Fiebre, tos, dolor de garganta

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Condiciones De Uso y Exención de Responsabilidad.

En primer lugar tengo que insistir en que NO SOY profesional de la salud, y, por lo tanto, tampoco médico ni nada que se le parezca.  Tengo que recordarte, no solamente porque la ley lo exige, sino porque creo realmente en eso, que nada en este escrito constituye consejo médico ni de ningún profesional de la salud, ni diagnostica, trata, cura ni previene ninguna enfermedad física ni trastorno psicológico, ni sustituye a ninguna recomendación que hayas recibido de tu médico o profesional de la salud, que cualquier acción que realices sobre la base de esta información se toma bajo tu exclusivo riesgo, que las solicitudes de asesoramiento personal de salud que recibamos, quedarán sin respuesta y que los problemas de salud deben consultarse con los profesionales de la salud legalmente habilitados.

Evidentemente, por sentido común, si el organismo humano desarrolla fiebre, es porque lo necesita para su curación, y reprimirla con fármacos es impedir la curación y, además, causar seguramente un daño a la salud.  La fiebre es un proceso inteligente, positivo y bajo el control del organismo, e incluso, puede ser parte de la remisión espontánea del cáncer (Dr. Eneko Landaburu, en su libro “Cuídate Compa; Manual para la autogestión de la salud”).  Los fármacos contra la fiebre presentan muy serios riesgos de efectos secundarios, conocidos y desconocidos.  Y los efectos secundarios desconocidos seguramente son mucho peores que los efectos secundarios conocidos.  La fiebre y otros malestares agudos, como por ejemplo, resfríos, amigdalitis, gripes, etcétera, seguramente constituyen una auto-reparación del organismo, y sofocar esos fenómenos con fármacos, obviamente es impedir esa auto-reparación, con toda la gravedad que eso implica.

Al escuchar esta idea de permitir el desarrollo natural de la fiebre, cada persona, responde con una frase:  “convulsiones febriles”.  Esto responde el Dr. Eneko Landaburu, en su libro “Cuídate Compa; Manual para la autogestión de la salud”:

=== ¿Y las convulsiones febriles?

El pediatra disidente de los EE.UU., Robert Mendelsohn, en su libro “Niños sanos incluso sin médico” (1983), después de 25 años de experiencia afirma:

–  que las convulsiones febriles en los niños menores de cinco años, son causadas más que por la temperatura elevada, por la elevación brusca.  Como si al cerebro no le diese tiempo a adaptarse al aumento de temperatura.  (Yo añado, que esas elevaciones bruscas a veces pueden ser debidas al efecto rebote que aparece después de tomar algún antitérmico).

–   que son muy poco frecuentes:  sólo el 4% de los niños muy febriles presentan convulsiones.

–  que el riesgo de convulsiones febriles desaparece después de los cinco años de edad.

–  que rara vez son graves estas convulsiones:  no existe ninguna prueba de que los que sufren convulsiones les quede algún trastorno nervioso.

–  que las convulsiones aparecían muchas veces en niños tratados con medicamentos anti­convulsivos.

–   que tanto los medicamentos como los baños suelen ser inútiles para evitar la convulsión, ya que para cuando te das cuenta que el niño tiene fiebre, el riesgo de convulsión ya ha pasado.

–     que es preferible para un niño vivir una vida normal interrumpida por algunas convulsiones, que vivir sin convulsiones durante años en un estado de somnolencia y confusión debido a los medicamentos anti­convulsivos.  Incluso, a veces los anti­convulsivos producen agitación en los niños.

–    que ante un niño con convulsiones, lo mejor es intentar no perder la calma, recordando que aunque es algo muy impresionante, suele ser de corta duración (aunque se te haga eterno), no es una amenaza para la vida ni deja secuelas.  Colócale de lado y protégele, impidiendo que la cabeza golpee contra objetos duros o esquinas.  No suele merecer la pena hacer nada para evitar que se muerda la lengua.  Para cuando le vas a poner algo entre los dientes, la mordedura ya ha ocurrido y corres el riesgo de que te muerda o que dañes sus dientes.  Después necesitará dormir.  No le des nada para comer ni beber durante una hora.  En su somnolencia puede aspirar el alimento por las vías respiratorias y ahogarse.

