La Historia del respeto a lo natural humano

Arnold Ehret, Manuel Lezaeta Acharán (abogado), Herbert M. Shelton, Ann Wigmore, Gandhi (abogado), Max Gerson (médico), Eduardo Alfonso (médico), Weston A. Price (odontólogo), Douglas Graham, Victoria Boutenko, Robert S. Mendelsohn (médico), Jean Seignalet (médico), Caldwell B. Esselstyn Jr. (médico), John McDougall (médico), Neal Barnard (médico), Eneko Landaburu (médico), Michel Odent (médico), John Holt, Alice Miller, Ryke Geerd Hamer (médico) y muchos más.  

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En primer lugar tengo que insistir en que NO SOY profesional de la salud, y, por lo tanto, tampoco médico ni nada que se le parezca.  Tengo que recordarte, no solamente porque la ley lo exige, sino porque creo realmente en eso, que nada en este escrito constituye consejo médico ni de ningún profesional de la salud, ni diagnostica, trata, cura ni previene ninguna enfermedad física ni trastorno psicológico, ni sustituye a ninguna recomendación que hayas recibido de tu médico o profesional de la salud, que cualquier acción que realices sobre la base de esta información se toma bajo tu exclusivo riesgo, que las solicitudes de asesoramiento personal de salud que recibamos, quedarán sin respuesta y que los problemas de salud deben consultarse con los profesionales de la salud legalmente habilitados.

Lo que yo denomino “Naturismo Higienista” no es un movimiento, no es una escuela.  Yo he acuñado esta expresión, “Naturismo Higienista”, para poder englobar a este conjunto de investigadores y autores, que en mi opinión, cada uno, paralelamente, expresan en sus diferentes aspectos, una misma idea esencial.  Es decir, en la mayoría de los casos, ninguno de los autores o investigadores aprendió del otro; de hecho, lo más probable es que la mayoría de ellos ignore la existencia de los otros.  Pero en mi opinión se trata siempre de una misma idea, que se aplica a diferentes aspectos del estilo de vida.  Y esta idea fundamental es el respeto a lo natural del ser humano, y la creencia en que este respeto a su esencia natural permite el desenvolvimiento o la expresión de su potencial para el bienestar y el desarrollo.  Diversos autores, diversos movimientos culturales y colectivos sociales, reúnen y aplican las ideas de la mayoría de estos autores, aunque casi ningún colectivo de los que he conocido aplica todas las ideas de todos estos autores, porque, como he dicho, lo que yo denomino “naturismo higienista” no es una “escuela de pensamiento”.

En esta historia hay pasión, hay drama, hay tragedia, pero hay, esencialmente, buena voluntad.  Hay figuras con errores, con imperfecciones, pero fundamentalmente, con el gran mérito de haber hecho inmensos aportes al bienestar humano.

La inmensa mayoría de estos maestros ha tenido gloriosas experiencias, que los han llevado a contarlas a los cuatro vientos, con mucha pasión, con justificada pasión, aunque, a veces, este justificado apasionamiento les impidió ver algunas cosas, porque la pasión los llevó a conclusiones apresuradas y no completamente racionales o lógicas o científicas.  No obstante, su tarea me merece todos mis elogios y admiración, y la crítica es de un peso minúsculo, en comparación con el genuino e inmenso aporte hecho al bienestar humano.

En toda la historia de la humanidad la gente sanó mediante el verdadero naturismo.  En los últimos siglos, muchas personas desahuciadas por los médicos farmacoquirúrgicos, luego conocieron los abordajes naturales, y mediante la práctica de la vida natural, salvaron su vida y lograron plena salud.  Muchas de estas personas, que así sanaron, se convirtieron en estudiosas de la vida sana, y en apasionadas difusoras de estos conocimientos.

Estos hombres, ejerciendo su derecho humano a pensar y a expresar sus ideas, llegaron a ser expertos en vida natural y consejeros sobre la manera en que este régimen de vida contribuye a conservar, promocionar y recuperar la salud.  Algunos alcanzaron incluso la genialidad, aunque cometieron errores no esenciales.  En general, en el sentido restringido de las palabras, no fueron “médicos” (expertos en fármacos y cirugía), ni ejercieron tareas propiamente “médicas” (recetar drogas e indicar cirugías), pero crearon lo que hoy se puede llamar (en mi terminología) Medicina Naturista Higienista, si por “medicina” se entiende, en sentido amplio, el abordaje del malestar físico o psíquico, con el objeto de recuperar el bienestar.

Estos sabios, uno de los cuales fue HIPÓCRATES, suelen recibir hoy la denominación de “naturópatas”.  Idealmente, todo ser humano debería ser un naturópata -en su correcto sentido, armónico con el higienismo-, un naturista -en su correcto sentido, armónico con el higienismo-.  Con mayor razón, todo médico debería ser también “integrativo”, verdaderamente “naturópata” y verdaderamente “naturista”.  Hipócrates tiene atribuida, entre otras frases naturistas, la siguiente:

Que tu alimento sea tu remedio, y que tu remedio sea tu alimento”.

(Hipócrates de Cos, Ἱπποκράτης, 460 a. C., Isla de Cos, 370 a. C., Tesalia.)

La BIBLIA no parece ser muy amante de los médicos, sino que por el contrario, pone el énfasis en el poder sanador de Dios.

Les dijo: ‘Yo soy el Señor su Dios.  Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis leyes y mandamientos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios.  Yo soy el Señor, que les devuelve la salud.’”  (La Biblia, Éxodo 15:26, NVI).

Si prestas atención a estas normas, y las cumples y las obedeces, entonces el Señor tu Dios cumplirá el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados, y te mostrará su amor fiel.  […]  El Señor te mantendrá libre de toda enfermedad […]”  (Deuteronomio 7:12-15)

En el año treinta y nueve de su reinado, Asá se enfermó de los pies; y aunque su enfermedad era grave, no buscó al Señor, sino que recurrió a los médicos.  En el año cuarenta y uno de su reinado, Asá murió y fue sepultado con sus antepasados.”  (La Biblia, 2 Crónicas 16:12-13, NVI).

