Superación de la celulitis, caída del cabello, caspa y alergia

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Condiciones De Uso y Exención de Responsabilidad.

En primer lugar tengo que insistir en que NO SOY profesional de la salud, y, por lo tanto, tampoco médico ni nada que se le parezca.  Tengo que recordarte, no solamente porque la ley lo exige, sino porque creo realmente en eso, que nada en este escrito constituye consejo médico ni de ningún profesional de la salud, ni diagnostica, trata, cura ni previene ninguna enfermedad física ni trastorno psicológico, ni sustituye a ninguna recomendación que hayas recibido de tu médico o profesional de la salud, que cualquier acción que realices sobre la base de esta información se toma bajo tu exclusivo riesgo, que las solicitudes de asesoramiento personal de salud que recibamos, quedarán sin respuesta y que los problemas de salud deben consultarse con los profesionales de la salud legalmente habilitados.

Una joven leyendo mi sitio de Internet, cura en dos meses su exceso de peso, su falta de energía, su celulitis, su caída del cabello, su caspa y su grave alergia.   

Ahora el relato de esta joven promediando sus 20 años de edad, que nos cuenta cómo en TAN SOLAMENTE UN PAR DE MESES de naturismo higienista crudivegano integrativo, como lo detallo en mis materiales, logró:

– peso normal (¡pérdida de ocho kilogramos en un par de meses!),

– goce de energía más que suficiente, a niveles espectaculares,

– pasar de necesitar doce  horas de sueño y seguir con sueño, a dormir menos de seis, y no tener sueño -y en tan solamente dos meses-,

– eliminación casi total de la celulitis -¡en tan solamente dos meses!-,

– asombroso fortalecimiento muscular,

– hidratación espontánea natural y embellecimiento de piel y cabello, tan notable que suscita el comentario asombrado de los demás,

– fortalecimiento de la raíz del cabello, tan importante que deja de caerse -y en tan solamente dos meses-,

– eliminación de la caspa,

– desaparición del apetito permanente durante el día,

– superación de una grave alergia,

– no extrañar la comida convencional,

– y… ¡ mucho menos tiempo preparando comida!.

A continuación copio la cita textual de los mensajes que me envió esta joven (cuya intimidad protejo).  El relato es anónimo, y no revelaré la identidad, porque tengo ese compromiso moral conmigo mismo, aunque ella me había autorizado a hacer público el relato, incluso con su nombre, apellido, fotografía y ubicación geográfica.  Y no consta en escritura pública, ni en un papel firmado, ni mucho menos.  Por supuesto, tienes el derecho de no creerme.   Pero publico esto porque si alguien me pregunta por qué creo en lo que creo, le respondo que por este tipo de experiencias.

02 de agosto de 2010

Hola Mariano.    

Te comento: soy vegetariana desde adolescente.  Y un  día me  topé  con  tu  página,  que  ya  leí  y  releí  y  volveré  a  leer. 

Realmente  es  fantástica,  es  rica  en  nutrientes para  el  espíritu  de quien  lo  lee,  o  por  lo  menos  para  mí.  Quizá  el  querer  sanar  era  un  gran  ingrediente, pero  sin  duda  lo  fueron  esas  palabras  de  aliento  […]  Palabras  como  esas  las  leí una  y  otra  vez, y  para  mí  podrían  ser  como  un  mantra.  Es  real,  siento  ganas  de  llorar,  por  la  sensación  producida: coraje, rabia,  ímpetu,  felicidad  y poder,  poder  hacer  uno  mismo  lo  que  quiera  y  no  poner  la  bandera  a  media  asta  en  situaciones  difíciles, sino  agitarla  con más  fuerza y  gritar  con  más  furor. 

Los primeros días corría  a  tu  página  en  momentos  de  debilidad, más  que  de  antojo  o  de  hambre,  y  me  alimentaba  espiritualmente.  Es  increíble: dormía  el día  entero si  era  posible, o  andaba con  el  cuerpo  y  espíritu  a  rastras.  Una gran carga  física  y  emocional se fue  aligerando sorprendentemente, poco  a  poco. 

