Lección 086 – Acercamiento a los complementos dietéticos

UNIDAD 86: SUPLEMENTOS DIETÉTICOS Y NUTRICIÓN

TEMA: Los suplementos dietéticos no deben utilizarse como sustitutos de una buena nutrición.

INSTRUCTOR: Mike Benton

Razonamiento

Objetivos de la unidad

Definiciones

Conceptos claves

Puntos principales

Índice

Introducción

Preguntas sobre la unidad

Resumen

Textos suplementarios

Ejercicios

Respuestas de los ejercicios

RAZONAMIENTO

El cuerpo no puede utilizar los suplementos en forma de pastillas vitamínicas, suplementos minerales, polvos proteínicos, así como tampoco puede utilizar otros nutrientes fragmentados. La persona que intenta tener un buen estado de salud se engaña con el uso de estos suplementos dietéticos inútiles; suplementos que, además, generan las malas prácticas de salud que acarrean deficiencias y enfermedades.

OBJETIVOS DE LA UNIDAD

Al acabar esta unidad, el estudiante debería conocer y comentar las cuatro falacias sobre las que se basa el método suplementista de nutrición. Debería poder describir el atractivo que los suplementos tienen para los incautos y la razón de que sean tan populares. El estudiante debe conocer las tres clases principales de defensores de los suplementos como método para conseguir salud, así como los métodos que utilizan para fomentar el consumo de estas pastillas y polvos. Por último, al acabar la unidad, el estudiante debería poder elucidar sobre los cuatro puntos principales que el Dr. Herbert M. Shelton establece sobre el uso de suplementos, y, también, describir la única fuente inocua en la que podemos obtener todos los nutrientes que necesitamos.

DEFINICIONES

CONUTRIENTE: Un nutriente o elemento que, por naturaleza, está en la misma fuente alimentaria que otro nutriente requerido. Por regla general, un conutriente debe estar junto con otro nutriente requerido para que el cuerpo pueda utilizar con eficacia ambos elementos.

CDM: Cantidad Diaria Mínima. La cantidad mínima de un nutriente que debe estar presente en la dieta para evitar que se produzcan síntomas de deficiencia.

MEGADOSIS: Término relativo a grandes dosis inusuales o cantidades de vitaminas, minerales, etc., que se ingieren a través de pastillas o cápsulas.

POLIVITAMINAS: Cápsula que contiene muchas vitaminas específicas o grandes cantidades de ellas.

PICA: Un deseo innatural por ingerir sustancias no alimenticias.

CDR: Cantidad Diaria Recomendada. La cantidad de un nutriente que una persona normal y sana necesita. Ver definición de CDM. Por lo general, la CDR es un 50%, o más, más alta que la CDM.

SUPLEMENTISTA: Defensor de los suplementos y del uso habitual de vitaminas, minerales, etc., artificiales como método para satisfacer las necesidades nutricionales básicas.

DOSIS TERAPÉUTICA: La cantidad de un nutriente que se necesita para llevar a cabo un gran cambio del estado corporal.

CONCEPTOS CLAVES

El cuerpo no puede utilizar los suplementos en ninguna de sus formas.

Una vez que eliminemos de la dieta todos los alimentos de baja calidad, innaturales, así como la comida basura, podremos satisfacer todas las necesidades nutricionales con alimentos sanos y naturales.

Los suplementos se fabrican, fomentan y venden simplemente por razones comerciales.

Nadie ha determinado aún todas nuestras necesidades nutrimentales, y nadie sabe todavía los límites seguros de la ingestión de nutrientes. Por tanto, la única fuente inocua y segura de obtener todos los nutrientes es el reino vegetal, que ha envasado todos los elementos nutritivos que necesitamos de una forma completa y total.

PUNTOS PRINCIPALES

El 80% de la dieta que consumen los estadounidenses consiste en alimentos sin ningún valor nutritivo que sólo suministran calorías.

La mayoría de los suplementos vitamínicos de la actualidad excede en un 200% la CDR, por lo que son potencialmente peligrosos.

El cuerpo o bien almacena el exceso de nutrientes que provienen de los suplementos dietéticos o bien los elimina. De cualquier forma, los suplementos hacen que el cuerpo se agote al tener que realizar un trabajo extra; además, pueden ser tóxicos.

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

EL MÉTODO SUPLEMENTISTA EN LA NUTRICIÓN

La escuela suplementista y sus creencias.

Falacia nº1: nutrientes inorgánicos.

Falacia nº2: nutrientes fragmentados.

Falacia nº3: nutrientes conocidos y desconocidos.

Falacia nº4: consumo excesivo de nutrientes.

¿Quién tiene la culpa?

EL ATRACTIVO DE LA ESCUELA SUPLEMENTISTA.

Come todo aquello que quieras.

Las pastillas.

LOS SUPLEMENTISTAS

Escritores y portavoces.

Revistas y libros.

Tiendas y fabricantes

LA ÚNICA FUENTE SEGURA DE NUTRIENTES

Los cuatro puntos del Dr. Shelton.

Las peligrosas vitaminas múltiples.

Seguridad en la naturaleza.

LOS SUPLEMENTOS DIETÉTICOS EN LA NUTRICIÓN

Por Mike Benton

INTRODUCCIÓN

Un día de agosto, una mujer de 33 años fue al médico porque tenía problemas de retención de agua. El médico de cabecera le aconsejó que tomara un suplemento de vitamina B-6 (también conocida como piridoxina).

El médico no le dijo qué cantidad debía tomar, por lo que la mujer comenzó con  tres o cuatro tabletas de vitaminas en cada comida. «Comencé tomando megadosis (grandes cantidades) de vitamina _le dijo más tarde a los periodistas_. Creía que esta era la forma en que funcionan las vitaminas. Tomar grandes cantidades parecía ser lo moderno en los años 80. »

Después de llevar dos meses tomando los suplementos de vitamina B-6, seguía teniendo problemas de retención de agua. «Tenía los tobillos hinchados y engordé unos 10 kilos debido a toda el agua que estaba reteniendo. » Así que volvió al médico, que le dijo que tomara dosis mayores de vitamina.

«No me molesté en preguntarle cuánto más _dijo la mujer_. Simplemente comencé a tomar más cantidad. » A finales de octubre, tomaba entre seis y doce gramos diarios de vitamina. La Cantidad Mínima Diaria de vitamina B-6 está entre dos y cuatro miligramos diarios. Esta mujer se estaba tomando entre 3.000-4.000 veces más de lo que necesitaba.

En diciembre, comenzó a tener una constante sensación de hormigueo en los pies y dificultades al andar. «No podía bajar las escaleras para ir al trabajo _dijo a los periódicos_ y sentía los pies como si estuviesen encadenados a una pesa de 25 kilos. »

Aún seguía tomando enormes dosis de vitamina B-6, convencida de que su médico sabía lo que se hacía.

Cuatro meses después, ni siquiera podía sostener el tenedor o firmar. La megadosis de vitamina B-6 había dañado tanto el sistema nervioso que la mujer era incapaz de hacer las simples rutinas diarias.

«La vitamina arruinó mi salud _comentaba_ y me obligó a vender el segundo negocio que tenía.

Uno de los neurólogos que trató a la mujer dijo lo siguiente: «Hay muchas probabilidades de que las grandes dosis de vitamina hayan tenido una influencia causativa en su enfermedad. Debemos deducir que las megadosis de vitamina B-6 pueden dañar tanto los nervios sensoriales como motores. »

En el mismo periódico en el que apareció esta historia también había un anuncio de una cadena de alimentación sana sobre esta vitamina. « La vitamina B-6 _anunciaba_ se ha utilizado para tratar la esquizofrenia, los problemas de retención de agua y para aumentar los músculos de los atletas. ¿No cree que debería añadir esta maravillosa vitamina a su programa habitual de suplementos dietéticos?»

Vitaminas, suplementos, minerales, enzimas, aminoácidos, levadura de cerveza, dolomía: todos son añadiduras dietéticas extraídas, artificiales y fragmentadas,  y que no tienen lugar en una nutrición que genere salud.

Sin embargo, la atracción y el  interés por los suplementos dietéticos son grandes; tan grande que varios nutricionistas y portavoces han fundado toda una escuela dietética y filosófica que recomienda el uso habitual de aditivos y ayudas nutricionales, elementos que son tanto potencialmente peligrosos como inútiles.

Esta unidad comenta los peligros de los suplementos dietéticos en la nutrición y por qué esta manera fragmentada de enfocar la salud está condenada al fracaso.

2. LOS SUPLEMENTOS DIETÉTICOS EN LA NUTRICIÓN

Alguien dijo una vez que hay tantos métodos de nutrición como nutricionistas. Está la escuela de las proteínas, que enfatiza la importancia de las dietas con un alto contenido de proteínas y de los alimentos proteínicos sobre todo lo demás. Un grupo nos dice que debemos comer carne y beber leche; otro nos dice que debemos basar la dieta en los gramíneos y algas marinas. Están los vegetarianos, frugívoros, brotianos, y respiratianos. Existen nutricionistas que defienden la comida basura y fomentan los alimentos grasos. Casi cualquier método concebible de nutrición tiene sus defensores y seguidores.

Esta unidad trata sobre unos de los cultos nutricionales más extraños: los suplementistas, o aquellos que defienden los polvos, pastillas, cápsulas y los suplementos vitamínicos, minerales y proteínicos. Ya hemos dedicado varias unidades a explicar por qué no necesitamos suplementos dietéticos en nuestra alimentación. Ya conoces las falacias sobre la utilización de minerales inorgánicos, vitaminas fragmentadas y otros polvos, pastillas y pócimas inútiles.