¿Está enfermo alguno de ustedes?.  Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.  La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará.”  (La Biblia, Santiago 5:14-15)

La Biblia contiene una ley sanitaria, es decir, un conjunto de normas de salud.  También contiene una ley ceremonial, una ley moral (resumida en los diez mandamientos) y una ley jurídica para el pueblo judío.  Pero contiene también una ley de salud, que incluso contempla carnes prohibidas y carnes admitidas, en Levítico 11.  Se prohíbe el consumo de cerdo, conejo, mariscos, etcétera.  Es por este motivo que, por ejemplo, judíos y adventistas del séptimo día no consumen cerdo.

Una tradición espiritual naturista higienista muy notable, de miles de años, es supuestamente la representada por el llamado “EVANGELIO ESENIO”, atribuido a Jesús:

Es el fuego que arde fuera de vuestro cuerpo, que es más caliente que vuestra sangre.  CON ESE FUEGO DE MUERTE COCINÁIS VUESTRO ALIMENTO EN VUESTROS HOGARES Y EN VUESTROS CAMPOS.  En verdad os digo que el mismo fuego destruye vuestro alimento y vuestros cuerpos como el fuego de la maldad que destroza vuestros pensamientos y destroza vuestros espíritus.  Pues vuestro cuerpo es lo que coméis, y vuestro espíritu es lo que pensáis.  No comáis nada, por tanto, que haya matado un fuego más fuerte que el fuego de la vida.  […].”

Los esenios, según este libro, indicaban ya el ayuno, el baño de sol, de agua, de barro, la importancia del aire puro, etcétera.

La idea naturista higienista está semioculta en todas las grandes tradiciones culturales.  Por ejemplo, accidentalmente, la leo en un libro que no se dedica ni en lo más mínimo a la salud, y es un libro periodístico sobre la China comunista de Mao, escrito por el abogado mendocino Raimundo Fares, donde registra esto:

Los chinos parten del concepto de que los médicos no hacen sino ayudar a la naturaleza, el más formidable agente curativo.  Ya en el año 3.000 antes de Cristo se decía en el Manual Interior del Emperador Amarillo: ‘El cuerpo humano es una parte del universo; está regido por las mismas leyes que gobiernan todo lo que existe en la naturaleza; la enfermedad se produce cuando el hombre desobedece esas leyes’.  Y agrega: ‘El hombre prudente nunca espera a ponerse enfermo; eso sería como cavar un pozo una vez que ha empezado la sed.  Hay que evitar la enfermedad comiendo los alimentos adecuados, manteniéndose en buen estado mediante el ejercicio y amoldándose a los cambios que se producen en el ambiente exterior’.

(FARES, Raimundo.  Un inmenso convento sin dios.  Buenos Aires, Matepha, 1964).

Obviamente, la MEDICINA TRADICIONAL CHINA que hoy se practica podría ser mucho más armónica con el naturismo higienista, pero en sus orígenes milenarios estaba presente la idea naturista higienista básica.

Uno de los máximos maestros del naturismo higienista, uno de los mayores divulgadores del ayuno y de la dieta basada en frutas frescas, es el maestro ARNOLD EHRET (1866–1922), autor de varios libros, entre los que destacan “Sistema curativo por dieta amucosa” y “Ayuno racional”.

Los aportes claves de Ehret al mundo naturista higienista pueden sintetizarse en estas citas de su libro “Sistema curativo por dieta amucosa”:

“El mediocre buscador de salud piensa que existe un alimento, o comida especial, que lo aliviará; prueba y probará cualquier cosa pero siempre en vano, mientras no sepa y no comprenda que sólo existe una causa de enfermedad: Suciedad interior, escoria y obstrucciones, y que esas obstrucciones deben y pueden ser eliminadas sólo (y sistemáticamente), por lo opuesto a la causa productora de dicha enfermedad, vale decir: alimentos formadores de mucus, o sea que debe recurrir al ‘SISTEMA CURATIVO POR DIETA AMUCOSA’; una dieta amucosa consistente en frutas y hierbas (vegetales de hojas verdes), considerado excelente desde el tiempo de Moisés, el gran dietista y ayunador (ver el Génesis).”  (EHRET, Arnaldo.  Sistema curativo por dieta amucosa; un curso completo para aquellos que desean aprender cómo controlar su salud.  Buenos Aires, Kier, 2007.  Página 94.)  “Frutas CRUDAS y, si se desea, vegetales verdes CRUDOS, forman la dieta IDEAL para el hombre.  ÉSA es la dieta ‘amucosa’.”  [Resaltado por Mariano.]  (Ibídem.  Página 92.)  “No es suficiente, como los legos se imaginan, conocer qué alimentos son amucosos y cuáles son formadores de mucus, sino también: 1. Hasta dónde y con qué rapidez puede ser hecho el cambio exitosamente.  2. Cómo tiene que ordenarse la combinación de alimentos diferentes.  3. Por cuánto tiempo y con qué periodicidad debe introducirse el ayuno, si es necesario, en la dieta curativa.”  (Ibídem.  Página 86).  “Todas las frutas crudas y cocidas, como así también las nueces y vegetales de hojas verdes, están libres de mucus.  Todos los demás alimentos de la civilización, sin excepción, son formadores de mucus y de ácidos, y por lo tanto son dañosos.”  (Ibídem.  Página 87.)  “Efectúe este significativo e interesante experimento: Ponga un limón en calor seco durante unos minutos, y se volverá dulce como una naranja; se ha liberado el azúcar (glucosa), pero deje que se cocine un poco más y se volverá más amargo.  Con el mismo principio los vegetales mejoran cuando se los cuece debidamente porque transforman su almidón en glucosa.  Esto es verdadero para la coliflor, nabos, remolachas, zanahorias, etcétera.  FRUTAS CRUDAS Y, SI SE DESEA, VEGETALES VERDES CRUDOS, FORMAN LA DIETA IDEAL PARA EL HOMBRE.  ESA ES LA DIETA ‘AMUCOSA’. [resaltado por Mariano] Pero la dieta amucosa como sistema curativo, usa vegetales crudos como ‘limpiadores’ del sistema; frutas cocidas y guisadas COMO UN DISOLVENTE MENOS AGRESIVO [resaltado original de Ehret] de venenos y mucus, para MODERAR LA ELIMINACIÓN EN LOS CASOS SEVEROS Y GRAVES [resaltado original de Ehret].  Este es uno de los más importantes principios del sistema, un punto que los fanáticos ignoran totalmente.  Comer patatas y cereales crudos es, en mi opinión, absurdo, y perjudicial, cuando se pueden cocinar cuidadosamente, transformando todo el almidón (formador de mucus) en glucosa y gluten.”  (Ibídem.  Página 92.)  “El ‘Sistema curativo por dieta amucosa’ […] es un sistema de cambios dietéticos y de mejoras dietéticas, un sistema dietético de eliminación de materia enferma, escorias, mucus y venenos, un sistema que cambia y mejora lentamente la dieta (dieta curativa) hacia el ideal humano de la alimentación natural, FRUTAS SOLAMENTE, o frutas y hierbas (vegetales de verdes hojas), LA DIETA AMUCOSA.  Es desde luego necesario una supervisión personal y en cada caso diferente; modificar, científica y sistemáticamente, el método progresivo de ‘comer tu propia cura’, combinado, si se considera necesario, con ayunos cortos o largos.”  (Ibídem. Página 99.)  “Para un mal estómago, ácido o ‘mucosado’, use menús que contengan legumbres [nota de Mariano: supongo que se refiere al significado de la Real Academia Española: ‘Planta que se cultiva en las huertas’] y muy poca fruta; para su estómago en mejores condiciones o un estómago común, más frutas y menos legumbres […].  (Ibídem.  Página 122.)  “Toda vez que se siente mal, es porque tiene demasiado mucus disuelto y probablemente viejas drogas en la circulación; amaine entonces la eliminación no comiendo frutas crudas y evitando aun las cocidas; aliméntese por unos días sólo con legumbres y verduras crudas o cocidas.  Estas trabajan más mecánicamente y disuelven menos.”  (Ibídem.  Página 133.)  “A todos mis ayunadores les doy limonada con una pizca de miel o azúcar morena con el fin de desprender y refinar el mucus en la circulación.  El jugo de limón y las frutas ácidas de todas clases neutralizan la pegajosidad del mucus y del pus (el engrudo ácido no sirve para pegar)”.  (Ibídem.  Página 152.)  “Se comprende ahora que es lógico que el ayuno se rompa tan pronto como se note que las obstrucciones en la circulación han llegado a ser considerables y que la sangre necesita nuevas sustancias vitales para resistir y neutralizar los venenos.  […] He aquí el punto donde la inteligencia humana puede cooperar con su autoproceso de curación cumpliendo los siguientes requisitos que abarcan el sistema curativo por dieta amucosa: 1. Prepararse para un ayuno más llevadero por medio de una dieta que evolucione hacia la ‘amucosa’, y por laxantes y enemas.  2. Alterne cortos ayunos periódicos con algunos días de dieta amucosa y de alimentos poco eliminadores de mucus.  3. Sea particularmente cuidadoso con los pacientes que usaron gran cantidad de drogas, especialmente mercurio y nitro u óxido de zinc (usados para las enfermedades venéreas), en este caso es aconsejable una dieta larga y de muy lenta evolución.”  (Ibídem.  Página 153.)  “Las frutas son los mejores alimentos laxantes para después de un ayuno.  Las más convenientes son las uvas y las guindas, y después las pasas de ciruelas en remojo o en compotas.  Estas frutas no deben ser usadas después del Primer Ayuno de un comedor de carne, sino por las personas que ya han sido sometidas a una previa dieta amucosa o, por lo menos, pobre en mucus, dieta de transición.  […]  En los casos generales es aconsejable romper el ayuno con vegetales pobres o sin almidón, crudos o cocidos; las espinacas hervidas tienen un magnífico efecto.” (Ibídem.  Página 158.)

Ehret será un perpetuo maestro de la importancia de la gradualidad, progresividad, paulatinidad, escalonamiento de los cambios desde el estilo de vida antinatural al estilo de vida natural, para permitir al cuerpo-mente una adaptación adecuada.

Un amigo que conocí gracias a Internet, Julio Requena, publicó en el 2009, en Córdoba, Argentina, un libro dando su testimonio de cómo sanó de sus muchos y graves problemas de salud (hipertensión, asma, miopía, diabetes, etcétera) aplicando la filosofía de Ehret.  Julio, con sus actuales 78 años de edad, ha escrito un libro excelente, sumamente instructivo, que tiene la elocuencia del relato sincero de experiencias impresionantes.  Entre otros testimonios, declara “Hoy, a los 78 años, veo perfectamente, tanto de cerca como de lejos”.  Es un libro inspirado –su autor es un poeta- e inspirador.

RENÉ QUINTON, investigador sin “credenciales”, creador de la terapia mediante el agua de mar, debido al nexo de toda vida del planeta con el mar, que sería el origen de la vida en la evolución biológica.

Uno de estos sabios y genios, fue el Maestro Don MANUEL LEZAETA ACHARÁN (1881-1959), abogado chileno, autor del libro que cambió mi vida, “La Medicina Natural al Alcance de Todos”, que empezó a publicarse alrededor del año 1930.

Lezaeta fue un genio, obviamente en el contexto de su época, y considerando que remaba a contracorriente del poder, vale decir, sin los recursos con que cuentan los médicos “legales”, vale decir, los médicos del poder político y económico.  A pesar de que su mensaje fue perfectible (todo está en el contexto de la época), merecía, como todo gran maestro de naturismo higienista, el premio Nobel de Medicina.  Como siempre digo: “No me creas nada, pruébalo un mes, es gratis”.  Su libro me introdujo en el mundo naturista.  Lezaeta será perpetuamente un maestro de todo verdadero naturista.  Su obra jamás dejará de estar vigente, explicando la importancia de la hidroterapia, la barroterapia, y la función sanadora del aire, el sol, la alimentación, el ejercicio, etcétera.  Su abordaje de la fiebre es casi insuperable.  Su libro “La medicina natural al alcance de todos” tiene una magia única.  Ese escrito, me genera tal sensación, que siento, personalmente, que tiene algo así como una energía cósmica inigualable.  Son las palabras que se me ocurren.

