Notificación legal, condiciones de uso y exención de responsabilidad

1. Las personas que tengan una edad inferior a los dieciocho años, no pueden visitar este sitio de Internet. 

 

2. Principios fundamentales.

NO SOY profesional de la salud, y, por lo tanto, tampoco médico ni nada que se le parezca.  El lector debe comparar esta información con las de otras fuentes y determinar su idoneidad consultando al correspondiente profesional de la salud legalmente habilitado.

Nada en este material constituye consejo médico ni de ningún profesional de la salud, ni diagnostica, trata, cura ni previene ninguna enfermedad física ni trastorno psicológico, ni es ejercicio de la medicina ni de ninguna disciplina terapéutica.  Nada en este escrito sustituye a ninguna recomendación que tú hayas recibido de tu médico o profesional de la salud.  Cualquier acción que tú realices sobre la base de la información de este escrito se toma bajo tu exclusivo riesgo y responsabilidad.  No asumimos ninguna responsabilidad por las consecuencias derivadas del uso de nuestros materiales.  Las solicitudes de asesoramiento personal de salud que recibamos, quedarán sin respuesta.  Los problemas de salud deben consultarse con los profesionales de la salud legalmente habilitados.

 

3. Sobre por qué un paciente se expresa sobre la salud. 

En la disidencia, total o parcial, en materia de salud, hay grandes movimientos, como la macrobiótica, el ayurveda, el naturismo, y la “Higiene Natural”.  La filosofía que, en sus ideas estructurales, aunque sea perfectible, más me persuade, es la de la “Higiene Natural”.  El “naturismo”, en términos genéricos, suele ser partidario de, por ejemplo, enemas, terapias colónicas, plantas medicinales, etcétera.  El “higienismo”, o “Higiene Natural”, en cambio, se ocupa del estilo de vida.  Primero lo primero.  La primera prioridad es el estilo de vida, es decir, dieta natural, descanso, actividad física, sol, alegría, relajación.  Si el estilo de vida no es suficiente como condición de la salud, o no es posible aplicarlo, como obviamente es el caso en traumatismos graves, heridas, envenenamientos, diagnósticos, enfermedades como la diabetes, etcétera, entonces aparece la necesidad de las intervenciones en el cuerpo, o la mente, lo cual es materia médica y de otros profesionales de la salud, y está reservado por la Ley a los médicos legalmente habilitados y demás profesionales de la salud autorizados por la Ley.  La “Higiene Natural”, en su concepción más pura, nunca ingresa en el terreno médico, es decir, en el ámbito de intervenciones en el organismo, mediante enemas, fármacos, plantas medicinales, cirugías, etcétera, lo cual me parece prudente y razonable. 

Si yo hubiera encontrado un artículo, texto, o libro, escrito por un profesional que fuera lo suficientemente completo sobre el problema que trato en este sitio de Internet, simplemente citaría ese enlace o ese material.  Pero no he encontrado ese escrito, a pesar de haber buscado muchísimo.  Y, al parecer, no me va a ser fácil encontrarlo.  Así es que estas reflexiones que estoy publicando seguramente contienen errores.  Pero te despertarán inquietudes para que resuelvas con el correspondiente profesional de la salud. 

 

4. Algo de la historia de este sitio de Internet. 

Las primeras versiones fueron corregidas y actualizadas muchísimas veces, comenzando como pensamiento en voz alta entre amigos y terminando en un material que intentaba ser apto para un número indeterminado de personas.  Esta redacción actual intenta recoger mis nuevas experiencias, mis conocimientos más profundizados y corregir varios errores.  

 

5. Sobre por qué hago esta notificación. 

Comprenderás que establezco todas estas reglas que siguen, debido a lo delicada que es la temática que abordo y a que es mi persona la que resulta públicamente expuesta, y entenderás también que tengo derecho de advertir que cualquier transgresión será sancionada de acuerdo con la legislación civil y criminal, es decir, la que establece indemnizaciones monetarias y penas de prisión. 

 

6. Sobre el género de este sitio de Internet.

El presente material de mi exclusiva autoría, y de mi exclusiva propiedad intelectual, es meramente un “documental divulgativo” escrito, y consiste exclusivamente en mi opinión personal, la cual suele diferir de las doctrinas oficiales. 

Nada en este sitio de Internet ha sido examinado ni mucho menos aprobado, de ninguna manera, por ninguna clase de organismo oficial, ni por ningún profesional de la salud. 

