“Condiciones de Uso” y “Exención de Responsabilidad”.
La primera publicación de este material se realizó bajo el título “La Naturaleza Te Sana (También a Ti)”. Estoy preparando una publicación actualizada y corregida bajo un título similar. La primera versión circuló básicamente de manera gratuita en la web, y fue corregida y actualizada muchísimas veces, comenzando como pensamiento en voz alta entre amigos y terminando en un escrito que intentaba ser apto para un número indeterminado de personas. Y tenía mucho más entusiasmo que esta nueva versión que estoy preparando, y bastante menos experiencia, y muchos más errores. Esta redacción actual intenta recoger mis nuevas experiencias, mis conocimientos más profundizados y corregir varios errores.
Comprenderás que establezco todas estas reglas que siguen, debido a lo delicada que es la temática que abordo y a que es mi persona la que resulta públicamente expuesta, y entenderás también que tengo derecho de advertir que cualquier transgresión será sancionada de acuerdo con la legislación civil y criminal, es decir, la que establece indemnizaciones monetarias y penas de prisión.
El presente texto de mi exclusiva autoría, y de mi exclusiva propiedad intelectual, es meramente un “documental divulgativo” escrito, y consiste exclusivamente en mi opinión personal, la cual suele diferir de las doctrinas oficiales. Este “documental escrito” calificaría más bien en el género bibliográfico técnicamente denominado “ensayo”. Es mi obra totalmente artesanal y educativa, con contenido exclusivamente filosófico sobre la salud. Presento mis materiales y contenidos sobre el abordaje de los problemas de salud, al exclusivo efecto informativo, ilustrativo, educativo, y de divulgación de tipo periodístico.
Nada en este material constituye consejo médico ni tratamiento médico ni asesoramiento médico. No formulo ninguna clase de diagnóstico, ni prescripción, ni tratamiento, ni terapia, ni pronóstico respecto de ningún problema de salud y esta publicación no reemplaza ni a la consulta médica ni a la atención de los problemas de salud por los profesionales legalmente habilitados. Este libro no cura, ni previene, ni diagnostica, ni trata ninguna enfermedad. En cambio, tu propio organismo tiene poder autocurativo. Y SOBRE ESE PODER AUTOCURATIVO DE TU ORGANISMO TRATA ESTE LIBRO.
Digo esto porque lo creo, y no solamente porque es lo legalmente correcto. En materia de salud, en muchos casos un error significa la muerte de una persona. Y si no consultas tus problemas de salud con un médico legalmente habilitado, el riesgo puede ser incluso tu muerte. Y te digo esto, insisto, porque así lo creo.
No soy ningún profesional de la salud, pero ejerzo mi derecho constitucional e internacional a la libertad de pensamiento y de expresión. Insisto en que creo firmemente en todo lo que digo en este escrito, pero, cualquier uso que del presente texto haga cualquier persona, en uso de sus derechos humanos constitucionales e internacionales sobre su propio cuerpo, por supuesto, es de su exclusiva responsabilidad legal respecto de cualquier consecuencia o resultado.
Debes consultar los problemas de salud con los profesionales correspondientes legalmente habilitados y no realizar ningún cambio dietético ni de actividad física, ni ningún otro cambio que pueda repercutir en el organismo, sin previa consulta con un médico legalmente habilitado, sobre todo en caso de enfermedades cardíacas, presión alta, diabetes, embarazo, lactancia o tener prescripta medicación.
En particular, el ayuno que no es administrado por un médico legalmente habilitado, conlleva riesgo de muerte. De hecho, ya han muerto varias personas en ayunos.
En mi opinión, la dieta con exclusión de todo comestible de origen animal es segura solamente si el médico legalmente habilitado controla cada seis meses la correcta asimilación de la vitamina B12 y demás nutrientes. No es suficiente “ingerir” un nutriente, además es necesario “asimilarlo”, y la normalidad de la “asimilación” es uno de los tantos aspectos que solamente un médico legalmente habilitado puede controlar. Creo que la medida realmente segura es el control médico semestral. No creo que sea suficiente la autoadministración de suplementos nutricionales, incluyendo la vitamina B12.