Por supuesto, el naturismo hizo algunos avances después de la muerte de Lezaeta, como la comprensión o el descubrimiento de:

- la importancia general del reposo psicofísico en el abordaje del malestar de salud,

- la importancia del reposo digestivo, en especial del ayuno propiamente dicho, bajo supervisión médica,

- la peligrosidad general de las plantas medicinales, que solamente deben usarse bajo prescripción médica,

- la importancia en algunos casos de una desparasitación,

- la importancia del aprovechamiento deliberado del efecto placebo positivo, y, en general, el abordaje psicosomático del malestar,

- la importancia del régimen dietético de base frutal y su correcta planificación, por ejemplo, en su cantidad diaria, variedad, etcétera,

- la importancia nutricional de los “licuados verdes” (y, en general, de lo “verde”),

- la peligrosidad de “algunas” hidroterapias demasiado agresivas en “algunas” situaciones,

- la peligrosidad de los cereales “sin germinar”, aunque sean integrales, e incluso germinados,

- la peligrosidad de los lácteos,

- la indigestibilidad de las semillas oleaginosas “sin remojar” y de las legumbres (como lentejas) “sin germinar”,

- la importancia nutricional (accesoria) de germinados, brotes y pastos de cereales y de legumbres,

- nuevos peligros para la salud, inexistentes en su época, como los comestibles transgénicos, de agricultura química, y los diversos productos químicos cuyo uso se ha empezado a difundir posteriormente,

- la importancia nutricional de las algas marinas (complemento nutricional de importancia), las plantas silvestres comestibles (como el diente de león, súper alimento).

En especial, el Maestro Lezaeta ignoró el higienismo, es decir, la Higiene Natural, o Higiene Vital, aunque, como genio inmenso que fue, lo intuyó en gran medida.

La Dra. CATHERINE KOUSMINE (1904-1992) enfatizó la importancia de una dieta natural y balanceada, que no careciera en especial de ácidos grasos.

ANN WIGMORE (1909 – 1994) descubrió y difundió la importancia nutricional de los brotes, germinados y pastos de trigo y de las demás semillas, en el contexto de la dieta cruda y vegetal.  Una fundamental maestra del “naturismo higienista” (en mi terminología).  Hay varios centros de abordaje del malestar de salud en el mundo que son sus herederos.

La figura central del “verdadero” naturismo higienista moderno es Shelton.  Aunque su doctrina es perfectible, fue un genio.  Una mención especial para él, tomada de los historiadores de la “Higiene Natural”.  HERBERT M. SHELTON (1895-1985), a su edad de 17 años, conoció la Higiene Natural -o “Higiene Vital”-.  Hizo una -“la”- gran recopilación de los estudios anteriores a él.  No tuvo titulación “médica” (farmacoquirúrgica) y fue muy crítico contra la actuación médica (farmacoquirúrgica).  Shelton es actualmente el más renombrado dentro de la Higiene Natural.  Shelton dejó escritos unos 40 libros, de los que se pueden destacar “Human Life: Its Philosophy and Laws”, y los 7 volúmenes que componen el “Hygienic System”.  Publicó también la revista “Shelton’s Hygienic Review”.  Shelton es referencia necesaria para cualquier profundización de la Higiene Natural.  Su alimentación fue de neto predominio crudo y vegetal, aunque no lo fue al ciento por ciento.  Los últimos años de su vida padeció un problema de salud que le provocó parálisis.  No sé si es serio atribuir con seguridad este problema a su estilo de vida.  Tal vez, como hipótesis posible, con un estilo de vida convencional, su situación habría sido todavía peor.  Pero son hipótesis.  No obstante, esto no disminuye la genialidad de su obra, que vale, incluso conteniendo errores y deficiencias, independientemente de este problema de salud que padeció.  Expuso con claridad el concepto de “higienismo”, que indica que es el cuerpo-mente el que se sana a sí mismo cuando es liberado de malos tratos y cuando es puesto en condiciones de armonía con lo natural, y que los autores de la sanación no son los fármacos, ni las plantas medicinales, ni las hidroterapias.  Es la Naturaleza del cuerpo la que sana.  No son las “curas” las que sanan (las “curas” son los fármacos, cirugías, plantas medicinales, hidroterapias, etcétera).  “Sanar” es aplicar el estilo de vida natural.  En cambio “curar” es aplicar los “remedios”, como fármacos y cirugías, que excepcionalmente son necesarios.

Uno de los errores de Shelton fue recomendar, en la práctica, un consumo de semillas oleaginosas demasiado alto y un consumo de frutas demasiado bajo, a pesar de que su doctrina era fundamentalmente frutariana, es decir, consideraba a la fruta el alimento principal e ideal.  Shelton, al igual que varios de los más conocidos naturistas e higienistas de la época, negaba la teoría microbiana de la enfermedad, cuando, en mi opinión, en realidad, lo correcto es “relativizarla”.

ELLEN G. WHITE, cristiana protestante del siglo diecinueve, a quien la Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene por “mensajera del Señor”, sostuvo haber recibido la revelación divina en materia de salud armónica con la “Higiene Natural” de los Estados Unidos de América del siglo diecinueve.  En dicha Iglesia actualmente se siguen varias pautas de estilo de vida natural, lo que hizo a dicho colectivo objeto de varios estudios sobre salud, mencionados incluso en el “China Study”, seguramente el estudio de nutrición veganista más importante de la historia, recientemente publicado.

Otros autores higienistas importantes, bastante herederos de la HIGIENE NATURAL de Shelton, con variantes, son André Torcqué, Désiré Mérien, Albert Mosseri, André Passebecq, Marc Ams, Terry C. Fry, Harvey Diamond, Marilyn Diamond, Eneko Landaburu, Karmelo Bizkarra, José Manuel Casado, Anthony Robbins, Douglas Graham, David Klein, Frederic Patenaude, Roger Haeske, etcétera.