Este “documental escrito” calificaría más bien en el género bibliográfico técnicamente denominado “ensayo”.  Es mi obra totalmente artesanal y educativa, con contenido exclusivamente filosófico sobre la salud.  Presento mis materiales y contenidos sobre el abordaje de los problemas de salud, al exclusivo efecto informativo, ilustrativo, educativo, y de divulgación de tipo periodístico. 

Nada en este material constituye consejo médico ni tratamiento médico ni asesoramiento médico.  No formulo ninguna clase de diagnóstico, ni prescripción, ni tratamiento, ni terapia, ni pronóstico respecto de ningún problema de salud y esta publicación no reemplaza ni a la consulta médica ni a la atención de los problemas de salud por los profesionales legalmente habilitados.  El presente material no cura, ni previene, ni diagnostica, ni trata ninguna enfermedad.  En cambio, tu propio organismo tiene poder autocurativo.  Ese poder autocurativo es bien conocido por los profesionales de la salud, pero, al mismo tiempo, escandalosamente negado al ser calificado con la extraña expresión “remisión espontánea”.  SOBRE ESE PODER AUTOCURATIVO DE TU ORGANISMO TRATA ESTE MATERIAL.  Exploraremos las leyes naturales biológicas que explican las remisiones espontáneas, de las cuales se sabe mucho más de lo que los médicos creen, y quieren creer 

Digo esto porque lo creo, y no solamente porque es lo legalmente correcto.  En materia de salud, en muchos casos un error significa la muerte de una persona.  Y si no consultas tus problemas de salud con un médico legalmente habilitado, el riesgo puede ser incluso tu muerte.  Y te digo esto, insisto, porque así lo creo. 

No soy ningún profesional de la salud, pero ejerzo mi derecho constitucional e internacional a la libertad de pensamiento y de expresión.  Insisto en que creo firmemente en todo lo que digo en este escrito, pero, cualquier uso que del presente texto haga cualquier persona, en uso de sus derechos humanos constitucionales e internacionales sobre su propio cuerpo, por supuesto, es de su exclusiva responsabilidad legal respecto de cualquier consecuencia o resultado. 

Debes consultar los problemas de salud con los profesionales correspondientes legalmente habilitados y no realizar ningún cambio dietético ni de actividad física, ni ningún otro cambio que pueda repercutir en el organismo, sin previa consulta con un médico legalmente habilitado, sobre todo en caso de enfermedades cardíacas, presión alta,  diabetes, embarazo, lactancia o tener prescripta medicación.  Los cambios de hábitos de estilo de vida, incluyendo los cambios dietéticos y de actividad física, suelen tener intensa repercusión en tu organismo y en tu mente, por lo cual requieren ser médicamente supervisados. 

En este material expongo reflexiones personales de alguien que no es más que cualquier vecino de barrio, y seguramente hay aciertos, desaciertos y aciertos parciales, a pesar de haber puesto mi mejor buena voluntad. 

 

7. Sobre el ayuno y la dieta exclusivamente vegetal.   

En particular, el ayuno que no es administrado por un médico legalmente habilitado, conlleva riesgo de muerte.  De hecho, ya han muerto varias personas en ayunos. 

Creo que cierta dieta cruda y vegetal -“crudiveganismo”- es en la mayoría de los casos una herramienta de sanación, como lo es el ayuno.  Que cierto ayuno sea en algunos casos sanador, no significa, obviamente, que sea sostenible en el largo plazo.  Obviamente.  También debería ser obvio que el hecho de que cierta específica variedad del crudiveganismo sea condición de autosanación en el corto plazo, no significa que esa específica variedad de crudiveganismo sea sostenible para todo el mundo en el largo plazo. 

Viajar por regiones poco transitadas, que pocos conocen, y que tú no conoces, requiere, por razones obvias, especiales precauciones.  De la misma manera, la dieta con exclusión de todo comestible de origen animal -“veganismo”- requiere especiales cuidados para ser exitosa.  En particular, creo que el médico legalmente habilitado debería controlar de manera inmediata y permanente el embarazo y la lactancia, y además los primeros años cada seis meses la correcta asimilación de la vitamina B12 y demás nutrientes.  

Toda la humanidad es y ha sido omnivorista los últimos milenios, salvo excepciones estadísticamente insignificantes.  La dieta oficial convencional no ha llevado a nadie a la desnutrición en el corto plazo, aunque sí a otra clase de problemas de salud.  La dieta vegana mal hecha y mal controlada, sí ha conducido a muchas personas a problemas de desnutrición, en plazos demasiado cortos muchas veces, y lo cuentan en foros y libros.  Alguien con la dieta oficial puede conducirse a los problemas de salud que tienen a media humanidad medicada, pero no es muy probable que sufra una desnutrición grave en el corto plazo. 