Raymundo Veras, médico brasileño que se dedicó, de 1958 a 1975, a niños con lesiones cerebrales, no creía que los medicamentos anticonvulsivos eliminaran la convulsión, sino que solo reducían los efectos visibles.  Decía que no se sabía nada sobre la naturaleza y las causas de las convulsiones.  Y que aunque había oído hablar de los peligros de las convulsiones, él nunca había visto jamás a un niño morir por ésta causa y no había conocido a ningún médico que lo hubiera visto.  No pensaba que las convulsiones fueran tan perjudiciales, e incluso sospechaba que podría ser saludable para una persona con lesiones cerebrales.  Él había visto claras mejorías después de la convulsión.  ===

Otra cita de Landaburu: === “Las convulsiones febriles en menores de 5 años, más que a temperaturas elevadas son debidas a elevaciones bruscas.  Bajar la fiebre podría favorecer posteriores elevaciones bruscas.  Estas convulsiones febriles no dejan lesiones cerebrales irreversibles.  Aporte de vitamina E, presente en los aceites vegetales no refinados, reducen estas convulsiones.  Por otro lado personas con lesiones cerebrales, han mejorado tras tener convulsiones.  Y niños autistas mejoran durante fiebres superiores a 38º.”  ===

En caso de, por ejemplo, catarros, gripes, resfríos, anginas, fiebre, etcétera, una  recomendación naturista higienista es, por regla, no consumir fármacos, guardar reposo (cama, habitación oscura, silencio, tranquilidad), realizar el baño de toalla para la fiebre que enseña Lezaeta -con cuidadosa técnica científica-, mantener paños mojados  a temperatura ambiente sobre el vientre y la frente, como indica Lezaeta (hidroterapia y barroterapia), mantener calientes los pies, y llevar una alimentación exclusiva de agua y jugos verdes diluidos con agua pura, o a lo sumo la que llamamos “la dieta de sanación” (básicamente, frutas frescas y verduras frescas).  Puede ser muy efectivo también un ayuno con exclusiva ingestión de agua, con las precauciones ya mencionadas al hablar sobre el ayuno.

Cito al Maestro Lezaeta, que explica la técnica de alivio de la fiebre.  Hay que recordar que nunca debe sumergirse en agua fría a una persona con fiebre, porque puede producirse la muerte.  El baño de toalla de Lezaeta o frotación consiste en un rápido y breve deslizamiento de una toalla mojada por el cuerpo, sin que chorree, con el estómago vacío y la piel caliente.  No es una ducha, ni mucho menos la inmersión en el agua, lo que podría causar incluso la muerte.

Dice Lezaeta, y lo cito al mero efecto ilustrativo: “Se cuidará que la habitación mantenga aire puro a toda hora y en toda época, sin perjuicio de la calefacción.  […]  Si el cuerpo pide reposo, buscará la cama el enfermo y, una vez calientes sus pies, se procederá a aplicarle frotaciones de agua fría a todo el cuerpo, desde el cuello a los pies, una cada hora, abrigando sin secar.  Estas frotaciones, una cada hora, serán de 4 a 6 en el día para niños y ancianos y 6 a 8 para adultos, cuidando siempre la reacción de calor.  Si esta reacción es débil se alejarán la frotaciones, haciéndolas cada hora y fracción.  Si hay mucha fiebre, cada frotación irá seguida de compresa húmeda sobre el vientre o de faja derivativa.  […]  Durante la noche el enfermo, niño, anciano o adulto, dormirá con cataplasma de barro sobre todo el vientre.  Cuidando la reacción, o sea, que el barro se caliente con el calor que extrae del interior del cuerpo.  Para evitar enfriamiento, esta aplicación será de 4 a 5 milímetros de espesor.  […]  La dieta de todo enfermo en cama será exclusivamente cruda, frutas o ensaladas, comiendo poco cada vez y de acuerdo con sus deseos.  […]  Si se transpira mucho con las frotaciones, la sed se apagará con limonadas o naranjadas sin azúcar.  […]  Por fin, el tratamiento aquí expuesto se repetirá diariamente hasta obtener el restablecimiento de la salud del enfermo, lo que se conseguirá antes de ocho días, por regla general, salvo procesos febriles más crónicos.  Restablecida la normalidad del pulso -80 en niños y ancianos y 70 en los adultos-, normalizada la digestión, vueltos el hambre y el ánimo, el enfermo abandonará el lecho, cuidando siempre su digestión y evitando que se le enfríen los pies […]”.

Cuando tuve la peor fiebre de mi vida, lo que me llevó a redescubrir el naturismo de mi familia, apliqué exactamente esa enseñanza de Lezaeta, a mi propio riesgo, y el alivio fue espectacular, y todo sucedió como escribió el Maestro Lezaeta.