Claro, empecé  en  junio,  pero  a  la  fecha  ha  habido  tantos  cambios que  juntos  hacen  casi  un  milagro,  es  emocionante:

Lo que  salta  a la  vista  y  que  es perceptible  es  que  perdí  mis  8 kilos  ganados  a  causa  de  mi  desajuste  psicológico.  Mi  cuerpo se debe haber sentido en peligro  y  empezó  a  almacenar  todo,   para en  esta  crisis  ir  soltando  a cuentagotas  los  nutrientes  y  no  morir  -al  menos  no  físicamente-  en  caso de  un  desastre  mayor.

Mi piel, sin  cremas,  luce  más  hidratada.  Lo  mismo  con  mi  cabello,  que  ya no  se  cae a  puños.  Ni  rastro  de  caspa.

Mi  energía ahora es más  que  suficiente.  Puedo  dormir  3  horas  ó  4  y  es suficiente.  Anteriormente, podía dormir 12  horas  o  15  y  jamás  me  eran  suficientes.  Optaba  por  siestas, y  aunque  ayudaban  un  poco,  tampoco  eran suficientes.  Siempre había sido somnolienta.  Y  estoy  entera,  sin  siestas,  hasta  las  2  o  3  de la  mañana,  levantándome  a las  8.  No lo puedo creer.  A veces porque sé que es necesario descansar,   intento  dormir  algo  más.  A  veces  es  posible,  a veces  sólo  me  recuesto. 

Me  siento  satisfecha,  realmente.  Antes,  es  verdad,  estoy  siendo  honesta,  comía  siempre,  no  podían  pasar  2  horas  sin  comer  alimento.  Me  bañaba  e iba  a comer,  estudiaba  o leía  y  era  comiendo,  veía  la  tele comiendo.  Siempre  comía,  todo  el  tiempo, pero no  me  sentía  satisfecha.  Podía  estar  reventándome  la  panza,  sentía  cómo  se  estiraba  la piel,  y  siempre  necesitaba  más.  No  sé  si  era  hambre  en  el paladar,  o  del  cerebro,  o  algo  en  mí.  Era  asombroso,  sé  que  comía  mucho  más  que  una persona  normal,  y  decía: “Tengo  cuerpo delgado pero  cerebro  de  obeso”.  Y  claro,  todos  reían, y me  decían “Mis  respetos,  comes  mucho  y  no  engordas”.  Habitualmente  peso  entre  51  y  52  kg  y  mido  1.63 m,   pero  realmente  comía  mucho,  podía  comer  4  ó  5  papas  cocidas  o  guisadas,  y  aparte  una  crema  de  zanahoria,  claro  sin leche,  y  un  guisado  de  soya,  aparte  ensalada,  y  nada de  satisfacción.  Son datos reales.  Hoy me parecen asombrosos, comparado con cómo como ahora.  Siempre sentía hambre, no subía de peso, pero tampoco estaba a gusto.  No me explicaba. 

Sé  que  no  es  lo  óptimo, pero  he pasado  un  día  con  una  ensalada de  lechuga,  tomate  y  un  guacamole  (aguacate  machacado  o  licuado  con  cilantro,  tomate,  cebolla, ajo,  un  poco  de  sal  marina y  limón)  y  es  suficiente.  Siento  cada  bocado  como  que me  nutre  y  me satisface,  algo  increíble  para  mí.

Y  lo  que  una  como  mujer casi  no  se  salva:  la  insoportable  celulitis.  Me  he  bañado  con  agua  fría  como  desde  los  8  años,  salvo  algunas  muy  pequeñas  excepciones.  Pero  eso  por  sí  solo,  y  es más,  ni  aunado  a  que  mi  alimentación  realmente  no  fue  mala,  no  funciona.  No fue la  mejor, pero tampoco mala ni pésima.  Desde  los  15  también  sin  refrescos.  En  lo más  posible,  sin  alimentos  enlatados,  no   embutidos,  no  edulcorantes  ni  saborizantes.  Cada  vez  trataba  de  hacerla mejor,  pero  realmente  la  celulitis  parece no  tener  salida.  Aunque  nunca  fue  el  motivo principal  de  mi  alimentación, no  observaba  cambio,  y  decía yo: “es  genética, realmente”.    No  era  exagerada,  quizá  era normal,  pero  muy  molesta por cierto.  Ahora  casi  no  existe.  Hay  residuos,  lo  acepto,  pero  no  me  he  ejercitado  bien.  Noté  que  con  4  días  de  ejercicio  continuo,  mis  muslos  empezaron  a  endurecer.  Realmente se formó.  Es  asombroso,  indescriptible.  No  lo  habría  logrado  con  un  mes  sufrido  de  spinning, ni con cualquier  clase  de  ejercicio, alimentación  y pensamientos  habituales.