Aún así, el uso de suplementos en la nutrición sigue siendo una trampa para los incautos e ineducados. Si quieres educar a tus clientes, amigos, familia y pacientes sobre la locura que supone seguir las recomendaciones de los suplementistas, necesitas hechos. Por eso, esta unidad se centra en la escuela nutricional, y en sus portavoces, que defienden el uso de suplementos como parte normal de una dieta sana.

La escuela suplementista y sus creencias.

Esta escuela se basa en las siguientes suposiciones erróneas:

El organismo humano puede utilizar los minerales, vitaminas, aminoácidos, etc., en un estado inorgánico.

Los elementos nutritivos se pueden fragmentar y, en vez de utilizarlo todo, utilizar sólo una parte.

Las necesidades nutrimentales se han determinado con exactitud y han sido completamente analizadas.

Cuanto más, mejor.

Todas estas suposiciones son falsas. Examinémoslas brevemente una a una.

Falacia nº1: Podemos utilizar los minerales y vitaminas inorgánicos

Cuando mi abuelo era joven, cada primavera araba los campos de arcilla para preparar la plantación de algodón. Me contó que, cada año, una pobre mujer que vivía en la zona iba a los campos con una cuchara y un cubo. Se agachaba cerca de donde él había arado y empezaba a echar cucharadas de arcilla negra en el cubo hasta que lo llenaba.

Mi abuelo pensaba que quizá esta mujer recogía la arcilla de este campo en particular para utilizarla como cataplasma, puesto que la tierra de este campo era más oscura que la de otras granjas cercanas. Un día, notó que la mujer se metía cucharadas de arcilla en la boca y las masticaba. Una cucharada iba al cubo y la siguiente a su boca.

Mi abuelo cogió su almuerzo y le ofreció un bocadillo a la mujer que estaba agachada en el campo, pensando que, quizá, la mujer había enloquecido de hambre y le había dado por comer tierra.

La mujer miró avergonzada a mi abuelo y rechazó la comida: «No tengo hambre _le dijo_. Simplemente tengo antojo por esta clase de arcilla. Mi cuerpo quiere las sales que contiene. »

Comer tierra o arcilla era, y sigue siendo, una práctica común en algunas zonas pobres del sur rural. Incluso tiene un nombre, pica, o el deseo de comer sustancias innaturales y no alimentarias. Muy a menudo, la dieta de las regiones pobres de Estados Unidos consiste en arroz refinado, maíz a medio moler, manteca de cerdo, harina refinada y otros alimentos totalmente desmineralizados. En un extraño intento por compensar esta dieta escasa en minerales, la gente pobre (por regla general, madres que están dando el pecho o ancianas) desarrolla una apetencia por arcilla o tierra.

Por supuesto, el hecho de comer tierra no mejora la salud de estas personas físicamente desequilibradas: no podrían obtener más minerales de la tierra que calorías del aire.

No obstante, en la actualidad hay gente que quiere que comamos minerales inorgánicos para tener salud. La única diferencia es que esta gente ha extraído los minerales de la tierra y los han metido en una linda y limpia pastilla o cápsula. No obstante, el método de nutrición es el mismo. No importa si comes tierra con una cuchara o te tragas una pastilla de un frasco, el esfuerzo que haces por satisfacer tu necesidad de minerales a partir de una sustancia no alimentaria totalmente inadecuada es un esfuerzo inútil.

No podemos utilizar los minerales, vitaminas ni otros nutrientes que en la naturaleza están en estado inorgánico. Nuestros cuerpos no están preparados para procesar esos artículos no alimentarios. Muchos de los minerales y elementos nutrimentales que tienen forma de pastilla tienen su origen en rocas (dolomía), desechos industriales (fluoruro) e incluso desechos de metal (hierro). Hay personas a las que nunca se les pasaría por la cabeza comerse una cucharada de tierra; sin embargo, engullen diariamente suplementos de alimentos inorgánicos que no son más que tierra y suelo adornados.

La necesidad que tenemos de minerales, y de otros nutrientes, sólo se puede satisfacer con elementos orgánicos, como los de las plantas. No podemos convertir la tierra en elementos utilizables, tampoco podemos metabolizar extractos de esta tierra ni las sustancias químicas con las que están hechas las pastillas de suplementos. Si realmente queremos nutrirnos, debemos comer plantas (frutas, verduras, frutos secos, semillas, etc.) que han convertido los componentes minerales inorgánicos en complejos y cadenas orgánicas. Las plantas cogen los minerales y nutrientes de la tierra; nosotros tomamos los minerales y nutrientes de las plantas. Aunque los suplementistas quieran hacérnoslo creer, no podemos saltarnos este imprescindible paso.

Falacia nº2: En vez de utilizarlos completos, los elementos nutritivos se pueden utilizar fragmentados.

Todo suplemento dietético, no importa lo completo que sea, es innatural y fragmentado. Para hacer un mineral, una vitamina o una píldora proteínica, lo primero que se hace es destruir la fuente natural que contiene el alimento y, después, pulir y extraer un elemento específico de ese alimento. Al hacerlo, destruyes y eliminas todos los elementos nutritivos naturales que coexisten con el elemento extraído y le acompañan.

Por ejemplo, el hierro: El hierro está presente en cantidades bastante altas en las frutas y verduras, como la cereza o el albaricoque. Imagina que un químico quiere hacer una pastilla de hierro. Podría coger hierro inorgánico puro y meterlo en una cápsula, como antes se hacía con los recortes de uñas, o también podría coger alguna fuente natural de hierro (como las cerezas) y extraerlo químicamente.

El cuerpo absorbe y utiliza rápidamente  el mineral hierro que contiene, por ejemplo, la cereza, porque el resto de los elementos necesarios para la absorción del hierro coexisten en la cereza o en el propio alimento. Por ejemplo, el ácido ascórbico ayuda a que el cuerpo absorba el hierro, participando en el proceso que convierte el hierro férrico en ferroso. La cereza tiene el necesario ácido ascórbico junto con los componentes del ácido férrico. Si te tragas una pastilla que tenga el hierro que han extraído de la cereza, pero no el ácido ascórbico que le acompaña, tu cuerpo no tendrá el elemento coexistente necesario para utilizar el hierro.

La naturaleza envasa nuestras vitaminas, minerales y el resto de los nutrientes necesarios como alimentos completos. No hay químico más inteligente que la naturaleza ni laboratorio tan complejo como el del cuerpo humano. Las formas fragmentadas de minerales, vitaminas y de otros elementos nutritivos nunca pueden utilizarse, si es que se utilizan algo, con tanta eficacia como la enorme gama completa de nutrientes que abundan en cada alimento natural y sano.

Falacia nº3: Todas nuestras necesidades nutrimentales se han determinado y se conocen con exactitud.

Los suplementistas basan su método de nutrición en conceptos tales como el de Cantidad Mínima Diaria, la Cantidad Mínima Recomendada y las Dosis Terapéuticas. Ellos creen que pueden determinar la cantidad de un nutriente específico que necesita una persona, y la dosis más adecuada que pueden administrar de esa sustancia. Por ejemplo, veamos la vitamina A:

La CDR de vitamina A es de 5.000 UI (Unidades Internacionales). Por supuesto, la CDR de vitamina A, como la mayoría de las CDR, carece de sentido porque, para empezar, se base en la persona media o típica. La necesidad de vitamina A aumenta o disminuye según el estilo de vida que se lleve y la dieta habitual que se consuma. Uno de los nutricionistas que cree firmemente en los suplementos vitamínicos afirma que para tener un mejor estado de salud deberíamos tomar 10.000 UI y, si necesitamos una megadosis o una dosis terapéutica de vitamina, deberíamos aumentar nuestro suplemento de vitamina A a 35.000 UI diarias.

También nos advierte que 75.000 UI de vitamina A provoca un estado tóxico en el cuerpo y que 200.000 UI de vitamina A diarias durante un periodo prolongado de tiempo puede provocar la muerte.

La verdad es que no existe una cantidad de vitamina A constante, estándar o segura que se puede recomendar a todo el mundo en general. Nunca ha habido forma de determinar con experimentos la dosis óptima de vitamina A que una persona debe ingerir diariamente. Mientras estés tragando pastillas de vitamina A tienes muy poco control o conocimiento de cuantas UI tu cuerpo necesita o puede utilizar. Es bastante posible estar tomando continuamente una cantidad excesiva de vitamina A durante semanas o meses antes de que te des cuenta del daño irreversible que te has estado haciendo.

Si quieres vitaminas extras, ¿por qué no juegas sobre seguro y obtienes las vitaminas de los alimentos naturales que las contienen, como cantalupos, melocotones, zanahorias, albaricoques y la mayoría de las frutas y verduras frescas?

Los suplementistas te dirán que saben con exactitud hasta el último miligramo que puedes tomar de un nutriente específico que necesites. Sin embargo, deberías recordar que siempre se están descubriendo nuevas vitaminas, minerales, enzimas y otros conutrientes. Nadie conoce realmente toda la gama de nutrientes que el cuerpo necesita para mantener un perfecto estado de salud, y puedes estar seguro de que no hay ni una pastilla o suplemento dietético que contenga todos estos elementos conservadores de vida.

No obstante, sabemos que los alimentos frescos y sanos sí contienen todos los nutrientes que necesitamos para disfrutar de un excelente estado de salud y bienestar. Esto lo han demostrado sin duda alguna los millones de personas que durante miles de años han prosperado con esa clase de dieta sin haberse tragado jamás una pastilla o suplemento. Ningún químico, laboratorio ni nutricionista pueden hacer esta clase de declaraciones inequívocas ni reproducir con exactitud esta clase de experimentos tan convincentes.