Practiqué esa dieta, llamada “vegana”, algo así como un año, no lo recuerdo exactamente, hasta que me sentí sin fuerza para seguir remando a contracorriente de la sociedad y de los grupos cotidianos a los que todo ser humano pertenece, a pesar de considerar, como todavía lo considero, que esa dieta tiene un muy serio fundamento ético, moral y de justicia. Es mi aspiración tener la fortaleza para volver a remar a contracorriente de la sociedad. Demoré en reconocer públicamente mi sucesivo abandono del veganismo, precisamente porque lo considero con serios fundamentos morales, y no quería precipitar una declaración de esa clase. Pero mi paulatino abandono del veganismo, en sucesivos grados crecientes, ya se mide en años, así es que no quiero conducir a error sobre mi persona a quienes leen mis materiales.
No obstante, creo que no me equivoco al decir que es difícil encontrar a alguien que haya investigado con más objetividad que yo, a pesar de no ser yo profesional de la salud, la manera de lograr una dieta vegana exitosa y que provea el mayor bienestar.
La familia constituida por mis padres y mis hermanos, aborda sus problemas de salud mediante la filosofía de salud de este libro, con mayor o menor grado de acercamiento a lo que esta filosofía considera “óptimo”, y los resultados, a lo largo de décadas, nos hacen concluir que la filosofía de salud de este libro es superior a la filosofía de salud dominante oficialmente, sin negar los evidentes méritos que realmente tiene la medicina oficial.
Obviamente, creo que la supuesta inedia, es decir, los supuestos casos de vivir sin comer, tan divulgados en el mundo de la disidencia en materia de salud, son falsos, es decir, no han podido superar exitosamente la prueba pública, es decir, con oportunidad de intervención de escribanos públicos, televisión libre y colectivos escépticos y defensores del pensamiento racional. Obviamente, creo que el que deja realmente de comer, muy pronto muere. Solamente menciono esta chifladura, por ser una de las más peligrosas, pero podría hacer similares comentarios de las innumerables chifladuras que se propagan en el mundo de la disidencia en materia de salud.
Las más importantes iglesias de nuestra civilización occidental, obviamente son las cristianas tradicionales, y obviamente consideran, casi sin excepción, que todo abordaje del malestar de salud disidente de la medicina oficial es “satánico”. Obviamente, he intentado que nada en mi libro sea peligroso para el bienestar temporal y eterno de nadie, pero, dado que me muevo en el terreno disidente en materia de bienestar psicofísico, que abordo a mi manera el factor mental de la salud, y que actualmente no logro aceptar ningún credo distintivo de ninguna iglesia ni nada que se le parezca, considero prudente hacer este comentario.
En este libro adhiero a la opinión que relativiza, sin descartar absolutamente, la teoría de la infección, es decir, la teoría microbiana de la enfermedad. No obstante, considero que lo racional es cumplir todas las recomendaciones oficiales de prevención del contagio, cualquiera sea la enfermedad de que se trate. Considero también que si las teorías oficiales son teorías, las teorías disidentes también lo son, y cuentan con menos recursos de prueba, así es que deben ser manejadas con mayor precaución todavía. En particular en materia de vacunación, no descarto absolutamente la teoría microbiana de la enfermedad, sino que solamente la relativizo, proponiendo una mayor reflexión en cada caso concreto, sopesando riesgos y supuestas ventajas.
Ruego prudencia, ruego optar por lo más seguro, ruego escuchar las voces a favor y en contra, antes de decidir, ruego meditar lo más posible las decisiones, ruego informarse lo más posible antes de decidir, en particular escuchando tanto varias voces a favor como varias voces en contra de cualquier postura. En este libro expongo reflexiones personales de alguien que no es más que cualquier vecino de barrio, y seguramente hay aciertos, desaciertos y aciertos parciales, a pesar de haber puesto mi mejor buena voluntad.
