no solamente ladran, sino que también muerden a los transeúntes.  Puedo estimar que hay unos cinco perros sueltos en cada cuadra, y algunos de ellos ladradores y mordedores.  He perdido la cuenta de los perros de mi familia que han muerto tristemente atropellados por automotores debido a esta mala costumbre.  Ya varias veces en Guaymallén, en la vía pública, los perros me han clavado sus dientes en las piernas, en particular en las noches, cuando no son visibles y esperan escondidos en la oscuridad.  Esto también les ha sucedido a otros miembros de mi familia.

Por esta clase de motivos considero más seguro conducirme siempre en mi moto a mi trabajo, del cual egreso normalmente a las 23 horas.  Este es el motivo principal por el cual no había podido dejar mis gafas, y, por tanto, no había intentar ir corrigiendo mi miopía.  Por otro lado, vivo solo, y no tengo quién me pueda traer de mi trabajo.  Y un taxi está fuera de mi presupuesto.  Y conducir sin gafas de noche era absolutamente imposible para mí.

Detalles menores de abandonar las gafas, son, por ejemplo, no saber a ciencia cierta si uno está barriendo bien o mal, si lo que está en el suelo es una hojita o una cucaracha, no saber si saludar o no al sujeto situado a unos cinco metros de distancia, y no poder usar un vehículo para conducir después de la puesta de sol para comprar comida.

Finalmente, en una licencia laboral, abandoné las gafas.  Las arrojé a la basura en fecha viernes 13 de abril de 2012.  (Para calcular la edad, nací el 8 de diciembre de 1971.)  Porque si no me deshacía de las gafas, seguiría sucumbiendo a la tentación de usarlas, y las seguiría usando, porque, por ejemplo, siempre habría que conducir de “urgencia” en la noche, y habría que usar las gafas.  Así es que adopté por una solución radical para superar la tentación y arrojé mis dos pares de gafas a la basura.  Es decir, no quedaron gafas en mi casa, ni en ningún otro lugar.  Se me dijo que podía haber dejado las gafas guardadas en otra casa, ajena, “por si el sistema fallaba”.  Pero yo no admití la posibilidad de falla.  Me arriesgué a tener que comprar nuevas gafas.  Pero decidí también que solamente declararía fracasado este método natural después de varios meses.  Decidí que no perdería las esperanzas en el camino natural de sanación de la visión hasta transcurridos varios meses, aunque transcurrieran meses sin ningún progreso visual detectable, valga la redundancia, “a simple vista”.

Por supuesto, dejar las gafas forma parte del estilo de vida natural.  Mientras más integral sea el estilo de vida natural (reposo, descanso, relajación, pensamiento positivo, dieta equilibrada, actividad física, etcétera) mejores son las condiciones de autosanación del organismo, incluyendo la miopía.

Se me diagnosticó por primera vez la miopía el 14/5/1994, el ojo derecho con -0,75 y el izquierdo con -1,00.  La miopía se agravó hasta marzo de 2012, de -2.75 en cada ojo, medida que conservaba desde el 13/9/2007.  El problema, como se aprecia en esas cifras, se agravó paulatinamente, y creo que debido al uso de gafas.  Si cuando se me diagnosticó por primera vez la miopía, hubiera sabido lo que hoy sé, no me habría colocado jamás las gafas.  Es más, ni siquiera las habría comprado, sino que me habría dedicado a solucionar los conflictos de mi vida hasta que la miopía inicial, relativamente pequeña, desapareciera, producto de la relajación de los músculos de mis ojos, producto a su vez del control del estrés excesivo de mi vida, o bien producto de otra clase de autosanación de los tejidos.  Desde que sé esto con claridad, es decir, poco tiempo después de la medición del 2007, nunca más volví al oculista u oftalmólogo, y veía perfectamente siempre con la graduación de las gafas que compré en aquella oportunidad.  No obstante, como anticipé, abandoné las gafas para sanar mi visión.

En fecha 10/05/2012, después de casi un mes sin gafas, pero sin hacer ningún ejercicio, de ninguna clase, relativo a la mejora de la visión, no había notado mejorías apreciables “a simple vista”, valga la redundancia.

En esa fecha, entonces, comienzo a observar el cuadro (tabla optométrica) que trae el libro de Martin Brofman, para poder apreciar la evolución de la mejora de la vista.

