Cogestión de la Salud

Antes de leer este artículo, debes leer la Notificación Legal de este sitio de Internet, que figura en el siguiente enlace:
Condiciones De Uso y Exención de Responsabilidad.

En primer lugar tengo que insistir en que NO SOY profesional de la salud, y, por lo tanto, tampoco médico ni nada que se le parezca.  Tengo que recordarte, no solamente porque la ley lo exige, sino porque creo realmente en eso, que nada en este escrito constituye consejo médico ni de ningún profesional de la salud, ni diagnostica, trata, cura ni previene ninguna enfermedad física ni trastorno psicológico, ni sustituye a ninguna recomendación que hayas recibido de tu médico o profesional de la salud, que cualquier acción que realices sobre la base de esta información se toma bajo tu exclusivo riesgo, que las solicitudes de asesoramiento personal de salud que recibamos, quedarán sin respuesta y que los problemas de salud deben consultarse con los profesionales de la salud legalmente habilitados.

Filosofía para la Salud. 

Aunque  el  presente texto  “no”  corresponde  a  la Medicina  ni  a  la  Psicología,  ni  a  ninguna  disciplina terapéutica, sino a un ensayo sobre filosofía de cogestión de la salud, trata, de alguna manera, sobre cómo sanarse -o al menos aliviarse- uno mismo -sobre la base del diagnóstico, pronóstico y prescripciones del médico- de los malestares físicos y psíquicos -incluyendo los más “graves”-, mediante el espontáneo poder autocurativo del organismo humano, cuando es liberado de malos tratos, generados por la “civilización”, sin los peligros de los medicamentos, sin extensos psicoanálisis ni  onerosas psicoterapias profesionales, sin cirugías y sin dañar el bolsillo.

En mi opinión, en la mayoría de los casos es posible la salud sin comprar absolutamente nada, salvo al verdulero del barrio, sin pagarle absolutamente nada a nadie, y muchas veces en un par de meses, o incluso en menos de un mes en muchos casos.  Para sanar hay que practicar el estilo de vida natural (relajación, optimismo, reposo, alimentación vegetal de predominio crudo, ejercicio, etcétera).  No me creas nada.  Si tu médico te autoriza, pruébalo un mes.  Cualquiera sea el malestar de salud, el mismo y único estilo de vida natural (relajación, alegría, dieta sana, etcétera), es el que provee condiciones de alivio, y, en la mayoría de los casos, autosanación espontánea y natural.

Por ejemplo, en el caso de la obesidad, tan solamente como ejemplo, podríamos decir “deja de tratar de ser delgado, y comienza a tratar de ser saludable; tu peso probablemente se cuidará a sí mismo si tú te cuidas a ti mismo.”

Si quieres, por ejemplo, aumentar tu rendimiento deportivo, o intelectual, también debes practicar el único y el mismo estilo de vida natural.  Si quieres, por ejemplo, embellecer tu piel, tu pelo, aumentar tu musculatura, mejorar tu aliento, mejorar tu olor, también debes practicar el único y el mismo estilo de vida natural.

En cualquier enfermedad o malestar hay que tomar decisiones, usando la razón, la intuición y la experiencia.

La razón (es decir, nuestras facultades racionales humanas) es, por supuesto, en primer lugar, consultar al médico, y a una segunda opinión médica, y a una tercera opinión médica.  Nuestra razón es también, por ejemplo, es usar la gran biblioteca de Internet (sin hacernos adictos a ella, ni permitir que nos enloquezca).

Nuestra intuición, obviamente, es el lenguaje de nuestros sentimientos, lo que sentimos que debemos hacer, nuestra guía emocional.

Y nuestra experiencia es, por ejemplo, “escuchar” (por así decirlo, o “sentir”) cómo nuestro cuerpo va reaccionando a nuestras intervenciones.

La decisión final la debe tomar el enfermo con fe, con convicción, con confianza, con esperanza, todo producto de la razón, la intuición y la experiencia.  Hacer aquello en lo que no se cree no suele tener los mejores resultados.

Esto es “cogestionar” la salud entre el profesional de la salud y el paciente (“haciente”).

No hay tiempo físico material para llevar a la práctica todas las doctrinas, todas las propuestas de terapia.  No son suficientes las 24 horas del día para tomar todas las hierbas, aplicar todas las orientaciones espirituales, comer todos los alimentos recomendados, etcétera, etcétera, etcétera.  El día es corto.  Intentar hacerlo todo es sumar estrés, y es lo peor que podemos hacer, en mi opinión.  El estrés es el enemigo número uno de la salud, sin dudas.  Y la relajación, sin dudas, es la mejor amiga de la salud, junto con el descanso, el reposo, el sueño, etcétera, sin desmerecer los demás cofactores de la salud.

En el mundo de las “medicinas alternativas” hay muchas veces realmente charlatanería, chifladura y/o estafa.  Pero algunos abordajes alternativos creo que nos brindan “elementos de juicio” de importancia.  Dije “elementos de juicio”, no dije “demostraciones científicas”.

Para comenzar a hablar de lo alternativo, quiero mencionar una precaución importantísima, que es realizar la debida constatación médica de la supuesta sanación mediante cualquier terapia alternativa, para evitar que un trastorno cuyos síntomas han sido aliviados siga agravándose, aunque pase inadvertido para el enfermo, y el trastorno vuelva a ser manifiesto cuando ya sea demasiado tarde para abordarlo con intervenciones médicas idóneas.  También creo que es razonable realizar los controles que la medicina oficial recomienda para la detección temprana de enfermedades como por ejemplo el cáncer.

En materia biológica y médica, la investigación es especialmente compleja y complicada.  De hecho, parece realmente haber sucesivos niveles de mayor complejidad, comenzando con lo físico, siguiendo con lo químico, continuando con lo biológico, lo psicológico, lo sociológico, etcétera.  Entonces, la investigación que podemos llamar biomédica, resulta especialmente compleja, y las supuestas “investigaciones” deben considerarse siempre con extrema precaución.

Veamos un ejemplo de razonamiento “pseudocientífico”, es decir, que puede llegar a parecer “científico”, sin serlo; o parecer “racional”, o “serio”, sin serlo.  Hay una “FALACIA” (es decir, un razonamiento que puede llegar a parecer correcto sin serlo en realidad), estudiada por la Ciencia Lógica (una rama de la Filosofía), llamada “Post hoc ergo propter hoc” (cuyo esquema sería “Después de eso, por tanto, por causa de eso”).  Ejemplo de esta falacia:

El perro de Juan ladró y a continuación Juan sanó de su dolor de cabeza, por tanto, la ‘enfermedad’ de Juan fue curada por el ladrido del perro”.

Por ejemplo, una investigación afirma que el consumo de lácteos no tiene relación con el cáncer de mama, pero se hizo exclusivamente sobre un conjunto de mujeres de las cuales unas consumían bastantes lácteos, y el resto, ¡mucho más todavía!.  Otra investigación, en cambio, investiga un conjunto de mujeres donde unas tienen un consumo de lácteos casi nulo y el resto tiene un alto consumo de lácteos, y este último grupo resulta con una tasa varias veces superior de cáncer de mama.  ¿Cuál de las dos supuestas “investigaciones” “científicas” es más seria, más racional, más lógica, más verdaderamente “científica”?.  Esto es solamente un ejemplo introductivo de la complejidad de la metodología de la investigación científica médica, y del desafío que representa la Epistemología de la Medicina.

Según los supuestos “escépticos”, si alguien superó el cáncer pasando por quimioterapia, el mérito es de la quimioterapia, pero, pero si, por ejemplo, alguien superó el cáncer pasando por la terapia (alternativa) Gerson, dicen que se trató de un falso diagnóstico, o bien de una remisión espontánea, o bien de la obra de otro factor sanador, como por ejemplo, una quimioterapia aplicada antes de la terapia Gerson.  Esta clase de planteos deben ser examinados a la luz de la “Ciencia Lógica”, de la “Metodología de la Investigación Científica”, de la “Epistemología”.

Una medida de seriedad racional es informar los PORCENTAJES de éxito y fracaso.  Por ejemplo: la terapia A, B, Equis o Zeta (la que sea) se aplicó a cien pacientes con tal clase de cáncer (y hay muchas clases de cáncer diferentes), y tal porcentaje sanó, y tal porcentaje murió.  Los porcentajes, por supuesto, van desde el cero por ciento hasta el ciento por ciento, pero hay que declarar los porcentajes, y los números totales absolutos.  Estos “porcentajes” de los beneficios de lo crudo con exclusión de lácteos, referidos a diversas enfermedades, los hemos encontrado en esta obra: SEIGNALET, Jean.  La alimentación, la 3ª medicina; cómo tratar enfermedades mediante una correcta alimentación.  Barcelona, RBA Libros, 2004.  La obra no se especializa en cáncer, habla de la enfermedad en general, pero tiene muchos porcentajes de éxito y fracaso de lo crudo con exclusión de lácteos, en muchas enfermedades.  No siempre se tienen a disposición “porcentajes”, pero muchas veces existen otras evidencias de racionalidad.