Shelton fue maestro de T.C. Fry (que murió a sus 70 años de edad debido a un repentino problema de salud, lo que tampoco obsta a la importancia de su obra, aunque contenga errores y déficits), que a su vez fue maestro de los Diamond, autores de “La antidieta”, el libro de nutrición aparentemente más vendido en la historia humana, que vendió millones de ejemplares en todo el mundo y difundió ampliamente por primera vez para el público el sistema alimentario de la “Higiene Natural”, aunque muy poca gente tomó suficiente consciencia de los poderes sanativos de esta manera de alimentarse, debido a que ese libro no quiso plantear las ideas tan revolucionariamente.  Es decir, ese libro dejó mucha tinta en el tintero en lo que respecta al abordaje naturista higienista del malestar de salud.  “La antidieta” es una introducción, que presenta solamente un mínimo de reglas de vida sana, para que el público amplio se introduzca –valga la redundancia- en el estilo de vida natural.  Pero no es suficiente ese libro para abordar los problemas de salud de mayor importancia.  No es su objetivo.

Hay que aclarar que ese libro es partidario del veganismo, pero sus autores, ambos, luego incorporaron a su dieta los comestibles de origen animal, incluyendo la carne, porque sintieron que la necesitaban para conservar su salud.

La antidieta” se consigue fácilmente en cualquier hipermercado, o en cualquier librería, y es una excelente introducción, casi imprescindible, en el sistema alimentario higienista: DIAMOND, Harvey y DIAMOND, Marilyn.  La antidieta.  Edición original: “Fit for Life”.  1985.   Traducido al castellano por Guastavino, Marta I. Buenos Aires, Urano, 1992.

La “Fundación Club Pharus Iberia”, dedicada al consumo ecológico, publicó gratuitamente en Internet un extraordinario fondo documental higienista en castellano, incluyendo la traducción al castellano del gran curso de Higiene Natural dirigido por T.C. Fry (LIFE SCIENCIE INSTITUTEEl sistema higienista de la salud.  Austin, Texas -EEUU-, 1986.), tan citado en la Antidieta, de los Diamond.  Esta fundación dejó de existir, y también su sitio de Internet (que era http://www.pharus.org).  En ese curso dirigido por T.C. Fry “sí” se desarrollan las ideas naturistas higienistas sobre el abordaje de los malestares de salud.  Este curso seguramente contiene excesos, errores, razonamientos incorrectos, etcétera.  Pero, ejerciendo el lector una sana crítica racional sobre el texto, ofrece ideas muy buenas para contribuir en el abordaje de los malestares de salud.  Puede leerse en inglés aquí:

http://www.rawfoodexplained.com

T.C. Fry tiene como heredero intelectual a DOUGLAS GRAHAM, quien actualmente es tal vez el mayor representante de la Higiene Natural crudivegana.  La Higiene Natural hoy se divide en dos ramas, una crudivegana y otra prácticamente antivegana.  El material más representativo de Graham es el de la dieta “80/10/10”:

GRAHAM, Douglas N. The 80/10/10 Diet: balancing your health, your weight, and your life one luscious bite at a timeFlorida, FoodnSport Press, 2010.

Graham, en ese libro, formula una estructura dietética, que si bien es en mi opinión perfectible, aporta el gran fundamento de la alimentación saludable: predominio crudo y fresco, predominio vegano, predominio de alimentos integrales y agroecológicos de ser posible, predominio de calorías provenientes de frutas dulces, alto consumo de hojas verdes tiernas, moderado consumo de vegetales grasos, en el contexto de un estilo de vida natural: exposición al sol, actividad física, control de estrés, etcétera.  Insistimos, es posible que necesite ajustes para cada individuo, pero parece claro que se trata de la estructura dietética básica saludable.

A continuación se transcriben textualmente palabras de Mahatma GANDHI, abogado, filósofo, y líder de la independencia de la India, seguidor de ideas fundamentales del naturismo higienista (en mi terminología).

Hemos adquirido el hábito de llamar al médico por la más trivial de las enfermedades y, donde no hay médicos, se busca el consejo de simples curanderos.  Vivimos con la fatal ilusión de que ninguna enfermedad puede curarse sin medicamentos.  Esta creencia ha hecho más daño a la humanidad que cualquier otro mal.  No cabe duda de que tenemos que curarnos las enfermedades, pero no son los medicamentos los que las curan.  Y no sólo son éstos sencillamente inútiles, sino que a veces son decididamente nocivos.  El hecho de que un hombre enfermo tome pócimas y medicamentos es tan tonto como intentar cubrir la mugre que se ha acumulado en el interior de una casa.  Cuanto más se la cubre, más rápido será el proceso de putrefacción.  Y lo mismo sucede con el cuerpo humano.  La enfermedad o el malestar es sólo la advertencia que nos hace la Naturaleza acerca de que hemos acumulado inmundicias en alguna parte del cuerpo: sin duda, sería sabio dejar que la Naturaleza la removiera, en lugar de cubrirla con la ayuda de medicamentos.

(MAHATMA K. GANDHI.  Edición original: “Gandhi’s Health Guide”.  California, The Crossing Press.  Gandhi; sus propuestas sobre la medicina, la salud y la sexualidad.  Barcelona, Amat, 2005. pág. 23)

Gandhi escribió y publicó muchísimas veces, específicamente, y claramente, su convicción naturista higienista, y el valor espiritual de este estilo de vida.

Los médicos antes servían a la sociedad y se quedaban contentos con lo que ésta les daba; actualmente, se han vuelto unos comerciantes que amenazan transformarse en un peligro para la sociedad”.

(GANDHI.  Mi credo hinduista.  Edición original: “My indian faith”.  Trad. por Calvera, Leonor.  Buenos Aires, Dédalo, 1984.  p. 119.  Young India, 24-11-’27, pp. 390, 391 & 395.)