Clavé el cuadro (tabla optométrica) en la madera de la ventana de mi escritorio, como se en la foto.

 tabla 1 vision

Las letras más grandes miden 1,7 centímetros de ancho por 2,2 centímetros de alto.

Es posible que en ese primer mes sin gafas, y sin ejercicio alguno, y sin trabajo mental o anímico de ninguna clase, haya ocurrido una mejora, pero lo ignoro.  Tampoco había consultado a ningún oculista.

En concreto, en fecha 10/05/2012, oportunidad de la primera medición casera, realizada inmediatamente después de despertarme, de pie a tres metros de distancia del cuadro de Martin Brofman, distinguí sin problemas cada letra de la línea más grande y de la que le sigue debajo.  Curiosamente, un par de horas luego de despertarme, no logré distinguir la segunda línea, y en la primera línea (la más grande) solamente distinguí algunas de sus letras y con dificultad.  Hipótesis: tal vez al comenzar el día, comenzó la tensión nerviosa, y por tanto aumentó la tensión de los músculos oculares, que habían alcanzado un grado de relajación durante el dormir.

En fecha 17/05/2012 noté la primera pequeña mejoría.  Pocas horas después de despertarme, observé el cuadro, y distinguí sin dudas, aunque sin completa nitidez, la tercera línea del cuadro (siempre contando desde la línea de letras de mayor tamaño, por supuesto, y siempre a tres metros de distancia).  Minutos después, no distinguí algunas letras de esa tercera línea, pero otras sí.  Y a las primeras dos líneas las veo con mucha mayor nitidez que antes.

¡PRIMER PROGRESO DETECTADO!

Cuando ya transcurrió más de un mes sin detectar mejorías, la esperanza comienza a correr peligro, uno empieza a tener una esperanza más pequeña.  Pero yo no estaba dispuesto a renunciar tan pronto.  Yo tenía decidido que no me rendiría si no después de muchos meses, y nunca antes.

Al día siguiente, 18/5, vi solamente, aunque sin nitidez, la primera y la segunda líneas.  La tercera no la vi, es decir, en la tercera línea no distinguí las letras.  No obstante, sabía que no debía perder la esperanza, porque el progreso, según se ha estudiado por Martin Brofman, no es una línea recta ascendente, sino una curva con montes y valles, que, a pesar de esas fluctuaciones, siempre va ascendiendo.

En fecha 29/07/12, miré el cuadro de letras, que sigue en la ventana, como muestra la foto, poco después de despertarme.  Se me ocurre, para experimentar con el efecto “relajación de los músculos oculares”, cerrar los ojos -para que, al no “enfocar”, se relajen- y abrirlos dirigidos hacia el cuadro de letras, a la misma distancia desde la que siempre he hecho las pruebas, que la tengo identificada en el suelo, en una línea de baldosas.  “Oh, sorpresa”, cuando mis ojos “no se dieron cuenta” de que yo los estaba “espiando”, por así decirlo, vi con completa claridad, con completa nitidez, las tres últimas letras de la cuarta línea.  Es decir, según se ve en la foto, la serie “N T D”.  Sospecho que vi esas tres porque allí puse mi atención visual, pero que incluso, si hubiera dirigido la mirada a la línea siguiente -es decir, con letras todavía más pequeñas- también la habría leído con claridad.  Luego intenté repetir el experimento.  Es decir, cerrar los ojos, y abrirlos nuevamente mirando el cuadro de letras.  Pero no pude las veces siguientes la cuarta línea.  Sospecho que mis ojos ya se pusieron tensos nuevamente.  No obstante, quiero dejar claro que no hice ningún esfuerzo para ver la “N T D”.  No hice nada raro.  No miré de reojo, lo cual podría llegar a influir, etcétera.  No tengo ni idea sobre qué diría un oftalmólogo sobre este fenómeno, ni me interesa mucho.  No quiero que un especialista en privar de esperanza a la gente me quite mi esperanza todavía, en particular cuando en este experimento que estoy realizando no hay riesgos.

Solamente diré que fue un momento bastante impresionante.  Simplemente, dije “¡Guau!, tal vez esto significa que estos ‘chiflados’ metafísicos tienen razón.”

Qué contento estaba.