La idea es, formulándola de manera simple, burdamente simple: “Esta terapia se aplicó a cincuenta personas afectadas de cáncer, de las cuales treinta sanaron y veinte murieron; es decir que el tratamiento tuvo un sesenta por ciento de éxito”.  Que hagamos esto no significa que estemos haciendo algo científico, porque hace falta algo más para asegurar el nexo causal real, pero esta es una idea básica que, en lo posible, hay que examinar.  Aunque, insistimos, a veces no es posible.

Si bien, por ejemplo, Manuel Lezaeta Acharán, verdadero maestro de naturismo, aunque sus doctrinas sean perfectibles, no ofrece en su libro esta clase de información “estadística”, le creo, absolutamente, sus casos de curación de cáncer, que son varios, los que cuenta en su libro.  Estos casos de Lezaeta no son evidencia científica, es decir, no son “demostración científica”, por así decirlo.  Pero tampoco, en mi opinión, son evidencia meramente “anecdótica”, en el sentido de que hay que despreciarla, olvidarla y descartarla, por tratarse de un planteo “irracional”.  La evidencia anecdótica no es suficiente, no es concluyente, ni mucho menos, pero no deja de ser, muchas veces, “evidencia” con algún GRADO de relevancia.  No digo “evidencia” en el sentido de “prueba absoluta”, digo “evidencia” en el sentido de “un” “elemento de juicio” que merece ser considerado en un conjunto de diversas evidencias, en un sistema de elementos de juicio plurales.

Evidentemente, el panorama es complejo.  Fanatizarse con la medicina oficial es, en mi opinión y experiencia, un error, pero fanatizarse con lo alternativo, también es un obvio error.  Lamentablemente, la situación, obviamente, no es fácil, no es simple.  Aunque los fanáticos de la medicina digan que el asunto es muy simple (“si es un producto del capital farmacéutico, es lo mejor; si es una doctrina de la medicina autorizada por los políticos, es lo mejor”); aunque los fanáticos de lo alternativo digan que el asunto es muy simple (“se ha descubierto la cura del cáncer: es el bicarbonato de sodio, o es la Higiene Natural, o el aloe vera, o la dieta alcalina, o la nutrición ortomolecular, o el crudiveganismo, o las semillas de damasco, o el pensamiento positivo metafísico, o la macrobiótica, o el procedimiento psicológico del doctor Hamer, etcétera, etcétera, etcétera”).  Lamentablemente, y evidentemente, el asunto, no es nada simple.

Las “medicinas alternativas”, o las “alternativas a la medicina”, suelen ser condenadas como “PSEUDOCIENTÍFICAS”, es decir, como poseedoras de una apariencia de corrección científica, cuando en realidad carecen de validez científica, o de real racionalidad, o seriedad.  Estas condenas suelen emitirse por la comunidad médica oficial (es decir, la que domina los gobiernos, las principales iglesias, las universidades, las agrupaciones profesionales, etcétera) o bien por grupos autocalificados como “escépticos” o como defensores del razonamiento correcto, o del pensamiento racional según la Ciencia Lógica.  “Está todo bien”.  SIEMPRE HE VALORADO MUCHÍSIMO AL COLECTIVO AUTOCALIFICADO COMO “ESCÉPTICO” PORQUE REALIZA UNA OBRA IMPRESCINDIBLE, Y ES LA DE TESTEAR TODA CHIFLADURA DAÑINA QUE EMPIECE A TENER DIFUSIÓN PÚBLICA.  Nadie en sus cabales podría lamentar la existencia de los grupos llamados “escépticos” y “defensores del pensamiento racional”.  Eso sí, yo critico en términos generales su mirada sobre el abordaje del malestar de salud armónico con la moderna versión de lo que se llama “Higiene Natural”, o, en mi terminología, “Naturismo Higienista Integrativo”.  Las bases de mi pensamiento son escépticas.  LA VERDAD TIENE MAYOR VALOR QUE CUALQUIER DOCTRINA.  Y cualquier doctrina que considere que vale más que la verdad, es simplemente, de escaso valor, y muy peligrosa, en esencia.  Un aspecto de los planteos escépticos en el que no estoy de acuerdo, es su extremo pesimismo respecto del poder autocurativo del organismo humano cuando es liberado de malos tratos y puede disfrutar de un estilo de vida natural, constituido por relajación, alegría, actividad física, alimentación natural, reposo, descanso, etcétera.  Sobre ese poder autocurativo del organismo humano trata este material.  Y sobre el verdadero desprecio que a ese poder autocurativo le tiene la corporación médica y la industria farmacoquirúrgica.

La palabra “EPISTEMOLOGÍA” proviene del idioma griego (“estudio del conocimiento”) y significa en idioma castellano

Doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico”.

(Real Academia Española.  Diccionario de la Lengua Española.  Vigésima segunda edición.  http://www.rae.es).

Es decir, una doctrina médica o psicológica es “científica”, “seria”, “confiable”, etcétera, si cumple con las reglas de la Epistemología (una rama de la Filosofía), si es “epistemológicamente” correcta, si tuvo éxito mediante el método científico.

En el terreno de la filosofía para la salud, de tu filosofía para la salud, en mi opinión, uno de los primeros temas sobre los que hay que tener unas mínimas nociones, es el tema de la ciencia y la pseudociencia, es decir, la metodología oficial de la investigación científica, estudiada por autores como Popper, Khun, Lakatos, Feyerabend y otros.  Se trata de cómo determinar la “seriedad” de una tesis.  En (dentro de) la “Ciencia” hay tesis contradictorias entre sí mismas, y la opción entre estas no es científica, es filosófica.  La tesis acertada puede ser la minoritaria.  Cuando un médico recomienda cirugía y otro médico, para el mismo caso, la desaconseja, la opción no es médica, ni es del médico, es del “paciente”, que elige desde la Filosofía, buena o mala.  Estamos tratando de desarrollar una buena Filosofía de la Salud.  La tesis de que solamente lo “científico” es “serio” es “extracientífica”, es filosófica, y de mala filosofía.

En materia de doctrinas de salud, la llamada “evidencia anecdótica” no siempre es tan irrelevante.  Los autocalificados como “racionalistas” deben ser más racionales.

Materiales de referencia para consultar.

Un buen lugar para encontrar las doctrinas médicas oficiales es MedlinePlus, el sitio web de los Institutos Nacionales de la Salud para pacientes y sus familias y amigos.

Producida por la Biblioteca Nacional de Medicina, MedlinePlus le brinda información sobre enfermedades, condiciones y bienestar en un lenguaje fácil de leer.  MedlinePlus ofrece información confiable, actualizada en todo momento, en cualquier lugar y de forma gratuita.  Usted puede usar MedlinePlus para aprender sobre los últimos tratamientos, buscar información sobre medicamentos o mirar los videos e ilustraciones.  También puede encontrar enlaces a investigaciones sobre su tema de interés así como también ensayos clínicos sobre una enfermedad o condición.

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

Medicinanaturista.org.

http://www.medicinanaturista.org

Portal del ámbito de la Universidad de Zaragoza dedicado a la medicina naturista.

Asociación Española de Médicos Naturistas.

http://www.medicina-naturista.net

Doctor Caldwell B. Esselstyn, MD

Revertir naturalmente la enfermedad del corazón

http://www.heartattackproof.com/

Doctor Eneko Landaburu, MD

Escuela Popular de Salud. Proyecto solidario “Benigno Maestu”. Finca O’Paybo.

http://www.opaybo.org/

Doctor Joel Fuhrman, M.D.

Medicina nutricional

http://www.drfuhrman.com/

Doctor John McDougall, MD

Medicina del estilo de vida, dieta basada en vegetales

http://www.drmcdougall.com/

Doctor Neal Barnard, MD

Abordaje natural del malestar de salud mediante la dieta vegana baja en grasas.

http://www.nealbarnard.org/

Doctores del libro “The China Study

Síntesis de las investigaciones de médicos que utilizan la dieta basada en el reino vegetal.

http://www.thechinastudy.com/

Seguramente el mayor sitio de internet sobre dieta vegetariana y vegana, para estar al tanto de todas las novedades de esta clase, es:

http://www.vegsource.com

Sitio de Internet de la Nueva Medicina Germánica:

http://dr-rykegeerdhamer.com

Nueva Medicina Germánica en castellano:

http://www.newmedicine.ca

Grupo en FaceBook “Hamer sin distorsiones”:

https://www.facebook.com/groups/angelesconnosotros/

Una buena manera de testear cualquier doctrina es ver el correspondiente artículo de Wikipedia, donde suelen aparecer las críticas, salvo que se trate de un artículo muy vigilado por los fanáticos.  No obstante, en el mismo artículo, Wikipedia tiene una solapa llamada “Ver Historial” donde queda perpetuamente registrado todo lo que los fanáticos hayan borrado.  Suelo contribuir en la redacción de artículos de Wikipedia, en particular haciendo un gran esfuerzo a favor de la neutralidad, la objetividad y la imparcialidad de la información.