En teoría no hay nutriente en comestibles de origen animal que no esté también en, o pueda producirse por, el organismo a partir de, alimentos exclusivamente vegetales.  Pero de la teoría a la práctica hay un trecho, y por eso es necesario realizar el veganismo de manera racional y responsable, en particular, con un razonable control médico.  Esto forma parte de una dieta “bien planificada” (sea la dieta vegana o no).  Creo que con el debido asesoramiento médico, la mejor solución a cualquier eventual problema será encontrada sin abandonar una dieta vegana con predominio de frutas frescas y verduras frescas.  

No es suficiente “ingerir” un nutriente, además es necesario “asimilarlo” y “convertirlo”, y la normalidad de la “asimilación”, “absorción” y “conversión” es uno de los tantos aspectos que solamente un médico legalmente habilitado puede controlar, y no solamente mediante los exámenes de sangre normales.  El médico sabrá si es necesario determinado examen de sangre u otra clase de examen.  Creo que la medida realmente segura es el control médico semestral, al menos los primeros años, y de inmediato y de manera permanente en el embarazo y la lactancia.  Si por algún motivo no estás bien nutrido, los desastres no se harán esperar, en tu cuerpo, en tus dientes, y en tu mente.  Creo también en el control médico rutinario preventivo, cualquiera sea la dieta.  Creo también en el control médico de cualquier clase de dieta, porque creo en la relevancia del cofactor dietético de salud, y creo en los controles médicos oficiales preventivos básicos.   

No creo que sea suficiente la autoadministración de suplementos nutricionales, incluyendo la vitamina B12.   Además, considero que hay problemas médicos, como por ejemplo el de la vitamina B12, que todavía están realmente sin resolver.   Muchas veces el problema no está en la “dieta” sino en determinada condición “médica”, precisamente, de la persona en concreto.  

 

8. Sobre mi experiencia. 

La familia constituida por mis padres y mis hermanos, y, obviamente, también por mi persona -aunque ya no habitamos la misma casa-, aborda sus problemas de salud mediante la filosofía de salud de este material, con mayor o menor grado de acercamiento a lo que esta filosofía considera “óptimo”, y los resultados, a lo largo de décadas, nos hacen concluir que la filosofía de salud de este material es superior a la filosofía de salud dominante oficialmente, sin negar los evidentes méritos que realmente tiene la medicina oficial. 

 

9. Sobre la racionalidad en el mundo disidente en salud. 

Obviamente, creo que la supuesta inedia, es decir, los supuestos casos de vivir sin comer, tan divulgados en el mundo de la disidencia en materia de salud, no han superado la prueba pública, es decir, con oportunidad de intervención de escribanos públicos, televisión libre y colectivos escépticos y defensores del pensamiento racional.  No tengo pruebas de que el que deja realmente de comer, no muera pronto.  Solamente menciono esta situación extrema, por ser una de las más peligrosas, pero podría hacer similares comentarios de innumerables doctrinas que se propagan en el mundo de la disidencia en materia de salud. 

La racionalidad, la seriedad, y también la verdadera ciencia, sustituyen las creencias personales por la evidencia pública y verificable.  Esta evidencia, y a los hechos me remito, suele estar ausente en la casi totalidad del mundo disidente en materia de salud. 

 

10. Infección, microbios, contagio e higiene. 

En este material adhiero a la opinión que RELATIVIZA, sin descartar absolutamente, la teoría de la infección, es decir, la teoría microbiana de la enfermedad, incluyendo el problema de las caries.  Un ejemplo de infección que todos hemos comprobado en carne propia es al menos el de los hongos de los pies contraídos en piscinas públicas.  Considero que lo racional es cumplir todas las recomendaciones oficiales de prevención del contagio, cualquiera sea la enfermedad de que se trate.  Considero también que si las teorías oficiales son teorías, las teorías disidentes también lo son, y cuentan con menos recursos de prueba, así es que deben ser manejadas con mayor precaución todavía.  

El objetivo de este material no es disminuir las medidas higiénicas y de prevención del contagio, sino hacer notar que normalmente las enfermedades infecciosas afectan solamente a una minoría de la población expuesta, aunque no existan vacunas, lo que lleva a pensar en la importancia, al menos parcial, de la idea de que “el germen no es nada, el terreno lo es todo”.  Tanto en medicina humana como en medicina veterinaria y en sanidad vegetal, parece haberse evidenciado bastante que, sin perjuicio de las medidas higiénicas preventivas, las pestes no suelen afectar a todos los individuos, sino solamente a aquellos susceptibles por su particular debilidad previa (el “terreno”). 