Un verdadero devoto de Dios debe obedecer fielmente a las cinco fuerzas elementales de la naturaleza.  En caso de obedecerlas, no caerá enfermo.  Si por ventura le ocurre, se curará con la ayuda de los elementales.  […]  En procura de mantener consigo a Rama [Dios] tomará lo que le brinden los cinco elementales.  Es decir, empleará el modo más simple y fácil para lograr el máximo beneficio de la tierra, el aire, el agua, la luz del sol y el éter.  […]  Pero decir que se cree en el Ramanama [término para designar a Dios] y al mismo tiempo correr a los médicos no son cosas que se den de la mano.

(Ibídem.      p. 56-57.  Harijan, 29-6-’47, p. 212.)

“Aunque he tenido dos enfermedades graves en toda mi vida, creo que el hombre no tiene prácticamente necesidad alguna de tomar medicinas.  De mil casos, novecientos noventa y nueve pueden tratarse con una dieta bien equilibrada, un tratamiento a base de tierra y agua y similares tratamientos caseros.  Quien acude de inmediato al médico [es decir, la medicina moderna occidental], al Vaidya[médico ayurvédico -el antiguo sistema hindú de medicina-] o al Hakim[arábigo, doctor o médico, en todos los países orientales, médico unani -método griego de medicina-] por cualquier molestia, no sólo pone en peligro su vida, sino que se convierte en un esclavo de su cuerpo, en lugar de seguir siendo su amo, por lo cual pierde el control de sí mismo y deja de ser un hombre.” (MAHATMA K. GANDHI.  Edición original: Gandhi’s Health Guide”.  [“Guía de la salud”] California, The Crossing Press.  Gandhi; sus propuestas sobre la medicina, la salud y la sexualidad.  Barcelona, Amat, 2005. Pág. 224).  “Vale la pena analizar por qué escogemos la profesión médica.  No cabe duda de que no se escoge para servir a la humanidad.  Nos convertimos en médicos para obtener honores y riqueza.  Me he empeñado en demostrar que en esta profesión no hay un verdadero servicio a la humanidad y que es nociva para todos los seres humanos.  Los médicos hacen gala de sus conocimientos y cobran sumas exorbitantes.  Sus preparados, que tienen un coste intrínseco de unos pocos peniques, cuestan chelines.  El pueblo, con su credulidad y su deseo de librarse de algunas enfermedades, permite que lo estafen.”  (Ibídem.  Pág. 30)

Gandhi hablaba de un fenómeno generalizado, de un hecho colectivo, de una característica institucional, de un “sistema”.  Gandhi, obviamente, consideraba que no todos los médicos eran iguales.  Gandhi sabía que existían muchos médicos santos, como Albert Schweitzer, médico entregado a los africanos que padecían lepra y pobreza, y ganador del premio Nobel.  Pero no hablaba Gandhi en estas citas de tal o cual médico, sino de un “SISTEMA”.  Schweitzer era médico y un médico que curó NATURALMENTE su diabetes orientado por otro médico, el Dr. Gerson.  Schweitzer y Gerson.  Los dos médicos, los dos santos.  No todos los médicos son comerciantes, no todos los abogados son “cuervos” -Gandhi era abogado, y no era un “cuervo”-, no todos los ingenieros son contaminadores inescrupulosos.

Pero, francamente, el colectivo médico, en cuanto corporación, en cuanto sistema, deja mucho que desear, y lo mismo podemos decir del colectivo jurídico y del colectivo tecnológico.  Realmente, la mayoría intenta “conservar su empleo”.  No obstante, como estoy anticipando, hay excepciones, como el médico graduado universitario legalmente habilitado Dr. Mendelsohn, que citamos textualmente en este capítulo.

El Dr. MAX GERSON (1881-1959) usó una terapia basada en grandes cantidades diarias de jugos -zumos- de vegetales frescos, es decir, no industriales, ni enlatados, ni embotellados, ni en cajas de cartón, etcétera, para abordar el cáncer y otros malestares.  En este material hemos hablado mucho de la terapia Gerson.  Los jugos frescos caseros de frutas y verduras concentran los nutrientes en el volumen ingerido y facilitan su asimilación.

El médico y premio Nobel Albert Schweitzer dijo del médico Dr. Gerson, que abordaba la diabetes tipo dos, el cáncer y otras enfermedades con la dieta cruda de base vegetal: “Veo en el Dr. Gerson uno de los genios más eminentes de la historia de la medicina”.

Puedes ver el testimonio del Dr. Schweitzer en un documental sobre la sanación del cáncer mediante el crudiveganismo, en la dirección oficial de la película, en la sección de “trailer”:

Al respecto, existe el testimonio de Alan Furmanski, promotor de la terapia Gerson en Hispanoamérica y autor de libro “Cómo vencí el cáncer siguiendo las leyes de la naturaleza; consejos para una vida sana”.  Es posible contactar a muchas personas que se sanaron del cáncer mediante la terapia Gerson.

El Dr. EDUARDO ALFONSO (1896-1991) fue un médico naturista español, “padre” de los médicos naturistas, que vivió durante el siglo XX.  Entre los naturistas famosos, es uno de los pocos médicos graduados universitarios oficialmente habilitados.

El Dr. WESTON PRICE (1870-1948) fue un dentista que descubrió que la base de los problemas dentales está en el refinamiento de los alimentos, que los desnaturaliza.  Esta desnaturalización de la dieta, abandonando el régimen más primitivo, integral y original, provoca desnutrición y malestar en todo el cuerpo, y no solamente en los dientes, que son solamente un signo más del maltrato contra el organismo.  Price difundió muchas bases de una dieta natural y sana.  Como anticipé, creo que la buena dieta fortalece los dientes, pero también creo que las bacterias son cofactores de las caries, así es que considero necesario sumar la buena dieta con la buena higiene dental y otras medidas respecto de las bacterias, como, por ejemplo, no comer mucho más de tres veces cada día.  A pesar de que Price no era vegetariano, no considero necesario incorporar comestibles animales a la dieta para asegurar la salud dental.  Creo que un veganismo bien practicado y controlado no debería causar problemas dentales.