Le pregunté al médico por  los  estragos  del  embarazo  y  aquellas  cosas  propias  del  organismo  femenino, y  me dijo: “Ni las  celulitis  ni  las  estrías  se  solucionan.  No hay,  no  existe  solución,  sólo  baños  de  sol  para  que  se  oculten  un  poco.” 

Hay  tantas  cosas  más,  como  aquel  hueco  en  el  estómago,  el que  siempre me  daba  los  buenos   días,  que yo  lo  adjudicaba  a  la  falta  de  comida  o a  la  sobrecarga  de  ella.  No  existe  más.  Tampoco  existe  el  humor  de mi  cuerpo  del  sudor. 

Ni  hablar  del tiempo  reducido  en  la  preparación  de  mis  alimentos.  

Todo  esto  es  tan  reconfortante y  purificador.

Creo  que  es la  forma  integral de  hacerlo,  quizá  una  cosa  como  el  comer  crudo  ayude  demasiado  y  es  un  gran  combustible,   pero  el  resto  es parte del  todo  formado.  Tienes  razón,  el  camino  no  es  largo,  es  breve,  pero queda  un  mundo  entero  de  conocimientos  que  adquirir, poco  a poco.  El  adquirirlos  si  será  largo, pero  con  gusto  los  tomaré.  Me  había  topado  con páginas  del  crudiveganismo, pero no era el  todo  completo. 

Agradezco  nuevamente  tu  tiempo  y  el  compartir  tus  conocimientos  con  el  resto. 

Pienso  hacer  de  esto  mi  forma  de  vida.  No pretendo  forzarme.  Sé  que  no  es  una  dieta, es  una  forma  de  vivir  sana,  que  no  admite  tóxicos  de  cualquier  índole. 

Es  un gran  aporte  tu  documental [documental escrito],  una  forma  muy  armoniosa  de  redactarlo,  de  abrirte  los  ojos  con  cariño  y  firmeza,  amor y  respeto  por  la  vida  y  la  salud.  Por  lo menos  yo,  estoy  enteramente  convencida  de  ello, y  te  agradezco  otra  vez. 

Leí tu página una noche y ese día hice el cambio.  Por la mañana empecé a sentirme libre. 

Agito  más  fuertes  las  alas  cada  vez, no  tengo por  qué  regresarme  a vivir  como  siempre lo  hice, ni  ver la  vida  de  esa  forma.  Fui  radical,  y  hoy  literalmente  cambié de  piel,  y  he  empezado  a  sanar. 

08 de Agosto de 2010  

Gracias  Mariano!!

Siempre  cosas  gratas  que  contar  con  esta  experiencia, de  cómo  ha  cambiado  mi  vida en  respecto  a  la  salud  con  el  naturismo  higienista.  Y  eso  que  voy  empezando.  Resulta  que  soy  alérgica a varias cosas, entre  éstas  a  los  perros,  a  los  gatos.  Ni  siquiera  los  puedo  cargar, porque  me  hincho,  me  lleno  de  granos,  con la  piel  sensible  y  muy  roja,  aparte  de  que  me  da  una  comezón  insoportable  en  el  paladar.  Hace unas  semanas,  como  hecho  adrede,  le  regalaron  tres perritas a mi familia.  Las  3  perritas son  hermanas y  se  las  regalaron  al  mismo  tiempo.  Muy  hermosas   pero  no  tengo  escapatoria.  El  primer  día  me  hinché  un  poco.  Decidí  entregar  mi  alergia  a  los  milagros  del  naturismo  higienista,  y  ya no  me  hincho  en  absoluto.  Ni el paladar.  Ni me  acordaba  hasta  ahora  que  te  escribo,  y  los  rojo  nada  de  nada,  sólo  una  muy  mínima  sensación  en  caso  de  jugar  mucho  con  ellos, pero  es  que  me  fascinan  y no  los  podía  agarrar  desde  hace  años!!!!!!