Algo espléndido de la Wikipedia es que resume o sintetiza, protegiendo tu tiempo, las chifladuras que se convirtieron en doctrinas e instituciones.  En el sitio web oficial de cierta chifladura tendrás que soportar, por ejemplo, el equivalente de diez páginas (de libro) de disparates, para medianamente comprender la estructura básica de la chifladura.  En Wikipedia encontrarás el resumen clarísimo de los “fundamentos” de la chifladura en el equivalente a menos de una página de libro.  Los chiflados no suelen tener buena capacidad de síntesis.

También es buena técnica googlear el nombre de la doctrina, o del autor, junto con la palabra “crítica”, “escéptico”, “fraude”, o algo similar.  Mucha información importante en Internet se encuentra en inglés, en cuyo caso son de bastante utilidad

– el traductor de Google,

– el traductor de Microsoft

– el diccionario WordReference,

– el diccionario “The Free Dictionary

– el diccionario “urbandictionary.com”

– y Wikipedia, que en cada artículo en castellano suele tener un enlace a la versión en inglés y viceversa.

Claro está, internet es un océano, y fácilmente puedes ahogarte mientras navegas, pero CON UNA BUENA BRÚJULA, a la que pretendo contribuir con este material, “Google es tu amigo”.

Las píldoras de los charlatanes.

Creo que algo así como un diez por ciento de la medicina convencional es algo justo y necesario.  Para dar los más obvios ejemplos: cirugías de emergencia, maniobras de resucitación, abordaje de estados de shock, alivio de dolores agudos, envenenamientos, quemaduras, traumatismos, enfermedades como la diabetes tipo uno, la mayoría de los diagnósticos, y un largo etcétera.  Incluso creo que la teoría de la infección es verdadera en ciertos casos, y las medidas convencionales de higiene preventiva resultan siempre necesarias.  Pero, por supuesto, creo que la teoría del germen está muy sobredimensionada.  También creo que en algunos casos los fármacos no actúan meramente intoxicando, sino interviniendo de una manera útil, aunque no exenta de efectos secundarios.  Aunque también debo aclarar, por supuesto, que considero que la función del fármaco está sobrevaluada algo así como en diez veces su valor real.

Es en el malestar de tipo agudo y en los traumatismos donde la medicina convencional tiene sus principales aciertos, sin negar éxitos en otras áreas, como por ejemplo las herramientas de diagnóstico.  Pero es en la enfermedad crónica, donde la medicina convencional es un fracaso casi absoluto.  De hecho, la palabra “crónica” lo indica.  Si es “crónica”, entonces la medicina convencional no logra la salud.  Y en la enfermedad crónica la medicina convencional no logra una buena calidad de vida para el enfermo, y en general no evita una muerte prematura, como en los casos de enfermedades del corazón, cáncer, diabetes, enfermedades del envejecimiento, etcétera.  Estas enfermedades crónicas, no solamente empobrecen dramáticamente la calidad de vida, sino que son las principales causas de muerte prematura de la población.  La filosofía naturista higienista de la salud, en cambio, sí ha demostrado racionalmente un espectacular éxito en el abordaje de la enfermedad crónica, sanando de manera extraordinariamente rápida y simple, por ejemplo, la diabetes tipo dos, e incluso en un gran porcentaje, por ejemplo, los problemas del corazón.  También ha demostrado alta eficiencia en la prevención, por ejemplo, del cáncer.

Por ejemplo, hay casos de cáncer que, salvo un milagro, no sanarán, al menos no de manera natural; salvo un milagro, las diabetes tipo uno, en general, no podrán sanar.  Pero, en las enfermedades en general, muchos casos sanarán naturalmente, cuando los médicos no los hayan sanado, a pesar de exigir fortunas.  Y si esos médicos se enteran de las historias de sanación natural de sus propios pacientes, NO cambiarán su filosofía ni en lo más mínimo, bajo el pretexto de “falso diagnóstico”, etcétera.  “Cuando un hombre honesto se da cuenta de que está equivocado, o deja de estar equivocado, o deja de ser honesto”.

Como primer ejemplo del pensamiento “naturista higienista” (en mi terminología), hablemos de la alimentación y la salud, o de la alimentación y la medicina.  A medida que transcurre el tiempo, va apareciendo cada vez más documentación oficial relacionando la alimentación con la salud, como, por ejemplo, el informe de la consulta mixta de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), titulado “Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas” (OMS, Serie de Informes Técnicos 916).  La medicina oficial, lentamente, con una lentitud escandalosa, va admitiendo a regañadientes la influencia de la alimentación en la salud.  Así van apareciendo lentamente en las publicaciones oficiales, lo más lentamente posible, las conexiones entre la alimentación y los problemas de corazón, cáncer, dientes, etcétera, y las recomendaciones del aumento del consumo de frutas frescas, verduras frescas, etcétera, y de la disminución del consumo de comestibles de origen animal.  Me parece obvio -y no creo que a los médicos les parezca obvio- que el ser humano, como la Biología lo testimonia, necesita, para conservar y lograr plenamente su salud, consumir diariamente una importante porción de fruta dulce cruda fresca.  Creo que   el   ser   humano   es,   obviamente, predominantemente, aunque NO EXCLUSIVAMENTE, recolector frutívoro, como varios monos antropomorfos, a pesar del pulgar oponible  del  ser  humano,  de  su  posición  erguida  y  de  su  nexo  con  el  mar.  Un importantísimo estudio científico sobre la relación entre alimentación y salud es el China Study, es decir, el libro que lleva ese nombre.  Puedes leer en este enlace mi artículo sobre ese libro.

Hablo de la dieta como de un “cofactor” de la salud.  No siempre es imprescindible una dieta estricta ni extrema para estar sano.  Creo que el estrés es un cofactor de la enfermedad tanto o más importante que la dieta.  La reacción de estrés consume toda la energía orgánica, toda la energía del cuerpo-mente porque la reacción de estrés fue diseñada para una situación de emergencia, como por ejemplo huir del león.  Si la reacción de estrés es crónica, es decir, no excepcional, quedan crónicamente sin energía los diversos sistemas orgánicos, que dejan de repararse normalmente, y comienzan a desmoronarse.  Falta el “descanso reparador”, hay carencia de la relajación que sana.

Creo que la “dieta mental”, es decir, el contenido del pensamiento, es tan o más importante que la dieta de la comida.  No soy un gurú de tal o cual dieta.  No exhibo récords de antigüedad en tal o cual dieta.  Pero presento herramientas dietéticas para la salud, como también presento herramientas mentales (psicológicas) para la salud.  Estas herramientas no son de ninguna manera recomendaciones terapéuticas, sino expresiones de una filosofía de la salud.  Son herramientas para que cada cual autogestione su salud y cogestione su salud con el profesional de la salud legalmente habilitado.

Cuando un médico te recomienda la cirugía y el otro te la desaconseja, tú dices que optas por una de las dos alternativas, y tienes tus razones, y las dices.  Eso te hace racional y sensato.  Eso hago yo, que no soy médico, hablando de los médicos.  Claro está, si lo hago en un escrito es porque he invertido muchos años en investigación y creo que te puede ser de enorme utilidad práctica en la gestión de tu salud.

Un usuario y consumidor racional de la industria automotriz, opina sobre Ford, Chevrolet, Peugeot, Fiat…  Aunque no sea ingeniero mecánico.  Eso lo hace un consumidor sensato.  Ahora bien, llegó la hora de comenzar a ser consumidores sensatos de la industria médica y farmacéutica.

El Diccionario de la Real Academia Española define: “charlatán, na.  (Del it. ciarlatano).  […]  3. adj. embaucador.  U. t. c. s.  4. m. y f. Persona que se dedica a la venta ambulante y anuncia a voces su mercancía.

Nuestra filosofía de la salud, que llamamos “naturista higienista”, no anuncia ninguna “medicina”, ningún “fármaco”, ningún “remedio”, ninguna “hierba”, ninguna “sustancia”, ninguna “droga”, ninguna “píldora”.  Estudiamos el ESTILO DE VIDA NATURAL, basado en liberación del maltrato físico y psíquico, abstinencia de esfuerzos excesivos, descanso, reposo, sueño, reducción del estrés, permisión del placer, aprovechamiento deliberado del efecto placebo positivo, desahogo de las penas, alimentación principalmente frutívora, folívora, crudívora y ecológica, relajación mental, vínculos humanos saludables, amor, semiayuno, ayuno (bajo vigilancia médica especializada), confrontación de la piel con el barro, el agua, la atmósfera, el sol, ejercicio físico natural como la caminata, el baile, el canto, el montañismo, la jardinería, la huerta, desparasitación, higiene (incluyendo la higiene dental), etcétera.  Esos elementos del estilo de vida natural no son productos ni mercancías susceptibles de ser vendidos, ni servicios susceptibles de contratarse.  Son aspectos GRATUITOS del estilo de vida.  Nada más alejado de la charlatanería.  Nada más alejado de la “píldora mágica”.  La medicina oficial, en cambio, en la mayoría de los casos, y tú eres testigo, aborda tu problema de salud EXCLUSIVAMENTE, mediante UNA PÍLDORA!!! y NO mediante el estilo de vida natural!!!.  ¿Qué se parece más a la charlatanería?.