Repetimos: para provocar un estado de salud radiante aún no sabemos qué nutrientes necesitamos ni en qué cantidades. Sabemos que las sanas frutas y verduras no procesadas sí contienen todos estos elementos, tanto los conocidos como los desconocidos, y que lo mejor que podemos hacer es confiar sólo en ellas para satisfacer todas nuestras necesidades nutricionales.

Falacia nº4: cuanto más, mejor.

La escuela de nutrición que predica «cuanto más, mejor» es la que, desde el siglo XIX, tiene el control. Estas personas piensan que puesto que un poco es bueno para ti, entonces, mucho debe ser mejor. Es sorprendente que las personas inteligentes caigan en esta trampa. Imagina que, para hacer ejercicio, corres 8 kilómetros diarios. Esta cantidad de actividad vigorosa es suficiente para mantener una buena salud y fomentar un metabolismo saludable. Sin embargo, ahora imagina que, puesto que correr 8 kilómetros es muy bueno, decides que correr 80 kilómetros diarios será diez veces mejor.

Si intentaras correr 80 kilómetros diarios, descubrirías rápidamente que lo que en realidad estás haciendo es destrozándote el cuerpo y agotando los recursos y reservas que este tiene. Lo mismo ocurre con los buenos alimentos. Puesto que nos han dicho que para una buena salud es bueno una pequeña cantidad de proteínas, pensamos que un montón de proteínas significa una salud mucho mejor.

Simplemente no es así, y cualquier exceso, ya sea en la dieta, en el ejercicio o incluso de relajación, tendrá unos efectos negativos sobre tu salud.

Cuando se toman más vitaminas, minerales, proteínas o cualquier otro nutriente de los que el cuerpo necesita, el exceso se hace tóxico y o bien el cuerpo lo elimina o lo almacena, lo que puede provocar una sobredosis tóxica.

En nutrición, más no significa «mejor». ¡Bueno está lo bueno!, así que ¿para qué sobrecargar el cuerpo o vaciarte los bolsillos con excesos nutricionales innecesarios?

¿Quién tiene la culpa?

¿Quiénes son las personas que aconsejan el uso de los suplementos dietéticos y por qué tienen tanto éxito? La respuesta es que existe un público deseoso y crédulo que está dispuesto a coger el camino más fácil cuando se trata de salud y alimentación, y que existen inteligentes voceros e intereses creados que hacen un excelente trabajo de vendedores de bazofia.

Veamos por qué este enfoque atrae tanto y quiénes son los que lo apoyan activamente.

3.EL ATRACTIVO DE LA ESCUELA SUPLEMENTISTA

Si tienes un niño pequeño, puede que quieras hacer un pequeño experimento. Cuando el niño tenga hambre, ofrécele una fruta fresca y una gran cápsula de vitaminas para que escoja. Un experimento tonto, ¿verdad? Por supuesto, el niño, o el adulto, que realmente tenga hambre elegirá la fácilmente identificable fruta y obviará la insípida, incolora e inodora pastilla.

Sin embargo, los estadounidenses suelen engullir pastillas, cápsulas y polvos como sustitutos de los alimentos naturales y sanos nutrientes. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué un adulto pone su fe y su buen estado de salud en manos de una pastilla no identificable sacada de un tarro? ¿Por qué comería nadie cápsulas, pastillas, suplementos vitamínicos y minerales en vez de las frescas, deliciosas, suculentas y dulces frutas y verduras?

El  hecho de que la escuela pastillera de nutrición ejerza tanta fascinación sobre los adultos de hoy en día se debe a varias razones. Investiguemos el por que la gente se deja engañar para comprar y tragar píldoras en vez de alimentos sanos y buenos.

¡Come todo aquello que quieras!

Una mañana, fui a una pastelería que había cerca de una escuela de primaria para pedir cambio y comprar un periódico. En una mesa, una madre estaba sentada con sus dos hijos en edad escolar.

La madre les estaba dando a los niños un vaso zumo de naranja concentrado y un gran y pegajoso dulce como desayuno antes de dejarlos en el colegio. Mientras los niños se comían este alimento basura cargado de azúcar para desayunar, la madre sacó un pañuelo de papel en el que tenía dos enormes cápsulas de vitaminas.

Entre bocado y bocado del pastel, la madre metió las pastillas en las bocas de sus hijos. «Ahora, tragaos las vitaminas para que estéis fuertes y sanos». Distraída, encendió un cigarrillo, satisfecha de haber cumplido tan bien con su deber de madre. De un solo golpe, con sólo meter un par de vitaminas en la boca de sus hijos, había neutralizado los malos efectos del desayuno con pasteles y aliviado su culpa.

Come lo que quieras: tómate la vitamina mágica y todo quedará perdonado. Te desharás de todos los problemas alimentarios de un solo trago. ¿Hay alguna duda de por qué las pastillas son tan atrayentes?

Al público le gusta el concepto pastillero. Es un método no conflictivo de alimentarse que no exige ningún cambio en la dieta o en el estilo de vida. Puedes seguir ingiriendo tu comida basura favorita y nunca tendrás que cuestionarte o enfrentarte a tus malos hábitos de vida. Las píldoras vitamínicas y los suplementos dietéticos son muletas para los inválidos de nutrición. Son fáciles de estandarizar, crean beneficios y aparentan los efectos sin que eso requiera ningún esfuerzo.

Es bastante simple: el método de las pastillas es popular no por lo que hace, sino por lo que no exige hacer _cambiar la mala alimentación y los malos hábitos de vida que son los que, en primer lugar, nos hacen recurrir a los suplementos_.

LOS SUPLEMENTISTAS

La escuela de nutrición suplementista tiene tres clases de defensores:

Los voceros que buscan seguidores.

Las revistas y publicaciones que ofrecen sus servicios a los publicistas e industriales de suplementos.

Las tiendas de alimentación sana y los fabricantes de suplementos.

Aunque no tiene ninguna utilidad que nos pongamos a dar nombres y señalar con el dedo, deberías conocer los diferentes métodos que utilizan las personas que defienden los suplementos como método para conseguir un buen estado de salud.

Escritores equivocados.

Cada pocos años, un nuevo portavoz de la escuela de nutrición suplementista llega a los quioscos con el mismo mensaje para las masas: «Traga más píldoras para tener mejor salud. » El mensaje puede elaborarse de diferentes formas y puede expresarse con frases seductivas como «supernutrición» o «nutrientes terapéuticos» o «meganutrición», pero el concepto siempre es el mismo: sigue con tus malos hábitos alimentarios; pero, toma el suplemento mágico y tus problemas desaparecerán.

Ellos escriben sobre polivitaminas, minerales mágicos y enzimas rejuvenecedoras. Te prometen la salvación en un tarro y alivio en una tienda de vitaminas. Te cuentan curas milagrosas realizadas por exóticos aditivos dietéticos y pastillas. Y ganan dinero vendiendo sus libros y artículos a un público anhelante e ingenuo por lo que respecta a la nutrición.

Una defensora de los suplementos

Quizá no podamos encontrar un testimonio más triste sobre la ineficacia y peligros de las pastillas que el de las palabras de una mujer conocida mundialmente por sus recomendaciones para que ingiriéramos suplementos diariamente: Adelle Davis.

La Sra. Davis era una conocida defensora de la escuela de nutrición suplementista. Su libro, Let’s Eat Right to Keep Fit [Comamos bien para mantenernos en forma] vendió millones de ejemplares y está lleno de recomendaciones sobre distintos suplementos, pastillas, extractos y otras sustancias no alimentarias. Cuando le preguntaron cuál era su rutina dietética diaria, esta mujer contestó:

«Durante años, he estado tomando después del desayuno una cápsula que contiene 25.000 unidades de vitamina A y 2.500 unidades de vitamina D, ambas de aceite de hígado de pescado; 200 o 300 unidades de vitamina D o α-tocoferol, extraídas de aceite de soja; una tableta diaria que contiene 5 miligramos de yodo; y 500 miligramos o más de vitamina C. En las otras comidas, también me tomo tres tabletas de calcio combinado con magnesio, y algunas veces otra tableta de óxido magnésico, sólo para equilibrar el calcio de la leche que bebo. Si he comido alimentos salados, añado otras tres tabletas o más de cloruro potásico, de 180 miligramos cada una. Además de levadura e hígado, también ingiero en cada comida vitaminas del complejo B.»

La mujer se tomaba entre 20 y 30 pastillas diarias cada día de su vida. «La gente me suele preguntar durante cuánto tiempo deben tomar los suplementos _escribió Adelle Davis_ y siento la tentación de decirles “hasta que te canses de tener buena salud”. » La mujer concluyó su comentario sobre la nutrición con la siguiente declaración: «Espero estar tomando suplementos mientras viva, aunque me gustaría obtener todos los nutrientes de los alimentos. »

De hecho, Adelle Davis tomó suplementos mientras vivió; hasta que murió de cáncer.

Adelle Davis no ha sido la única. Otros defensores y escritores que han hecho gran propaganda de los maravillosos efectos que tienen los suplementos, pastillas y pócimas también han padecido un pobre estado de salud y muerto prematuramente. Para ser sinceros, el éxito o fracaso de una escuela de nutrición sólo debería juzgarse por la salud o enfermedad de sus seguidores y portavoces. La escuela de nutrición suplementista ha tenido un desastroso historial a este respecto.

Un catálogo de pastillas y suplementos

En la actualidad, existe una media docena de revistas y una veintena de publicaciones periódicas que, en sus páginas, aconsejan el uso de suplementos dietéticos. Están tan llenas de anuncios y publicidad sobre los suplementos que más bien parecen catálogos de drogas prodigiosas. Estas revistas existen por una razón: dinero.