Respecto de las caries dentales, también existen investigaciones de odontólogos que las consideran causadas fundamentalmente por la dieta antinatural.  Es decir, la causa profunda no son las bacterias, sino las deficiencias nutricionales de las dietas modernas occidentales desnaturalizadas.  Un pionero de esta tesis fue el Dr. Weston Price, quien encontró que los pueblos originarios consumían dietas más naturales, y que, obviamente, incluían alimentos de origen animal.  Yo personalmente adopto una postura intermedia, pues creo que la dieta fortalece o debilita los dientes, y también creo que las bacterias son productoras de caries.  En síntesis, creo que hay que sumar una buena dieta con una buena higiene dental.  La investigación del Dr. Price es antigua, como también lo son las de los pioneros higienistas como Shelton.  Muchas décadas han pasado y han traído más luz sobre los asuntos nutricionales.  Hay que anticipar desde ya que los pueblos originarios más carnívoros tienen las peores esperanzas de vida, como por ejemplo los esquimales.  Los actuales seguidores de Price son anti vegetarianos, lo cual es una característica común con la actual autodenominada “paleodieta”, pero también promueven el consumo de lácteos enteros sin pasteurizar, cereales integrales, sal sin refinar y aceite de oliva, todo lo cual contradice a la autodenominada “paleodieta” en su versión actual más difundida, la de Loren Cordain.  Esta autodenominada “paleodieta” rechaza el consumo de cualquier clase de lácteo, cereal, sal y aceite de mesa (incluyendo en este rechazo al aceite de oliva).

LINUS PAULING (1901 – 1994), recibió dos premios Nobel, e investigó la importancia de la nutrición en la salud.

En la historia del naturismo médico argentino, la figura fundamental es el Dr. JAIME SCOLNIK, MD, graduado de médico en 1933, en la Universidad Nacional de Córdoba de la República Argentina.  En esta entrevista radial del 30 de marzo del año 1990, en Radio Nacional de Argentina, da testimonio de que en cincuenta años de ejercicio de la medicina no recetó jamás un fármaco, y atendió pacientes de toda Argentina y países vecinos.  Además da un completo panorama del “naturismo” y de la “inquisición médica”:

http://www.cadena3.com/contenido/2010/04/07/50488.asp

El Doctor en Medicina ROBERT S. MENDELSOHN, en su libro “Confesiones de un hereje de la medicina”, (edición original: “Confessions of a Medical Heretic”, Chicago, 1979, más de 300.000 ejemplares vendidos en América), dice: “No creo en la Medicina Moderna y mi intención con este libro es convencerle para que se convierta, igual que yo, en otro hereje de la medicina.  [...]  Afortunadamente, he dejado de creer en la Medicina Moderna.  Los acontecimientos me han demostrado que el mayor peligro para la salud es el propio doctor que practica su medicina, a pesar de los avances tecnológicos y conocimientos que utilizan para convencerle de su seguridad.  Creo que los tratamientos de la Medicina Moderna son inefectivos y, normalmente, provocan más daño sobre el organismo que la propia enfermedad.  Un peligro que se caracteriza por el uso descontrolado de procesos arriesgados para condiciones no patológicas.  Creo que nuestra salud mejoraría estrepitosamente si el noventa por ciento de la Medicina Moderna desapareciera de la faz de la tierra -doctores, hospitales, fármacos y material sanitario-.

Una buena lista de médicos (sí, médicos; sí, de universidad) ha publicado libros armónicos con los planteos del Dr. Mendelsohn.

GERMÁN ALBERTI tiene publicado un libro con mucho material naturista: “La Nueva Medicina”.  Hay un impresionante documental de Germán Alberti, donde presenta incluso varios testimonios de sanación natural del cáncer.  La obra de Alberti es de inmenso valor y sumamente ilustrativa.

VICTORIA BOUTENKO ha difundido la importancia de los licuados verdes (hechos con agua, vegetales de hojas verdes y frutas) en nuestra nutrición.

LOUISE HAY, en su libro “Usted puede sanar su vida”, plantea la importancia de abordar el malestar simultáneamente mediante los recursos físicos, psíquicos y espirituales, es decir, limpiando y nutriendo el cuerpo, la mente y el espíritu.  Para el pensamiento racionalista, ateo y materialista (en sentido filosófico), obviamente, no es más que una chiflada, dado que sostiene que sanó naturalmente su cáncer, hace décadas, mediante remisión espontánea, basada fundamentalmente en el cofactor psicosomático de la salud.

RYKE GEERD HAMER, MD, creador de la “Nueva Medicina Germánica”.  En mi opinión, en mi terminología, hace un muy interesante aporte en la consideración “psicosomática” del malestar de salud, es decir, lo que llamo el “cofactor mental de la salud”.  Es evidente que nuestra alimentación influye en nuestra salud.  Es evidente que nuestro pensamiento influye en nuestra salud.  Respecto de la influencia del cofactor “psicosomático” de la salud, merece estudiarse el aporte de Hamer.  Chiflado para los “escépticos profesionales”, genio para muchos médicos que lo siguen.  Para mí, es una herramienta, en el contexto de mi conjunto de herramientas de salud, que no pienso desaprovechar, en particular cuando no hay nada para perder.  En este enlace está nuestro artículo sobre Hamer.

CALDWELL B. ESSELSTYN Jr. (médico), autor del libro “Prevent and Reverse Heart Disease”, estudió las publicaciones del JOHN MCDOUGALL (médico), autor del libro “The Starch Solution”, aplicó estas ideas en sus pacientes, y publicó un informe de impresionante reversión de afecciones cardíacas mediante la dieta basada en vegetales y con bajo contenido de grasas.

Aquí el Dr. McDougall presenta sus ideas:

El Dr. Esselstyn es presentado en este informe de la CNN:

http://cnn.com/video/?/video/podcasts/gupta/site/2011/08/29/sgmd.last.heart.attack.cnn

El Dr. NEAL D. BARNARD, M.D., publicó el libro sobre curación de diabetes mediante veganismo bajo en grasas llamado “Dr. Neal Barnard’s Program for Reversing Diabetes: The Scientifically Proven System for Reversing Diabetes Without Drugs”.