Haber visto las letras “N T D” fue un avance MUY grande.  Si ven la foto, verán que es un GRAN avance.

Como se aprecia en la foto que sigue, el diez de agosto pude distinguir, sin completa nitidez, pero si pude distinguir, mediante este experimento de abrir y cerrar los ojos, las tres últimas letras de la línea señalada con un clip verde.  Es decir, pude distinguir que se trataba de las letras “T F H”.  Si el ojo es capaz de ver, aunque sea un instante, con ese nivel de mejoría, eso aparentemente es una prueba de que es posible la autosanación espontánea de la miopía.

tabla visión 2

En fecha 11/9/13, consulté a una médica oftalmóloga.  Le dije que hace unos meses yo había perdido mis anteojos (gafas, lentes) y que necesitaba una receta para comprar un nuevo par.  Eso que le dije a la médica en la consulta, por supuesto, fue mentira, por obvias razones.  Entonces la médica con unos cristales intercambiables me hizo leer letras proyectadas sobre una pantalla de la pared que estaba frente a mí.  Conclusión, me recetó gafas con un aumento, en ambos ojos, de -2.25.  ¡ÉXITO!.  Antes de abandonar las gafas, mi miopía era de -2.75.  Es decir, con el solo hecho de abandonar las gafas desde el 13/4/12, hasta el 11/9/13, mi miopía mejoró en 0.50.  Es decir, transcurrió un año y medio sin gafas.  Esa mejoría ocurrió por el solo hecho de no usar gafas.  Porque no hice ningún cambio dietético, no hice ejercicios oculares, no hice meditación, no hice relajación psicofísica, ni nada que pueda considerarse relevante, salvo abandonar las gafas.  Dejemos claro que no le hice absolutamente ningún “truco” -como el que mencioné de cerrar y abrir los ojos- a esta médica oftalmóloga, sino que me comporté como lo habría hecho absolutamente cualquier paciente.  Estas son las imágenes verdaderas y reales de las recetas médicas del antes y el después del abandono de las gafas.

recetas

El 11 de mayo de 2016 consulté nuevamente a un oftalmólogo.  Ésta es la foto de la receta de anteojos, donde se diagnostica miopía de 1,75 en cada ojo.  No obstante, este médico me dice que los aparatos miden en 2,25 la gravedad de mi miopía.  Es decir, veo un poco mejor que lo que el alargamiento de mi ojo haría suponer.

foto última receta

Además, este mismo médico me dice, para mi angustia, que yo tenía (SUPUESTAMENTE) una leve “catarata”, de grado “uno”, considerando la más grave de grado “cuatro”, en ambos ojos.  Esto fue obviamente un golpe durísimo para mí, una pésima presunta, supuesta, hipotética, conjetural, novedad para mí.  Es decir, a pesar de que la consulta fue por miopía, el oftalmólogo hizo un control amplio de la salud de mi ojo, no limitándose solamente a constatar la medida de la miopía.  Es importante en mi opinión, buscar siempre un buen oftalmólogo que realice un control completo de la salud de los ojos.

De inmediato me puse a gestionar la consulta de una segunda opinión médica, para obtener más detalles sobre la situación, es decir: confirmar el presunto diagnóstico inicial, rectificar el supuesto diagnóstico inicial, contradecir el hipotético diagnóstico inicial, presuntas causas del conjetural problema, presunta gravedad del problema, supuesto pronóstico, hipotéticos medios de control de la evolución del problema.

En esta segunda oportunidad consulté al que consideré el mejor oftalmólogo de mi región, Mendoza.  El valor de los honorarios profesionales de la consulta triplicó al del médico promedio de la región que no admite obras sociales o seguros de salud, es decir, seguros privados, sindicales o estatales de salud.  Pero, obviamente, valía la pena.  De hecho, el valor de los honorarios es anécdota.  De hecho, todo lo ajeno a la información aportada por dicho nuevo profesional, es anécdota.

A este segundo profesional no lo consulté por “miopía”, sino por “cataratas”.  No obstante, le revelé toda la verdad sobre mi miopía: le confesé que había abandonado las gafas hacía años, salvo para conducir automotores, y le exhibí todas las recetas de gafas de mi historia, para que constatara el aumento paulatino de la miopía desde el inicio del uso de las gafas y la disminución progresiva de la miopía después del abandono de las gafas.