Premio Nobel de Medicina declara que “las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero”. 

El Premio Nobel de Medicina 1993 declara: “las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero”.  Esto lo dijo el Premio Nobel de Medicina de 1993, Richard J. Roberts, en una entrevista publicada en la edición impresa del diario más leído de Cataluña, España, La Vanguardia, el 27 de julio de 2007: “[…] Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas. […]  La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital […] Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos […] las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.  […]  No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.  […]  Al capital sólo le interesa multiplicarse.  Casi todos los políticos –y sé de lo que hablo– dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas.  Lo demás son palabras…

(Premio Nobel de Medicina 1993, Richard J. Roberts.)

Lo puedes ver con tus propios ojos en el sitio oficial de Internet del diario, lavanguardia.com, en la sección de hemeroteca.

Este premio Nobel de Medicina comprendió que el sistema médico oficial, depende en buena medida, obviamente, de la política, que depende en buena medida, a su vez, del capital farmacéutico internacional, que está bastante más motivado por el lucro que por tu salud.  Esto nos hace concluir que el sistema de la llamada “ciencia” médica, no es en realidad tan “científico”, porque no está en realidad, estructuralmente, institucionalmente, tan motivado y orientado por la “verdad” como por el “dinero”.

El problema de las revistas médicas.  

Richard Smith estuvo trece años al frente de la prestigiosa “The British Medical Journal (BMJ)”.  Escribió el libro “El problema con las revistas médicas.”  Declara que: “Cuando dirigía el ‘BMJ’ solía escribir que no estamos en el negocio de la verdad.  Si piensas en la Ciencia como lo hacía Popper, ésta consiste en observar fenómenos, desarrollar una hipótesis para explicarlos e intentar rebatirla.  Pero, no haber podido contradecir esta hipótesis no significa que sea verdadera sino que todavía no has podido demostrar que no lo es.  Por eso, cualquiera que lea un estudio científico debe acercarse con gran escepticismo.  En un casino nadie confía en nadie, todo se graba y se comprueba.  En la Ciencia ocurre lo contrario.  Debemos confiar en que los experimentos se hicieron, que los pacientes participaron y que los datos se obtuvieron como se explica…”  […]  “Si encuentras un trabajo que tiene datos fraudulentos es fundamental advertirlo y perseguirlo, más aún si lo has publicado en tu revista.  Muchos editores se asustan por los problemas legales y no hacen nada.  Pero, si no lo detienes, el estudio puede acabar apareciendo en otro sitio, como ya ha sucedido en alguna ocasión.  Es más fácil hacer trampas en la Ciencia que en un casino.”  (SAINZ, María.  «Es más fácil hacer trampas en la Ciencia que en un casino».  http://www.elmundo.es, 5 de Mayo de 2007, número 708)

http://www.elmundo.es/salud/2007/708/1178316003.html

Catedrático de Farmacología declara que los fármacos son la cuarta causa de muerte. 

El problema no es solamente que el negocio del fármaco, en la mayoría de los casos, te saca el dinero sin sanarte.  El problema es que los fármacos son, por regla general, tan tóxicos, que son la cuarta causa de muerte.  Por ejemplo, tan solamente por ejemplo, Joan-Ramon Laporte, Doctor en Medicina, catedrático de Farmacología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en una entrevista en LaVanguardia.es, declara que “cuando un fármaco sale al mercado ha sido probado por unos pocos miles de voluntarios, pero al comercializarse en todo el mundo es tomado por millones de personas y es entonces cuando pueden aparecer efectos indeseados, en ocasiones con desenlace mortal”, “cualquier enfermedad puede ser producida por un medicamento: un infarto de miocardio por un antiinflamatorio y por muchos otros fármacos; una neumonía, cualquier enfermedad neurológica o patología psiquiátrica puede ser favorecida por medicamentos”, “cada medicamento tiene su peaje. La Agencia Europea del Medicamento calcula que cada año fallecen en Europa 197.000 personas a causa de efectos adversos.  En EE.UU. los efectos adversos son la cuarta causa de muerte, detrás del infarto de miocardio, el ictus y el cáncer; y por encima de la diabetes, las enfermedades pulmonares y los accidentes de tráfico”, “Según el informe de desarrollo de la ONU es el tercer sector económico detrás de la industria armamentística y el narcotráfico”.

Muchos se horrorizarán de mi temor a las vacunas y a los fármacos en general.  Les pido que piensen, por ejemplo, en todos los problemas que ha acarreado el consumo de fármacos por parte de embarazadas que no padecían problemas de salud de vida o muerte.  Por ejemplo, el nacimiento de niños con graves defectos físicos.  Por ese motivo me preocupa también la vacunación irreflexiva y apresurada de embarazadas y de bebés.

Tras 50 años, piden perdón por la droga de los bebés deformes.  En 1962 se retiró del mercado el fármaco que provocó malformaciones a entre 10.000 y 20.000 bebés.  Ayer, el laboratorio fabricante ofreció sus primeras disculpas.  Indignación en víctimas.  Agencia AFP.  […]  El director ejecutivo de Grunenthal, Harald Stock, declaró en un discurso el viernes que su empresa ‘sentía mucho’ su silencio hacia las víctimas de la talidomida, un producto que se vendía en los años 1950 y 1960 a las mujeres embarazadas para calmar las náuseas durante el embarazo.  […]”  (Diario Los Andes, Mendoza, Argentina, Edición Impresa: domingo, 02 de septiembre de 2012).

Sobre el fraude y la corrupción de la industria farmacéutica hay más que suficientes libros y documentales publicados.  A tal punto que se ha popularizado la expresión “farmafia”.  Y allí están los más apasionados defensores de la “farmafia”, los autoproclamados “escépticos” y “defensores del pensamiento racional”.  La “farmafia”, obviamente, es todopoderosa.  Domina los gobiernos, las principales iglesias, las universidades, los colegios profesionales, las asociaciones médicas.  Obviamente, no necesita defensores, se defiende muy bien sola.  Pero allí están los “escépticos”, a la defensa de quien no necesita defensa.

Excepcionalmente un fármaco o cirugía es útil y hasta imprescindible.  UN BUEN MÉDICO DEBERÍA CONDUCIR A SU PACIENTE A LA MEJORA DEL ESTILO DE VIDA, DE TAL MODO QUE FINALMENTE EL FÁRMACO RESULTE INNECESARIO.

Dicho esto, dejemos claro que la mayoría de los fármacos, podríamos decir que el 90 % de estos, son tóxicos demasiado dañinos.  Es decir, sus “EFECTOS SECUNDARIOS” son los propios de un envenenamiento.  Peor todavía, para intentar contrarrestar los efectos secundarios de un fármaco, se prescribe un segundo fármaco, y para intentar controlar los efectos secundarios de este segundo fármaco, se receta un tercer fármaco, y así sucesivamente, hasta dejar fuera de combate a la capacidad natural de defensa del organismo, y dejar al enfermo en un calvario perpetuo.  Intoxicación crónica masiva.  Negocio redondo.  Por ejemplo, en muchos casos, según enseña el “China Study”, de Colin Campbell, una cirugía de corazón puede evitarse mediante la dieta basada en vegetales integrales variados y baja en grasas, pero, claro está, una cirugía de corazón cuesta decenas de miles de dólares.  El negocio en juego es demasiado grande.

Hay muchos libros muy serios escritos sobre esto, sobre la llamada “mafia médica”, sobre la llamada “mafia farmacéutica” o “farmafia”.  La industria farmacéutica es, obviamente, (¿obviamente?), un negocio, un comercio.  Sus intereses son, obviamente, (¿obviamente?), comerciales, lucrativos.  Lo que más dinero les produce es el tratamiento sintomático, es decir, el alivio de los síntomas, manteniendo la causa de estos síntomas, perpetuando la enfermedad.  Si la gente se sana, se acabó el negocio, obviamente (¿obviamente?).  Y tú eres un consumidor de esta industria.  Dije “consumidor”.  Pero no actúas como tal.  Actúas como creyente de una iglesia, o peor todavía, de una secta.  No evalúas lo que tu médico te receta, lo obedeces ciegamente, vas directamente a comprar el fármaco y lo consumes, sin preguntas.  ¿Así es como compras un automóvil o una bicicleta?.  ¿A ciegas?.  ¿Sin averiguaciones, sin preguntas, sin alguna clase de investigación?.  Tu médico muy probablemente también cree ciegamente en la secta farmacéutica.  La medicina hoy se parece demasiado a una secta.  Hay una buena lista de libros muy serios sobre la mafia farmacéutica, uno de los últimos y más impresionantes es la confesión del Dr. John Rengen Virapen, ex directivo durante décadas de una de las mayores empresas farmacéuticas del mundo, en su libro, cuyo título traduzco, “Efectos secundarios: la muerte; confesiones de un iniciado [‘insider’] de farmacéutica”.  Una confesión similar la encontramos en “Confessions of an Rx Drug Pusher”, de Gwen Olsen, enfocada en los psicofármacos.  Hay varios autores en la misma línea: Miguel Jara, Martin J. Walker, Iván Illich, Ghislaine Lanctôt, Eneko Landaburu, John Le Carré, Milton Silverman, Teresa Forcades i Vila, Philip R. Lee, Arabella Melville, Colin Johnson, Jörg Blech, Ray Moynihan, Janine Roberts, Alan Cassels, Philippe Pignarre, Klaus Werner, Hans Weiss, Bryan Hubbard, Lynne MacTaggart, Kart Langbein, Bert Ehgartner, Merrill Goozner, Meredith Fort, Mary Anne Mercer, Óscar Gish, etcétera.