 

11. Tus derechos humanos. 

Tú tienes el derecho de aplicar en tu propio cuerpo (y NO en el cuerpo de tus hijos) las ideas de salud que más te persuadan, siempre que no lesiones iguales derechos ajenos.  Y ningún legislador, gobernante, fiscal ni juez puede ir en contra de estos derechos.

 

12. Por qué no quiero que publiques estos textos. 

Este es un documental escrito en permanente evolución, desarrollo y perfeccionamiento, porque a medida de que dispongo de tiempo voy sumando más detalles.  He puesto mi mayor esfuerzo en presentar los materiales de una manera no dogmática, pluralista, tolerante y flexible, en el entendimiento de que eso es lo que exige la seriedad, porque la verdad es más importante que las doctrinas. 

Te pido por favor que no publiques mis textos en sitios de Internet, porque frecuentemente realizo actualizaciones en el contenido, y quienes lean el texto en esos sitios, estarán recibiendo información desactualizada, en temas, obviamente, delicados.  No he tenido problemas con mi trabajo divulgando estas ideas, y, obviamente, quiero seguir así.  Si quieres divulgar más mi material, por favor, cítalo en sitios de Internet y coméntalo, pero, por favor, no publiques sus textos. 

Como titular legal de los derechos de autor del material, prohíbo la publicación, como así también su distribución por cualquier medio, incluso meramente electrónico, su modificación y transmisión. 

 

13. Algo más sobre la exención de responsabilidad. 

Como autor, naturalmente, y obviamente, he hecho el razonable esfuerzo para que la información de este material sea precisa y actualizada, y estoy convencido de eso, pero no asumo ninguna garantía legal por su exactitud ni ninguna responsabilidad legal por el uso que se haga de esta información ni de sus soportes materiales, ni por cualquier error u omisión en el contenido.  Tampoco asume esa responsabilidad ningún tercero involucrado en la creación, mantenimiento o distribución de los soportes de los materiales de mi autoría. 

Obviamente, tampoco soy responsable de ninguna manera por el contenido de otras fuentes de información que menciono en mi material. 

Obviamente, en el complejo y multifactorial terreno de la salud, no garantizo ni aseguro ningún resultado específico a nadie en particular.  No es posible asegurar que lo que funcionó con éxito para una persona funcione también con éxito para otra persona, aunque se trate, por ejemplo, de la misma enfermedad, o de la misma dieta, etcétera.  Simplemente divulgo una filosofía de autogestión y cogestión de tu salud que considero de inmensa utilidad práctica.

 

14. Sobre los fármacos, las cirugías y otras intervenciones. 

TE ANTICIPO QUE DE NINGUNA MANERA MI OPINIÓN ES COMO REGLA ABSOLUTA OMITIR LAS INTERVENCIONES PROPIAMENTE MÉDICAS, COMO LOS FÁRMACOS Y LAS CIRUGÍAS, SINO QUE MI OPINIÓN ES CONSIDERAR LOS FÁRMACOS Y CIRUGÍAS COMO ÚLTIMO RECURSO EXCEPCIONAL, EN LOS CASOS EN QUE EL ESTILO DE VIDA NATURAL NO SEA SUFICIENTE, O NO SEA POSIBLE SU APLICACIÓN. 

Por ejemplo, obviamente, en un accidente de tránsito con lesionados, probablemente será imprescindible la inmediata cirugía, y los correspondientes fármacos, porque el estilo de vida natural no será suficiente, y tampoco es posible aplicarlo en esa emergencia.  Para dar los más obvios ejemplos de necesidad de la medicina oficial: cirugías de emergencia, maniobras de resucitación, abordaje de estados de shock, alivio de dolores agudos, envenenamientos, quemaduras, traumatismos, enfermedades como la diabetes tipo uno, la mayoría de los métodos de diagnóstico, cataratas avanzadas, depresiones graves, trastornos psiquiátricos graves, y un largo etcétera.  

Además, considero que los microbios son factores o cofactores de la enfermedad en algunos casos y que, por tanto, en esos casos resulta necesario el correspondiente fármaco, y las medidas higiénicas preventivas (incluyendo el problema de las caries y otras enfermedades de la boca). 