La mayor parte de los anuncios de estas revistas de salud provienen de fabricantes de suplementos y vitaminas. Está claro que lo que no esperas es leer un artículo honesto sobre los peligros y fallos de los suplementos en una revista que se financia por completo con los anuncios de estas píldoras. La verdad es que muchas de estas publicaciones con orientaciones hacia la salud se financian casi por completo de las compañías que quieren vender al público pastillas y cápsulas.

Muy a menudo estas revistas publican artículos que fomentan el consumo de un nutriente específico, por ejemplo, del zinc. Puedes estar seguro de que en el mismo número las páginas estarán llenas de anuncios ofreciendo pastillas y suplementos de zinc. ¿Podría tratarse de una simple coincidencia?

Estas publicaciones trabajan codo con codo con la industria de los suplementos. Ellas crean la necesidad de suplementos y los fabricantes te ofrecen la prometida panacea _todo en la misma revista y casi en la misma página_. Si esto no te afecta, entonces es que eres un gran idealista.

La tienda de pastillas

¿Ha entrado últimamente en una de las típicas tiendas de alimentación sana? Lo más probable es que veas muy pocos alimentos y, de hecho, ni siquiera salud, pero seguro que verás frasco tras frasco de vitaminas, minerales, suplementos y otras pociones exóticas.

Y no es de extrañar, sobre todo si tienes en cuenta que entre el 40-50% de las ganancias de las tiendas de alimentación sana provienen de la venta de estos suplementos.

Como me confió el propietario de una pequeña tienda de alimentación sana: «Las vitaminas, minerales y los demás suplementos dietéticos son mí el pan de cada día. Puedo marcar cada frasco con un 250-300% sobre lo que pagué por él. No tienen fecha de caducidad y no se ponen malos. Por regla general, suelo ganar con una persona entre 1000 y 5000 pesetas de un golpe. En realidad, yo no puedo recetar estas píldoras y suplementos a mis clientes, es ilegal, pero puedo decirles que la Sra. Tal y tal compró un frasco y le ayudó mucho. Ya sabes, esa clase de cosas. Siempre hay gente que entra buscando alguna vitamina milagrosa que la cure de todos sus males. Yo no vendo suplementos: vendo esperanza a la gente enferma. Puede que le ayude, puede que no. No creo que puedan estar peor. »

Pero, por supuesto que pueden estar peor. Han gastado mucho dinero en un producto inútil y, lo que es más grave, no hacen nada para cambiar las condiciones que, en primer lugar, le ocasionaron los problemas de salud. Puede que las tiendas de alimentación sana no engañen, pero difícilmente puedes decir que estén ayudando a los clientes que compran los suplementos y pastillas de vitaminas.

Las tiendas de alimentación sana no son los malos de esta historia de suplementos. Las personas que realmente se están enriqueciendo con la estafa de los suplementos son los fabricantes y distribuidores de estas pastillas y pócimas. Considera lo siguiente: las sustancias químicas que contiene un frasco de un complejo vitamínico que cueste unas 1000 pesetas no llegan a valer 100 pesetas. Los enormes beneficios que suponen la venta de estas pastillas se invierten en publicidad y promociones para hacer que compres aún más frascos de sustancias químicas y suplementos.

El mercado de los suplementos opera con un enorme margen de beneficios. No hay una política industrial ni casi ninguna regularización. Por ejemplo, los suplementos vitamínicos y minerales marcados con natural y orgánico pueden, legalmente, tener sólo un 10% de componentes naturales; el 90% restante pueden ser las mismas sustancias químicas que vende cualquier otra marca.

Sospecha de cualquier escuela de nutrición que fomente productos para obtener ganancias. Podrías estar comprando una partida falsa de productos.

5.LA ÚNICA FUENTE SEGURA DE NUTRIENTES

El Dr. Herbert M. Shelton ha estudiado los efectos que los alimentos y la nutrición tienen sobre la salud humana con más amplitud que ninguna persona de la actualidad. Ha detallado los peligros que supone depender de suplementos, pastillas y polvos como método de nutrición. Cuando se le preguntó sobre el uso de suplementos dietéticos, el Dr. Shelton replicó con esta lista de cuatro hechos importantes:

1: Aún no conocemos qué cantidad de un nutriente específico necesita el cuerpo.

2: Aún no conocemos todos los elementos que son constituyentes estructurales y funcionales del cuerpo humano.

3: No sabemos si se han descubierto todas las vitaminas.

4: No sabemos si en los alimentos hay otros factores alimentarios, hasta ahora insospechados, que sean tan esenciales como los que ya conocemos.

Puesto que nuestro conocimiento sobre nutrición nunca puede ser completo, es imposible fabricar una pastilla o suplemento dietético que pueda asegurarnos todas nuestras necesidades. El Dr. Shelton escribe: «Puesto que las cosas son así, sólo hay una fuente segura de nutrición, y sólo una fuente que sea capaz de suministrarnos todos los nutrientes conocidos y desconocidos. Esta fuente son los alimentos naturales. »

Nunca podrá existir una pastilla o suplemento que le proporcione al ser humano todos los elementos nutritivos que necesita para disfrutar de un excelente estado de salud. Durante cientos de miles de años nuestra fisiología se ha desarrollado con frutas y verduras sanas y frescas. Todo nuestro organismo está equipado para extraer los elementos vitales sólo del reino vegetal. No podemos sobrevivir con pastillas; no podemos desarrollarnos con suplementos. Requerimos y necesitamos sólo alimentos frescos del reino vegetal, y nada más.

Una polivitamina al día y otras mentiras

No obstante, hay personas fascinadas por las pastillas. Una de estas personas diría «Sólo para estar segura, siempre me tomo una de esas buenas tabletas de polivitaminas y minerales que sirven para todo. Esa persona dirá «Sólo para estar segura, me trago una cuchara de suplemento de hierro cada mañana. »

Estas personas no están comprando una buena nutrición: están buscando tranquilidad de conciencia en una pastilla o tableta. Sin embargo, si supieran que, junto con las pastillas, se están tragando un montón de mentiras, puede que buscaran la tranquilidad de conciencia en otra parte. Analiza este artículo periodístico: «Un estudio descubre que las polivitaminas son peligrosas. »

En un estudio realizado sobre las 41 pastillas de polivitaminas más compradas, se descubrió que muchas de ellas contenían o dosis peligrosamente altas o dosis inadecuadas de vitaminas y minerales. Según un científico clínico de nutrición «La mayor parte de los suplementos vitamínicos que investigamos excedían el margen del 200% de la CDR, lo que puede hacer que la vitamina sea peligrosa. » Además, el investigador declaró que, a menudo, estos suplementos contienen una cantidad excesiva de vitaminas solubles en grasa, como la vitamina A, D, E y K, lo que puede ser perjudicial, ya que estas vitaminas se almacenan en el cuerpo cuando se toman en mayor cantidad de la que el cuerpo necesita.

Ha habido muchos casos de intoxicaciones vitamínicas (hipervitaminosis) debido a cantidades anormalmente grandes de suplementos y pastillas, cantidades que se retenían. Bien, ¿qué pasa entonces con los alimentos sanos como zanahorias, melones, etc., que, por naturaleza, tienen un alto contenido de vitaminas? ¿Significa esto que podemos ingerir una cantidad excesiva de vitaminas de estas fuentes naturales?

Seguridad en la naturaleza

Si comes alimentos frescos en su estado natural, no puedes ingerir una sobredosis de vitaminas. ¿Por qué? Por una razón: la mera textura del alimento evita que comas cantidades que podrían contener un exceso de vitaminas. Está claro que si exprimes todos los alimentos y bebes litros de zumo de zanahoria cada día, puede que ingieras demasiadas vitaminas naturales. Pero, incluso en estas circunstancias, los alimentos naturales tienen protectores.

Por ejemplo, la vitamina A de los alimentos vegetales proviene de un componente denominado caroteno. El caroteno de estos alimentos vegetales se convierte en vitamina A en el hígado sólo si el cuerpo necesita esta vitamina. En otras palabras, si te comes unas diez zanahorias grandes, podrías ingerir unas 100.000 unidades de vitamina A. Si tu cuerpo sólo necesita, digamos, unas 20.000 unidades de esta vitamina, entonces, la conversión de caroteno en vitamina A no se producirá en el resto de las 80.000 unidades de vitamina A.

El cuerpo tiene una sabiduría y un conocimiento innato sobre sus verdaderas necesidades. Mientras le proporcionemos al cuerpo alimentos naturales y energía, no tenemos que temer las consecuencias. En el momento en el que los elementos vitales se extraen de nuestros alimentos y se concentran en forma de suplementos y pastillas, entonces, es cuando estamos arriesgando seriamente nuestra salud. Ningún científico, ningún químico ni ningún nutricionista tienen la clase de conocimiento que tiene el cuerpo. Ningún laboratorio puede imitar el complejo proceso vital que se produce durante la digestión y asimilación de alimentos. Nunca se puede etiquetar una pastilla o suplemento como completamente inocuo.

Sólo hay una fuente segura de satisfacer nuestras necesidades nutrimentales: los frescos y sanos alimentos del reino vegetal. Todo lo demás es sospechoso y debería evitarse por completo.

PREGUNTAS SOBRE LA UNIDAD

PREGUNTA: Hace poco escuché que la única forma de obtener las cantidades diarias recomendadas de vitaminas y minerales es tomar un buen suplemento. ¿Está usted diciendo que no importa lo que comamos nunca necesitamos las pastillas?