El poder autocurativo del cuerpo-mente humano.

Los fármacos, como principio general, no curan porque no tienen la capacidad de ser autores de la salud.  Además, por supuesto, son un negocio redondo.  Según Colin Campbell, la mitad de los estadounidenses toma al menos un medicamento recetado durante algún momento de la semana.

El naturismo higienista investiga un muy simple fenómeno, por así decirlo.  Tu herida cierra sola, espontáneamente, por sí misma, autónomamente.  Ese es el poder autocurativo de tu propio cuerpo.  ¿Hasta dónde llega el poder autocurativo de tu propio cuerpo?.  ¿No llegará más lejos, en condiciones naturales, de lo que los médicos creen?.  Esa es la investigación central que hace el naturismo higienista.  Y el poder autocurativo de tu cuerpo es GRATIS.  Está en ti.  No se trata de PÍLDORAS, ni medicinas, ni fármacos, ni drogas, ni hierbas, ni sustancias, ni nada que se le parezca.

La tesis sobre el papel fundamental del poder autocurativo del cuerpo humano cuando es liberado de malos tratos, sin necesidad de fármacos ni de cirugías (que en general no hacen más que intoxicar y mutilar) es casi obvia, aunque no para los médicos.  Es obvio cómo el cuerpo espontáneamente cicatriza sus heridas con suficiente inteligencia.  Pero darle demasiada importancia a esta inteligencia natural resta poder y dinero a los médicos y empresas farmacéuticas (obvio, ¿no?).

¿Infección, malos genes, o estilo de vida dañino?.

Incluso desde los ámbitos oficiales se atribuye esta frase al Dr. Ramón Carrillo, médico neurocirujano que fue ministro de salud pública de Argentina, entre 1946 y 1954:

Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios como causa de enfermedades son apenas unas pobres causas.”  (Contribución al conocimiento sanitario.  Buenos Aires, EUDEBA, 1974.)

Es fácil corroborar que incluso desde el pensamiento oficial se le atribuye esta frase, y, además, se le confiere también verdad a esa frase.  Es decir, casi que podría ser una idea de sentido común, esta de “relativizar” la teoría de la infección como explicación de la enfermedad.  Claro está que no obstante esta idea, el Dr. Carrillo promovió la fabricación de medicamentos, la construcción de hospitales y las campañas de vacunación.

Mi objetivo no es disminuir las medidas higiénicas y de prevención del contagio, sino hacer notar la importancia, al menos parcial, de la idea de que “el germen no es nada, el terreno lo es todo”.  Tanto en medicina humana como en medicina veterinaria y en sanidad vegetal, se ha evidenciado que, sin perjuicio de las medidas higiénicas preventivas, las pestes no suelen afectar a todos los individuos, sino solamente a aquellos susceptibles por su particular debilidad previa.

El tema realmente relevante es el de la sistemática e inmediata aplicación de fármacos de una toxicidad evidente gravísima.  Este es el verdadero conflicto, el de la sistemática e inmediata aplicación de estos fármacos, cuando aparentemente habría margen para probar alternativas de abordaje menos dañinas en sí mismas y menos riesgosas.

Considero que hay suficiente evidencia científica y racional para considerar que los genes, la herencia genética, es también un “cofactor” de la enfermedad, pero que no es el fundamental, dado que el estilo de vida, es decir, los cofactores “ambientales”, influyen enormemente en la “expresión” o activación de los malos genes.

Muchas llamadas “enfermedades”, en realidad no son producto de infecciones de virus ni de bacterias ni de fallas genéticas.  La tesis que culpa a genes o a microorganismos favorece en general el negocio de los fármacos y en general de los profesionales de la salud, no promueve un mejor estilo de vida, no cuestiona la injusticia social y no favorece la prevención ni la autonomía personal.  Puede decirse que la mayoría de las llamadas “enfermedades” está causada por una intoxicación, o subnutrición, o agotamiento, etcétera, generados por un dañino estilo de vida.  Esta última tesis arruina el negocio del fármaco y promueve la mejora de las condiciones de vida, la justicia social, la autonomía personal y la prevención mediante la vida sana.  Pero claro, los supuestos defensores del “pensamiento científico” se encargan lo más posible de señalar que esta tesis naturista higienista clave carece de suficiente fundamento “científico”.  Claro está, la tesis del poder autocurativo del cuerpo humano arruina los intereses lucrativos de la industria farmacéutica, que es una de las más poderosas del planeta y de la historia.  Y las empresas existen para ganar dinero, y no para hacer que la gente ahorre dinero…

El Dr. Eneko Landaburu (médico graduado universitario legalmente habilitado) publicó un “manual para la autogestión de la salud”, para curarse uno mismo sin los peligros de los medicamentos y sin dañar el bolsillo.  Enseña a todo público cómo superar o al menos aliviar la “enfermedad” mediante el reposo, la alimentación sana y otras pautas de vida sana, y sin permitir que la industria farmacéutica y la corporación médica se abusen del consumidor.

El cuerpo-mente humano, cuando es liberado de malos tratos, tiene, en general, poder autocurativo, sin necesidad de fármacos ni de cirugías (que en general no hacen más que intoxicar y mutilar).  Es obvio cómo el cuerpo espontáneamente cicatriza sus heridas con suficiente inteligencia.  Esta inteligencia natural es la clave del naturismo higienista y de la filosofía de autogestión y cogestión de la salud.  Es de sentido común la idea de que “el tiempo todo lo cura” (el “Dr. Tiempo” y la “Dra. Naturaleza”).  Estos recursos son patrimonio de la autonomía individual, son bienes naturales, capacidades naturales de cada persona en sí misma.

Los expertos y el “experticismo”. 

Esta realidad que vivió mi familia, y que practicó siempre mi familia, es, por supuesto, parte de un fenómeno histórico y mundial.  Sobre este fenómeno podemos citar abundante bibliografía, pero seleccionamos en primer lugar declaraciones de T. Colin Campbell, profesor emérito de bioquímica nutricional de la Universidad de Cornell de los Estados Unidos de América e investigador del MIT.

El autor del “China Study”, a quien nadie puede negar su calidad de científico de primer nivel internacional, declara: “Aún más peligrosa que la amenaza de los resultados fraudulentos es el hecho de que el único tipo de investigación que se financia y reconoce es la referente a medicamentos.  Los estudios sobre las causas de las enfermedades y las intervenciones no farmacológicas simplemente no tienen lugar en la educación médica.”  (CAMPBELL, T. Colin, Ph.D. y CAMPBELL, Thomas M. II. The China Study: el más completo estudio sobre nutrición jamás realizado y las sorprendentes consecuencias de los hábitos alimenticios sobre el peso y la salud a largo plazo.  Buenos Aires, Music Brokers, 2011.  Pág. 391.  Edición original: Copyright © 2006 by T. Colin Campbell, Ph.D. y Thomas M. Campbell II, BenBella Books, Inc, Dallas.)

A pesar de que nuestras principales causas de muerte se pueden prevenir e incluso revertir con una buena nutrición, ¿alguna vez lo oirá por parte de su médico?.  No, mientras persista este ambiente en nuestras facultades de medicina y hospitales, no hasta que su médico haya decidido que las prácticas médicas habituales, tal como se las enseñaron, no funcionan y decida dedicarle una cantidad significativa de tiempo a aprender sobre la buena nutrición.  Se necesitan profesionales especiales, y eso es poco usual.”  (Ibídem.  Pág. 392.)

La Gran Medicina en Estados Unidos está en el negocio del tratamiento de las enfermedades con medicamentos y cirugías después de que aparezcan los síntomas.  […]  En mi caso, estuve dentro durante muchos años, trabajando en los más altos niveles, y vi lo suficiente como para poder decir que la ciencia no es siempre la búsqueda honesta de la verdad que muchos creen.  Muy frecuentemente implica dinero, poder, ego y la protección de intereses personales por encima del bien común.”  (Ibídem.  p. 317).