El Doctor ENEKO LANDABURU, médico vasco, divulgador de la “autogestión de la salud”, escribió el libro llamado “Manual para la Autogestión de la Salud”, reuniendo las herramientas de la “Higiene Vital” (o “Higiene Natural”), y de diversas investigaciones de autogestión de la salud física, psíquica, ambiental, social, etcétera.

El médico MICHEL ODENT realizó una profunda obra sobre “salud primal”, es decir, en el período intrauterino, perinatal y el año posterior al nacimiento.

ALICE MILLER es la autora clave en crianza de los niños sin violencia y en la explicación de cómo eso determina su salud mental e incluso influye en su salud física.

JOHN HOLT es uno de los autores pioneros sobre el aprendizaje de los niños en casa sin los aspectos insalubres de la institución escolar (“homeschooling” y “unschooling”).

A continuación coloco una lista de algunos autores vinculados al naturismo (en amplio sentido) de todos los tiempos, por si te interesa darle una mirada rápida.  Se va armando el rompecabezas básico de la salud.  Cada uno aporta una pieza fundamental y a cada uno, debo decirlo, en mi opinión, le falta alguna pieza fundamental, que aporta el otro.

No todos son o fueron completamente “naturistas higienistas”, o “científicos”, y muchos no se autodenominarían “naturistas”, pero para mí lo son.  Algunos son muy polémicos, y no estoy seguro de si mucho de lo que dicen es exacto, pero no dejan de ser muy interesantes, y de tener una inusual cuota de evidente -pero olvidada- verdad.  Todos estos autores, incluso cometiendo errores, aportaron buenas ideas para contribuir con el abordaje del malestar de salud.  Los menciono básicamente para los interesados en profundizar la historia del Naturismo y el conjunto de evidencia y el sistema de testimonios disponible.

Adolph Just,

Adrián Vander,

Albert Howard,

Albert Mosseri,

Alberto Martí Bosch,

Albert Ronald Morales,

Aldous Huxley,

Alexi Suvorin,

Alfred Pischinger,

André Passebecq,

André Torcqué,

Andreas Cahling,

Andreas Moritz,

Andrew Taylor Still,

Ángel Escudero Juan,

Ángel Gracia,

Ann Wigmore,

Anthony Robbins,

Antoine Béchamp,

Antonio Lootens Impens,

Antonio Tagliati,

Are Waerland,

Arnold Ehret,

Arturo Capdevila,

Benedict Lust,

Bernard Jensen,

C. Leslie Thomson,

Caldwell B. Esselstyn, Jr., MD,

Carlos Casanova Lenti, MD,

Carl Rokitansky,

Catherine Kousmine,

Claude Bernard,

Daniel Reid,

David D. Palmer,

David Klein,

David Román,

David Wolfe,

Dean Ornish, MD,

Deepak Chopra,

Denis Parsons Burkitt,

Denise Minger,

Désiré Mérien,

Don Bennett,

Douglas Graham,

E. B. Szekely,

Eduardo Alfonso, MD,

Edward Bach,

Ehrenfried E. Pfeiffer,

Ellen G. White,

Emmet Densmore, MD,

Eneko Landaburu,

Essie Honiball,

Esteve Dulin,

Eunice Ingham,

Fereydoon Batmanghelidj,

Francis Pottenger Jr,

Frank Jerome,

Frederic Patenaude,

Gabriel Cousens M.D.,

Gandhi,

George Meinig,

Georges Oshawa,

Germán Alberti,

Hannah Allen,

Harley Johnstone (“DurianRider”),

Harry Benjamin,

Harvey Diamond,

Henry Lindlahr,

Herbert M. Shelton,

Hipócrates,

Irene Gelpí,

Ivan Illich,

J. H. Tilden,

Jack LaLanne,

Jaime Scolnik, MD,

James C. Jackson,

James C. Thomson,

Jane Plant,

Javier Herráez González, MD,

Jay Kordich,

Jean Seignalet, M.D.,

Joel Fuhrman, M.D.,

John Christopher,

John McDougall, M.D.,

John Ott,

John Robbins,

Jorge Valentín Esteves,

José Francisco Llinares Coloma,

José Manuel Casado,

Joseph Mercola,

Karmelo Bizkarra,

Kristine Nolfi,

Lawrence Stevens,

Lluís Botinas,

Loren Cordain,

Lorraine Day, M.D.,

Louis Khune,

Louise Hay,

M. Bircher-Benner,

Manuel Lezaeta Acharán,

Marc Ams,

Mark Breiner,

Mariano Bueno,

Marilyn Diamond,

Max Gerson, MD,

Michael Greger, MD,

Michael Klaper, MD,

Michel Odent, MD,

Morris Krok,

Nathan Pritikin,

Neal Barnard, M.D.,

Nicolás Capo,

Norman Wardhaugh Walker,

O. L. M. Abramowski,

Otto Heinrich Warburg,

Padre Tadeo De Wiesent,

Paul Bragg,

Paul Joseph Edmond Carton,

Peter R. Breggin, MD

Ralph Borsodi,

Ramiel Nagel,

Robert Mendelsohn,

Robert O. Young,

Rodrigo Crespo Apéstegui,

Roger Haeske,

Roy L. Swank M.D.,

Rudolf Steiner,

Ruediger Dahlke,

Russell Blaylock, MD,

Russell T. Trall,

Ruth Heidrich,

Sebastián Kneipp,

Silvio Rozzi,

St. Louis Estes,

Sylvester Graham,

T. Colin Campbell,

T.C. Fry,

Thérèse Bertherat,

Thomas Quackenbush,

Viktoras Kulvinskas,

Vincent Priessnitz,

Walter Kempner, MD,

Weston A. Price,

Wilhelm Reich,

William Albrecht,

William H. Bates,

Zane Kime.

Y muchas y muchos, otras y otros, maestras y maestros.

En este enlace hay una historia sintética del naturismo escrita por la Dra. Elsa Rosa Fajardo:

http://www.mirame.com.pe/manual.pdf

En el artículo de este enlace desarrollo mis ideas sobre la autogestión y cogestión de la salud.

Mariano Rodríguez

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