Efectivamente, este oftalmólogo constató estas variaciones de medida de la miopía pero no se mostró interesado ni en lo más mínimo en ese fenómeno.  No obstante, me dijo que continuar absteniéndome del uso de gafas no perjudicaría en nada mi salud visual.

Este médico examinó mis ojos con varios aparatos, e incluso puso en mis ojos unas gotas que le permitirían un examen más exhaustivo.  Estas gotas, como el médico me anticipó, produjeron que durante el resto del día mi visión fuera muy mala, con encandilamiento permanente, y molestia permanente.  Al día siguiente, el malestar producto de las gotas estaba superado.

Respecto de las SUPUESTAS “cataratas”, después de realizarme un amplio examen, después de aplicadas las gotas que mencioné, después de esperar un rato a que surtieran su efecto, me dijo que incluso mi caso, directamente, podría NO calificarse como “catarata” y que podría calificarse, en todo caso, como mínima “catarata nuclear”, que consiste en una mayor densidad del cristalino que actualmente no impide la visión perfecta que tengo usando gafas de miopía.  Me dijo que metafóricamente, buscando “con lupa”, se detecta esta anormalidad, que posiblemente los anteriores oftalmólogos, a lo largo de los años, no lo hayan detectado, a pesar de haber existido la anormalidad en todas esas oportunidades.  Me dijo este médico que él no diría al paciente en casos como el mío que hay “cataratas” para no preocuparlo en vano, que esto puede permanecer muchísimos años estable, que solamente me preocupe si noto empeoramiento de la visión y que me controle por precaución con un oftalmólogo cada año y medio.

A continuación, un repaso de la información general sobre la “catarata”.  Se define como la opacidad del cristalino.  El cristalino es el lente natural del ojo, se ubica detrás de la pupila y su función es enfocar los objetos según la distancia a la que se encuentran.  Con el avance de la edad, el cristalino va perdiendo su transparencia natural, y causando progresivamente la visión nublada.  Normalmente todas las personas mayores de 65 años tienen algún grado de catarata.

La clase de catarata más frecuente se llama “catarata nuclear”, su principal causa es la edad, y consiste en el endurecimiento progresivo del núcleo del cristalino, que va perdiendo su transparencia, e induce a la miopía.  Es el tipo más común de catarata senil, avanza lentamente y pueden transcurrir muchos años hasta que afecte la visión.  Se llama también “catarata esclerótica nuclear”.  El término “nuclear” refiere la opacidad gradual de la parte central del lente.  “Esclerosis” señala el endurecimiento del núcleo del cristalino.

La medicina oficial sostiene que el único tratamiento posible es la cirugía, para cualquier clase de catarata, donde el cristalino es reemplazado por un lente artificial intraocular.

Según la Nueva Medicina Germánica del Dr. Hamer, la catarata se debe a un conflicto de separación visual muy severo, fuertísimo, de gran intensidad, (se pierde inesperadamente de vista a alguien querido o importante).  En la fase activa del conflicto, se ulcera el cristalino sin síntomas, es decir, sin que la persona lo advierta, porque, en el contexto biológico animal, la ulceración del lente mejora la visión, es decir, permite poder ver más lejos a la persona que se está alejando del campo visual.

El cristalino (o lente) pertenece al ectodermo y es controlado desde la corteza sensorial.  Aparece el foco de Hamer en la corteza sensorial.

Después de la solución del conflicto, porque, por ejemplo, reaparece la persona que se había perdido de vista, se inicia la fase de curación, se regenera el tejido a través de una reacción inflamatoria y este proceso de reparación causa la opacificación del lente.  La epicrisis, luego de la resolución del conflicto de las cataratas, no representa peligro para la vida.  La epicrisis de la catarata dura unos segundos y suele pasar inadvertida.  Las cataratas con fase de curación breve, es decir, donde no hubo un período extenso de recaídas en el conflicto, se desvanecen con el tiempo, es decir, en ese caso son reversibles, por no ser demasiado densas.