No obstante, incluso en caso de ser imprescindible una cirugía, y/o fármacos, el estilo de vida natural, por ejemplo una dieta muy cuidadosa de preparación para la cirugía, en caso de que haya algunas semanas de plazo disponibles, puede ser el mejor contexto para una cirugía, y, de hecho, puede ser, en algunos casos graves, la diferencia entre una cirugía exitosa y la muerte del paciente durante la cirugía.  Incluso en caso de resultar necesario un fármaco, existe la posibilidad de que el estilo de vida natural permita que el médico determine posteriormente que el fármaco resulta ya innecesario.      

Algo similar puedo decir de las intervenciones de los psicólogos y demás profesionales de la salud legalmente habilitados. 

Las intervenciones oficiales de los profesionales de la salud legalmente habilitados pueden ser imprescindibles en algunos casos, y constituirán entonces el mal menor, el último recurso, pero incluso en esa situación, el estilo de vida natural normalmente será el mejor contexto para esas intervenciones, y, más todavía, puede significar la diferencia entre el éxito o el fracaso de esas intervenciones. 

Además, en caso de que un médico recomiende una cirugía, o un fármaco, es conveniente, si existe tiempo disponible, consultar una segunda opinión médica, o incluso más opiniones de médicos legalmente habilitados, porque un médico puede recomendar una cirugía o un fármaco, y, para el mismo caso, otro médico puede desaconsejar tanto el fármaco como la cirugía, y también basado en una argumentación completamente racional.  O al menos, otro médico puede decir que la cirugía o el fármaco pueden esperar un poco más, que existe plazo de seguridad todavía para probar abordajes menos riesgosos. 

LA ESENCIA DE MI MATERIAL ES DIVULGAR EL DESCONOCIDO E INMENSO POTENCIAL DEL ESTILO DE VIDA NATURAL COMO ABORDAJE DEL MALESTAR DE SALUD PSICOFÍSICA, PARA QUE AUTOGESTIONES Y COGESTIONES TU SALUD PSICOFÍSICA SEGÚN TU PROPIO CRITERIO. 

El estilo de vida natural, obviamente, no siempre es suficiente para abordar un problema de salud, y no siempre puede aplicarse. 

 

15. Algo más sobre el cofactor dietético de la salud. 

Ninguna dieta “soluciona todos los problemas de la humanidad” y ni siquiera todos los problemas de tu vida, ni mucho menos.  La dieta saludable es una herramienta más en tu vida, un cofactor más para el bienestar. 

 

16. Sobre mi ideología. 

Creo en la República, el Estado de Derecho, la Democracia y los derechos humanos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales, que hacen posible la libertad de pensamiento y de expresión y la publicación de materiales como éste.  Obviamente, podrían concebirse mejores sistemas sociopolíticos, donde no se expropien a la sociedad, a las familias, y a las personas, sus facultades de autogestión y cogestión de su salud, su educación, producción de alimentos, construcción de sus viviendas, etcétera

 

17. Sobre las terapias alternativas. 

Este material de mi autoría no tiene como tema, ni tampoco desarrolla, ni expone de ninguna manera, ninguna terapia, ni ningún sistema de ningún autor.  Menciono las diversas terapias y relatos al exclusivo efecto ilustrativo de mi Filosofía de la Salud.  De hecho, el estilo de vida que creo más eficiente como condición de salud, tiene diferencias importantes con las terapias naturales más difundidas.  El estilo de vida natural NO es una terapia, ni una cura, sino que es una de las principales condiciones de la autosanación del organismo.  Un estilo de vida NO es una terapia.  Los fármacos son terapias, las cirugías son terapias, las terapias colónicas son, como su nombre lo indica, terapias, las plantas medicinales son terapias, las sustancias naturales medicinales son terapias, la acupuntura es terapia, los masajes son terapia.  Mi material no se dedica a las terapias, sino al estilo de vida natural. 

 

18. Aquí no hay dogmas. 

En este material hay valiosas herramientas de juicio, que me ha costado muchísimo encontrar, y que se mantienen hasta el momento prácticamente desconocidas.  No hay en este material dogmas, ni casi ninguna seguridad absoluta, porque la verdad es más valiosa para mí que las doctrinas.  La verdad es una obra en permanente construcción y siempre será más grande que nuestras doctrinas.  Para decirlo en palabras simples: soy un vecino de barrio, no soy médico ni nada parecido.  Solamente cuento lo que viví, doy mi testimonio, y doy mis reflexiones, que obviamente, pueden ser en muchos casos desacertadas.  Soy un vecino de barrio y nada más, así es que por favor te pido que no tomes como dogma nada de lo que escribo, porque, a pesar de mi buena voluntad, seguramente contiene errores.  Lamento no poder decir más que eso. 

Mariano Rodríguez.  

http://www.marianorodriguez.com

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