Tú tienes el derecho de aplicar en tu cuerpo las ideas de salud que más te persuadan, siempre que no lesiones iguales derechos ajenos. Y ningún legislador, gobernante, fiscal ni juez puede ir en contra de estos derechos.
Este es un documental escrito en permanente evolución, desarrollo y perfeccionamiento, porque a medida de que dispongo de tiempo voy sumando más detalles. He puesto mi mayor esfuerzo en presentar los materiales de una manera no dogmática, pluralista, tolerante y flexible, en el entendimiento de que eso es lo que exige la seriedad, porque la verdad es más importante que las doctrinas.
Te pido por favor que no publiques mis textos en sitios de Internet, porque frecuentemente realizo actualizaciones en el contenido, y quienes lean el texto en esos sitios, estarán recibiendo información desactualizada, en temas extremadamente delicados, donde un error puede significar incluso, eventualmente, una muerte. Si quieres divulgar más mi libro, por favor, cítalo en sitios de Internet y coméntalo, pero, por favor no publiques sus textos.
Como titular legal de los derechos de autor del material, prohíbo la publicación, como así también su distribución por cualquier medio, incluso meramente electrónico, su modificación y transmisión.
Como autor, naturalmente, y obviamente, he hecho el razonable esfuerzo para que la información de este libro sea precisa y actualizada, y estoy convencido de eso, pero no asumo ninguna garantía legal por su exactitud ni ninguna responsabilidad legal por el uso que se haga de esta información ni por cualquier error u omisión en el contenido. Obviamente, tampoco soy responsable de ninguna manera por el contenido de otras fuentes de información que menciono en mi material.
Obviamente, en el complejo y multifactorial terreno de la salud, no garantizo ni aseguro ningún resultado específico a nadie en particular. No es posible asegurar que lo que funcionó con éxito para una persona funcione también con éxito para otra persona, aunque se trate, por ejemplo, de la misma enfermedad, o de la misma dieta, etcétera. Simplemente divulgo una filosofía de autogestión y cogestión de tu salud que considero de inmensa utilidad práctica.
TE ANTICIPO QUE DE NINGUNA MANERA MI OPINIÓN ES COMO REGLA ABSOLUTA OMITIR LAS INTERVENCIONES PROPIAMENTE MÉDICAS, COMO LOS FÁRMACOS Y LAS CIRUGÍAS, SINO QUE MI OPINIÓN ES CONSIDERAR LOS FÁRMACOS Y CIRUGÍAS COMO ÚLTIMO RECURSO EXCEPCIONAL, EN LOS CASOS EN QUE EL ESTILO DE VIDA NATURAL NO SEA SUFICIENTE.
Por ejemplo, obviamente, en un accidente de tránsito, será imprescindible la inmediata cirugía, y los correspondientes fármacos, porque el estilo de vida natural no será suficiente. Además, no descarto que los microbios sean factores o cofactores de la enfermedad en algunos casos y que, por tanto, en esos casos resulte necesario el correspondiente fármaco.
No obstante, incluso en caso de ser imprescindible una cirugía, y/o fármacos, el estilo de vida natural, por ejemplo una dieta muy cuidadosa de preparación para la cirugía, en caso de que haya algunas semanas de plazo disponibles, puede ser el mejor contexto para una cirugía, y, de hecho, puede ser, en algunos casos graves, la diferencia entre una cirugía exitosa y la muerte del paciente durante la cirugía. Incluso en caso de resultar necesario un fármaco, existe la posibilidad de que el estilo de vida natural permita que el médico determine posteriormente que el fármaco resulta ya innecesario.
Algo similar puedo decir de las intervenciones de los psicólogos y demás profesionales de la salud legalmente habilitados.
Las intervenciones oficiales de los profesionales de la salud legalmente habilitados pueden ser imprescindibles en algunos casos, y constituirán entonces el mal menor, el último recurso, pero incluso en esa situación, el estilo de vida natural normalmente será el mejor contexto para esas intervenciones, y, más todavía, puede significar la diferencia entre el éxito o el fracaso de esas intervenciones.