Los “raíles” son todas las circunstancias percibidas en oportunidad del evento que produjo el shock conflictivo biológico (DHS), como olores, sabores, colores, imágenes, sonidos, alimentos, palabras, personas, lugares, etcétera, cuando quedan registradas en el inconsciente arcaico y animal como causantes del conflicto.  Cuando aparece posteriormente alguno de estos raíles, se reinicia rápidamente el conflicto y reaparecen los síntomas.  Cuando el conflicto se repite con frecuencia, se impide el paso a la segunda etapa de la fase de curación y la situación se llama “curación pendiente”, que puede alterar en forma importante el funcionamiento de algunos órganos.  Por ejemplo, la alergia al camarón puede surgir en un hombre que comía camarones cuando su esposa le revela que ella ama a otro hombre.

En caso de un conflicto en curación pendiente las cataratas se vuelven más opacas.  Si transcurren varios años en condición de curación pendiente y se ponen muy opacas, es decir, muy densas, pueden ser irreversibles, y en ese caso la única solución sería la cirugía.

En la sección respectiva puede consultarse una introducción elemental en la Nueva Medicina Germánica del Dr. Hamer.

El médico argentino, de Ciudad de Buenos Aires, Raúl Flint, en su libro “Comer bien para ver mejor; cura natural para la presbicia, la miopía y otras dolencias visuales”, afirma: “Con respecto a la catarata si es incipiente, es decir, de hace poco tiempo, puede limpiarse totalmente siguiendo la dieta y con otros recursos como la acupuntura, y realizando ejercicios y varias abluciones por día (ver ejercicios).

El libro de Victoria Boutenko “La Revolución Verde; El extraordinario poder revitalizante y curativo de los vegetales y smoothies verdes” contiene el siguiente testimonio: “Regresión de catarata: del 40 por 100 al 10 por 100.  […]  Para colmo, tenía la vista cada vez peor y se me estaba formando una catarata en el ojo izquierdo.  […]  Con la ayuda de varios amigos crudívoros decidí que comenzaría su dieta de inmediato.  […]  Cuando me hice la revisión oftalmológica, el médico quedó completamente pasmado y me anunció que la catarata no solo había experimentado una regresión del 40 por 100 al 10 por 100, sino que mi visión estaba mejorando mucho.  Le pregunté si en sus años de experiencia había visto algún caso similar y su respuesta fue un enfático no.  Le expliqué entonces que atribuía esta mejoría y la regresión de la enfermedad a mi dieta cruda.  Y si bien a él no le interesó demasiado el tema, los pacientes de la sala de espera sí que escucharon nuestra conversación.  […]  Se trata de resultados tangibles conseguidos después de pocos meses de dieta cruda […].”

El libro The China Study aporta alguna posible explicación de ese testimonio:  “El problema de las cataratas es un poco menos grave que la degeneración macular, dado que existen opciones quirúrgicas eficaces para restaurar la pérdida de visión causada por la enfermedad.  Pero cuando uno analiza los números, se trata de un problema mucho mayor en nuestra sociedad.  A la edad de ochenta años, la mitad de todos los estadounidenses tendrá cataratas.  Actualmente hay 20 millones de estadounidenses de cuarenta años de edad y mayores con esta enfermedad.  La formación de cataratas consiste en la opacidad del cristalino del ojo.  La cirugía correctiva consiste en remover el cristalino opaco y reemplazarlo con uno artificial.  El desarrollo del trastorno de opacidad, como la degeneración de la mácula y los de muchas otras enfermedades en nuestro cuerpo, está estrechamente asociado con el daño creado por un exceso de radicales libres reactivos.  Una vez más, es razonable suponer que comer alimentos que contienen antioxidantes debe ayudar.  A partir de 1988, investigadores de Wisconsin comenzaron a estudiar la salud ocular y las ingestas diarias en más de 1.300 personas.  Diez años más tarde, publicaron un informe sobre sus conclusiones.  Las personas que consumían más luteína, un tipo específico de antioxidante, tenían la mitad de índice de cataratas que las personas que con niveles más bajos de la sustancia.  Se trata de un producto químico interesante porque, además de estar en las espinacas, junto con otros vegetales de hoja verde, también es una parte integral del tejido del cristalino.  Del mismo modo, aquellos que consumían más espinacas tenían un 40% menos de cataratas.  Estos dos trastornos oculares, la degeneración macular y las cataratas, se producen cuando no somos capaces de consumir suficientes vegetales de color verde y frondosos.  En ambos casos, el exceso de radicales libres, incrementado por los alimentos de origen animal y disminuido por los alimentos de origen vegetal, es probable que sea el responsable de estos trastornos.”  (CAMPBELL, T. Colin, Ph.D. y CAMPBELL, Thomas M. II. The China Study: el más completo estudio sobre nutrición jamás realizado y las sorprendentes consecuencias de los hábitos alimenticios sobre el peso y la salud a largo plazo.  Buenos Aires, Music Brokers, 2011.  Pág. 260.  Edición original: Copyright © 2006 by T. Colin Campbell, Ph.D. y Thomas M. Campbell II, BenBella Books, Inc, Dallas.)