He llegado a la conclusión de que cuando se trata de la salud, el gobierno no es para el pueblo, es para la industria alimentaria y la industria farmacéutica.  […]  Hay una puerta giratoria entre los trabajos del gobierno, el empleo de la industria y la financiación para la investigación del gobierno, que se dedica al desarrollo de fármacos y dispositivos en lugar de una nutrición saludable.”  (Ibídem.  Pág. 376)

“[…]  pero esto es algo más que dinero.  También parece ser una amenaza intelectual el hecho de que el paciente tenga el control sobre su enfermedad, y no el médico, que algo tan simple como la comida pueda ser más poderoso que todo el conocimiento sobre píldoras y procedimientos de alta tecnología que los profesionales han estudiado.”  (Ibídem.  Pág. 399)

¿Cómo hemos llegado a un lugar donde la promoción de una alimentación basada en vegetales puede poner en peligro una carrera profesional, donde los científicos pasan más tiempo tratando de dominar la naturaleza que respetándola?.”  (Ibídem.  Pág. 404)

El libro del médico higienista Landaburu, es una introducción general en la mejor filosofía de autogestión de la salud, con mucho contenido práctico y con un inmenso repertorio bibliográfico e institucional de la materia.  Es un libro para comprender la problemática de la salud incluso en sus aspectos psicológicos, familiares, sociales y ambientales, en su todo su panorama.  Aunque al Dr. Landaburu, como explicamos en la sección respectiva, no le gusta ser llamado “naturista”, sino, en todo caso, de orientación “higienista”.

LANDABURU PITARQUE, Eneko.  ¡Cuídate compa!.  6ª. ed.  Tafalla (Navarra), Txalaparta, 2001.  Médico higienista vasco.  “Manual para la autogestión de la salud”.

El Dr. Landaburu cita al filósofo Voltaire:

La salud es demasiado importante para dejarla en manos de los médicos.  Los médicos vierten medicamentos que conocen poco para curar enfermedades que conocen menos, dentro de humanos de los que no saben nada.  El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad.”

En el modelo naturista higienista, la persona que sufre un malestar físico o psíquico, utiliza, como sujeto actuante (sujeto “haciente”, y no “paciente”) auxiliado por el médico, psicólogo, u otro profesional de la salud, y no   como  objeto  paciente  pasivo, los recursos  naturales de sanación, practicando una autoayuda personalizada, la autogestión de la salud, la cogestión de la salud y la ayuda mutua para la salud.  Los recursos naturales de salud son la liberación de todo maltrato, el aire, el agua, el sol, la tierra, las plantas, el ejercicio físico, la abstinencia de esfuerzos excesivos, el descanso, el reposo, el sueño, el ayuno (bajo vigilancia médica especializada), la alimentación, la abstinencia de tóxicos, la higiene, la ausencia de contaminación, de hábitos nocivos, de parásitos, el desahogo, el llanto, los vínculos humanos, la música, el arte, etcétera.  Así se permite que la propia fuerza de la naturaleza del organismo realice la autosanación (o autocuración).  La persona que aborda naturistamente e higienistamente su malestar, mejora su estilo de vida, asume la responsabilidad de su propia salud psicofísica, estudia, investiga, piensa y decide su propio tratamiento, lee autodidácticamente libros sobre salud psicofísica, y adquiere un perfil consciente, responsable y activo.  Este perfil activo es al mismo tiempo más optimista y más autónomo, porque considera que la enfermedad y el malestar no son tan aleatorios o azarosos, porque no siempre derivan de imprevisibles fallas genéticas o invisibles microbios, sino de un estilo de vida que en gran medida está bajo el control personal.

Conclusión: ni un extremo ni el otro.  Ante cualquier duda, consulte a su médico, y ante cualquier médico, consulte a su duda.  En esto, los escépticos podrían honrar un poco más su política de supuesta “duda”, su lema de que “la duda es otro nombre de la inteligencia”.

Incluso ante un médico “naturista” o “higienista”, consulta a tu duda. Con mayor razón consulta a tu duda frente a todo lo que te digo en este escrito.  Mi escrito, seguramente necesita rectificaciones y mejoras.  Por tu salud, por tu bienestar, te invito a hacerlas, y, si es posible, házmelas saber.

Escucha una doctrina, piénsala; escucha la otra, piénsala.  Experimenta una y otra, dentro de márgenes seguros.  Y luego, ve decidiendo.  No todos los médicos piensan igual, no todos los médicos naturistas piensan igual.  Yo estoy de acuerdo en algunas cosas con algunos médicos naturistas y no estoy de acuerdo en otras, y estoy de acuerdo en otras cosas con otros médicos naturistas y no estoy de acuerdo en otras…  Escucha, o lee, a todos, o trata de hacerlo, al menos mediante Internet, al menos un poco de todos.  Y luego decide tu propia fórmula personal autogestionada y cogestionada para tu salud y tu bienestar.

Ay, los “expertos”, ay, los “expertos”… siempre corren el peligro de querer “atontar” al destinatario de sus supuestos servicios… para que el cliente, o paciente, o alumno… no descubra demasiada inteligencia dentro de sí (y/o en expertos de “otras” disciplinas) y empiece a prescindir de algunos servicios “expertos” y dejar de realizar algunos pagos… y reverencias…

El problema de los profesionales de la solución de un problema es que si solucionan “demasiado” el problema… pierden su empleo…

Yo creo, realmente, que cuando tienes problemas de salud, necesitas consultar al médico, y debes consultar al médico (al mejor de tu región, y buscar también una segunda opinión médica), pero también necesitas “PENSAR” lo que los médicos proponen hacer con tu cuerpo y decidir si lo consentirás o si no lo consentirás.  Necesitas saber que tú eres un usuario o consumidor del servicio de salud y que como tal tienes derechos conferidos por la Ley.  El sector empresario farmacéutico y la corporación de los profesionales de la salud, evidentemente, ven beneficiada su situación económica con la perpetuación de los problemas de salud, y más todavía, con el incremento de estos y el desconocimiento del poder autocurativo del cuerpo humano y de su favorecimiento mediante la liberación de malos tratos.  Desde la óptica de las Ciencias Económicas, es obvia la contraposición de intereses económicos entre los profesionales de la salud y los usuarios del servicio de salud (los “pacientes”).  Las empresas farmacéuticas no están interesadas en la prevención de las “enfermedades”, ni en el conocimiento del poder autocurativo del cuerpo humano, ni en la liberación de malos tratos al organismo, sencillamente porque estas empresas no reciben financiación para esas actividades, y como toda empresa, su motivación estructural es maximizar el lucro hasta donde el sistema jurídico lo permita.  Tú eres usuario del servicio médico y consumidor de los productos farmacéuticos y tienes derecho a que estos proveedores de servicios de salud no se abusen de ti y no te hagan daño.

Las empresas en general producen alteraciones de la naturaleza, eso es lo que desean que tú consumas: alteraciones de la naturaleza.  Los medios masivos de comunicación social (televisión, diarios, revistas, radio, etcétera) están financiados mediante la publicidad de esas empresas.  Es obvio que, salvo excepciones, los medios de comunicación no promoverán con demasiada firmeza el estilo de vida natural ni publicarán, salvo excepciones, ninguna solución a los problemas de salud que se base en un menor consumo de los productos empresarios antinaturales.

Estoy haciendo la tarea que yo haría si yo fuera abogado de una víctima de los médicos -o psicólogos-, o juez de una causa así.  En el mundo judicial se dice que “el juez es perito de peritos”.  Es decir, frente a dos doctrinas médicas o psicológicas enfrentadas en el ámbito judicial pericial, el juez decide cuál de las dos “tiene razón”, en función de la Ciencia Lógica, de la Filosofía de la Ciencia, de la Metodología de la Investigación Científica, de la Epistemología (una rama de la Filosofía).  He conocido, a raíz de mis propios problemas de salud, ya superados, que existen, entre otros, dos paradigmas o modelos o filosofías médicas enfrentadas: el farmacoquirúrgico, por un lado, y el naturista higienista, por el otro.  Yo, como paciente, tengo el derecho humano de elegir entre un médico y otro.  Yo, como paciente pensante, definitivamente, elijo la filosofía naturista higienista.  Llegará pronto el día en que estos resultados los constate y certifique el propio juez, el tribunal del Estado donde se resuelven los conflictos jurídicos en general.  Los tribunales, los jueces, los jurados, serán testigos presenciales oculares de las sanaciones naturales.  Estos tribunales imparciales, peritos de peritos, escucharán y PROBARÁN ellos mismos una doctrina médica (la hoy dominante), escucharán otra doctrina médica (también propugnada por médicos, aunque minoritarios) y tomarán su decisión.  Porque felizmente las Constituciones de las naciones establecen democracias, y no tecnocracias, porque los técnicos, por supuesto, son parte interesada, con bolsillo interesado en el asunto.