Además, en caso de que un médico recomiende una cirugía, o un fármaco, es conveniente, si existe tiempo disponible, consultar una segunda opinión médica, o incluso más opiniones de médicos legalmente habilitados, porque un médico puede recomendar una cirugía o un fármaco, y, para el mismo caso, otro médico puede desaconsejar tanto el fármaco como la cirugía, y también basado en una argumentación completamente racional. O al menos, otro médico puede decir que la cirugía o el fármaco pueden esperar un poco más, que existe plazo de seguridad todavía para probar abordajes menos riesgosos.
LA ESENCIA DE MI LIBRO ES DIVULGAR EL DESCONOCIDO E INMENSO POTENCIAL DEL ESTILO DE VIDA NATURAL COMO ABORDAJE DEL MALESTAR DE SALUD PSICOFÍSICA, PARA QUE AUTOGESTIONES Y COGESTIONES TU SALUD PSICOFÍSICA SEGÚN TU PROPIO CRITERIO.
El estilo de vida natural, obviamente, no siempre es suficiente para abordar un problema de salud. Sentido común, el menos común de los sentidos: ninguna dieta “soluciona todos los problemas de la humanidad” y ni siquiera todos los problemas de tu vida, ni mucho menos. Y permíteme el atrevimiento de decirte que cualquiera que diga ese tipo de chifladuras te llevará por mal camino. Lo mismo debo decir de los que cambian su nombre legal y su vestimenta occidental por nombres y ropas orientales y dicen haber alcanzado la iluminación o cualquier otra patraña parecida. Suele tener la vida más clara cualquiera que se baña, se afeita y se pone a trabajar en algo decente.
Creo en la República, el Estado de Derecho, la Democracia y los derechos humanos (un ejemplo: Suecia, aunque formalmente sea una “monarquía constitucional”, existe el mayor bienestar para todos y la mayor libertad para todos), que hacen posible la libertad de pensamiento y de expresión y la publicación de libros como éste.
Este libro de mi autoría no tiene como tema, ni tampoco desarrolla, ni expone de ninguna manera, ninguna terapia, ni ningún sistema de ningún autor. Menciono las diversas terapias y relatos al exclusivo efecto ilustrativo de mi Filosofía de la Salud. De hecho, el estilo de vida que creo más eficiente como condición de salud, tiene diferencias importantes con las terapias naturales más difundidas.
Recomiendo un producto o servicio, como por ejemplo una licuadora, un libro, o un documental, solamente si estoy convencido de su excelencia y de su conveniencia, en virtud de mi propia experiencia y/o profunda investigación. No descarto la posibilidad, para contribuir al financiamiento de mi tarea, de recibir eventualmente algún beneficio económico en función de dichas recomendaciones, como es el caso del mercadeo de afiliados. No obstante, no recomiendo para recibir un eventual beneficio, sino que estoy dispuesto a recibir un eventual beneficio, porque recomiendo. Y recomiendo porque estoy convencido de su excelencia y conveniencia.
En este libro hay valiosas herramientas de juicio, que me ha costado muchísimo encontrar, y que se mantienen hasta el momento prácticamente desconocidas. No hay en este libro dogmas, ni casi ninguna seguridad absoluta, porque no soy un “gurú”, no he tenido la “iluminación” y la verdad es más valiosa para mí que las doctrinas. La verdad es una obra en permanente construcción y siempre será más grande que nuestras doctrinas. Para decirlo en palabras simples: soy un vecino de barrio, no soy médico ni nada parecido. Solamente cuento lo que viví, doy mi testimonio, y doy mis reflexiones, que obviamente, pueden ser en muchos casos desacertadas. Soy un vecino de barrio y nada más, así es que por favor te pido que no tomes como dogma nada de lo que escribo en este libro, porque, a pesar de mi buena voluntad, seguramente contiene errores. Lamento no poder decir más que eso.
Las personas que tengan una edad inferior a los dieciocho años, no pueden leer este libro.