El oftalmólogo ruso Vladimir Petrovich Filatov (1875-1956) descubrió el efecto curativo del extracto de hoja de Aloe vera en el tratamiento de las enfermedades oculares.  A partir de ello desarrolló la teoría de los estimulantes biógenos para el tratamiento de las cataratas grises y verdes.”  (Curar y cocinar con Aloe vera, Petra Hirscher).

Existen testimonios sobre la utilidad de la planta celidonia (Chelidonium majus) y de las “hierbas suecas”.

La bibliografía naturista en general sostiene que mediante el abordaje naturista integral puede curarse por lo menos una catarata incipiente.  

A continuación algunas recomendaciones sobre el cuidado general de la salud visual.

En lo posible, el lugar de estudio debería contar con amplia ventilación (aire puro del exterior y oxígeno) e iluminación natural.  Si podemos elegir, y cuando podamos elegir, lo ideal es colocar la mesa de trabajo (el “escritorio”) cerca de, y junto a, una gran ventana (o bajo una claraboya), para poder leer y escribir bajo luz natural.  Para mejorar la iluminación, deberían ser de color claro las paredes, techos, pisos, muebles (incluyendo la mesa de estudio), etcétera.

Si en algún momento se usa luz artificial, convienen las bombillas que imitan la luz solar (“luz de día”, o “daylight”, azuladas).  La lámpara de escritorio podría ser de unos 75 w, si es “luz de día”, a un medio metro del papel.  A precio casi normal se consiguen en las casas de materiales eléctricos o de iluminación.  La lámpara de “bajo consumo” (lámpara fluorescente compacta) no es recomendable para la lectura ni el cuidado de la vista.  Son preferibles las de filamento incandescente.  Actualmente en el mercado se consiguen las de filamento incandescente “halógenas”, y serían la opción menos mala.

La bombilla debería cubrirse de la vista con una pantalla y/o una visera verde.  La luz debe venir de un lado (y no de frente) y con suficiente intensidad.

Son muy cansadores de la vista los monitores ordinarios de computadora.  Exigen frecuente descanso.

Conviene leer con el pecho erguido y la espalda recta, para respirar bien.  Es conveniente elevar el nivel del libro con un atril sobre la mesa, para eliminar la tendencia a inclinar el pecho y comprimir la respiración.  En lo personal, directamente elevo el nivel de la mesa.

Una distribución que me ha resultado adecuada, es estudiar 50 minutos y descansar 10 minutos.  Lo necesita nuestro cerebro, nuestros ojos (especialmente nuestros ojos), nuestra espalda, nuestras manos.  En esos 10 minutos nos levantamos, caminamos, miramos el horizonte, pero no leemos ni esforzamos nuestra mente ni nuestros ojos con nada.  Dejamos descansar nuestra mente y nuestros ojos.

Es casi indispensable reposar, descansar, relajarse, “olvidarse” del trabajo y las ocupaciones, un día el fin de semana, también una porción de cada día y también una porción de la hora (esos 10 minutos).

Es aconsejable dormir unas 8 horas diarias, y en horas de oscuridad natural (por ejemplo, de 21 a 5).  También es recomendable tener horarios fijos, regulares, de sueño.

En general, además, la salud de los ojos se cuida de la misma manera que la salud de cualquier órgano del cuerpo humano: contacto con la naturaleza, la tierra, el agua, el sol, actividad física normal, buena nutrición, abstención de tóxicos y contaminantes -tabaco, drogas ilegales y legales, diversos contaminantes ambientales, etcétera-, relajación, control del estrés, permisión del placer y de lo que nos apasiona en la vida, liberación del maltrato, liberación de la explotación laboral, y todos los demás elementos que componen un estilo de vida natural lo más integral posible.

 Mariano Rodríguez

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