En este video mi madre da testimonio sobre la aplicación de las técnicas de Lezaeta en caso de fiebre alta:

En caso de tos, se alivia con las siguientes alternativas.  Obviamente estas son soluciones de urgencia, que solamente abordan el síntoma, y no su causa.  Pero la solución de la causa de ese síntoma, por supuesto, es el estilo de vida Naturista Higienista, que hemos ido desarrollando.  No obstante, estas soluciones de urgencia de la tradición naturista, brindan un alivio en situaciones de agudo malestar.  Vale la pena probarlas en caso de ataques de tos que impiden dormir, que pueden ser dramáticos.  Pero, como siempre digo, y como figura en la “Notificación legal” de este material, consulta con tu médico antes de aplicar cualquier abordaje de los problemas de salud.

– Vaporización del ambiente (con vaporizador, con una cacerola al fuego, con un baño de agua caliente, etcétera).

– Respiración de vapores de agua con hojas de eucalipto y con sal gruesa.

– Ingestión durante todo el día de líquidos sanos (agua pura, jugos verdes diluidos en agua, caldos de verduras de hoja verde con cebolla, ajo, orégano, laurel, etcétera, infusiones de hierbas sanas).

– Ayuno con la debida técnica, o al menos la que llamo “la dieta de sanación” (solamente frutas frescas y verduras frescas).

– Si la tos es muy aguda, morder, masticar y tragar cebolla cruda.  Es una solución de emergencia, instantánea, aunque no es la más agradable.  Una receta tradicional es preparar un jarabe casero mezclando cebolla rallada con miel.  La mayoría de los veganos suelen considerar que los insectos son, o podrían ser, seres sintientes, por lo cual se abstienen de productos derivados de las abejas.  Se trata de un dilema moral que, obviamente, cada cual resolverá en el caso concreto.  La miel no debería ser consumida por niños pequeños, por no ser un alimento natural del ser humano, y el polen suele causar una descontrolada reacción alérgica.  El propóleo también puede complicar las alergias.  Soy partidario de evitar los productos derivados de las abejas.  Otra receta tradicional de jarabe casero para la tos consiste en mezclar en una taza mediana de agua caliente, el jugo de una cebolla cruda, el jugo de un limón y tres cucharadas de miel.  No colocar la miel en el agua hirviendo, porque se vuelve tóxica.  También se recomienda para la tos el propóleo, el vinagre, etcétera.  Pero en caso de tos en cuadros alérgicos, el propóleo puede ser contraproducente.

– Otro jarabe: diez dientes de ajo crudos macerados durante la noche en aceite de oliva con tomillo.  Consumir una cucharada por vez.

– Una tisana para la tos, que me ha resultado muy bien, puede prepararse con sumidad florida de Hisopo (Hyssopus officinalis); hojas de Tomillo (Thymus vulgaris); hojas de Ambay (Cecropia adenopus); flores de Manzanilla (“chamomile” en inglés, cuyo nombre científico es también “Chamaemelum nobile”, o “Anthemis nobilis”); hojas de Poleo (Lippia turbinata); y frutos de Anís (Pimpinella anisum).  Cubrir la mezcla, unos dos gramos en una taza mediana, con agua hirviendo, dejar reposar cinco minutos y colar.  Consumir caliente con el estómago vacío varias veces por día.

– Otras plantas medicinales que suelen recomendarse para la tos son: aloe vera (sábila), regaliz, gordolobo, malva, jengibre, laurel, amapola, malvavisco, menta, pino, fárfara, melocotonero, liquen de Islandia, higuera, hinojo, llantén, berro, saúco, primavera, clavo, drosera, lavanda, trébol, espino blanco, orégano, pimienta de cayena, rábano, pulmonaria, etcétera.  Hay que recordar siempre que las plantas medicinales no deben consumirse sin prescripción médica, y en particular en caso de niños, embarazadas y ancianos.

– Dormir semisentado, o con el tórax un poco elevado, apoyado en almohadas, ayuda a dormir sin toser.  También ayuda abrigar el cuello con algún pañuelo para dormir.  Con mucho cuidado para permitir la respiración normal, puede resultar de alivio abrigar con algún “pasamontaña” la nariz y la boca.  Un pasamontaña es un gorro con tejido de amplios poros que abriga la cabeza entera incluyendo el rostro.

El dolor de garganta, por ejemplo en caso de faringitis, puede aliviarse casi instantáneamente con infusión caliente de manzanilla.

Mariano Rodríguez

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