El Dr. Jaime Scolnik, MD, un ejemplar médico naturista argentino, graduado de médico en 1933, en la Universidad Nacional de Córdoba de la República Argentina, en esta entrevista radial del 30 de marzo del año 1990, en Radio Nacional de Argentina, da testimonio de que en cincuenta años de ejercicio de la medicina no recetó jamás un fármaco, y atendió pacientes de toda Argentina y países vecinos.  Además da un completo panorama del “naturismo” y de la “inquisición médica”:

http://www.cadena3.com/contenido/2010/04/07/50488.asp

La guerra contra la Naturaleza.

Creo que la filosofía de enemistad con la Naturaleza que domina nuestras instituciones occidentales tiene parte de responsabilidad en impedir el mundo en paz que queremos tener.  Hoy vivimos una guerra contra los recursos AUTOGESTIVOS del individuo, que son, obviamente, sus BIENES NATURALES, es decir, la energía de su propio ser psicofísico, la inteligencia profunda de su propia persona integral.  Al estar en guerra contra la Naturaleza, contra todo esto es contra lo que estamos en guerra.  Estamos en guerra, en el fondo, contra nosotros mismos, contra lo más profundo de nosotros mismos, que es lo que nos hermana como humanos, como nación humana universal.  Porque nuestra nación es la humanidad, porque nuestras diferencias son superficiales, porque nuestra naturaleza (en todo el sentido de la palabra) es la misma, para todos los humanos.

La segunda opinión médica y la cogestión de la salud. 

Insistiré en que excepcionalmente un fármaco o cirugía es útil y hasta imprescindible.

Por ejemplo, un fármaco puede lograr que una persona que no está logrando respirar comience a poder respirar.  Otro ejemplo obvio es el caso de la diabetes tipo uno que, salvo milagros, es incurable.

Por ese motivo siempre que haya un problema de salud debe consultarse al médico (legalmente habilitado) o al correspondiente profesional de la salud, y muy especialmente durante el embarazo y la lactancia, que son situaciones de todavía mayor vulnerabilidad.  Y es mejor consultar a dos médicos (es decir, buscar una segunda opinión médica, e incluso una tercera opinión médica).

Más todavía, lo ideal, si tu problema de salud tiene alguna importancia, es que consultes también a los dos mejores médicos de tu región.  Es decir, no te estoy diciendo solamente que consultes al médico, te digo que busques el mejor de la región, aunque tengas que esperar dos semanas o un mes para la consulta, porque la lista de turnos, por supuesto, es de muchos pacientes, porque es el mejor médico de su especialidad.  Es enorme la diferencia que existe entre la idoneidad de un médico y otro.  En mi experiencia, debo decir que, lamentablemente, no es la mayoría de médicos la que es idónea, sino la minoría.

Mi hermana Bárbara tuvo una experiencia bastante impresionante con el tema de la “segunda opinión médica”.  Durante años padeció problemas para respirar.  La “primera opinión médica” le diagnosticó sinusitis, y le prescribió cirugía.  Reitero: CIRUGÍA en la nariz.  No obstante, por consejo familiar, ella consultó una segunda opinión médica.  Resultó otro diagnóstico: alergia, y no se consideró necesaria, al menos en primera instancia, una cirugía.  No obstante, no se le detectó la causa de la alergia.  En esa oportunidad, yo, que ya conocía bastante sobre “naturismo higienista”, le dije que su problema eran los lácteos.  Efectivamente, en menos de dos meses, el problema estuvo solucionado.  Insisto, la primera opinión médica la hubiera sometido a una cirugía innecesaria, con todas las diversas clases de peligros y secuelas que tiene una cirugía, en particular en el interior de la nariz.  El elemento de “cogestión de la salud” fue la decisión de abandonar el consumo de lácteos, idea que surgió de los libros naturistas que había en la familia.  “Cogestión”, significa “gestión común”, entre el paciente y el médico.

En este video mi hermana te cuenta la historia de la “segunda opinión médica” y de la “cogestión de la salud”:

Mi madre padecía espolón calcáneo y artrosis, que habían arruinado su calidad de vida.  Las diversas opiniones médicas, simplemente, no le dieron solución.  Hasta que yo le sugerí a mi madre que hiciera naturismo en profundidad, lo que incluía crudiveganismo puro durante un buen período y un ayuno de exclusiva ingestión de agua de varios días de duración bajo supervisión médica legalmente habilitada.  Así lo hizo mi madre.  Buscó una médica naturista que supervisara su ayuno (porque un ayuno sin supervisión médica implica riesgo incluso de muerte).  Mi madre hizo el ayuno, y en menos de una semana había desaparecido el espolón calcáneo y la artrosis.  El elemento de cogestión de la salud fue la decisión de buscar un médico que supervisara ayunos.  La decisión surgió del paciente (“haciente”) y no de los primeros médicos consultados.  Y esa decisión se ejecutó con la médica que supervisó el ayuno.  Como se ve, en este caso también se complemente la iniciativa del paciente “haciente” con la presencia profesional legalmente habilitada.  En este video mi madre te cuenta este caso de cogestión de la salud:

Por ejemplo, lo que a una persona que no es médico legalmente habilitado como tal, puede parecerle un simple estreñimiento, en realidad puede ser un tumor del tamaño de un huevo en el intestino, que impide el paso del excremento, y que requiere urgente cirugía para evitar el peligro de muerte.  Obviamente, solamente un médico y la tecnología médica, podrán distinguir entre un simple estreñimiento y un tumor canceroso dentro del intestino.  No es suficiente ser un “naturópata” no médico para abordar “en exclusiva” (sin la complementación de la consulta médica) con la suficiente seriedad cualquier problema de salud.  Lo reiteraré una y otra vez: en caso de cualquier problema de salud se debe consultar al médico legalmente habilitado.

Esto no impide, por supuesto, ser un “paciente pensante” (un “haciente”, más que un “paciente”), que es una de las ideas centrales de este material.  Hay que “cogestionar” la salud entre el médico y el paciente (“haciente”).  Hay que complementar y armonizar las dos miradas.

Sobre la base del diagnóstico, prescripción y pronóstico del médico, un “paciente pensante” recurre a diversos recursos de abordaje del problema de salud.  Uno de estos recursos puede ser requerir el consejo de un buen “naturópata”, es decir, de un entrenador en estilo de vida natural, que puede o no ser profesional oficial de la salud.  Es simplemente un “entrenador” (“coach”) en este estilo de vida, una persona experimentada, experta, que vive lo que predica, que sabe cómo llevar a la práctica la teoría, en el mundo real y cotidiano.  Pero el “coach” de vida natural no sustituye al profesional de la salud legalmente habilitado.

El momento más dramático de cogestión de la salud que vivió mi familia, ocurrió cuando mi abuela sufrió cáncer, proceso que detallo en la sección de cáncer, que puedes leer en este enlace.

Durante nuestra infancia, nuestra madre también cogestionó la salud de sus hijos, y cuenta en este video la historia de cómo ella conoció el mundo de la cogestión de la salud, y cómo aplicó la idea con nosotros, sus hijos, en nuestra niñez:

Es importante el ámbito, formal o informal, de las asociaciones o grupos de consumidores y usuarios de productos y servicios de salud, es decir, agrupaciones de protección de los derechos de los pacientes, y de los intereses de los pacientes, constituidas por los propios pacientes.  Parecen buenos lugares para evaluar a los profesionales y encontrar la recomendación de un profesional idóneo.  Felizmente, Internet hace posible y accesible esto mediante diversos foros y comunidades virtuales.

Los peligros de los gurús. 

olmedo el manosanta

Si bien nuestra familia tuvo buena experiencia con los naturópatas, siempre nos hemos cuidado de los gurús, que suelen fundar sectas, o generar colectivos o grupos de funcionamiento similar, o, por lo menos estafar o darte desagradables sorpresas.  En el mundo de las alternativas en salud, abundan los gurús.  En mi opinión son un peligro.  Cualquiera que se parezca a un gurú, es un sujeto peligroso para tu salud.  Estos sujetos peligrosos, en mi opinión, tienen al menos algunas de estas características que siguen.  Digamos, si se puede poner algo de humor a lo que puede terminar en tragedia, que si alguien reúne cinco o más de estas características, estilo test, es un gurú.