RESPUESTA:  A lo que probablemente se está refiriendo es al reciente estudio realizado por un investigador médico que descubrió este sorprendente hecho: un 80% de la dieta típica estadounidense consiste casi por completo en productos hechos de azúcar, grasas, harina refinada y alcohol. Después, el estudio afirmaba que, puesto que en esta dieta ineficaz desde el punto de vista nutritivo, se consumían tantas calorías, tendríamos que tomar alguna clase de pastilla para compensar la diferencia, si es que no queríamos aumentar nuestra ingestión de calorías. Para finalizar, el investigador opinaba que, si intentáramos satisfacer todas nuestras necesidades nutricionales sólo con alimentos, tendríamos que casi doblar nuestra ingestión de calorías.

Esto es totalmente absurdo. Está claro que si comes la típica comida basura de la mayoría de los estadounidenses, seguramente tu dieta carecerá de nutrientes esenciales. La solución es no comer más de los mismos alimentos inútiles desde el punto de vista nutritivo para así poder conseguir vitaminas o minerales suficientes. Y tú ya sabes que tragarse unas cuantas de píldoras no es el método adecuado.

¿No tendría más sentido que estas personas eliminaran ese 80% de su dieta que no les proporciona ningún nutriente y, en su lugar, se alimentaran con alimentos sanos y no procesados que contienen todos los nutrientes esenciales que necesitamos? De esta forma, no tendrían que aumentar su ingestión de calorías. De hecho, las reducirían, ya que habrían eliminado todos los alimentos altos en calorías y bajos en nutrientes que conforman la mitad de su dieta.

PREGUNTA: Usted podrá discutir todo lo que quiera, pero hay una cosa que demuestra que está equivocado. Cuando me siento decaído, me tomo un buen complejo vitamínico y suplemento mineral durante cinco o siete días. Me siento estupendo y cargado de energía al final de la semana. ¡Ahora dígame que los suplementos son inútiles!

RESPUESTA: O.K. Los suplementos son inútiles. En serio, lo que experimentas no es raro. Nosotros nunca hemos dicho que los suplementos no tengan efecto: sólo hemos dicho que no pueden proporcionar una nutrición adecuada. Algunas personas se sentirán mejor no importa la clase de píldora que se tomen. Esto se denomina el efecto placebo y está bien documentado. Sin embargo, a menudo los suplementos tienen un efecto que no es ilusorio. Pueden proporcionar un gran estímulo al cuerpo, al igual que las toxinas o los cuerpos extraños. Este estímulo que acompaña al suplemento se suele confundir con un efecto beneficioso. Al contrario, es la respuesta del cuerpo ante la presencia de un elemento innatural e inorgánico. Al final de la unidad, presentaremos algunos textos que examinan este falso efecto secundario que provoca la ingestión de suplementos. Sólo porque te sientas estimulado, no des por hecho que te están ayudando.

RESUMEN

Esta unidad se ha centrado en la escuela de nutrición que se caracteriza por depender de los suplementos dietéticos.

Su enfoque dietético recomienda el uso de distintas vitaminas, pastillas, suplementos minerales y otras panaceas como un método seguro de nutrición y de salud.

Todos estos suplementos y pastillas son inútiles y un sustituto inapropiado de la nutrición completa que se obtiene a partir de las frutas y verduras frescas. Estamos fisiológicamente construidos para extraer nuestros nutrientes de las plantas. No podemos utilizar los minerales inorgánicos, los extractos vegetales o los suplementos alimentarios fragmentados.

Una buena nutrición nunca puede venir en forma de pastilla. La escuela de nutrición suplementista encuentra una pronta audiencia porque su método no exige ningún cambio en los malos hábitos de vida o de alimentación. Al contrario, se le dice a la gente que se tome varias píldoras y proteínas para, supuestamente, compensar una dieta inadecuada y un estilo de vida innatural.

Sin embargo, con mucha frecuencia estos suplementos no sólo son inútiles, sino que, en las grandes cantidades que se suelen ingerir, pueden ser tóxicos y perjudiciales para el cuerpo. En la otra cara de la moneda tenemos los nutrientes que contienen los alimentos sanos y que vienen en las proporciones correctas según las necesidades del cuerpo.

El método de nutrición suplementista es una forma de recetarse uno mismo al azar los nutrientes que necesita el cuerpo. La única forma segura y sana de satisfacer todas nuestras necesidades nutrimentales es eliminar todos los alimentos de baja calidad y la comida basura de la dieta y consumir los alimentos que la naturaleza envasa y nos ofrece.

TEXTOS SUPLEMENTARIOS

¡LA GRAN ESTAFA DE LOS SUPLEMENTOS!

Por T. C. Fry

Uno no tiene más que ahondar un poco en biología, bioquímica y fisiología para saber que los suplementos dietéticos no sólo son poco eficaces, sino que se trata de un trágico engaño fomentado por los intereses comerciales. No hay suplementos y no puede haberlos. Hay alimentos y no alimentos. Los suplementos dietéticos no cumplen ni una sola condición de las que requiere un alimento. Ese es el engaño de los suplementos.

Con el espejismo de «sólo para estar seguro» nosotros intoxicamos nuestros cuerpos con sustancias que no se pueden utilizar. Por suerte, la mayoría de los suplementos sólo crean un efecto placebo: su principal beneficio radica en la absurda creencia de que nos protegerá de sufrir deficiencias. Sin embargo, las creencias no nos protegen contra sus efectos perjudiciales. Por ejemplo, existen casos documentados de escorbuto entre los que tomaban suplementos de dos o tres gramos diarios de vitamina C, una cantidad que bastaría para cien días, si fuese utilizable.

La mayoría de los suplementos orales encuentran su justo destino: al ser indigestibles (y, por tanto, no se absorben), pasan a los intestinos. En la medida en que se absorben crean problemas en el organismo. Como descubrirás en este artículo, no hay caso para los suplementos. Hay caso contra los llamados suplementos. Hay caso para comer  alimentos crudos y maduros a los que estamos adaptados biológicamente. Estos y sólo estos pueden satisfacer nuestras necesidades de una forma fisiológica.

La mayoría de los suplementos son derivados sintéticos, a pesar de que se anuncien como de origen orgánico. Esto es un completo fraude, ya que si leemos la etiqueta comprobaremos que sólo un pequeño porcentaje procede de fuentes orgánicas. Las sustancias sintéticas no se pueden ni digerir ni metabolizar. Eso es lo mejor que puede ocurrir con los suplementos, ya que el cuerpo los expulsa a través del tracto intestinal. Por otra parte, esas partes que se pueden absorber son tratadas como drogas, no como nutrientes. Estimulan al cuerpo igual que lo hacen la cafeína, nicotina, el alcohol o cualquier otra droga que se ingiera. Esto acarrea la falsa idea de que las vitaminas dan energía. Eso es falso. Si hacen algo, es agotar la energía corporal, al igual que hacen el resto de las drogas. La única materia prima de energía son los carbohidratos.

Los suplementos minerales se obtienen de fuentes inorgánicas. Son totalmente inútiles. Aunque tenemos una gran necesidad de minerales, los propios minerales que necesitamos serían tóxicos si los tomáramos en estado inorgánico. Necesitamos hierro, selenio, yodo, flúor, magnesio y un montón de otros minerales, pero si los ingerimos en forma de suplementos obtenidos de rocas, tierra, agua de mar o de la mena, son inútiles y venenosos. Una de las características principales de los venenos es su efecto estimulante, es decir, que excitan e irritan el cuerpo, provocando un estado de exaltación. El cuerpo acelera su gasto de energía para enfrentarse con esta difícil situación de eliminación. Porque esto nos hace sentir activos, solemos confundir este derroche de energía y pensar que procede de la sustancia tóxica ingerida en vez de pensar que procede de nuestro almacén de energía. Merece la pena insistir en que el cuerpo saca las energías de los carbohidratos, no de las vitaminas, minerales o suplementos.

Si tienes alguna deficiencia, no puedes compensarla con suplementos. De los suplementos, sólo podemos asimilar algunos pocos alimentos fraccionados. Pero, incluso así, el comer alimentos fraccionados y refinados es como tomar azúcar y harina refinadas, etc. Casi cualquier sustancia extraída de alimentos fraccionados será pobre, aunque se coma junto con todo el elemento del que se ha sacado, debido a que el alimento madre no está adaptado a nuestra biología. Muchos suplementos se obtienen a partir de procesos putrefactivos y fermentativos de bacterias y levaduras. No importa lo ricos que sean en nutrientes: estas sustancias no se pueden asimilar. Ingerir estos nutrientes concentrados es como comer hojas de tabaco como nutriente en vez de frutas. La diferencia entre comer frutas e ingerir dietas deficientes compuestas de suplementos es que las frutas son algo que la fisiología del cuerpo puede utilizar, y las dietas deficientes que contienen suplementos son algo que agota los recursos del cuerpo con el propósito innecesario de protegerse y excretarlos.

Come alimentos completos a los que estés biológicamente adaptado; para ser más específicos, frutas frescas y maduras; y frutas desecadas si necesitas un aporte extra de calorías. Si estas no te ayudan porque tienen más nutrientes de las distintas clases de los que requerimos, entonces, suple tu necesidad extra con verduras ricas en nutrientes como el brécol, la lechuga, apio, coliflor, zanahorias, etc.

Deserta del ejército de víctimas del juego comercial denominado suplementos. Estás perdiendo tu dinero y tu salud. Lo único que necesitas es alimentos sanos adaptados a la dieta humana.

VITAMINAS: UNA FARSA DE 250 MILLONES DE PESETAS

Por el Dr. Herbert M. Shelton

Puede que la propaganda que se hace de las vitaminas haya sido lo que más ha ayudado a confundir al hombre de la calle y, con demasiada frecuencia, también los médicos, sobre el concepto de nutrición. El problema no es, entendámoslo, las vitaminas, sino la explotación comercial a las que tanto ellas como sus imitaciones han sido sometidas. Se calcula que los estadounidenses se gastan unos 250 millones de pesetas al año en vitaminas. ¡Eso es mucho dinero! Estados Unidos se ha convertido en una nación preocupada por las vitaminas y los delincuentes responsables de este timo están recogiendo grandes cosechas con esta estafa de las vitaminas.