21 de agosto de 2010

No, no  son  demasiados dos  meses para  eliminar  una  alergia.  No cuando durante años he tenido  mascotas y no  podía  tocarlas,  y sólo  jugaba  con  ellas  de  lejos,  ya que  siempre  me han gustado  y a  mi familia  nuclear  también. 

[…]  Años  y  años  con  medicamento  de  emergencia en  la  bolsa,  ya  sea  pastillas, pero  en  los  últimos dos  años  las  pastillas  eran  demasiado  lentas  por  lo  que  tenía que  cargar  con  ampolletas. 

Dos  meses!!!!   Ni siquiera  me  había  dado  tiempo  para  pensar  en  que  eso podía  eliminarse,  ni  siquiera  era  mi intención.  Para  mí  fue un  día,  unas  horas, en lo que  el  cuerpo  hacía  lo  suyo, esa  última  vez que  reaccionó, como  despidiéndose  de  aquello. 

La  celulitis,  si  la   quiero  ver,  tengo que presionar  la zona y  se  verá.  No dudo de que  con  ejercicio  continuo  la  elimine.  Y  no  lo  quiero  dudar,  ja ja.  Mi  asombro fue que  un médico,  excelente, me  dijo:  “No  se elimina”,  y  me dio  la opción  de  asolearme  para  que  el  efecto  sombra  la  hiciera  menos  visible.  Yo hacía  aparentemente  toooodo  lo  que se  recomienda hacer.  No  era  mi  objetivo  directo,  pero  me  sorprendía  ver y  escuchar  que  todas las  opciones,  para eliminarla,  yo  las  tomaba  y  ahí  estaba.  Salvo  el  ejercicio  regular  y  constante, que  reitero  no  he  hecho.  Así  es que  no  es por  ahí.  Yo:

*tomaba  suficiente  agua

*consumía mínima  cantidad  de  sal desde  hace  2  años,  antes  no lo  hacía

*no  consumía  embutidos  desde  hace  11  años

*ni enlatados,  no  sé  cuántos  años

*caminaba  lo  suficiente,  aunque  no  para ejercitarme

*y  me  he alimentado de  forma  sana,  muy  sana  comparado  con  mi  alrededor

*cremas y masajes diversos

*mido  1,63 m  y mi peso  aproximado  51  ó  52  kg y  ahí  estaba

…ahora  puedo  lucir  complacida  una  falda,  un  short,  antes sólo  la  vestía  por  comodidad y  con  gusto pero  ahora disfruto. 

y  TAMPOCO HE  SACRIFICADO  EL  PALADAR.  Ese  NO  ES  MI  CASO,  disfruto  cada  vez  más,  descubro  la  naturaleza,  me  descubro  a  mí en  contacto  con  ella.  No  encuentro  realmente  validez  en  ese  argumento.  Disfrutaba  mucho los  alimentos cocidos,  pero  no  he  sufrido  por  ellos.  Los  desnudé  una  ocasión,  pero decidí  que  nada  de  eso  formaría  mi cuerpo,  me siento feliz  de  esta  forma. 

[…]

Agradezco  públicamente  a  Mariano  por  hacer  este  noble  documental [documental escrito].  No  soy  una  persona que  se  impresiona  fácilmente,  ni  que  toma  todo  lo  que  ve  o  escucha.  

[…]

28 de octubre de 2010

Tantas  y  tantas  cosas  más, tantas, innumerables, indescriptibles.  Es  como  tocar  la  vida  sin  guantes.  Todo  se  siente  más.  Se vive mejor y más.  Gracias  Mariano.

En el artículo de este enlace desarrollo mis ideas sobre la autogestión y cogestión de la salud.

Mariano Rodríguez

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