* Nunca expresan sus ideas en calidad de hipótesis sujetas a investigación, sino que siempre las presentan como verdades indudables o dogmas.  Por ejemplo, recuerdo que uno de estos sujetos, en alguna ocasión afirmó en un foro que “el cancer es producido por la cándida y el bicarbonato lo cura”.  Lo afirmó desconociendo toda otra idea expuesta por otros participantes de ese diálogo en esa oportunidad, en ese foro.  Lo dijo en tono de “última palabra” y “verdad definitiva sobre el cáncer”.  Según él, ya estaba todo resuelto.  Hasta hoy no sé si es un psicótico, o solamente alguien con un nulo desarrollo de las facultades racionales de pensamiento biológico.  Seguramente vio un video de diez minutos en Youtube y ya creía tener resuelto cualquier caso de cáncer.  Obviamente, si su “doctorado” en cáncer hubiera durado más de diez minutos, habría aprendido que el propio Dr. Simoncini, divulgador de la teoría, sostiene que en casos de cáncer avanzado esta técnica es inútil.  También habría aprendido que la terapia Gerson, con enorme experiencia en cáncer, rechaza el uso del bicarbonato.  También habría aprendido que la escuela de Hamer, con enorme experiencia en cáncer, sostiene que el hongo cándida no es la causa del cáncer, sino que, por el contrario, se trata de un microbio benéfico, cuyo función en el organismo está muy malinterpretada.  Se pasó por alto también toda la sabia historia naturista que dice que los microbios, en términos generales, y salvo excepciones, son benéficos, y que el hongo cándida todavía es inocente, y que no se ha demostrado realmente lo contrario.

* no estimulan el ejercicio autónomo de tu razón, no favorecen las condiciones de pensamiento individual independiente y libre, les importa más su doctrina que la verdad (quien defiende la doctrina del grupo es uno los “justos” y quien, simplemente, busca la verdad pasa a ser un traidor, una mala persona);

* no suelen pronunciar la expresión “evidencia pública”, porque se refiere a la evidencia, es decir, la prueba, de acceso público, de la doctrina que sostienen;

* no mencionan las críticas a sus ideas, o si las mencionan, no permiten que otros en el grupo cuestionen la doctrina oficial, y rechazan la verdadera libertad de información y expresión dentro del grupo,

* no miran con demasiado entusiasmo tu propia razón o tu propia intuición; si existe alguna clase de realidad de tipo “divino”, por así decirlo, puso en tu cabecita la razón y la intuición; y cualquier psicópata, o psicótico, que intente sofocar o limitar, tanto tu razón, como tu intuición, no viene de parte de nada sagrado, aunque así se atreva a decirlo;

* promueven tu aislamiento social y tu rechazo a toda persona de la sociedad general, es decir, que no perteneza al “grupo”.  NO CREO EN LAS COMUNIDADES CERRADAS Y AISLADAS.  Creo que la vida social razonable es condición de la salud.  Creo que es muy fácil que una “comunidad ecológica” aislada del resto del mundo, o una “comunidad espiritual”, se transformen rápidamente en una secta o algo peor.  Creo en la integración social, en la transparencia de los grupos, en la publicidad de las actividades, en la apertura mental, en la diversidad de culturas e ideas, en la variedad de filosofías y escuelas de pensamiento, en la participación comunitaria, en la pluralidad social, en la tolerancia de toda filosofía que no transgreda los derechos humanos universales.

* comienzan a avanzar sobre tu ámbito de intimidad, privacidad y libertad;

* cambian de nombre (abandonan su nombre legal y comienzan a hacerse llamar con algún nombre de “gurú” -por supuesto, no me refiero a los seudónimos de Internet, que nada tienen que ver con la supuesta “iluminación”-),

* se arrogan algún título espiritual (a veces sutilmente, como autodeclarar que han logrado la supuesta “iluminación” o alguna clase de “despertar” extraño); hay que tener presente que también existen sectas ateas o cuasisectas ateas;

* se arrogan grandes hazañas heroicas, como si fueran súper héroes en la lucha por alguna causa justa; tienden a mencionar, aunque no usen precisamente estas palabras, su supuesto historial “heroico” y su supuesta “santidad”; tienen tendencia a crear fundaciones para alguna supuesta obra de beneficencia y a reclamar donaciones para estas;

* sin tener el respectivo título legal que habilita el ejercicio de la medicina, se hacen llamar “doctor”; por ejemplo incluso encontré por allí alguien que se decía “psiquiatra filosófico” y que, al parecer ni tiene el título legal de “licenciado en filosofía”, ni tampoco el título de “médico” ni de “psiquiatra” (he visto que últimamente en su web ya no se presenta con tal supuesto “título”, supongo que le deben haber advertido que esa mentira le puede traer problemas legales);

* dicen tener ciertas “experticias” o “especialidades” o “tecnicaturas” que obviamente no habilitan para el ejercicio de la medicina ni de ninguna disciplina terapéutica, y que tampoco tienen ningún valor legal; simplemente se trata de “formaciones” recibidas en “cursos”, “talleres”, “seminarios”, “institutos”, etcétera, sin ningún valor legal (lo cual el gurú no se molesta en aclarar);

* ya he encontrado al menos uno de estos gurús que dice tener cierto título de nivel terciario o universitario, pero que está mintiendo, porque no aprobó todas las asignaturas requeridas para su graduación (a pesar de ello, tiene una marcada tendencia a impartir enseñanzas “espirituales” y a despreciar el conocimiento académico);

* mezclan prescripciones dietéticas con “enseñanzas espirituales”, como por ejemplo el “karma” y otras doctrinas, digamos, de “filosofía oriental”, por algún motivo los “gurús” se sienten muy atraídos por términos de las religiones orientales (de las cuales en realidad no saben nada);

* admiten tener “discípulos” o “seguidores”, crean “grupos” de discípulos, crean “instituciones” demasiado centradas en el gurú (a veces bajo el sutil disfraz de “comunidad” ecológica),

* llenan su boca de palabras demasiado ambiguas e imprecisas, como “amor”, “luz”, etcétera, (hasta ahora, todos los que empezaron hablándome de “amor” y “luz” terminaron hablándome de dinero; parece que todo es “ilusorio”, salvo mi dinero, que parecen necesitar de manera no ilusoria), (cualquier psicópata abusador sexual de menores puede vestirse con sotana, hablar todo el tiempo de “amor” -sin aclarar que abusar sexualmente de menores NO es “amarlos”-, hacer trucos de mago principiante… y recaudar millones en donaciones de gente necesitada de un significado y una estructura para su vida);

* usan un vocabulario extraño, como si el idioma normal no les fuera suficiente para su “grandioso” mensaje,

* usan un atuendo ridículo, normalmente de inspiración oriental, y no precisamente la humilde vestimenta de Gandhi,

* ellos “dictan” talleres, cursos, conferencias, seminarios, meditaciones o como quiera que les llamen, pero ellos “no” asisten a talleres dictados por “otros”; ellos “hablan” pero no “escuchan”; ellos son “maestros”, pero no “estudiantes”; en mi barrio le dicen “soberbia”…

* no suelen hablar de diversos autores “reconociendo” los méritos de ellos…  Es como si nadie hubiera habitado este planeta antes del gurú de turno…  Suelen limitarse a citar solamente a alguna figura de enorme repercusión internacional, porque no podrían dejar de citarlo.

El movimiento de la autogestión de la salud. 

Uno de los fundamentales filósofos de la autogestión de la salud fue Iván Illich (www.ivanillich.org.mx).

Una publicación muy documentada en armonía con Iván Illich y Eneko Landaburu, es este libro que puedes descargar gratis:

GARCÍA BLANCA, Jesús.  El rapto de Higea; mecanismos de poder en el terreno de la salud y la enfermedad.  Barcelona, Virus Editorial, 2009.

http://www.viruseditorial.net/pdf/rapto%20de%20Higea.pdf

Éste es el video de presentación del libro “El rapto de Higea”, por si quieres ver y oír a las personas relacionadas con esta clase de trabajos:
[blip.tv http://blip.tv/play/AYHJ6mQC?p=1 width=”550″ height=”443″]
http://blip.tv/ccbaxter/presentaci%C3%B3n-de-el-rapto-de-higea-en-barcelona-19-02-2010-3306752

El movimiento de “autogestión de la salud” es horizontal, plural, abierto, libre, antidogmático, solidario, desinteresado y basado en la ayuda mutua colectiva.

Proyecto solidario “Benigno Maestu”.

Fundado por Mamen Maeztu y el médico Eneko Landaburu, en 2006, en Misiones (Argentina), inspirado en las “CASAS DE REPOSO Y ESCUELAS DE SALUD” de la “HIGIENE VITAL”, que cuenta con la finca “O’paybo” (“despertar” en guaraní), “ESCUELA POPULAR DE SALUD”, para la promoción del bienestar físico, mental, social y ambiental.

http://www.opaybo.org

En lo personal, considero este proyecto como uno de los más interesantes.  Además, lo conozco personalmente y profundamente desde hace años.  Los fundadores son mis amigos y de absoluta confianza.

He aquí el Dr. Landaburu en O’Paybo:

Los problemas de la seguridad social. 

Me parece muy importante la obra de Félix Rodrigo Mora, ( http://www.felixrodrigomora.net ) en cuanto denuncia los problemas en materia de salud de la seguridad social del llamado “Estado de Bienestar”, en cuanto expropiación de la salud, la educación, etcétera.  Yo adhiero en gran parte a sus planteos, aunque yo personalmente rescato ciertas funciones del Estado en general y del Estado de Bienestar en particular.

Video muy ilustrativo:

El mito del Estado de bienestar – Félix Rodrigo en Valladolid.

 

Mariano Rodríguez

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