Las vitaminas se venden en las farmacias, grandes almacenes, tiendas de ultramarinos, supermercados, tiendas de todo a cien, tiendas de alimentación sana y por correo. Se utiliza cualquier método concebible de publicidad, y nadie cree que pueda haber algo de honestidad en la publicidad. Todo vale en la publicidad, si se trata de vender vitaminas.

La profesión médica no es la única culpable de las exageraciones que se venden por doquier como vitaminas. Los principales culpables son los fabricantes de los llamados preparados vitamínicos, a pesar de que muchos médicos de excelente reputación se han atrevido a alzar sus voces y advertir sobre las panaceas vitamínicas que se ofrecen al público.

Los quiroprácticos, osteópatas,  psicoterapeutas, naturópatas, dietéticos, conferenciantes sobre salud y similares traficantes de curas, junto con las tiendas de alimentación sana, desempeñan un papel importante en esta estafa de las vitaminas. Distintas clases de médicos recetan y venden estas sustancias a sus pacientes. Parece que es más fácil recetar (y vender) pastillas de vitaminas (quizá, es casi más lucrativo) que encontrar y eliminar la causa.

Las tiendas de alimentación sana recogen una buena cosecha de la venta de vitaminas. Las personas que dirigen estas tiendas, a pesar de que rara vez tienen algún conocimiento sobre las enfermedades humanas y el cuidado adecuado de los enfermos, y de que  nunca investigan las afecciones para las que van a recetar, no dudan en prescribir vitaminas para todos los que llegan a sus tiendas buscando una cura. Las tiendas de alimentación sana ya no venden alimentos sanos: venden curaciones.

Las vitaminas se anuncian como preventivos para los resfriados. Una larga experiencia, junto con pruebas exhaustivas, demuestran que las vitaminas no previenen los resfriados. ¿Cuál es la diferencia entre tomar vitaminas para prevenir resfriados e ignorar la causa y poner vacunas para prevenir los resfriados e ignorar la causa?

Las vitaminas se anuncian como curas para la fatiga crónica. La fatiga crónica puede ser el resultado de una sóla causa, o de la combinación de varias causas, y cualquier intento de curar la fatiga sin eliminar la causa no puede más que fracasar. El principio de este uso de vitaminas es idéntico al del uso de fármacos.

Las vitaminas se han anunciado como cura para la artritis. Los cientos de miles de pacientes artríticos que han ingerido grandes cantidades de vitaminas y han comprobado cómo empeoraba su situación son un testimonio vivo del fracaso de las vitaminas como curas para la artritis. En especial, la vitamina D se ha anunciado como cura para la artritis y se ha utilizado en grandes dosis: con frecuencia, ha provocado síntomas de intoxicación. Lo más probable es que esto siempre provoque un agravamiento de la artritis.

Las vitaminas se han anunciado como preventivos y como curas para las canas. No hacen ni lo uno ni lo otro. Aquellos que las han utilizado han sufrido una dura desilusión.

En un reciente artículo publicado por Journal of the American Medical Association, el Dr. Julian M. Ruffin y David Cayer, de Duke University, ofrecen detalles sobre una investigación dirigida a determinar la utilidad de añadir suplementos vitamínicos a la típica dieta estadounidense.

Pienso que es significativo que la típica dieta estadounidense, que en absoluto es una dieta ideal, se utilizara en esta serie de pruebas. Doscientos voluntarios, estudiantes de medicina y ayudantes de laboratorio, se utilizaron para las pruebas. Estos voluntarios se dividieron en cinco grupos. En apariencia, todos tenían buena salud y consumían la dieta típica estadounidense. Las pruebas duraron treinta días porque, para aquellos pacientes que, de hecho, padecen alguna deficiencia vitamínica, «este periodo es suficiente para recuperarse con un tratamiento de vitaminas».

Al primer grupo se le dio tabletas vitamínicas y tabletas de extractos de hígado. El segundo grupo recibió tabletas de extracto de levadura y pastillas de vitaminas. El tercero, pastillas de vitaminas y pastillas de azúcar que se parecían a las primeras. El cuarto sólo recibió pastillas de vitaminas. El quinto, sólo pastillas de azúcar.

A ningún grupo se le permitió conocer la composición de las pastillas que estaban tomando. Cada voluntario llevaba un informe diario de su peso y de síntomas como gases, indigestión, náuseas, vómitos, dolores abdominales y diarrea. También, llevaban un informe diario sobre cualquier efecto sobre el apetito, o sobre su actividad o energía.

Ruffin y Cayer informan que «un aumento significativo en la diarrea y un aumento muy importante de dolores abdominales y vómitos se producía en aquellos que tomaron el extracto de hígado y levadura. »

Este efecto de la levadura no es en absoluto nuevo y no fue una sorpresa que el extracto de hígado causara síntomas similares.

El experimento de la universidad de Duke indicaba que «el uso de vitaminas está muy difundido por todo el país, no sólo en el tratamiento de enfermedades, sino en personas aparentemente normales» y afirmaba, como conclusión basada en los resultados de sus propias pruebas y de otras, que: «Se pensaba que, incluso cuando no existe una deficiencia demostrada, el sentido de bienestar y la capacidad de trabajar podía mejorar mucho cuando se añaden suplementos vitamínicos a la dieta. Por el momento, no hay datos que apoyen este punto de vista. »

Los médicos prescriben, y siempre han prescrito, preparados vitamínicos (aceite de hígado de bacalao, levadura, etc.), extractos vitamínicos y vitaminas sintéticas para toda clase de afecciones; después, se reúnen en grupos y maldicen porque no se han producido los resultados esperados.

Nadie afirma que los métodos que en la actualidad se utilizan para determinar las deficiencias vitamínicas sean lo bastante exhaustivos como para mostrar las primeras etapas de deficiencia. No hay ninguna razón de que un uso correcto de vitaminas reales en estas incipientes etapas que no se pueden detectar no resulte en una mejora definitiva de la salud y en un aumento de la energía.

¿Cuál es, entonces, el problema? Para el estudiante concienzudo de nutrición es evidente que no se trata de un problema simple ni único, sino que es un problema complejo y múltiple.

Primero: las vitaminas no son mas que imitaciones. No son genuinas. Sólo los locos pueden esperar que estos simulacros sintéticos produzcan resultados.

Segundo: No se usan adecuadamente. Las vitaminas no producen energía. No engordan. Son enzimas que permiten que el cuerpo utilice las proteínas, carbohidratos, grasas y minerales. La típica dieta estadounidense es sobre todo deficiente en minerales. Añadir vitaminas a una dieta de ese tipo y no añadir cantidades del elemento deficiente, y esperar resultados, es esperar que las vitaminas funcionen en un vacío.

Se pueden esperar resultados cuando se utilizan vitaminas verdaderas, como las que existen en los alimentos naturales, y se toman junto con los otros elementos alimentarios, puesto que también estos se encuentran en los mismos alimentos naturales. Una mejor nutrición requiere mejor comida, no simplemente añadir vitaminas.

No necesito describir la típica dieta estadounidense consistente en pan blanco, cereales desnaturalizados, azúcar refinada, jarabes refinados, frutas y verduras en conserva, confituras, mermeladas, compotas, pasteles, empanadas, dulces, carnes embalsamadas, leche pasteurizada, café, cerveza y tabaco, que ingieren estos «estudiantes y ayudantes de laboratorio aparentemente normales». Sólo un ignorante esperaría que las vitaminas, aunque fuesen naturales, hicieran algo con una dieta así.

Los vendedores, fabricantes y timadores de vitaminas, de toda clase y tipo, animan a la gente a comprar y tomar vitaminas. No animan a la gente a cambiar sus costumbres alimentarias. La ciencia, en una unión ilegítima con el comercialismo, es responsable de inundar el mundo con el diluvio de mentiras que desconcierta, confunde y equivoca al pobre hombre de la calle y al médico ignorante.

¿El 90%, O MÁS, DE LAS VITAMINAS QUE TOMAS SE PIERDE?

Por T.C. Fry

La frase de arriba es de un anuncio ¡de vitaminas!. Sigue así:

EL PROBLEMA CON LAS VITAMINAS DE HOY EN DÍA;

Es un hecho innegable que las llamadas vitaminas naturales no son verdaderamente naturales. De hecho, están hechas con el mineral alquitrán (una fuente natural), pero no se extraen de alimentos naturales, como se suele creer. Son artificiales y sintéticas, a pesar de lo que muchos fabricantes de vitaminas puedan afirmar.

Debido a que las llamadas vitaminas y minerales naturales son más sustancias químicas sintéticas que nutrientes, están biológicamente inactivas o muertas. Sólo te pueden beneficiar si tu cuerpo es capaz de hacer un pequeño milagro, es decir, modificar su estructura molecular y complementarlas con los principales factores de absorción y portadores de nutrientes. Si tu cuerpo no consigue hacerlo, no te beneficiarás de las llamadas vitaminas y minerales naturales que ingieres.

Los científicos nutricionistas creen que, en realidad, el cuerpo rechaza, excreta y desecha un 90%, o más, de los suplementos vitamínicos y minerales que ingieres, por lo que el beneficio que te aportan para la salud es mínimo o inexistente.

Cuando un fabricante de vitaminas dice la verdad sobre los productos de otros, uno esperaría que también dijera la verdad sobre los suyos ¿cierto? Bueno, yo no te diría la verdad para engancharte con otro truco comercial, ¿verdad? Yo soy un tipo honesto. Quiero que compres mi producto, así que soy sincero y te digo que estás tirando tu dinero con los suplementos. Son inútiles _sólo estás alimentando los intestinos_. ¿Es esa forma de gastar tu dinero?

Lo que esta compañía de vitaminas anuncia es un descubrimiento histórico con una fórmula exclusiva que te ayuda a absorber las vitaminas.

¿Son sus vitaminas realmente naturales? Absolutamente no. También son sintéticas. Pero, tu cuerpo puede absorberlas. ¿Es esta una razón para comprar vitaminas? No. Esa es una razón mejor para NO comprarlas. Estás mejor con las vitaminas no absorbibles cuya mayor parte va a parar a los riñones e intestinos.

¿Por qué estarías mejor con vitaminas y minerales que no absorbes?

Porque si absorbes esas vitaminas, estarás intoxicándote tú mismo, no nutriéndote. Ya estén los suplementos que tomas sacados del alquitrán, petróleo, de la fermentación y putrefacción de hongos y bacterias o de alimentos realmente naturales, no estás obteniendo nada que puedas utilizar. Sólo las vitaminas que contienen los sanos alimentos naturales no te envenenarán.

El que no puedas utilizar los suplementos vitamínicos, aunque hayan sido extraídos de fuentes naturales, se deduce de una realidad en el campo de la salud: a excepción de unas cuantas, el resto de las vitaminas son proteínas. Esas cuantas son coenzimas que hacen que los alimentos que ingieres sean más fácilmente asimilables. La naturaleza envasa sus vitaminas y enzimas en un mismo alimento. Rompe el envase _según dice el famoso investigador sobre nutrición, Roger Williams_ y estarás destruyendo la labor de equipo (sinergia) que te nutre. Por tanto, incluso aunque las vitaminas y minerales provinieran de fuentes naturales, el cuerpo no podría utilizarlas debido a que vienen solas. El cuerpo utiliza alimentos, no espejismos.

¿Por qué no ingerir SÓLO alimentos sanos? Las únicas vitaminas y minerales que obtienes y utilizas sólo proceden de esa fuente, a pesar de lo que tú creas y a pesar de los artículos de consumo que te vende la astuta propaganda de los fabricantes y voceros de vitaminas.

Si comes algo distinto a los alimentos crudos y nutritivos a los cuales estamos biológicamente adaptados, te estarás engañando a ti mismo. Por supuesto que algunos de estos alimentos crecen en suelos deficientes, pero, aún así, es lo mejor que puedes tener. Si se extraen vitaminas de alimentos naturales, ¿de dónde crees que los obtienen? de los mismos alimentos que crecen en suelos deficientes. ¿De dónde más podrían obtenerlos?

Al cocinar los alimentos; al convertirlos en parcial o totalmente indigestibles con condimentos; al ingerirlos con conservantes, complementos sintéticos de vitaminas o minerales; al comerlos en combinaciones inadecuadas incompatibles en química digestiva y que ensucian el estómago sin nutrirte; al tomar alimentos con aceites (que envuelven los alimentos con una capa y los hacen muy inasequibles e indigestibles) y al consumir bebidas alcohólicas, vinagre, etc., no sólo destruyes el cuerpo, sino que, además, te estás negando a ti mismo las vitaminas y minerales cien veces más que si comes alimentos sanos y crudos.

Sólo los alimentos realmente naturales en su estado natural (crudo) constituyen el pequeño margen con el que la mayoría de nosotros sobrevive lo mejor que puede. El verdadero milagro se produce cuando comes totalmente crudos sólo aquellos alimentos que te gusten en ese estado. Esto proporcionará al cuerpo todas las vitaminas y minerales que necesites.

SOLUCIONAR EL ASUNTO DE LOS SUPLEMENTOS

Por los doctores Robert y Elizabeth McCarter

La mejor forma de resolver el asunto de si los suplementos fabricados por el hombre tienen alguna utilidad en la dieta es estudiar a las personas que los toman religiosamente. Por el rancho (el Instituto de Salud Bionómica de Tucson (Estados Unidos) ) pasa un desfile de esa clase de personas. Casi todas las personas enfermas que vienen aquí en busca de ayuda han estado ingiriendo toda clase de suplementos durante años, mientras veían cómo cada vez tenían menos salud. Una vez que dejan los fármacos y suplementos, que se  desintoxican y aprenden a vivir de una forma que fomente la salud, suelen sorprenderse de la rapidez con la que responde su cuerpo. Muchos comienzan a disfrutar de un estado de salud que no habían tenido hacía 20, 30 o más años.

Sólo hace unos cuantos de días, un matrimonio nos trajo una cesta de melocotones recién cogidos como regalo. Se habían levantado a las cinco de la madrugada y, junto con otro de nuestros estudiantes, fueron a un campo de melocotoneros a las afueras de Tucson donde recogieron la fruta madura, suculenta en su exquisita bondad. Venían sudados debido al trabajo, pero sus caras se iluminaron de alegría cuando nos entregaron la fruta.

¿Por qué sacamos ahora a relucir este episodio? Porque, al aprender a vivir según las leyes de la vida, estas dos notables personas cambiaron sus doloridos cuerpos por unos cuerpos sanos. Durante años sólo se reflejaba dolor en sus caras, ahora sólo alegría. Ahora viven la vida como debe vivirse: siempre con salud. No necesitan ni pastillas ni pócimas, ni médicos ni cirujanos. Son unos verdaderos Científicos de la Vida que dependen de los verdaderos nutrientes que la naturaleza empaqueta en alimentos, muchos de los cuales crían ellos mismos. Han aprendido muy bien el secreto de la vida.

Cuando la dieta ingerida sea correcta según el diseño humano, todos los órganos se nutrirán de forma adecuada y permanente, y serán perfectamente capaces de cumplir con su deber. Sin embargo, el mosaico sistémico de funciones interrelacionadas y la actividad estructural puede dañarse, disminuir su eficacia, reducirse _ puede que hasta la mitad_ a causa de un desequilibrio, por la presencia de un exceso o una carencia de un mineral o cualquier otro nutriente, debido a las relaciones ecológicas internas perfectamente sintonizadas que existen entre ellos.

Al igual que un equipo de baloncesto debe tener al base, al alero y a todos sus integrantes en plena forma, tanto física como mental, para convertirse en campeones, así el cuerpo humano debe tener todos los nutrientes que necesita listos y preparados para actuar, en una proporción adecuada, en las cantidades correctas y en el tiempo adecuado si el individuo quiere ser un campeón en la cancha de la vida.

Otto Carque fue uno de los primeros científicos en advertir sobre los peligros que supone crear un desequilibrio en el cuerpo; señaló que, por ejemplo, el desequilibrio de minerales puede acarrear obesidad, asma, reumatismo y otros trastornos graves.

Louis Kuhne, un practicante de Leipzig  y de gran renombre en su época, dijo con acierto: «El hombre no es una máquina creada artificialmente con la unión de varias piezas, como un coche, sino que se trata de una criatura viva en medio de un proceso de desarrollo. » Nosotros estamos vivos, no somos estáticos; nuestros cuerpos están en un constante estado de cambio. Los suplementos pueden interrumpir este flujo de cambios al introducir un desconocido en la sinergia y provocar un desequilibrio que el cuerpo no puede tolerar.

No se ha determinado con exactitud qué cantidad de un nutriente específico se requiere para tener un estado de salud óptimo. Sin duda, esta cantidad varía de una persona a otra y de un tiempo a otro, según las necesidades funcionales como, por ejemplo, bajo un gran estrés. Un estrés momentáneo puede crear un desequilibrio temporal que sólo reconocen los agentes de control que están dentro del propio sistema.

Ni la sangre ni la linfa se pueden limpiar y hacer que fluyan a través de los 100.000, o más, kilómetros de canales que recorren el cuerpo tomándonos una pastilla mágica. Los órganos muy deformados y con grandes disfunciones no pueden recuperar la salud con dosis terapéuticas.

Uno se convierte en un verdadero estudiante de salud cuando entiende este principio absoluto de la vida: los alimentos han sido preparados para el hombre, pero sólo ciertos alimentos. Los alimentos naturales del hombre contienen todo lo que él necesita para vivir siempre con un perfecto estado de salud, siempre y cuando su estilo de vida y entorno favorezcan la salud.

El Dr. Shelton nos recuerda que «[…] la naturaleza […] es la autora y directora de toda salud y felicidad, no el médico. »

Muchos de los avances tecnológicos en la ciencia de este siglo son excelentes, pero, a pesar de ellos, se ayudaría más a la humanidad construyendo un almacén de fondos vitales que preste una atención especial a las necesidades alimentarias. Donde mejor podemos encontrarlas es en los alimentos creados para satisfacer tanto nuestro placer visual como gustativo, así como nuestra necesidad sistémica. Deberíamos mirar los campos y bosques y alegrarnos, porque ahí encontraremos lo mejor de la naturaleza. Como muy bien dijo el Dr. Ralph Cinque, los suplementos son sombras de la nutrición, no la cosa real.

Los ejércitos de salud que construyen la vida son pacíficos y lentos, pero seguros. Se reúnen y refuerzan con una adherencia diaria a los principios de la vida, no tomando diariamente la dosis recomendada o cualquier nutriente aislado  y fabricado por el hombre ni, de hecho, tragándose un cubo de una variedad de suplementos. Si queremos disfrutar de una salud permanente durante toda la vida, debemos dejar de tomar pastillas. Debemos comenzar a vivir según los principios que son sólidos, seguros y ciertos para ofrecer los resultados deseados. Aquí radica el verdadero elixir de la vida.

Todos los suplementos son «una bofetada en la cara de la ley y el orden», un bruto intento para tratar y curar sin eliminar la causa que, en primer lugar, provoca el problema. Está claro que el sentido común rechaza todo el concepto. Ingerir suplementos dietéticos es una práctica creada y alentada por aquellos intereses creados que fomentan la idea de que el hombre sabe mejor que la Naturaleza lo que necesita para mantener la vida. Intentar convencer al crédulo público  de que los suplementos son una forma fácil de prevenir la enfermedad y curar las heridas sin haber intentado antes descubrir y eliminar la causa es un descaro. En otras palabras, es la forma más fácil que estos intereses creados tienen de sacarte un montón de dinero.

Los minerales de la vida

Por el Dr. Herbert M. Shelton

Parece bastante claro que la importancia vital que tienen las sales orgánicas contenidas en los alimentos la establecieron personas que estaban fuera de los grupos convencionales. Los antiguos fisiólogos y la fisiología no les prestaba atención. En las tablas de los análisis de alimentos se incluían dentro de la columna de residuos y se ignoraban.

En la actualidad, todos reconocen su importancia. Ya no se piensa que sólo los valores nutritivos _proteínas, carbohidratos, grasas_ son importantes.

Los animales que se nutren de alimentos a los que se les ha quitado sus sales (minerales) mueren pronto. De igual forma, mueren si a estos alimentos desmineralizados se les añaden sales inorgánicas en la misma cantidad y proporción que se encuentra en los desechos de la leche. Las sales no se utilizan a no ser que vengan acompañadas de vitaminas.

Berg ha señalado que no existe ni un solo análisis completo, ya sea del organismo humano, de sus excreciones o de nuestros alimentos. No se conoce todo sobre la función de los minerales en el cuerpo, y de algunos de ellos no se sabe casi nada. Algunos, como el zinc y el níquel, parecen tener funciones similares a las de las vitaminas. El profesor E.V. McVollum demostró que los animales privados de manganeso perdían el instinto maternal, se negaban a amamantar a sus crías, no construían nidos e incluso podían llegar a comerse a sus crías. Sus glándulas mamarías no se desarrollaban adecuadamente y eran incapaces de secretar leche adecuada para sus crías. Estos son defectos que normalmente se atribuyen a una deficiencia vitamínica.

Este desecho forma parte de la composición de cada fluido y tejido animal y vegetal; y, sin alguno de estos minerales, la vida no podría continuar. Son de extrema importancia. Tienen varias funciones. Forman parte esencial de cada tejido corporal y predominan en las estructuras duras, como huesos, dientes, pelo, uñas, etc. Los huesos están formados principalmente por fosfato cálcico. Son los factores principales en el mantenimiento de una alcalinidad normal de la sangre, al igual que de una gravedad específica normal. Las sales también abundan en las secreciones corporales. Además, se utilizan como agentes antídotos, al combinarse con los desechos ácidos de las células; de esta forma, los ácidos se neutralizan y se preparan para ser eliminados. Su presencia en los alimentos que se ingieren también impide que se descompongan. La acidosis que provoca la fermentación de las proteínas y carbohidratos suele aparecer debido a que las sales minerales se han extraído de los alimentos, favoreciendo, de esta forma, la fermentación.

Por decirlo de una forma sencilla, podríamos decir que la sangre y la linfa son líquidos en los que se disuelven los sólidos_ como las sales se disuelven en agua_. Las células, que siempre están bañadas en linfa, también son semifluídos que contienen materia disuelta. Si la linfa que está fuera de la célula contiene muchos sólidos disueltos, en comparación con los que hay dentro de la célula, las células se reducen de tamaño. Si hay más sólidos disueltos dentro de la célula que fuera, la célula se expande y, a veces, se rompe. Ambos casos provocan estados patológicos.

Si la cantidad de sólidos disueltos dentro y fuera de la célula es equivalente, de forma que la presión interna y externa esté equilibrada, la célula permanece normal. Que se mantenga este estado de equilibrio osmótico depende en gran parte de los minerales que contienen los alimentos.

Los desechos que se forman en el cuerpo, debido a las actividades normales, tienen reacciones ácidas. La mayor parte del trabajo necesario para neutralizar estos ácidos la realizan los elementos minerales _el desecho_.

Estos minerales forman parte de la composición de las secreciones corporales. El ácido clorhídrico del jugo gástrico, por ejemplo, contiene cloruro. La coagulación de la sangre no se produce sin la ayuda del calcio o de la cal.

La materia mineral de los alimentos no sufre ninguna alteración en el proceso de digestión, antes de la absorción, como ocurre con las proteínas, grasas y carbohidratos. En el proceso digestivo se separan de estos elementos y pasan directamente a la sangre.

Si nuestros alimentos no contienen una cantidad suficiente de la clase adecuada de sales minerales simplemente nos moriremos de inanición. No importa qué cantidad de «alimentos nutritivos», tal y como estos se entienden normalmente, consumamos. Si no contienen la suficiente cantidad de sales padeceremos una lenta inanición, con un desequilibrio glandular o disfunciones, más enfermedades y otras muestras de decadencia. El Sr. McCarrison demostró de forma definitiva que los alimentos y las combinaciones de alimentos que son inadecuadas e insatisfactorias para alimentar a los animales son igualmente inadecuadas e insatisfactorias para alimentar a los humanos.

La vida y la salud están tan directamente relacionadas con estas sales, de las que tan poco se sabe, que nunca podremos disfrutar de un estado de salud satisfactorio sin un suministro adecuado de estas sustancias. Podemos estar seguros de que cada sal tiene su función particular, mientras que algunas combinaciones de sales ya se sabe desde hace tiempo que prestan servicios vitales en el cuerpo.

No puede fabricarse ningún fármaco compuesto de sales que ocupe el lugar de las que se encuentran en los alimentos. Como bien dice el Dr. William H. Hay: «La naturaleza provee todas las sustancias químicas para el restablecimiento del cuerpo en forma de coloides, formas orgánicas, y el hombre lleva mucho tiempo intentando imitarla en esto, pero no ha tenido tanto éxito como para que ahora podamos garantizar la recuperación de la pérdida de minerales corporales por ningún medio artificial, y aún tenemos que depender de los coloides naturales que se encuentran en las plantas y frutas. » Sano o enfermo, ningún componente del químico, farmacéutico o bioquímico puede suplir tus pérdidas minerales.

EJERCICIOS

Verdadero o falso

Si comes alimentos frescos en su estado natural, debes tener cuidado de no comer demasiados porque puedes ingerir una cantidad excesiva de vitaminas.

Ha habido casos de personas que padecían hipervitaminosis debido a que ingerían una cantidad excesivamente grande de suplementos dietéticos.

De cualquier forma, cualquier suplemento vitamínico solo tiene el 10% de las vitaminas que necesitamos.

En un estudio realizado sobre las 41 pastillas vitamínicas más consumidas, se descubrió que la mayoría o bien contenía una dosis peligrosamente alta o inadecuada de vitaminas o minerales.

Aún no se conocen todos los factores alimentarios necesarios para una buena nutrición y un buen estado de salud.

En el mundo contaminado de la actualidad, es imposible obtener sólo de los alimentos todas las vitaminas y minerales que necesitamos.

Puesto que una nutrición extra no puede dañarnos, sería inteligente ingerir unos poquitos más minerales y vitaminas de los que necesitamos, sólo para estar seguros.

Los elementos nutritivos no pueden fragmentarse y utilizarse en partes. Deben tomarse juntos, como un todo, y en su estado natural.

En épocas de estrés, el organismo humano puede utilizar minerales inorgánicos, aunque con muy poco nivel de eficacia.

Sólo las plantas pueden convertir los nutrientes inorgánicos de la tierra en componentes orgánicos elaborados que el organismo humano puede utilizar.

Respuestas cortas

Cita las cuatro falacias sobre las que se basa el método de nutrición suplementista.

¿Por qué le gusta al público el concepto de pastilla que fomentan los suplementistas?

Cita las tres categorías de defensores de la escuela suplementista.

El Dr. Shelton da cuatro razones de por qué el uso de los suplementos dietéticos es una locura. ¿Cuáles son?

¿Cuál es la fuente más segura de nutrientes?

RESPUESTAS A LOS EJERCICIOS

Verdadero o falso

Falso.

Verdadero.

Falso.

Verdadero.

Verdadero.

Falso.

Falso.

Verdadero.

Falso. Absolutamente nunca.

Verdadero.

Respuestas cortas

1.

El organismo humano puede utilizar minerales inorgánicos, vitaminas, aminoácidos, etc.

Los nutrientes pueden fragmentarse y emplearse en partes en vez de completos.

Las necesidades nutrimentales han sido determinadas con exactitud y analizadas por completo.

Cuanto más, mejor.

Bastante simple, el método de nutrición con pastillas es popular no por lo que hace, sino por lo que no exige hacer: cambiar nuestros malos hábitos de alimentación y de vida que son los que, en primer lugar, nos hacen recurrir a los suplementos dietéticos.

La escuela de nutrición suplementista tiene tres categorías de defensores:

los portavoces que intentan atraer a las masas.

Las revistas y publicaciones que se financian con la publicidad de la industria de los suplementos.

Las tiendas de alimentación sana y los fabricantes de suplementos.

4.

Aún no sabemos qué cantidad de un nutriente específico necesita el cuerpo.

Aún no conocemos todos los elementos que son constituyentes estructurales y funcionales del cuerpo humano.

Aún no sabemos si se han descubierto todas las vitaminas.

No sabemos si hay otros, hasta ahora desconocidos, factores alimentarios en los alimentos que sean tan esenciales como los que ya conocemos.

5. Sólo hay una fuente segura para todas nuestras necesidades nutrimentales: los alimentos frescos y sanos del reino vegetal. Todo lo demás es sospecho y debería evitarse por completo.  

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